Okane o subete sekai e chikara 25 – Héroe de esclavos

okane[1]

Huug… el dolor no se ha ido del todo. Es normal, si pienso que no he recibido tratamiento médico, aunque eso es mucho pedir en esta situación. Después de todo estoy encerrado en una jaula, siendo llevado para ser vendido como esclavo. Apenas y me han dado de comer, para minimizar las perdidas en el caso de que muera por mi herida.

Ahora que lo pienso, está es la primera vez que permanezco consciente luego de terminar de comer. No recuerdo bien cuantas veces me desperté tan solo para comer y volver a quedar inconsciente, así que no tengo idea de cuánto tiempo llevo así.

Observando a mi alrededor, hay otras jaulas con gente en ellas, en la mayoría hay varias personas dentro de la misma jaula. Solo un par de personas no comparten jaula, en los demás casos están agrupadas, hay una en la que se encuentran solo las mujeres más atractivas del pueblo.

Así es, los esclavos son del pueblo. Ya sabía que pasaría, pero es deprimente verlo con mis propios ojos.

En mi último día antes de despertar por primera vez en esta jaula, acompañaba al capitán y vice capitán en una misión de escolta. Debíamos llevar a un noble extranjero a Galia, ya que podía ser problemático si era descubierto por los soldados de Iren que estaban a punto de pasar por el pueblo.

Lo siguiente sucedió muy rápido…

Escuchamos gritos. Era la gente del pueblo que temía por su vida. No se la razón, pero de repente el ejercito de Iren comenzó un asalto contra Galatea.

Mientras mi mente digería lo que pasaba, escuché otro grito, uno de naturaleza diferente, un grito de ira y rabia. Jamás había oído uno semejante, la impresión fue tanta que me saco de mi lapso mental. Era el joven noble, que comenzó a encaminarse hacia el pueblo, de inmediato traté de detenerlo, entonces puso su mano en mi pecho y sentí un fuerte impulso, más fuerte aun que la vez que un Raktero me golpeó con su cola y me arrojó por los aires.

Ese es el ultimo recuerdo antes de estar en esta jaula.

◆◇◆◇

Afortunadamente no he vuelto a perder la conciencia de forma repentina. Gracias a eso, en los pasados dos días, en las ocasiones en las que nos detenemos y los guardias se reúnen en fogatas a beber, he podido mantener breves conversaciones con los prisioneros de las jaulas más cercanas.

Me da vergüenza decirlo, pero se alegraron de que estuviera bien, al parecer los había preocupado. Lamentablemente no puedo hacer nada para ayudar, me siento mal de no poder responder a esa pequeña esperanza que les provoca saber que aun hay un miembro vivo de la guardia entre ellos.

Algo que he notado y me preocupa, es que la otra persona en una jaula individual es un niño, si no me equivoco, es el hijo del panadero. Ese niño siempre saludaba alegremente a la guardia, en especial al capitán Rad. Siempre decía que crecería para convertirse en alguien fuerte y proteger a su hermana. No tengo idea del motivo, pero recibe incluso menos comida que yo.

Si las raciones para los esclavos son el mínimo para que se mantengan en condiciones y puedan trabajar, mi porción es la mínima para vivir, aunque mi fuerza se vea mermada. Pero en el caso del niño, es quizá la mitad de eso, incluso considerando que un cuerpo más pequeño requiera de una cantidad menor para subsistir, el hecho de que se encuentre en unas condiciones tan malas como yo hace unos días, es mala señal.

Pasan los días y las reacciones del niño son cada vez más sutiles, incluso su respiración, comienzo a temer por su vida.

Es entonces que uno de nuestros carceleros se acerca acompañando a un hombre con ropas visiblemente diferentes a las del resto. Posiblemente el jefe traficante de esclavos. Parece haber venido a observar la condición del niño, eso es bueno, se dará cuenta que no puede seguir así.

“Vaya, que tenemos aquí ¿un cadáver?. Despierta mocoso, quiero decirte algo”.

Con una reacción tan débil como la de un bebé recién nacido, el niño mueve levemente la cabeza para observar  al hombre con ojos que podrían parecer cerrados si no los ves bien.

“Aunque pasé por una mala experiencia, la verdad estoy agradecido con ese comandante de Iren. Casi desecho mi importante mercancía, un taboo para cualquiera que se digne de ser comerciante. Pero todo está bien ahora, naturalmente no te dejaré morir sin antes haberle sacado provecho a tu miserable vida. Pero no voy a venderte a cualquiera, después de todo aun eres el mocoso que se atrevió a golpearme. Así que solo aceptaré venderte a un tipo muy especial de cliente, uno que tenga cierta preferencia por niños pequeños”.

Luego de eso, el hombre da la orden de aumentar la ración del niño mientras se va sonriendo.

Maldita sanguijuela…

Naturalmente fui despojado de mi arma y armadura, y con está herida ni siquiera puedo pensar en combatir a mano limpia. Así que incluso si pudiera salir de esta jaula, no podría hacer nada… No, no debo pensar así, al menos debo mantener firme la voluntad de hacer algo en el caso de que pueda salir de aquí.

Me alegro de haber mantenido el espíritu.

Pasaron tres días, hoy nos detuvimos a poca distancia de un bosque. Los hombres se alegran de poder reponer madera para seguir haciendo fogatas en su viaje. Durante todo el trayecto han estado festejando en las noches a costa de los bienes de la gente del pueblo.

Esta noche incluso abrieron unas de las jaulas y tomaron algunas mujeres para divertirse con ellas. Evitando acercarse a la jaula de las más atractivas al parecer, tal vez por una orden.

Aunque esta noche sea un horror para esas pobres mujeres, ha sido la mejor para el resto de nosotros. Mientras los guardias estaban distraídos, unas sombras salieron del bosque y comenzaron a recorrer las jaulas, una de ellas se acercó a mí. Se trata de un chico joven cubierto por una capucha oscura y algo sucia.

“Tu… no estás sorprendido al verme”.

“Eso es porque los vi salir del bosque hace un momento. Estuvieron esperando que los guardias dejaran sus puestos”.

“Ya veo, eres un hombre hábil, creí que todos habrían sido asesinados para evitar la posibilidad de revueltas”.

“Bueno, no estaba en el pueblo cuando fue atacado, me capturaron en las afueras mientras estaba inconsciente y herido, así que no representaba una amenaza”.

“Ya veo. El hecho de que hables tan calmadamente significa que sabes nuestras intenciones”.

“Solo soy optimista y espero el mejor escenario, que sería ser rescatados por los héroes de esclavos”.

“¿Sabes de nosotros?”

“Solo rumores. Que son un grupo de rebeldes que se levantó contra la ciudad de Garush, el principal centro del mercado negro de la región. En particular contra los traficantes de esclavos. Desde entonces los grupos de cazadores de esclavos son más numerosos para evitarse problemas”.

“Perdón por eso. Pero solo intentamos salvar a cuantos podemos en espera de una oportunidad para asestar un verdadero golpe contra esas inhumanas personas”.

“Entonces, ¿van a sacarnos de aquí?”

“…”

“¿Cuantos?”

“Por lo que hemos observado, alrededor de 20 de su grupo están en condiciones de escapar, el resto solo serian una carga, reduciendo las posibilidades de éxito…”

“Y yo soy uno de ellos”.

“Lo siento”.

“No te preocupes, que al menos 20 personas se salven es un gran alivio… ¿qué me dices del niño?”

“A pesar de que estaba en malas condiciones antes, ahora parece estar bien, además hay fuego en su mirada, tiene la voluntad para escapar. Es uno de los 20”.

“Así que nos observaban desde hace un tiempo”.

“Aunque me apena decirlo, tuvimos que esperar a que hubiera una oportunidad apropiada. Detenerse junto al bosque, donde podemos perderlos y además bajar la guardia mientras usan a las mujeres, es la mejor oportunidad que podemos pedir”.

“Supongo que esas mujeres no podrán ser salvadas”.

“Lamento eso también”.

“Te gusta mucho disculparte. No deberías perder tanto tiempo hablando conmigo, los guardias podrían notar que algo anda mal”.

“En realidad, quería pedirte algo”.

De entre sus ropas el joven saca una espada y un frasco con un extraño liquido.

“La verdad, en cuanto terminemos de  sacar a todos de sus jaulas y separar al grupo que podemos llevarnos, pensamos hacer correr a los caballos y provocar un escándalo, entre tanto, el resto de los esclavos tendrán su oportunidad de escapar por su cuenta. Quisiera que eligieras el grupo que consideres con mejores posibilidades y los protejas de los peligros del bosque”.

“Creí que solo ayudarían a los que podían lograr escapar… somos carnada entonces”.

“…”

“Acepto, pero no dejaré que la gente del pueblo sean sacrificios. Yo cubriré su escape con todo lo que tengo”.

“Lo lamento, pero este es solo un estimulante para revitalizar las fuerzas, no es una pócima curativa de ningún tipo”.

“Es justo lo que necesito, ahora sácame de aquí y déjame cumplir con mi deber como guardia del pueblo de Galatea”.

Luego de un instante de silencio, el muchacho comienza a forzar la cerradura de la jaula, que cede con relativa facilidad, demostrando cuan hábil es para esto. Entonces me hace entrega de la espada y el frasco de estimulante.

Observando a nuestro alrededor, parece que todos están listos para seguir con el plan.

“Antes de irme, podrías decirme tu nombre”.

“¿Quieres recordar el nombre de un hombre muerto? Soy Conrart, tercero al mando de la guardia de Galatea, la mano izquierda del capitán Rad y fiel seguidor de Selia, la hija del panadero”.

“Siento que escuché algo que no debía al final”.

Todos lo escucharon, pero no importa si pierden el respeto que hubieran podido empezar a sentir por mí, al menos antes del fin, quiero decírselo a alguien.

“Si es posible, quisiera que transmitieras mis últimas palabras”.

“Si es una confe…”

“Solo dile al niño que esta ahí, que ahora depende de él cuidar de su hermana, espero grandes cosas de él”.

“…Se lo diré. Buena suerte”.

“Muchas gracias… por todo”.

Luego de inclinar la cabeza con mirada seria, el joven se va y la situación procede como estaba planeado. Sin dudarlo bebo el estimulante y me preparo para enfrentar a los mercenarios que vienen en dirección del bosque.

No aun, GaAAG!… aun no.. Cof… todavía no puedo morir. Así sea solo un minuto, un segundo, un breve instante, cada momento que logró seguir vivo, es un momento más que las personas del pueblo tienen para escapar, para que Selia y su hermano escapen.

No pude decirlo antes, pero obviamente Selia estaba en la jaula de las mujeres atractivas, por lo que puede predecirse el destino que le aguarda si vuelven a capturarla.

Sin importar si es solo una fracción de segundo más…

¡¡Debo entregar ese instante de mi vida PARA SALVAR LA DE ELLA!!

…Al menos al final, pude cumplir con mi deber, tanto de guardia, como de hombre.

◆◇◆◇

…¿Y a nosotros nos llaman los héroes de esclavos? ¿Qué clase de chiste es ese? Solo nos escabullimos como ratas y sacamos a aquellos que sabemos que no nos retrasarán, mientras usamos a los demás de distracción, todo con el fin de oponernos a los traficantes.

Siempre me había sentido mal por lo patético que somos, lo patético que soy. Pero nunca como hoy, ese hombre es el autentico, Conrart el héroe de esclavos.

