Okane o subete sekai e chikara 5 – Las preocupaciones de Zera

monoro

Mi nombre es Zera de Galia, y este año al fin superé la prueba de la academia, aunque aún no tengo ninguna investigación asignada, si sigo trabajando duro seguramente no pasará mucho antes de poder trabajar en un proyecto.

Todas las mañanas me levanto con la luz del sol, me doy una ducha y voy a la academia a estudiar. Está última semana, he pasado observando a una persona en particular cada vez que paso por la biblioteca, su nombre es Argent, el día del equinoccio nos hizo un gran favor y desde entonces ha estado viniendo todas las mañanas a la biblioteca de la academia.

Es alguien misterioso, pero también admirable. Con toda confianza habló y convenció al guardia de la ciudad de dejar pasar la rara planta Kaplag, necesaria para un experimento, el cual resultó un éxito. Llevo toda la semana tratando de aproximarme para agradecerle, pero al verlo leer tan atentamente los libros, no puedo encontrar el momento adecuado, siento que estaría interrumpiendo, desconcentrándolo, además de eso, no tengo la confianza para hablarle sin una buena razón.

El día que lo conocí… esa mañana, como cualquier otra, me levanté con el sol, aunque en lugar de estudiar, ese día me encontraba ayudando en los preparativos para el equinoccio, recuerdo que accidentalmente salpiqué mi uniforme con el contenido de una probeta y el Investigador en jefe se alteró muchísimo.

“¡Rápido, debes quitarte el uniforme, cuando termine con tu ropa empezará con tu piel!”, dijo.

Al parecer el líquido se trataba de alguna clase de ácido que comenzó a carcomer mi ropa, y mientras esta se deshacía, yo desesperadamente trataba de quitármela sin tocar el área afectada. Sentí gran temor cuando alcanzó mi camisa, pero pude sacármela  antes de que la atravesara.

Sin duda me sentí terrible y el hecho de estar en ropa interior solo empeoraba mi autoestima, afortunadamente Johan, el jefe de investigación, tenía un par de uniformes de repuesto en la sala, por lo que me prestó uno de más o menos mi talla, el tamaño era algo grande, me quedaba holgado, aunque con la bata casi no se notaba.

Antes de poder ir a mi habitación por mi propio uniforme de repuesto, Jal y Berta llegaron por la puerta con una noticia terrible, la guardia de la ciudad estaba reteniendo todas las flores de Kaplag y no dejaban que cruzara la puerta. Junto con Johan, Jal y Berta salieron rápidamente mientras discutían la situación. Sintiendo la seriedad del asunto, les seguí, aunque era dudoso que pudiera hacer algo para ayudar, era mejor estar ahí si me necesitaban.

En el camino la discusión subió de tono y fue entonces que él apareció.

Al parecer se encontraba observando el prototipo de la máquina negra de Kalasta. Todo apuntaba a que no era más que un curioso observador como muchos otros, pero me pareció que estaba pensando mucho mientras observaba la máquina, algo en su apariencia, su vestimenta, su mirada, me hacían pensar que no era alguien ordinario, era como si estuviera socavando todas las posibilidades que la máquina tenía.  Verlo, era como ver a un verdadero sabio meditar sobre el futuro de la ciencia.

Entonces su mirada apuntó a nosotros, y con toda naturalidad se aproximó.

“Disculpen, ¿cuál puede ser el problema?”

“Huh, ¿quién es usted?”

Johan dice las palabras que cruzaban por mi mente: ¿Quién era?

No pude evitar observarlo detenidamente, ahora que lo veía de cerca, vestía unas ropas elegantes como nunca había visto igual, de su cintura colgaba una espada, algo normal, lo nada normal era la calidad asombrosa de la espada, y de todo el equipamiento que llevaba. Mi curiosidad solo iba en aumento, después de todo, fue mi curiosidad la que me hizo venir a la academia en primer lugar, frente a mí se encontraba un personaje más misterioso que cualquiera que haya conocido.

“Solo soy un entusiasta de la ciencia, si puedo ayudar en algo a las grandes mentes que trabajan para expandir los horizontes del conocimiento humano, me sentiría honrado.”

¡Oh por dios! mis ojos se abrieron completamente, esas palabras, como me gustaría decirlas con semejante confianza.

“Lo siento, pero son asuntos de la academia, si nos disculpa, tenemos asuntos que atender.”