Nota del autor: Y aquí estamos luego de una larga e indeseada pausa. Digan la verdad, ¿pensaban que no seguiría? Es razonable, pero no planeo dejarlo salvo por causas de fuerza mayor. Notarán que ahora estoy publicando en mi propio sitio, esto es para respetar la política de NZero “sin fines de lucro”, aunque en realidad sigo estando en esa categoría, pedir donaciones me sentaria mal, así que lo hago en mi propia web, con la intención de evitar problemas como el anterior en un futuro.

¿Alguno de ustedes creia que retomaría lo ocurrido al escolta abandonado? dejenme sus comentarios al respecto.

<-Capítulo 24TOC Capítulo 26->

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Okane o subete sekai e chikara 24 – El joven misterioso II

okane[1]

Desde hace unos cuantos días me convertí en el guardia real de una persona importante, pero no fue sino hasta hace poco, que me percate de cuán importante. Ante mis ojos el señor Argent derrotó a un comandante de Iren, y no cualquier comandante, sino un subordinado del General Demonio.

Cuando me contrató pensé que en parte era por la tranquilidad de Ryuuji, pero ahora me doy cuenta de que solo fue por eso. Ahora cada vez que lo veo siento que soy yo el que es protegido. Cuando entreno a Ryuuji a través de él, siento que no hay nada que pueda enseñarle que él no haría mejor.

Han pasado solo tres horas desde que bajamos la montaña, pero nos detuvimos en el viaje. Según el señor Argent el viaje será largo y debemos mantener el entrenamiento de Ryuuji de forma regular, por lo que será normal detenernos dos o tres veces todos los días.

Cuando nos detuvimos la primera vez le pregunté honestamente.

“Seguro que soy el indicado para entrenar a Ryuuji”.

“Créame capitán, es mejor que lo entrene usted a que lo haga yo”.

En ese momento pensé en un viejo dicho. Dicen que si saltas una roca todos los días cada vez más grande, llegará el día en que podrás saltar incluso una montaña, pero si empiezas por la montaña lo único que lograrás será lastimarte. Como yo lo veo el señor Argent es la montaña y nosotros somos las rocas, no es posible para él entrenar a Ryuuji porque su nivel es demasiado alto.

Mientras entrenábamos a Ryuuji, el señor Argent se detenía a leer un libro sobre una roca. Debo admitir que me distraje mirándolo, jamás había visto a alguien leer tan rápido. Es casi como si solo mirara imágenes una tras otra, las páginas se mueven en un flujo continuo.

De repente se detuvo. Observó a todos lados por un momento y luego se acercó a mí.

“Capitán, dígale a sus hombres que se preparen. Estamos rodeados”.

Incluso para alguien que vivió muchos años como aventurero, ni siquiera yo pude percibir la presencia de alguien más.

Hasta los sentidos del señor Argent son más agudos que los nuestros. Por un momento pensé que se había equivocado, luego sentí la presencia de una docena de personas a nuestro alrededor.

Mientras yo hacía señales silenciosas, el señor Argent le decía algo a la joven Ren, seguramente para tranquilizarla, ya que nadie más que él puede hablar con ella.

Entonces las personas a nuestro alrededor se acercaron y se dejaron ver. Se trataba de un grupo de hombres armados. El señor Argent los observó un momento, y luego se dirigió a uno de ellos.

“Los recuerdo. Ustedes eran los que se habían infiltrado en Galia”.

“Mi nombre es Zilan, y efectivamente somos parte de la fuerza que se había infiltrado en Galia por órdenes de los soldados de Iren”.

Aunque el hombre hablaba con bravura, no podía ocultar el sudor frío que recorría su rostro. Él también había visto al señor Argent vencer a Jemur. Ahora que los miro bien, a pesar de superarnos tres a uno, todos mantienen su distancia.

Y sus ojos no están fijos en mí o mis hombres, quienes llevamos armas y armaduras. Sino que todos sus sentidos están puestos en el señor Argent.

“¿Cuál es la razón de que nos esperaran aquí?”

El hombre con el que hablaba se tambaleo un momento, y luego se arrodilló. Los demás lo imitaron.

“Humildemente, le pido que nos permita servirle”.

El hombre decía estas palabras mientras temblaba. A nuestro alrededor todos los demás mercenarios mantenían los ojos cerrados, con miedo a lo que pudiera pasar.

“Corríjame si me equivoco. Ustedes hicieron un trato con los soldados de Iren, en el cual tenían que acabar con las defensas de Galia y a cambio recibirían a la gente de Galatea y Galia como esclavos, además de probablemente adueñarse de sus pertenencias. Déjenme suponer que ustedes cobraron por adelantado, pero la conquista de Galia se canceló, y ahora temen a la posibilidad de que los hombres de Iren les reclamen lo que les dieron”.

Los ojos del hombre titubearon un momento.

“Bueno, claro. Eso si el que hubiera cancelado el ataque no hubiera sido el propio comandante de Iren. Por lo que asumo que ustedes no deberían tener ningún tipo de represalia. Lo que me deja con una pregunta, ¿Cuál es el verdadero motivo para que se separaran de ellos y viniera a mí? Dependiendo de su respuesta podría tener que cortarles el cuello ahora mismo”.

El hombre titubeo una vez más, y temblando miró fijamente al señor Argent.

“Tuvimos que huir. Originalmente pensamos que íbamos a tener el botín de dos ciudades, pero solo tuvimos uno. Entonces la cosa se puso fea cuando los miembros más veteranos querían llevarse la mejor parte.”

Así que se trataba de una pelea interna. Bueno, los mercenarios no son la gente más confiable del mundo.

“Y entonces vinieron a mí buscando ayuda. Perdónenme si pienso que no son muy listos”.

No me considero una persona muy inteligente, pero la estupidez de estos hombres opaca todo lo que yo haya visto.

“Pero están de suerte, no tengo ganas de derramar su pobre sangre. Vinieron a mí para que los salvara, y eso haré. Dándoles trabajo.”

Los rostros estupefactos de los hombres hicieron ver que no entendían lo que decía.

“Lo que estoy diciendo es que estoy contratando sus servicios señores mercenarios. Y están de suerte, porque nunca van a encontrar un mejor sueldo del que les voy a dar”.

La expresión titubeante de los hombres se iluminó ante aquellas palabras. A nuestro alrededor los hombres que estaban de rodillas y con los ojos cerrados, comenzaron a mover estrepitosamente la cabeza de arriba a abajo en señal de agradecimiento.

De entre todos ellos, aquel que habló directamente con el señor Argent se acercó gateando a él, y beso sus zapatos. Una muestra de cuán desesperados estaban, y de cuanto alivio le suscitaron esas palabras.

“No estoy interesado en su agradecimiento, quiero que me digan todo lo que saben”.

“¡Les diremos todo! ¡Todo! ¡Desde lo que nos ordenaron los hombres de Iren, hasta lo que dijo nuestro jefe y a donde nos llevábamos a los esclavos de Galatea!”

El hombre no perdió tiempo en decirnos todo lo que sabía. No voy a mentir, escuchar información sobre la gente de Galatea me impactó mucho. Andreu y Khaden mostraron alegría y alivio al saber del paradero del pueblo… Después de todo están vivos *Ahh*

 

◆◇◆◇

 

“¿Entonces qué haremos ahora?”

“¿Qué quieres decir con eso?”

“Ahora que sabemos a dónde se llevan a la gente de Galatea.”

El señor Argent me miró por un momento, luego sus ojos observaron a los demás, y dijo.

“Somos menos de 20 personas. Nos llevan una semana de ventaja cuando menos, sin olvidar de cuantos otros peligros hay en la ciudad donde se trafican esclavos. ¿Realmente piensas que podemos hacer algo al respecto? ¿O siquiera confías en sus palabras? Hasta donde sabemos podría ser una trampa”.

Lo que dice sin duda tiene sentido para mí, pero mi cabeza y mi corazón no se concilian. Ahora  sé que las personas del pueblo están vivas, incluso donde se encuentran. No puedo evitar sentir el deseo de ir allí, pero sé perfectamente que no puedo hacer nada. Así como no pude hacer nada el día que Galatea fue atacada, no puedo hacerlo ahora. Así como tampoco pude hacer nada cuando Iren llego a Galia.

Ahora que lo pienso. Cuando conocí a Ryuuji creía que era la persona más extraña que había visto. Un noble extranjero que no sabe hablar ninguna de las lenguas de la región, cargando con una espada que parece de ensueño, y que de vez en cuando exhibe demostraciones de fuerza sobrehumana. Pero luego de conocer al señor Argent, me di cuenta de que aquello no era nada.

A pesar de ser un adulto posee una apariencia juvenil, y una astucia prodigiosa por demás. Sin mencionar que parece no haber fin para el dinero que posee.

No he conocido a muchos nobles, pero incluso ellos deben de tener limitaciones. Aunque eso no parece aplicar para el señor Argent. Como si eso fuera poco, realizó un plan para engañar a los soldados de Iren e incluso logró vencer al comandante que les dirigía.

Creo que él es el auténtico joven misterioso con el que me he encontrado.

“Nuestro destino no ha cambiado. Seguiremos en camino a la academia”.

“Entendido”.

“Y sobre los mercenarios, no les quiten los ojos de encima”.

“Como ordene”.

Es verdad. No sé qué es lo esperaba. Por un momento creí que iríamos a rescatar a la gente de Galatea.

 

◆◇◆◇

 

Los mercenarios son sospechosos, especialmente el hombre que me habló. Contrario a lo que pueda aparentar, es un Half. No puede ocultarlo del monóculo.

Esto me dice que no es tan estúpido como aparenta ser. No sé para quien trabaja, pero asumo que sus verdaderas intenciones son mantenerme vigilado.

Puede que haya llamado demasiado la atención con el incidente de Jemur y los soldados de Iren, pero puedo usar esto a mi favor.

Si la información es un arma poderosa, la desinformación lo es aún más. Estoy seguro de que cree que me engaño, pero seré yo el que se aproveche de él.

Es momento de poner a prueba una habilidad más de comerciante. En TLO existía una estadística secreta, llamada <<Lealtad>>, que era de interés cuando manipulabas a otros personajes como NPCs que usabas con los invocadores. En el caso del comerciante era posible contratar mercenarios.

Si las personas se dejan influenciar por el dinero, antes de que se den cuenta estos hombres me habrán vendido su lealtad.

Por otro lado, no tuve problemas en que los demás se tragaran la excusa de que entrenaran a Ryuuji, para así poder descansar. Después de todo, mis estadísticas no están hechas para caminar sin parar. Pensaba que luego de alejarnos de Galia podría hacer que algunos Half nos acercaran a la academia, pero estos mercenarios nos interrumpieron.

Esperaba que estuviéramos solos para revelar la identidad de Ren. A fin de cuentas, siempre puedo manipularlos. Pero las cosas se pondrían difíciles si la gente de Galia, como el director, supieran que los Halfs ya están de mi lado.

 

 

<-Capítulo 23(Arco 1)TOC Capítulo 25->

Okane o subete sekai e chikara 23 – Las ruedas comienzan a girar

monoro

 

En el este del continente Antei, se halla una de las ciudades más sagradas conocidas por el hombre. La sacra tierra de Acme.

Es en este lugar donde los poderes que gobiernan a la civilización militar se reúnen.

En un amplio salón privado, dentro de un edificio ubicado en la zona más prestigiosa de la ciudad, se reúnen, sentados frente a una mesa redonda, miembros del consejo de los señores de la guerra.

“Todos están al tanto de las noticias, me imagino”.