Sin pensarlo mucho, Berta hizo claro que el asunto no era de su incumbencia, Johan y Jal no parecían tener problema con ello, y simplemente siguieron su camino. Entre tanto, yo me debatía entre ellos y el extraño. Los demás ni notaron que ya no los estaba siguiendo, pero él, él tenía sus ojos puestos en mi; por un momento sentí como si pudiera ver a través de mi, en ese instante una sonrisa más cálida que el sol de esa mañana irradia en su rostro, como alejando la fría sombra de la duda en mi mente.

“¿Algo te preocupa? Hablaba en serio cuando dije que quería ayudar.”

Todas mis dudas se esfumaron en un instante, sus palabras eran amables, podía sentir su sinceridad, nunca antes había podido leer las intenciones de las personas, pero por alguna razón, las suyas estaban claras para mí.

Lo que ocurrió después… todo lo que había sentido respecto a él probó ser cierto, nos ayudó enormemente, y hasta ahora le doy vueltas a ese día, ese encuentro. Siento que fue el destino conocerlo, pero a su vez, el destino nos juega bromas, la ironía de que el día de tan gran suceso ocurriera justo luego de ese incidente… Uuuuuh, no puedo dejar de pensar en que hubo un malentendido y eso me deprime.

Hoy también, se encuentra leyendo en la biblioteca, y nuevamente, soy incapaz de acercarme…

Teniendo en cuenta lo que dijo aquel día, cuando haya leído lo suficiente para sentirse satisfecho, es probable que se vaya de la ciudad para visitar otra academia, si dejo pasar el tiempo, perderé mi oportunidad, debo agradecerle por su ayuda, aclarar el malentendido y si es posible…

“¡Zera! con que aquí estabas, el director quiere verte.”

“Ah, jefe Johan. ¿El director quiere verme…a mí?”

¿Qué está pasando? ¿Por qué quiere verme el director? ¿No será acaso…expulsión?

No, no… no lo creo, no hice nada malo…. bueno, se me cayeron algunos papeles ayer, rompí un frasco hace tres días, sin olvidar el ácido que volqué el día del equinoccio… creo que algunas otras cosas pasaron antes de eso también…Uuuuh… ¿Tal vez me vayan a asignar una investigación?… no, de todas las cosas, esa es la más improbable.

“Señor director, traje a Zera”, dijo Johan frente a las puertas de la dirección.

“Pasen”. Con el permiso del director, Johan abre la puerta y camina dentro, le sigo mientras mi cerebro se revuelve en un caldo de preocupación.

El director de la academia AS de  Galia, a pesar de su corta edad de 42 años, es la mente más respetada de la región, solo detrás de los miembros más destacados en la academia de Bombasta y de Cress. Se volvió director siendo muy joven y ya lleva algunos años en el cargo, gracias a él, la academia ha funcionado sin percances y realizado algunos avances de valor, también es gracias a su influencia que hemos podido mantener el financiamiento para la docena de proyectos que están en marcha actualmente.

La última vez que me recibió en persona, fue para darme mi título, no es el tipo de persona que alguien de mi nivel puede ver regularmente. ¿Qué puede querer semejante personaje de mi?

Después de todo… ¿expulsión?

“Antes que nada, buen día a ambos.”

“Buen día señor director.”

“Hay un asunto delicado que discutir, por favor, cierren la puerta.”

“Si, de inmediato.”

“Y-Yo lo haré.”

“Gracias Zera. Ahora, imagino que son consientes de la situación que está atravesando Jagheb actualmente.”

“Sin duda, ya han pasado unos meses desde que la noticia de la guerra llegó a Galia.”

“Si, pero lo que no saben, es que la semana pasada, Iren tomó la ciudad de Galatea.”

“¿¡Galatea!? Pero eso está en medio de Galia y Jagheb.”

“En efecto. Galatea es el punto medio entre Galia y el territorio de Jagheb, que Iren lo controle, significa que la ruta de comercio más importante de Galia ha sido cortada.”

El ambiente de repente se torna pesado, la seriedad de la situación es evidente, aunque no entiendo por qué estoy aquí…

“Escuchen. A pesar de que desconocemos las intenciones de Iren para tomar Galatea, no hay razones para creer que seamos su objetivo, así que no se alarmen.”

“Es bueno oír eso, si usted lo dice.”

“Sin embargo, aunque no tengamos que preocuparnos por ser atacados de momento, el hecho de que Galatea está en manos de Iren es un problema muy serio. Como saben, nuestro principal benefactor siempre ha sido el reino de Jagheb, aunque mantuviéramos nuestra independencia y libertad de acción, la realidad es que en los últimos siglos hemos sido una sucursal más de la academia de Bombasta. Ocho de nuestros proyectos eran financiados por Jagheb y dos más por personas del reino.”

“Acaba de decir <eran financiados>, quiere decir que…”

“Ya no podemos contar con el apoyo de nadie en Jagheb, Galatea era el puente que los unía con Galia, es decir, era el cordón umbilical de la academia y ha sido cortado por Iren.”

“… Esto… no puede ser.”

“De por sí, debido a la guerra, muchos de nuestros benefactores no podían financiarnos y los que sí, nos enviaban lo mínimo indispensable. Ahora… ¿entienden nuestro predicamento?”

“…Tendremos que abandonar varios de nuestros proyectos… tal vez la mitad.”

“No… es peor que eso, todos ellos… incluso podríamos tener que cerrar la academia.”

“¿¡QUE!? Pero, aunque nos hayan cortado la financiación, no es como si estuviéramos en cero, aún podemos…”

“No solo no recibiremos más financiación, debido a la caída de Galatea, el Consejo de la ciudad solicita el apoyo de toda institución u organización de la ciudad, por lo que los recursos con los que aun contamos, serán entregados a la alcaldía, para ayudar a preparar Galia contra un posible ataque de Iren.”

“Pero usted mismo dijo que eso es improbable.”

“Lo sé, pero el consejo opina que es mejor prevenirse ahora, que aún contamos con los recursos. El hecho es que si no hacen esto, y efectivamente Iren decide organizar un ataque contra Galia, en ese momento las personas con recursos, los emplearían para huir a otro lugar y la ciudad se vería en un aprieto. Su medida preventiva, asegura que Galia pueda mantenerse bajo un asedio por largo tiempo, ya que los recursos recolectados se usarán para fortalecer las defensas”.

“Aun así, solo por eso, la academia será…”

“Es por esta razón, que les he reunido aquí.”

El director se pone de pie y su mirada se torna aun más seria que mientras estuvo contando la situación.

“Tengo razones para creer que en esta ciudad hay alguien capaz de salvar la academia de cerrar.”

La mirada del director de repente se posa sobre mi… ¿eh?

“¡Zera!”

“¿¡EH!? ¿¡YO!?”

“Mis fuentes me dicen que la semana anterior, un personaje importante llegó a Galia y este mismo personaje, ha mostrado gran interés por la academia y la ciencia, según tengo entendido, gracias a su intervención el experimento del día del equinoccio pudo realizarse con éxito. Lo que es más, al parecer se mostró muy cercano a ti, Zera.”

“¿S-Se refiere al señor Argent? N-No es como si fuéramos cercanos, bueno…”

“Escucha Zera, si el director dice que ese hombre puede salvar la academia, debe tener una buena razón para creerlo. Si mal no recuerdo, cuando llegó al puesto de guardia, estabas acompañándolo, y es más, mencionó que fuiste tú quien le dijo que la planta era segura y debido a que creía en ti, intercedió por nosotros.”

“N-No es eso, él dijo que estaba feliz de contribuir a la ciencia.”

“Es por eso Zera, que creo que aceptará nuestro pedido de ayuda, pero creo que es mejor si quien lo solicita eres tú.”

“¡EEEH!”

“Escucha, Zera, la academia te necesita, si actúas ahora puedes hacer más por la ciencia que todos los otros investigadores, de hecho, todo lo que ellos hagan de aquí en adelante, podría ser gracias a ti.”

“¿Zera, nos ayudaras? ¿Ayudarás a la academia?”

“…S-Si, lo haré, haré todo lo que esté en mi poder, todo lo que haga falta, no tengo dudas, el señor Argent es capaz de salvar la academia… no, más que eso, alguien como él, podría llevarnos a grandes logros.”

“¡Ese es el espíritu! Zera, confiamos en ti, ahora ve y convéncelo de darnos su apoyo, ¡sedúcelo si es necesario!”

“¿¡EEEEH!?”

A-Ahora parece q-que la academia depende de mí, p-pero…si no me equivoco, el señor Argent cree que soy un chico, que soy hombre, porque me vio con el uniforme masculino… con que rostro me le acerco ahora, y le explico que soy una chica…

 

 

<-Capítulo 4 – TOC – Capítulo 6->

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Un comentario en “Okane o subete sekai e chikara 5 – Las preocupaciones de Zera

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