“En efecto. La sexta legión, enviada por el general de dos cuernos regreso con las manos vacías”.

“Esto tendrá consecuencias. Movilizar a más de 3.000 hombres para nada, es un derroche de los recursos de Iren”.

“Bueno, no es como si el General hubiera estado dirigiéndolos él mismo”.

“El comandante de la legión era ese joven prometedor, Jemur. El general prometió una victoria segura”.

“Según entiendo, la legión no fue derrotada, ni siquiera puede decirse que tuvieran una batalla”.

“Es verdad. El reporte dice que la academia quedo hecha escombros y ceniza”.

“En ese caso, no había ganancia en tomar ese intento de ciudad”.

“Hablamos de una ciudad que lleva existiendo desde hace tanto como la nuestra, existe gloria en conquistarla. Sin embargo…”.

“Sin embargo, el comandante dio su palabra de dejar en paz la ciudad si perdía, que así fue”.

“Hum. Un hombre desconocido capaz de derrotar a un comandante de soldados Acme. Me niego a creer que exista semejante individuo sin que lo supiéramos hasta ahora”.

“¿Y qué hay del general de dos cuernos? El era un don nadie, sin embargo derroto uno tras otro a los enemigos menos pensados. Una proeza así ya fue hecha antes”.

“Estamos hablando de un hombre en cien… no, en mil millones. No puedes comparar al general, la reencarnación de nuestro glorioso fundador, con un sujeto del que no sabemos nada”.

“Yo no dije eso, solo digo que es posible para personas excepcionales pasar desapercibidas durante cierto tiempo, el general es el mejor ejemplo”.

“Aunque al final, los poderosos siempre salen a la luz, atraídos por la fuerza de otros como ellos”.

“¿Y esto afectará al general de algún modo?”

“No lo creo, no importa cuánto digan al respecto, mientras nosotros apoyemos al general, tendrá la libertad de llevar a cabo sus deseos”.

“Ese es nuestro deber y recompensa. Pronto el continente entero estará a merced del general”.

Todos los convocados lanzaron una gran ovación al aire diciendo… “Gloria al Demonio de dos cuernos”.

 

◆◇◆◇

 

En un edificio algo más alejado del área de mayor prestigio, con una estructura menos ostentosa y unas habitaciones aun así lujosas, se reúne otro grupo de miembros del consejo.

“Por fin, una mancha en el historial militar del demonio”.

“Tal vez podamos usar esta oportunidad para reprimir un poco su poder”.

“Es inútil, mientras tenga a una facción del consejo de su lado, no tenemos poder sobre él. Incluso uno de los reyes está con él”.

“Maldita sea. Nunca debimos permitir que llegara tan lejos. Esos tontos de la facción del demonio, si supieran lo que nosotros…”

“Sabes que no podemos decirles. Es nuestro deber silencioso proteger la gloria de Iren”.

“… ¿Qué sabemos sobre ese asunto?”

“Nuestros agentes dicen que el comandante de la legión era Jemur, el joven prominente que completo la prueba de Acme en menos de un año”.

“Oh, así que él… Si mal no recuerdo, tenia gran potencial, si no hubiera aparecido el demonio, tal vez hubiera llegado a general en 20 años más”.

“No sirve de nada pensar en lo que hubiera pasado… Por otro lado, el hecho de que fuera derrotado…”

“Un Aristoi, así se presentó el hombre que derroto a Jemur en un combate limpio”.

“Según su descripción de lo ocurrido, sucedió todo en un instante, Jemur no pudo hacer nada”.

“Alguien que pueda hacer eso… ¿Al nivel de los Generales? o tal vez, ¿del mismo demonio?”

“Es posible. Si es verdad, podría ser de valor para nuestra causa. Es necesario vigilarlo”.

“¡Ja! ¿Y quién lo haría? Alguno de tus hombres es capaz de infiltrarse y seguir a un Aristoi que venció fácilmente a Jemur sin exponerse a sí mismo y desafiarlo?”

“No. No puedo decir que yo no haría lo mismo si lo tuviera enfrente”.

“Debemos conformarnos con saber de su existencia a tiempo, no como con el demonio. Solo debemos mantener la vigilancia en el pie de la montaña de Galia para enterarnos si hace algún movimiento. Jugamos con la ventaja de que se encuentra en un sitio aislado, tal vez nunca más sepamos de él”.

“Hablando de los alrededores de Galia. ¿El demonio no tomó un pueblo cercano como parte de su plan de conquista de la ciudad?”

“Ese bastardo. Ningún general de Iren debería caer tan bajo como para pedir a un repugnante mercenario que luche por él, menos alguien que comanda soldados Acme.”

“¡Jaja! ¡Seguramente por eso sus planes salieron mal, Ashma lo castigo por su deshonra!”

“Pensaba que no creías en Ashma”.

“Que no crea en la profecía de la estatua, no significa que no crea en la deidad. Simplemente no confió en la interpretación que hacen los sacerdotes. Aquellos que no apoyan a la gloria de Iren no son de confianza. Incluso los tontos de la facción del demonio creen que hacen lo mejor por Iren”.

“Aún así, por su culpa, el demonio esta fuera de control”.

“Desde que ganó el título de demonio de dos cuernos, su autoridad es como la de los 4 generales juntos, a no ser que el consejo entero se ponga de acuerdo, no podemos darle ordenes. La opción de que lo hagan los reyes esta fuera de discusión, el rey de la guerra prácticamente lo ha elegido como su sucesor”.

“Si ese maldito demonio muriera de una vez…”

“¿Realmente crees que un simple asesino podría lograr tal hazaña?”

“Jamás hablé de asesinato. Si no puedo matarlo yo mismo, haría algo tan cobarde como enviar a otro a hacerlo por mí. Antes de eso prefiero que se salga con la suya”.

“No sirve de nada detenerlo si perdemos nuestro honor en el proceso. Eso sería una mancha en nuestra gloriosa Iren”.

“Pido a Ashma que nos dé la oportunidad de evitar un desastre”.

◆◇◆◇

 

Iren, el país con mayor poder militar que se conoce en el continente. Es gobernado por una trinidad que mantiene un equilibrio de poder.

El Rey de la Paz, Encargado de todos los asuntos políticos y administrativos. También es el estratega militar con mayor autoridad. Este puesto puede ser heredado, ya que es el rey mismo quien escoge a su sucesor.

En un ambiente donde el combate y la gloria lo son todo, difícilmente alguien podría enfocarse en aprender lo necesario para cumplir como rey de la paz. Es por esto que los hijos del rey actual, que son criados bajo su supervisión en todo lo necesario, suelen ser los mejores candidatos. Sin embargo, si no son dignos, el rey no dudará en escoger a otro fuera de su familia.

El Rey de la Guerra, Es el rigente de las academias e instrucciones militares. Es además quien dirige a los 4 Generales. En caso de emergencia, asume el control total de Iren. Por este motivo, solo puede ser Rey de Guerra aquel que es reconocido por todos como el mejor de los Generales.

Normalmente, uno de los 4 generales termina sucediendo al rey de guerra, ya que son la fuerza de Iren.

Por último, el tercer poder de esta trinidad es <<El Consejo de los Señores de la Guerra>>

De vez en cuando, uno de los señores de la guerra asciende al trono, pero por lo general, el consejo está formado por los 27 cabecillas de las familias más poderosas de Iren. Juntos, los miembros del consejo poseen una autoridad equivalente a un tercer Rey.

Sin embargo, el consejo suele estar dividido en facciones que no se ponen de acuerdo. Y es por esto que no poseen la autoridad para darme órdenes. Ya que solo los reyes de Iren o el consejo al completo, tienen la autoridad para ordenar al General demonio, reconocido como un caso excepcional en el mundo militar.

Mientras siga así, podré actuar con libertad.

Nunca fueron tan importantes como para preocuparme por ellos. Lo único que me preocupa ahora, es la noticia de mi primer fracaso. Aunque técnicamente yo no fracasé, el hecho de que no posea aquello que pretendía conquistar, es suficiente para irritarme.

Bueno, si realmente hay ahí fuera alguien capaz de enfrentarme, tarde o temprano me lo encontraré en mi camino a la conquista del mundo. Por ahora, continuaré con mi plan, después de todo no movilicé a mis fuerzas solo para tomar una triste academia en un lugar perdido como Galia. En estos momentos se encuentran cercando la frontera este de Jagheb, y otra de mis legiones ya se encamina hacia la frontera oeste.

Normalmente, Jagheb es atacado en el sur de su territorio, pero mis intenciones no son atacarlos frontalmente por ahora, mis objetivos son las academias AS.

 

◆◇◆◇

“Por cierto, ¿a dónde vamos exactamente señor?”

“Es obvio capitán, nuestro destino es la academia más cercana a la de Galia, dentro del territorio de Jagheb”.

 

 

<-Capítulo 22TOC Capítulo 24 (Arco 2)->

Okane o subete sekai e chikara 22 – Lo que paso en la cima

monoro

 

Todo resulto bien. Los Half ya están de mi lado.

Luego de que mi plan diera frutos y que los invasores abandonaran Galia, decidí que era tiempo de irme, pero era necesario hablar una vez más con Gara’kat.

Está vez fui solo, le dije a mi guardia que ya todo estaba solucionado y que se merecían un descanso y que si podían perder tiempo cuidándome, considerando que los Half no habían mostrado hostilidad, podían usarlo mejor en entrenar a Ryuuji.

Por supuesto que no escale la montaña por mí mismo, no volveré a pasar por esa tortura. Al estar solo, pude darle la señal al Harp que me estuvo vigilando todo el tiempo, de modo que me llevo al nido rápidamente. Se me entumecieron un poco los hombros de donde me sujeto, pero esa fue la única incomodidad.

Una vez arriba, Gara’kat y los demás me recibieron como a una estrella. Estaban algo dudosos cuando les conté como pensaba detener el ataque a Galia, pero luego de verlo se sorprendieron muchísimo.

“Sabía que eras un sujeto increíble, pero nunca pensé que tanto” dijo Gara’kat.

Ren aún me miraba con recelo, pero le llevé un presente que desvió su mirada de mi, después de todo, se supone que subir y bajar debe tomar alrededor de dos días, lo que significa que debía comer y preferí invitarla a comer comida humana conmigo que probar la cocina de los Harp.

Además, fue una forma de apelar a ella. Su apariencia es algo así como la de un ángel, pero visto de otro punto de vista, a diferencia de los Harp, puede pasar por humana con la ropa apropiada. Significa que podría acompañarme sin levantar sospechas, su canto puede resultar muy útil para desperdiciarlo.

En nuestro primer encuentro, le hice saber a Gara’kat que pensaba en un futuro mejor para su tribu.

No mostró gran sorpresa, después de todo, los músculos de su rostro debían haberse cansado de tantas sorpresas.

Por otro lado, Ren sí que actuó de manera exagerada.

“¿¡Qué te hace pensar que necesitamos tu ayuda!?” dijo, dejándome en claro que mis sospechas eran ciertas.

Debo asegurarme de que no suelte información así de fácil cuando este conmigo. No es como si fuera a haber muchos que entiendan lo que dice, pero es mejor estar preparado.

Fui directo con ellos. Su tribu llevaba algunos siglos en la montaña Galia, pero su número era de unas pocas docenas, incluyendo mujeres, niños y ancianos. Su capacidad de reproducción no debería ser muy distinta a la humana, por lo que eso me llevo a la conclusión de que no estaban prosperando.

“Después de todo, estamos muy limitados aquí”.

Esas palabras de Gara’kat me recordó a lo que dijo en nuestro primer encuentro.

◆◇◆◇

“Creo entender su plan, señor Argent, pero no estoy muy seguro de que resulte. Personalmente, preferiría no poner en peligro mortal a un aliado de las tribus del cielo luego de apenas conocerlo, pero respetaré su decisión. Por supuesto, me encargaré de que algunos de mis mejores hombres estén vigilándolo siempre, en caso de que las cosas salgan mal”.

“No esperaba menos de usted, en realidad iba a pedirle lo mismo, me gustaría que uno de ellos me recogiera al darle una señal, por si el comandante enemigo no cumple con su parte del acuerdo, o si ni siquiera piensa en dejarme hablar”.

“No se me ocurre pensar en cuan tonto sería si dejará que un hombre tan valioso como usted muriera a manos de un sujeto que ni siquiera se digna a escuchar su honorable propuesta”.

“Muchas gracias, más tarde les daré detalles a sus hombres para que todo salga bien. Antes de irme, quisiera escuchar la historia de la que habló antes”.

“Que así sea”.

Hace generaciones, cuando el tatarabuelo de Gara’kat era un niño, su tribu fue desplazada de las fértiles tierras donde habitaban, por causa de una tribu de <<Raptores>> que llegaron al lugar huyendo de los humanos, que se extendían a lo largo y ancho del continente.

Los Harp son veloces voladores y agiles luchadores. Pero no podían competir con los Raptores, que poseían unas escamas lo suficientemente duras como para que no pudieran penetrarlas las garras de los Harp. Y en cuestión de fuerza bruta, bueno, los raptores los aplastaban llanamente.

Para evitar pérdidas innecesarias, el jefe de tribu de aquel entonces decidió que era mejor huir y buscar otro lugar para vivir. Era una buena decisión, el problema era que su tribu no fue la única desplazada. Otras varias tribus también, por lo que tuvieron que seguir huyendo hacia el este, hasta que finalmente llegaron a las montañas de la orilla continental.

En el lugar, se encontraron con otras cuatro tribus del cielo que habían llegado antes. Por lo que tuvieron que recurrir al área a la que ninguna de las otras tribus quería acercarse, la montaña habitada por humanos.

No es como si no hubieran podido pelear con las otras tribus por un lugar más privilegiado. Pero se trataban de tribus del cielo hermanas que habían llegado antes que ellos. Luego de ver como su gente había sido desplazada de sus hogares y su especie puesta en peligro, no podían ver a sus hermanos matarse entre ellos por un territorio un poco mejor. Además ya estaban cansados de tanto huir.

Cuando anidaron en el descanso más alto de la montaña, se encontraban temerosos de que en cualquier momento los humanos de la montaña fueran a expulsarlos. Tal vez no serian exterminados, ya que podían volar, pero si tenían que huir incluso de allí, su tribu moriría antes de encontrar otro lugar.

Para su sorpresa, no fueron atacados y su tribu pudo superar los tiempos difíciles subsistiendo en la montaña y evitando tanto como podían volar por donde los humanos pudieran verlos.

Pasaron unos años y el tatarabuelo de Gara’kat se volvió un formidable guerrero Harp. Ese mismo gran guerrero fue el primero en notar la presencia de un humano que se dirigía a su nido.

Cualquier otro habría derribado al humano antes de que llegara al nido y comprobará que se habían asentado allí. Varios de la tribu decían que no habían sido atacados debido a esto, ya que los Harp vuelan y los humanos no, no podían saber si estaban en esa o en otra montaña, ya que apenas se habían dejado ver cuando llegaron a aquel lugar.

Pero el ancestro de Gara’kat pensaba diferente. El humano no les había hecho nada aun y según podía ver, su única arma era una espada, que no era apropiada para atacar a los miembros de una tribu del cielo. No podía matar a un inocente, y la verdad, no pensó que les fuera a causar daño.

“Contra todo lo que pensaba la tribu, mi ancestro no creía que el humano fuera a traerles la ruina, por lo que hizo lo impensable, se presentó ante él. Que sorpresa se llevo al ser saludado en Haldan por el humano”.

El humano no solo hablaba Haldan, sino que sabía perfectamente que la tribu se encontraba en la montaña de Galia. Pero nunca hicieron nada contra ellos, por lo que los humanos respondieron con lo mismo. Finalmente la curiosidad superó al hombre y decidió ir a hablar con los Half como si fueran vecinos.

“Cuando supo esto, mi ancestro desobedeció las ordenes y llevo al humano al nido, y se interpuso entre él y aquellos que quisieron deshacerse de él”.

Cuando estuvieron arriba, el humano fue conducido a la fogata del jefe, donde el ancestro de Gara’kat pidió una audiencia. El anciano jefe se la concedió luego de ver la determinación en los ojos de su leal guerrero.

Los resultados fueron los siguientes: El hombre les ofreció continuar con la paz que habían tenido en los últimos años. Les dijo que clase de lugar era Galia, por lo que era improbable que cualquier otra fuerza externa fuera a atacar el lugar. Por esta razón el hombre, que representaba a Galia en el momento, pensó que era mejor tener una relación pacifica. Les aseguro que mientras él viviera, ningún humano les atacaría.

“Naturalmente, las palabras del hombre no fueron recibidas sin sospechas, pero mi ancestro confiaba en él, sus mejores instintos le decían que aquel humano era distinto a los que habían iniciado el éxodo de los Half en el continente al apoderarse de sus tierras”.

Como era evidente que los humanos ya sabían de ellos, no había diferencia entre matar al hombre o no. Por lo que el jefe de la tribu siguió el consejo de su fiel hombre y dejo ir al humano en paz.

“Los años pasaron y las palabras del humano resultaron ciertas, jamás fueron invadidos de nuevo. Mi ancestro no podía reprimir sus sentimientos, así que con el tiempo, volaba más y más cerca de la ciudad humana, hasta que aquel hombre volvió a escalar la montaña para encontrarse con él”.

El hombre aun sentía curiosidad por la tribu, pero como muestra de respeto no se había vuelto a acercar. Pero sintiendo que el ancestro de Gara’kat quería decirle algo, se arriesgo a subir la montaña una vez más. Cuando comenzó a hacerlo el Harp que conoció años antes fue a su encuentro de inmediato.

“Mi ancestro y el hombre comenzaron a hablar con regularidad. Se volvieron amigos y compartían historias, saberes y risas”.

El tatarabuelo de Gara’kat le enseño Harpiano al hombre, que mostraba una gran capacidad para aprender. Cuando aprendió lo suficiente, pidió a su amigo que le dejara hablar con el jefe de su tribu una vez más.

No hace falta decir que esta vez, los Harp no lo recibieron con el mismo odio que la primera vez, pero aun mostraban sospechas al verlo volver a su nido.

El humano se presento por segunda vez al jefe de la tribu, esta vez en Harpiano, sorprendiendo a todos los presentes.

“¿Tú le enseñaste?” dijo el jefe de tribu a su guerrero, que asintió sin dudar.

El humano se sentía agradecido por las enseñanzas y la confianza del ancestro de Gara’kat, por lo que en pago y como muestra de su amistad, compartió con ellos algo que sabía. Existía un material fuerte y ligero que podía usarse para hacer armas y armaduras para las tribus del cielo. Era tan ligero que les permitiría seguir volando normalmente, pero lo suficientemente fuerte como para resistir el acero, aun en capaz finas. El hombre les presentó entonces una moneda de 5 colores. Un obsequio de amistad.

Todos en la tribu se sorprendieron al escuchar de semejante cosa. Todos menos el anciano jefe de tribu, quien comenzó a reír estrepitosamente.

“Con esto ya no tengo dudas. Este hombre definitivamente es un aliado de las tribus del cielo. Tal como dijiste hace años”.

El anciano jefe compartió una historia del pasado con la tribu y con el hombre. Durante la era de grandes guerras, conocida por el hombre como la época de la leyenda. Los Harp y los humanos combatieron juntos al enemigo que asolaba el mundo. Se contaban historias de tribus del cielo que usaban armas y armaduras, y seguían volando grácilmente.

Si las tribus del cielo, que cuentan con una agilidad superior y la habilidad para volar, tuvieran además armas y armaduras que no les estorbaran, serian una fuerza temible. Pero el metal de 5 colores es extremadamente raro, y en el mundo luego de la época de la leyenda, los únicos capaces de obtenerlo son los humanos. Que un humano ofrezca algo tan valioso y peligroso a una tribu del cielo, no deja dudas de su sinceridad como un aliado.

“El anciano jefe entonces nombró a mi ancestro como su sucesor, debido a su logró y su capacidad de ver más allá del odio entre Harps y humanos”.

◆◇◆◇

 

En esa historia, se hizo evidente que la montaña de Galia era el único sitio seguro para ellos, pero también significaba que no podían salir y los recursos que pueden obtenerse sin interferir con los humanos es limitado. Por lo que si bien la tribu no corre peligro de desaparecer, tampoco prospera.

Por eso les dije que pensaba adquirir un territorio donde pudieran vivir y prosperar. Como un Aristoi (con recursos limitados) no es imposible para mí.

En este segundo encuentro, les conté más respecto a ese plan. Pero resultaría necesario mantener siempre la comunicación con la tribu y ellos deberían cooperar conmigo en todo. Durante la cena de esa noche, les dije que Ren era capaz de caminar a mi lado como si fuera humana sin levantar sospechas.

Normalmente no disfruto de las tonterías, pero incluso yo reí sinceramente con la reacción de Ren. No fue solo el rostro que puso al escucharme, o la comida que escupió al hacerlo, sino esa expresión tan deprimida que tuvo mientras miraba con ojos vacios la una vez deliciosa comida que había escupido. Con sus ojos clavados a la comida en el suelo, no tuvo fuerzas para responder. Ni siquiera cuando Gara’kat me dio la razón.

Debido a esto, la deje ser un tiempo antes de decirle que viniendo conmigo comería cosas mejores todos los días. ¿Por qué acabar rápido con la diversión? Incluso Gara’kat y el resto de la tribu disfrutó el momento. Es bueno fortalecer los lazos con tonterías como estas, probablemente algunos de ellos ya sienten el deseo de protegerme por sí mismos, y no solo por las órdenes o el deber de cuidar de un aliado de la tribu.

En el futuro el canto de Ren será muy útil, así que no hay problema en consentirla de vez en cuando, pero también debo recordarle quien manda constantemente.

Ah, sí. Por si se preguntan porque su canto no funcionó conmigo, bueno. Es un ataque mental y si bien Ren tiene un elevado 53 en mente, simplemente no es rival para los bonos especiales de mi traje del amo del comercio. Con Mente +100 y Resistencia a los efectos negativos.

Si piensas que un ataque mental funcionara en alguien con más del doble en esa estadística que el atacante, están soñando.

Sorpresa, lo resistí por tener mayor estadística que ella.

Luego de la cena, al día siguiente Gara’kat me mostró una piedra con unos extraños grabados.

<<La prueba de la alianza entre nosotros

—-Gara’kat>>

Cuando me la entrego, saque de mi bolsa de objetos una pluma y tinta y puse mi nombre junto al suyo.

“Así que también sabes leer y escribir Harpiano” dijo.

Bueno, esto es gracias a <<Comercio sin fronteras>>. Pero no es una habilidad perfecta. Lamentablemente no puedo escribir en cualquier idioma.

El efecto de traducción es perfecto, puedo leer lo que sea, pero si escribo algo, las formas dibujadas por mi mano no cambian para adaptarse al idioma del lector. Esta es la debilidad de la traducción omnipotente, no es más que traducción, no altera las figuras en el papel… o en este caso la piedra, igual solo es una firma así que no importa.

Tengo la teoría de que es justo porque solo necesito leer y firmar, que la habilidad no afecta la lectura, pero probablemente no pueda hacer algo tan sorprendente como cambiar de lugar las partículas de tinta para que formen la escritura de cualquier idioma que desee.

Y es en esto exactamente en lo que he estado pensando este último día. Necesitaré de alguien que escriba por mí, pero sin hacer evidente que no puedo escribir, después de todo, sería raro si puedo leer pero no escribir. Necesito una secretaria, o más bien, un asistente, alguien que no cuestionaría que nunca me ponga a escribir. Ya tengo a alguien en mente, solo necesito encontrar el momento para pedírselo.

◆◇◆◇

“¡S-S-Señor Argent!”

Hablando del rey de Roma.

“¿Mm? ¿Qué ocurre Zera?”

El joven Zera siempre ha sido tímido, pero hoy está actuando con un exceso de nerviosismo, tengo curiosidad por saber que va a decirme. Si estoy en lo correcto, creo que ya tengo a mi asistente.

“P-Por favor, ¡déjeme acompañarlo! ¡¡Argent-sama!!”

“¿Sama?”

¿Eh? Estás lleno de sorpresas, ¿qué hace un honorifico japonés como ese aquí y ahora?

“¿Sama?”

¿Eh? ¿No tiene idea de lo que acaba de decir? … No, no es eso. Para empezar, yo no escucho lo que dice, sino lo que la traducción automática juzga que quiere decirme. En otras palabras, Zera se refirió a mí con tanta admiración y respeto, que la traducción automática busco una forma de expresarlo que yo pudiera entender.

Vaya, Zera. Pensar que tu admiración por mi podría superar semejante barrera y sería capaz de obligar a <<Comercio sin fronteras>> a buscar una forma de traducirlo en palabras.

“E-Entonces, ¿qué dice?”

Jaja, para un sirviente que muestra una devoción a mi capaz de alterar la traducción automática, no cabe duda de que me serás útil.

“Estaba por pedirte lo mismo. ¿Zera, me acompañarás en mi viaje hacia el descubrimiento y la gloria?”

“¡¡¡¡¡¡¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII¡¡¡¡¡¡¡”

“Muy bien, está decidido. Por cierto, déjame presentarla, nos acompañará en el viaje, ella es Ren”.

Dando lugar para que Ren pasara al frente. Dejo a Zera y los demás posar sus ojos en ella. Aunque el sobretodo que le di para ocultar sus alas y plumas no deja ver mucha piel, su figura es la de una modelo y sus finas facciones faciales pueden encantar a un hombre sin necesidad de oír su canto. Solo miren a Zera, quedo en Shock al ver su belleza, no me importa que te lleves bien con ella, bueno, si puedes.

“Eh….”

La sonrisa que puso cuando le dije que podía acompañarme se endureció en el rostro de Zera, mientras su mirada estaba fija en Ren. Aquí tenemos a otro más con reacciones interesantes.

 

 

<-Capítulo 21TOC Capítulo 23(Fin del Arco 1)->

Okane o subete sekai e chikara 21 – Las preocupaciones de Zera II

No NO no NO no no no NO. ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿qué hago? ¿por qué? NO NO ¿qué hago?

Luego de que el señor Argent, el admirable hombre que nos ayudó el día del equinoccio aceptara financiar a la academia, se convirtió en el único y gran benefactor de todos los académicos de Galia.

Bajo su ala, la academia pasó por varias reformas que la volvieron mucho más eficiente. Los académicos, incluida yo misma, ahora vivimos dentro de la academia.

Considerando que desde antes habían muchos que pasaban noches en vela investigando o realizando experimentos, esto les da la posibilidad de tomar un descanso en cualquier momento que lo necesiten y volver a sus labores inmediatamente. Incluso hay un restaurante con bar para que podamos comer y todo fue comprado con el dinero del señor Argent.

Entre tanto, el señor Argent pasa días y noches en la biblioteca interior, a veces toma unos libros para leerlos en su habitación con calma. Es un hombre completamente dedicado a la ciencia y el conocimiento, un ejemplo a seguir para todos los académicos y es por sobre todo, un hombre amable y admirable que se preocupa por todos nosotros.

Para mi sorpresa y alegría, me pidió que fuera su asistente. Jamás pensé que un día seria más feliz que cuando pasé la prueba de la academia. Pero que alguien tan maravilloso me pida trabajar a su lado… si tan solo fuera consciente de que soy mujer, sería perfecto.

AUN ASÍ!!

Yo, que fui elegida por él para asistirlo, le he fallado, he cometido un error imperdonable.

Durante el primero de los encargos fuera de la academia que me hizo, me pidió cuidar de un valioso objeto, no importa por donde lo mirase, el objeto era una especie de artefacto, tal vez de otra academia AS. Y se me dio la tarea de cuidar de él mientras realizaba algunas compras y pedidos…

Lo perdí…

TIERRA TRAGAME!

No soy tonta, al igual que el dinero para las compras, guarde con extremo cuidado el objeto que el señor Argent me dio en mi bolso y me puse en marcha. Mientras hacia las compras revisaba regularmente que todo el dinero y el objeto siguieran en su lugar. En una de esas ocasiones, noté que no estaba.

Ya recorrí tres veces la ruta que tomé él día de hoy y ni así pude encontrarlo, nadie en ninguna de las tiendas o puestos del mercado lo vieron. No sé qué hacer…

Tan solo me queda… confesar y pedir perdón. El señor Argent es un gran hombre, siento que no me castigara, por lo menos no directamente, a lo sumo me dará trabajos más duros….o tal vez… me despida como su asistente…huuuuuuu… No, incluso si no me castiga para nada, tan solo saber lo decepcionado que estará de mí, me hace sentir un dolor en el pecho que no puedo describir con palabras.

Tengo miedo. Miedo de lo que piense de mi, de la expresión que hará cuando se lo diga… de que no vuelva a sonreírme como hasta ahora.

Huuuuuuuuuuuu…

Solo retraso lo inevitable.

Lo peor es que, cuando pienso en si alguien puede ayudarme a salir de este aprieto, el primero que se me viene a la mente es el mismo Argent…

Debo decirle, si es él, tal vez se le ocurra algo para encontrarlo y cuanto antes lo sepa mejor.

“No te preocupes por eso, hiciste un buen trabajo”.

Eh?

“Hay más cosas que quiero que hagas”.

“S-Sí! Lo que sea!”

No entiendo, me cuesta creer que alguien sea tan ecuánime, incluso el señor Argent, pero la sonrisa que me mostro, fue sincera, incluso diría que más de lo normal, como si algo lo hubiera puesto feliz… será que esto… ¿fue una prueba? ¿para saber si le diría la verdad?… no, no lo creo, él no haría algo así. Solo me alegro de que no esté decepcionado de mi.

“Por cierto, ¿qué sabes de los cristales de Posei?”

“Se refiere a los que pueden almacenar y liberar grandes cantidades de agua?”

“Así es. Sé que hay un lago en el bosque de Galia, pero Galia no es una aldea, sino una ciudad, no sería razonable que todos hicieran viajes al lago para tener agua a diario, entonces pensé en los cristales de Posei, deben tener alguno”.

“Bueno, en Galia hay dos de ellos, uno en la academia y el otro en la alcaldía, desde allí suministran agua para las necesidades de los ciudadanos”.

“Ya veo, significa que en caso de incendio cuentan con una fuente de agua portable y eficiente”.

“P-Pues ¿sí?”

“Es bueno saberlo. Gracias, eres de gran ayuda”.

Prueba o no, no sería capaz de mentirle.

 

◆◇◆◇

 

El señor Argent nos ha revelado que un gran peligro se acerca, el ejercito de Iren que tomó Galatea hace días viene por nosotros. Si piensas un poco, la academia es valiosa, como sus artefactos, no es raro que la quieran, pero nosotros no tenemos gran cosa, mientras que las defensas de Galia son muy buenas en comparación.

El director dijo que no era probable que Iren nos ataque, pero si el señor Argent lo dice… no me cabe duda de que corremos gran peligro.

El día de hoy, el señor Argent y su guardia han ido en una misión para conseguir la ayuda de los Half voladores que hay más arriba en la montaña. Lamentablemente yo solo los retrasaría. Por otra parte, me encomendó la importante misión de ayudar al joven noble que vino como refugiado de Galatea…¿cómo era que se llamaba?

Ryuujoi, si, algo así. Es un noble extranjero que habla en una lengua que nadie, ni el director conoce, solo el señor Argent. No solo conoce el idioma, sino que lo habla fluidamente, gracias a eso, el joven que había estado incomunicado pudo por fin hablar con otro ser humano.

Si fuera yo, si solo pudiera hablar con una única persona en todo el mundo, si ese fuera el señor Argent, me bastaría…

Ni se en que pienso, incluso ahora hablamos el mismo idioma, aun así apenas puedo dirigirle la palabra. Cuando estoy cerca de él mi corazón se acelera y me da vueltas la cabeza. Además me avergüenzan todos mis errores y lo peor, aun no puedo sacarlo del malentendido….huuuu… sigue pensando que soy un chico.

Me deprime.

Me deprime muchísimo. No solo por el malentendido, sino por el hecho de que no se dé cuenta de que soy mujer. Sé que no estoy muy desarrollada para mi edad, sin dudas no como Berta, ¡pero tampoco soy una tabla de planchar! ¡es culpa del uniforme! ¡el uniforme de la academia!

¡Sí! Eso debe ser, no es posible que alguien tan inteligente como el señor Argent pudiera confundirme con un chico, si no fuera por este uniforme que lo cubre todo, si pudiera verme sin él, seguramente… ¡¡AAAAAAAH!! ¿¡E-En q-qué estoy pensando!?

Pasaron un par de días sin el señor Argent. Finalmente regreso de su misión, lamentablemente, los Half de la montaña no quisieron ayudarnos, se atrevieron a rechazar la petición del señor Argent!

Pero eso era obvio, si no fuera porque es el señor Argent, no creería posible que los convencieran. El simple hecho de que pudiera comunicarse con ellos es causa de asombro. Pero no tenían razones para arriesgarse contra el ejercito de Iren, ellos pueden volar después de todo.

El señor Argent lucía descontento cuando me lo dijo. No tiene porque sentirse mal, ya es imposible que piense mal de usted, hizo lo que pudo. Yo misma sufrí y lamenté cuando me equivoque y casi me falta valor para regresar y confesarlo. Usted no hizo nada mal. Si una indigna como yo pudo ser perdonada, usted ni siquiera necesita ser perdonado.

A pesar de todo, el señor Argent no tiene intenciones de rendirse y yo…ya no tengo miedo. Sé que encontrará la forma de salvarnos, confío plenamente y con mi vida en el señor Argent.

 

◆◇◆◇

 

Es simplemente majestuoso. La presencia del señor Argent siempre fue incomparable al resto, pero ahora mismo brilla con un resplandor cegador. No solo salvó a Galia, sino que lo hizo derrotando con sus propias manos a un comandante de Iren en un combate justo, lo hizo sin siquiera usar su arma o armadura, con sus manos desnudas le arrebato la lanza al enemigo y forzó la victoria que parecía imposible.

Al parecer todo fue parte de un gran plan. El director estaba al tanto de ello y salvo muchos de los artefactos de la academia, pero incluso él no pudo predecir que el señor Argent desafiaría a un duelo al comandante enemigo y lo vencería.

Que inconmensurable bendición hemos recibido al poder conocerlo.

Lo haré. Luego de semejante acto de valor, no puedo acobardarme más, debo hablarle y resolver el malentendido y entonces…

” Ya es hora de que siga mi camino”.

” Ya es hora de que siga mi camino”.

” Ya es hora de que siga mi camino”.

camino…

¿Eh?

 

◆◇◆◇

No NO no NO no no no NO. ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿qué hago? ¿por qué? NO NO ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago?…

Huuuuuuuuuuu…

El señor Argent se va. Considerando su naturaleza curiosa, seguirá visitando otras academias, pasarán años antes de que vuelva a Galia, si es que vuelve.

Luego de que el asunto de Iren se solucionó, decidió subir una vez más a hablar con los Half. Tal vez no pensaban arriesgarse por nosotros en combate, pero si es en situación de paz, tal vez sea posible tener acuerdos con ellos, al menos eso dijo el señor Argent antes de partir.

Cuando regrese, se irá de Galia y no volveré a verlo.

¿Estás bien con eso?

¡Por supuesto que no!

¿Pero dejarás que se vaya?

¿Qué más puedo hacer? Desde un principio sabia que alguien como él no se quedaría por mucho en una pequeña ciudad como esta.

Entonces se irá y nunca lo verás de nuevo.

¡No hay nada que pueda hacer para detenerlo!

¿Y detenerlo es la única solución?

¿Eh?

Si él no va a quedarse y tú no quieres separarte de él, entonces la solución es simple.

Finalmente, el señor Argent regresa de la cima y se prepara para su viaje fuera de Galia. Si no hago nada, esta será la última vez que lo vea, que lo escuche, que sienta su presencia cerca de mi…

“¡S-S-Señor Argent!”

“¿Mm? ¿Qué ocurre Zera?”

Tu puedes hacerlo, es nadar o ahogarse ahora!

“P-Por favor, ¡déjeme acompañarlo! ¡¡Argent!!”

“¿Sama?”

“¿Sama?”

¿Eh? que es eso que dice de “sama” No lo entiendo… pero más importante.

“E-Entonces, ¿qué dice?”

Si alguna vez en mi vida voy a presionar a alguien por una respuesta ¡es ahora!

 

 

<-Capítulo 20TOC Capítulo 22->

Okane o subete sekai e chikara 20 – ¿Sorprendidos?

monoro

 

¿Cuándo creen que fue?

El momento en que comenzó mi plan…

¿Luego de descubrir a los infiltrados en Galia?

No. Ya sospechaba de eso, verlos solo confirmo mis temores.

¿Tal vez Cuando llegaron Ryuuji y su escolta?

Tampoco, aunque fuera ilustrativo.

¿Fue cuando me enteré de la toma de Galatea. El día que conocí al director?

No. Ese día tal vez formé mi plan final, incluyendo el ataque de Iren. Pero el plan comenzó mucho antes.

¿Fue quizá cuando conseguí toda esa información en la biblioteca de la academia?

No. Para empezar uno de los motivos de buscar esa información era para poder llevar a cabo mi plan.

Si tuviera que buscar el momento en que nació mi plan, sería tras mi primer noche en Galia, luego de hablar con el cantinero.

Desde mis primeros días en Galia, cuestione mi propia seguridad. La gente en Galia tal vez tenía armas, pero era alegre y confiada. Una de las razones de que descubriera las intenciones de Iren rápidamente fue que yo mismo ya había pensado lo mismo. Galia podía ser tomada si suficiente gente se infiltraba.

Podía suceder de a poco. Luego de un tiempo, entrando de a uno o dos, fácilmente entrarían suficientes personas. O podría ocurrir algo que permitiese a muchos ingresar a la vez. Ser refugiados de un pueblo vecino pidiendo asilo era uno de los métodos que pensé en aquel momento.

Incluir a Iren no era fácil, de hecho era lo más arriesgado, debía ponerme a mí mismo en peligro. Sin embargo tendría el resultado deseado con mayor posibilidad de éxito de entre la docena de planes que tuve durante mi primer conversación con el director.

Por supuesto, no podía ejecutar mi plan sin antes priorizar mi propia seguridad. Los Half resultaron una buena opción en eso. Si en cualquier momento algo salía mal y era necesario huir para salvar mi vida, podía hacerlo.

También podría salvar a Ryuuji, ya que me asegure de que estuviera en un área apartada de la ciudad. Personalmente, la mejor opción era salvarlos a todos, ya que podrían resultar muy útiles y tendrían buenas impresiones mías, y Zera ha sido un excelente siervo, pero convencerlo de que era necesario dejar a los demás, sería más molesto que benéfico.. Ryuuji ni siquiera necesitaría saber el destino de sus guardias.

Si ocurre lo peor, todos los demás son prescindibles.

Incluso si no conseguía la ayuda de los Half, si fuera yo solo, podía huir usando el ala delta que había entre los artefactos de la academia.

Según la información que obtuve de los libros. La gente de Iren tiene un gran sentido del honor. Pero a su vez discriminan abiertamente a los débiles e inferiores. Solo los fuertes importan.

Me encontré entonces con que menosprecian incluso a los nobles, con la excepción de los de Iren y los Aristoi. Esa era una ventaja.

Debía asegurarme de no ser menospreciado, de otra forma mi oferta no sería tomada en cuenta y las negociaciones serian imposibles.

Mis habilidades de actuación son impecables, pero debía cubrir un aspecto algo nuevo para mí. Debía parecer fuerte y poderoso. Por eso encargue que se me fabricaran dos armaduras.

La armadura dorada serviría, tanto para ser muy llamativo y así asegurarme de que los guardias en las torres de vigilancia me notaran y recordaran, como para aparentar que mi fuerza era descomunal.

La clave en todo esto, es que nadie fuera de los cercanos a mi sabían de mi bolsa de objetos, incluso ellos desconocen su capacidad. Aquí tuvo gran importancia que la información de la academia dejara de filtrarse, por suerte lo conseguí al hacer que todos residieran en la cueva.

Las armaduras debían aparentar ser increíblemente lujosas, y ostentosas, así como formidables. Pero una solo sería apariencia y de hecho estaría hecha de materiales ligeros bañados en una capa fina de oro. La otra estaría hecha de oro puro, para hacerla extremadamente pesada.

Cuando llegue al forjador y le entregue una pequeña montaña de monedas de oro me costó evitar que se desmayara. Por un momento se quejó de que derretir monedas estaba prohibido, aunque decirle que mi pago seria tantas de esas monedas como pudieran caber en sus dos manos lo convenció al acto.

Durante mi travesía bajando y subiendo la montaña use la armadura falsa. Una vez arriba, antes de que el comandante nos diera alcance (aquí ayudo la inclinación de la montaña), guardé la armadura falsa en mi bolsa de objetos y saqué la real, entonces la dejé en el piso y se la ofrecí como regalo.

Woala! Falsa súper fuerza.

Debo decir que fue importante conseguir todo ese mineral explosivo. Cuando me enteré de que era volátil y que podía explotar, supe que podría lograrlo. Antes de eso pensaba simplemente quemar la academia y tratar de que los químicos de los laboratorios causaran la explosión, aunque dudo que fuera una tan potente.

Aunque al principio me preguntaba como haría que explotara en el momento exacto, contar con los Half voladores fue de gran ayuda. Mientras todos veían hacia la arena, arregle que uno de ellos fuera a la academia y comenzara el fuego que provocaría la explosión. Con la ayuda de la sirena podrían hipnotizar al guardia si es que no había dejado su puesto para verme pelear.

Era muy importante que la explosión ocurriera en el momento preciso, así que de antemano le pedí a Zera que fuera la que anunciara el inicio del combate y que esperara a mi señal para hacerlo. Cuando vi que los Half salían volando de la academia supe que era el momento.

Sin la explosión, hubieran podido descubrir mi truco.

Las “Lanzas” eran en realidad simples palos de madera con goma en las puntas. Obviamente no iba a ponerme a pelear contra alguien con un arma de verdad, eso podría matarme. Aunque un golpe con eso pudiera doler, no creo que me lastimara gravemente.

Utilice la goma que fabricaba la maquina negra a la que Zera llamó Kalasta.

Fue una de las tantas cosas que encargué a los artesanos de la ciudad, junto con las tarimas y los reflectores para colocar el mineral lumínico. De forma que no hubieran mayores sospechas sobre el origen de la explosión.

Hacer que Zera las entregara aumentaría la credibilidad, ya que es tímido y sin dudas se pondría nervioso, haría parecer que  tenía miedo de tocar la goma de las lanzas.

Y era importante que no fueran armas, ya que mi habilidad <<Lo que es mío, es mío>> No funciona en equipamiento.

Cuando ocurrió la explosión. La lanza de juguete que le “presté” a Jemur regresó a su dueño en el mismo momento en que yo lo quise.

¿Sorprendidos?

Estoy seguro que ese engreído soldado lo estaba. Desde que hablé la primera vez con él, supe que era un egocéntrico con aires de superioridad, sin duda no rechazaría cualquier pedido de “igualdad” que le hiciera. Había perdido antes de comenzar.

Esto es algo que nadie más sabe, y no necesitan saberlo.

Aquellos que creen que la fuerza puede vencer a la inteligencia… viven engañados en su ignorancia. Este mundo, como la tierra, es el mundo de los listos. Para empezar, el humano no está ni cerca de ser la especie más fuerte, menos aun en este mundo. Pero de todas formas es la raza dominante.

Inteligencia y creatividad, así como manejo de la información. Estas son las armas de los que no tenemos fuerza.

La inteligencia creó los artefactos resguardados en la academia. Que seguramente era algo que los de Iren querían. Por lo que era importante que creyeran que fueron destruidos.

El director sacó los artefactos pequeños mucho antes de la explosión. Lo que no sabe, es que yo saqué el resto de los artefactos, así como los libros de las bibliotecas. Después de todo, son muy valiosos para perderse.

Desde la primera vez que tuve acceso a la biblioteca interior, me di cuenta de que la información de esos libros era valiosa, especialmente porque los libros estaban cubiertos de tanto polvo, que sin duda no habían sido leídos en décadas, tal vez más.

Pasé muchos días y noches leyéndolos, pero aun con mi velocidad de lectura, eran demasiados. Así que comencé a guardarlos en mi bolsa de objetos, aquellos que resultarían obvios los reemplazaba con libros que compraba en la biblioteca abierta al público, de modo de ganar tiempo. Como ambas bibliotecas se quemaron y la cueva se derrumbó, no quedan pruebas de mis actos.

Este sin dudas es un pago apropiado por salvar la ciudad.

Estos artefactos y los libros me serán muy útiles para escalar a la cima de este mundo. Pero para lograr eso, necesito salir de Galia, no puedo cumplir mi objetivo desde una ciudad remota como esta. Mi siguiente objetivo es Jagheb, al parecer el reino más civilizado por está área. El cantinero habló maravillas de su ciudad capital y de la avanzada tecnología que posee… debo tenerla.

En cuanto a Galia. Bueno, tal vez consigan hacer funcionar la academia nuevamente. Pero que Iren no los vaya a atacar, no cambia el hecho de que están aislados.

En una situación de aislamiento como esta, el dinero es la comida, todas esas monedas que les he dado como pago a las personas de Galia, perderá su valor cuando se den cuenta de que no pueden comerciar.

En ese momento, los que tendrán el poder serán los que proveen la comida, y no querrán venderla por piezas de metal que no pueden comer ni gastar.

El mercado interno de Galia colapsará, de entre los primeros negocios en caer, estarán las tiendas de armas, ya que no habiendo enemigos y ya poseyendo todos una que otra arma para defenderse, no necesitarán nuevas a corto plazo.

Tal vez no habría mayores problemas si tuvieran un líder fuerte, pero ese alcalde inservible que no tuvo ningún papel en nada de esto, incapaz de reconocer las debilidades de una ciudad fortaleza, y sin poder hacer nada más que mirarme pelear. No hay forma de que logre evitar el caos.

Probablemente muchos morirán, pero cuando su número se reduzca y las cosas se calmen, estarán bien, ya que la ciudad se autoabastece. Claro que ya no tendrá esperanzas de progresar. Pero eso no me afecta, desde el principio sabía que debía irme de esta ciudad estancada en el tiempo.

Solo espero que los académicos sobrevivan a todo eso, y sigan trabajando para mi, pagando su deuda de gratitud. De vez en cuando enviaré a un Harp para monitorear sus progresos y reclamar los avances que hagan en mi nombre. Si logran hacer algo de valor, además de lo que ya he tomado, en ese momento les recompensaré por su esfuerzo.

Nota del autor: Y con esto queda resuelto el asunto de la invasión y “El Plan” de Argent. Personalmente creo que en este punto, queda establecido el personaje. Aún quedan 3 capítulos para terminar el primer arco, pero funcionarán como una especie de epílogo, así que no esperen más acción hasta el proximo arco, el cual tendrá mucho más movimiento.

¿Realmente pensaron que Argent iba a arriesgar su vida solo para salvar a la gente de Galia?

 

 

<-Capítulo 19TOC Capítulo 21->

Okane o subete sekai e chikara 19 – Enfrentamiento

Naturalmente, siempre tuve dudas sobre mi plan, después de todo, habían varias incertidumbres y era arriesgado. Aunque luego de hablar con el comandante Jemur, lo supe. Tendré éxito, siempre y cuando todos cumplan con su papel.

La primera vez que hablé con el director ocurrió algo extraño. En determinado momento, comenzó a emitir algo así como un leve brillo rojo, que nadie parecía notar. Esto ocurrió luego de que me revelará como un noble y él mostrará sus respetos… fue cuando dejó de ser honesto conmigo. Intuyo que fue causado por <<Terror del estafador>>. No es como si lo necesitara para leer a la gente, pero con esto engañarme es imposible.

Por eso y mi propia habilidad, se que el comandante mordió por completo el anzuelo.

“Claro que, es un poco complicado acomodar a varios miles de hombres en el sitio del enfrentamiento”.

“No hay problema, solo 300 de mis hombres nos acompañaran a Galia, otro centenar permanecerá en el camino hacia arriba, asegurando las torres de vigilancia para cerciorarse de que dejen pasar al resto cuando gane”.

“Entonces espero que cuando YO gane, cumpla su parte y abandoné este territorio. También me gustaría que se me diera paso libre”.

“No se preocupe”.

Este hombre ni siquiera contempla la posibilidad de perder.

Adelantándome, ordené a la guardia de la primera torre que no intervinieran y envié a uno a pasar el mensaje a los demás. También le dije que diera aviso a la gente en Galia. Aunque es solo para apoyar al director, quien en este momento ya debe haber hablado con el alcalde y los guardias de la ciudad.

Si bajar la montaña fue cansado, subirla lo es aún más… está condenada armadura pesa mucho, por suerte hay cierta distancia entre los hombres de Iren y yo, no podrán notar que me esfuerzo tan solo por caminar. Es un factor clave que me vean como alguien fuerte.

Todo lo que he hecho hasta ahora, incluso mi propia vida, depende de lo que ocurra en las próximas horas. Les dejaré ver que el ganador no es el más fuerte, sino el más listo.

 

◆◇◆◇

 

El hombre admirable, Argent Makoto, ha cumplido con su palabra. Mis hombres y yo pasamos por el camino hacia Galia sin problemas, incluso si intentan algo ahora, ya hemos tomado las torres y asegurado el trayecto.

Una vez arriba, nos encontramos con cerca de cien o más personas observándonos, temerosos. Simples moscas revoloteando. Están a punto de verme matar al único digno entre ustedes.

En el lugar al que Argent Makoto se refiere como “La arena”, unas tarimas con gente en ellas rodean un amplio espacio de césped. Entre ellas, unas extrañas columnas que parecían lámparas de calle, pero de gran tamaño y sin velas, ni luminere, sino unos cristales en su lugar, alumbraban el lugar por completo. Al acercarme me encuentro con la armadura dorada en el piso, frente a mí.

“Le presento este regalo por haber aceptado este enfrentamiento, si lo desea puede usarla para el combate o no”.

Aun sin su armadura, las ropas que viste son esplendidas, se ven incluso más valiosas que la armadura, incluso si es de oro, el metal con alta resistencia a la corrosión.

No tengo porque pensármelo, iba a tomarla luego de ganarle, no hay diferencia en tenerla ahora. Pero me asombra que no vaya a usarla, o que no se pusiera otra armadura en su lugar.

“Tómenla”.

Al enviar a mis hombres por la armadura, veo que incluso entre dos les resulta difícil el levantarla, otro soldado se acerca a ayudarlos y entre tres a duras penas la sacan de la arena… Este hombre bajo y subió la montaña usando esa armadura y ni siquiera parecía molestarle. Tal vez sea más fuerte que yo… no tengo dudas al respecto.

“Comandante Jemur. Para hacer de esta una lucha justa, me gustaría que usáramos la misma arma. Estás lanzas que ve aquí, fueron hechas con una sustancia que aun esta en desarrollo, pero el producto actual tiene una terrible deficiencia, es toxico. El mínimo contacto con la piel es una sentencia de muerte”.

Una joven que viste las ropas de los académicos se acerca con un carro que contiene media docena de lanzas, pero en lugar de las típicas puntas de metal afiladas, en las varas de madera hay algo negro, que no se parece a nada que haya visto antes. No se ve afilado, pero si es veneno, entonces no importara.

“Normalmente no usaríamos algo así como arma, pero al enterarnos de que ustedes venían, tuvimos que prepararnos con lo que teníamos”.

“Así que es un aviso de que si los combatimos, enfrentaremos lanzas o tal vez hasta flechas impregnadas con un veneno desconocido. Intimidante”.

“Al ser algo preparado velozmente, ni siquiera yo estoy habituado a su uso, por lo que será algo nuevo para ambos. Si no le importa, dejaré que escoja cuál de ellas usará cada uno”.

“En verdad, una lucha justa”.

Sin pensarlo mucho escojo dos de las lanzas, una para mí y otra se la entregó en mano a la chica que las trajo, quien nerviosa, la toma y temblando levemente se la lleva a Argent Makoto. No me sorprende que este nerviosa, está cargando con algo que puede matarla si toca lo que no debe.

“Espero que no le moleste si ella se encarga de dar la señal para comenzar”.

“No tengo problemas con ello”.

“Imagino que sus hombres no interferirán en la pelea, sin importar que”.

“Mientras los suyos no lo hagan, no interferirían ni siquiera si fuera un rey de Iren el que lo ordenase. Un combate es un acto sagrado que carga con el honor y el orgullo de los involucrados”.

Incluso si fuera el rey, sería ejecutado por mis hombres si intentara interferir. Mejor dicho, nadie que hiciera algo así se convertiría en rey.

“Muy bien entonces”.

Tomando la lanza y colocándose frente a mí, separado por una distancia de 12 metros y medio, Argent Makoto me mira con aires de superioridad, mientras la chica sale de la arena corriendo.

Entonces, para sorpresa de todos los presentes. Incluida la chica, sus guardias, el resto de las gentes de Galia, pero por sobre todo, para sorpresa mía y de mis hombres, clava su lanza en el suelo junto a él. Completamente desarmado, se cruza de brazos y me observa con desdén.

“Cuando quieras, Zera”.

En que estará pensando este hombre? Sabía que era suicida desde el momento en que me desafío a un combate, pero esto raya la estupidez. Incluso la chica duda en anunciar el inicio del combate.

 

◆◇◆◇

 

“¡Q-Q-Que comience el enfrentamiento!”

Sin perder tiempo, Jemur se dispara hacia adelante por el impulso de sus piernas, cortando la distancia entre él y Argent en un instante. Al dar inició el combate Argent extiende sus manos. Pero es tarde para tomar ahora su lanza.

“¡Eres mío!”

De repente, lejos del sitio, a espaldas de Argent, ocurre una gran explosión. Todos los ojos apuntan en su dirección, menos los de Jemur. Un guerrero experimentado sabe que nunca debe apartar la vista de su oponente.

“¡Un truco tan absurdo no me afecta!”

Convencido de que la fuente de confianza de su adversario venia de que sabía que la explosión ocurriría en el momento preciso para cegarlo, Jemur saboreaba la victoria al no verse afectado por una tontería así.

“Todo termino”.

La luz de la explosión aun no había cedido cuando Jemur llego a la distancia de ataque, pero el peso de su arma, que sostenía con firmeza practicada, se había desvanecido.

Al desaparecer la cegadora luz, las personas en la arena nuevamente centraron su atención en los dos hombres enfrentados.

Para sorpresa de todos, Jemur se encontraba inmóvil, con la punta negra de una lanza apenas a centímetros de su cuello. Una lanza sostenida por Argent.

“Como dije, todo termino”.

La lanza que Argent había clavado antes al suelo todavía seguía ahí. La lanza en sus manos no era otra que la de Jemur, quien se encontraba desarmado y atónito.

“Yo soy el ganador”.

“…Acepto mi derrota”.

Tras estas palabras, Argent baja la punta de la lanza y la clava al suelo junto a la otra.

Desde el principio hasta el final, Argent permaneció en el mismo lugar. Jemur no podía entender lo sucedido, ni siquiera notó el momento en que le fue arrebatada la lanza, pero entonces comprendió la estrategia de su enemigo.

“Lo tenía planeado desde el principio…”

En un combate con armas envenenadas pero sin filo, no hay diferencia entre un traje o una armadura, después de todo se muere al contacto. Se quito la armadura y apostó todo a la velocidad. Cuando dejó su lanza en el suelo, fue para liberar sus manos y así arrebatarle a Jemur la suya, algo inesperado y por lo tanto, con cierto margen de efectividad.

Aunque ¿por qué alguien querría apostarlo todo a la velocidad cuando obviamente tenía confianza en su fuerza? Después de todo, alguien capaz de usar una armadura pesada hecha de oro como si fuera nada, por supuesto no duda de su fuerza.

Pelear sin contar con el factor que es su ventaja… sin duda una pelea justa. Jemur no podía dejar de admirar al hombre frente a él. Era el segundo en vencerlo de una forma incomprensible, tal como lo hizo el General demonio de dos cuernos.

“Ahora, me gustaría saber que fue esa explosión”.

“¿Cómo dijo?”

Sorprendentemente, parecía que Argent desconocía la causa de la explosión. No, un hombre como el sin duda no intentaría un truco barato como ese, no hay duda de que no está relacionado.

¿Entonces quien?

Una idea cruzo la mente de Jemur.

“¿Los Mercenarios quizá?”

Mientras rascaba la idea, un hombre vestido como académico se acercó corriendo a la arena.

“Señor Argent, esto es malo, la explosión ocurrió en la academia, al parecer la cueva comenzó a derrumbarse y la academia exterior está en llamas”.

“¿¡Qué!? Rápido, debemos apagar el fuego, recurran a los cristales de agua, no permitan que se extienda a la ciudad!”

“¡Como diga señor Argent!”

Luego de ver en dirección a la academia un momento, Argent posa su mirada en Jemur.

“Ahora mismo hay una emergencia”.

“Si es así, permita a mis hombres ayudar”.

“…Muy bien, de todas formas he ganado, así que no nos atacaran cierto?”

“…Así es”.

Luego de llegar al sitio, donde un montón de académicos y varios ciudadanos se encontraban cargando baldes con agua, que eran llenados por uno de los académicos que cargaba con un cristal azul del cual brotaba agua. Argent se aproxima a la chica nerviosa de antes.

“¿Que ocurrió?”

“E-El señor Johan… él dice que la explosión parece haberse originado en lo profundo de la cueva”.

“Johan. ¿¡Qué sabes de esto!?”

Otro académico, Johan, se acerca a Argent, portando una mirada desesperada.

“Señor Argent… creo que esto es mi culpa. La explosión… probablemente ocurrió en la sala donde almacenábamos el mineral”.

“¿El que iba a usarse para iluminar la ciudad?”

“Así es”.

Sin perder tiempo, Jemur saca a relucir sus dudas.

“Habla de las grandes lámparas que habían en la arena?”

“Así es, esas lámparas son llamadas <<Reflectores>> y funcionan usando un mineral inestable que aun estaba en investigación”.

“Así que esto no fue más que un accidente?”

“Eso parece”.

Con el trabajo de todos, las llamas fueron contenidas, pero el daño a la academia…las pérdidas  fueron totales.

Todos los ciudadanos en Galia habían pasado por una tormenta de emociones. Primero se enteraron que eran invadidos, luego que vivirían, ya que un Aristoi peleo y gano en su nombre y finalmente, luego de la sorpresa de la explosión y la extenuación de luchar con las llamas, se hallaban contemplando las ruinas de lo que fuera la magnífica Academia AS de Galia, el orgullo de todos.

Los más afectados, sin dudas eran los académicos, todos ellos se encontraban con la mirada al suelo en el que se habían sentado a descansar luego de apagar el fuego.

“Gracias por ayudar con el incendio”.

“…No es nada”.

“Sé que es descortés. Pero me gustaría que cumpliera con su parte del trato ahora”.

“Así será, mis hombres abandonaran el territorio de Galia de inmediato, dañaría mi honor si no cumpliéramos. No perderé mi honor para tomar prisionera a una ciudad de hombres de letras”.

“No lo olvide. TODOS los intrusos deben dejar Galia, ese fue el acuerdo”.

Las palabras de Argent fueron afiladas. Jemur no tardo en comprender que el hombre junto a él era sin dudas extraordinario. Incluso quizá más que…

“¡Hombres! ¡Todos aquellos que están aquí bajo orden de Iren. Les ordenó retirarse!”

Las fuertes palabras hacían eco en las calles de la ciudad. Al confirmar que uno de los mercenarios le había escuchado, Jemur emprendió la retirada, seguido por su ejército.

“Tal como estaba planeado”.

 

◆◇◆◇

 

Días después del enfrentamiento. Tras haber confirmado que los “Refugiados” habían abandonado Galia. Los Académicos, mi guardia y yo, nos reunimos a las afueras de la ciudad, junto a una casa olvidada. La misma en la que estaba viviendo Ryuuji.

“Funcionó, tal como lo dijo el señor Argent!”

“Acaso tenias alguna duda? El señor Argent es un genio”.

“Pero Berta, tu también temías que nos descubrieran”.

“N-No seas ridículo, siempre confié en que el señor Argent lo lograría, n-ni por un segundo pensé que moriría apuñalado por el hombre de Iren”.

“Los artefactos están a salvo director?”

“Así es, el joven Ryuuji cuido bien de ellos”.

“Aun así, la academia…”

“La cueva no importa, lo importante somos nosotros, los académicos y los artefactos de AS… me hubiera gustado poder salvarlos a todos y tal vez algunos de los libros”.

“Disculpe si mi plan no fue capaz de preservar los valiosos artefactos de los que cuidaba la academia”.

“No tiene porque disculparse, señor Argent. De todas formas, todos los artefactos de la academia fueron ya estudiados mucho, en especial los de gran tamaño que no podía sacar sin ser descubierto. Es una bendición haber salvado estos, no, incluso que la ciudad este ahora a salvo y siga libre”.

“Disculpe que le moleste, pero podría explicarme que pasó?”

“Ah, Andreu cierto?”

“Si, el capitán no parece estar enterado tampoco de que ocurrió exactamente, si no le importa, podría decírnoslo?”

“Claro. Primero deben saber que la ciudad había sido infiltrada desde hace mucho, tal vez no lo sepan porque estuvieron conmigo desde que llegaron, pero vinieron muchos diciendo ser refugiados de Galatea. En realidad eran hombres trabajando para Iren”.

“¿Qué? ¿Cómo lo supo?”

“Bueno, se veían rudos para ser simples pueblerinos y la verdad no se veían como si hubieran corrido por sus vidas durante días para llegar a Galia. Además algunos de ellos poseían el aura de guerreros”.

“Oh. Es usted increíble, pero como sabía que nosotros no éramos también enemigos?”

“Por Ryuuji. El los reconoció como sus salvadores y como gente de la ciudad donde estuvo. Ryuuji es un noble y habla un lenguaje que nadie excepto yo podría entender, así que no hay forma de que lo manipularan para que mintiera. Su palabra era la verdad”.

“Ya veo. Después de todo, no confió en nosotros incondicionalmente”.

“Lamento si eso les molesta”.

“Por el contrario. Me honra saber que el señor al que ahora sirvo es un hombre inteligente y no un ingenuo”.

“Gracias. Lo segundo, es que solo le conté de los infiltrados al director para evitar cualquier posibilidad de que se supiera cuanto sabíamos. Él podría sacar de a poco los artefactos pequeños de la academia sin que nadie lo notara. Arregle que este sitio que compre antes fuera el lugar para ocultarlos, pedí a Ryuuji que cuidara de esta casa y viviera en ella”.

“¿No fue eso muy peligroso? dejarlo solo…”

“Si estaba solo, era más difícil que hubieran sospechas de que cuidaba de algo valioso”.

“Ya veo”.

“Tercero. Encargué a Johan acumular el mineral sabiendo que era explosivo, aunque Johan no sabía nada de mi plan”.

“En verdad me hizo creer que todo fue mi culpa”.

“Discúlpame por eso. Arreglé todo para que la explosión sucediera mientras peleaba en la arena, mientras todos nos observaban, de modo que no habría nadie cerca de la explosión. Luego de perder la academia y los artefactos, ya no había un buen motivo para que Iren nos conquistara, así que confié en que el comandante del ejército no desecharía su honor en vano”.

“Sin duda una apuesta arriesgada, pero considerando que hablamos de un comandante de Iren. Tal vez hubiera cumplido su palabra incluso si la academia seguía aquí”.

“Aun así, preferí darle una ayuda para decidir”.

“Sin duda tuvo un gran peso sobre los hombros”.

“Aun así, no sabía que fuera un guerrero tan poderoso. Venció a un comandante de Iren! Y era de una legión del demonio de dos cuernos, esas tropas son enteramente Soldados Acme, la cúspide del mundo militar, los soldados perfectos”.

“Eso también me sorprendió, sabía que era inteligente, pero además es más fuerte de lo que pudiera imaginar”.

“El señor Argent es el mejor!”

Tras alzar la voz para alabarme, Zera se sonroja completamente y se agacha para esconder su cara.

“Bueno, todo termino. Me alegro de haber ayudado. Creo que mi deber está hecho. Les dejaré suficiente dinero para la construcción de una nueva academia y para financiar los proyectos por los años venideros. Ya es hora de que siga mi camino”.

“Sinceramente, lamento haber dudado de usted. No sé cómo podríamos pagarle”.

“No se preocupe”.

Después de todo. Ya cobré mis honorarios.

 

 

<-Capítulo 18TOC Capítulo 20->

Okane o subete sekai e chikara 18 – El Soldado

Victoria y Gloria. Solo eso persigue la gente de Iren. Solo eso puede acompañar a un <<Soldado ACME>>.

En Iren, cuando un niño alcanza los 6 años, es probado para determinar su potencial. Si muestran buenas aptitudes, se vuelven candidatos para ser soldados Acme.

Durante los siguientes 6 años tendrán que pasar prueba tras prueba. Los pocos que lo logran se convierten en cadetes y son enviados al verdadero campo de entrenamiento, situado en la capital del territorio Irenita, La gloriosa ciudad Acme, tierra sagrada de la humanidad, donde antaño residió la deidad protectora del mundo <<Ashma>>.

En esa misma tierra, bajo la mirada de la estatua de la deidad, los cadetes pasan por las pruebas más grandes, muchos no lo logran, muchos más ni siquiera sobreviven. Pero aquellos capaces de superar 6 años de entrenamiento, reciben la honrosa oportunidad de hacer la prueba del Acme. Pasar la prueba significa el honor de convertirse finalmente en un Soldado Acme, el más grande honor que puede tener un ciudadano de Iren, no, de todo el mundo.

Yo superé esa prueba y me convertí en un Soldado Acme, asignado a la sexta legión del general demonio.

Los cuatro generales. Los que ostentan el poder militar y responden únicamente al consejo y los dos reyes de Iren.

El General del Sol, asignado a la conquista de las tierras del norte.

El General de la Noche, asignado a la defensa de las tierras del sur.

El General del desierto, asignado a la exploración y conquista del oeste.

El General del Cielo, asignado a la protección de la tierra sagrada de Acme y los templos de Ashma.

Estos cuatro generales trabajan en conjunto por la gloria de Iren.

Ninguno de ellos se compara al hombre que lleva el título de <<Demonio>>. Se dice que en toda la historia de Iren, solo ha habido una docena de individuos que hayan recibido ese título. Incluso entre ellos, solo ha habido dos a los que se ganaron el nombre de “Demonio de dos cuernos”. El Gran General de la época de la fundación de Iren y el hombre al que sirvo.

Hace años un desconocido sin nombre se alzó en el campo de batalla y escaló rápidamente hasta la cima del mundo militar.

Aquel con más autoridad de entre los Generales. Cuya autoridad es apenas inferior a la de los reyes. El despiadado demonio que trae el infierno a la tierra. Aquellos que hemos combatido bajo sus órdenes lo sabemos. Un día sucederá a uno de los reyes y conquistará el continente entero.

Bajo las órdenes de tan glorioso líder, es que la sexta legión, que yo comando desde hace 2 años, se movilizó para tomar un diminuto e insignificante pueblucho. Un lugar con un poder militar poco menos que inexistente. Tanto que en los últimos dos siglos hemos ignorado, a pesar de que nuestros ejércitos pasan constantemente por sus tierras.

Honestamente, siento nauseas el pensar en combatir gentes que ofrecen menos resistencia que simples animales, pero no soy quien para juzgar al General. Sin duda hay algún buen motivo por el que debemos hacer todo esto. Tal vez tenga que ver con la profecía de la estatua.

Mientras nos aproximamos a nuestra siguiente conquista, un grupo de insignificantes mercenarios se cruzaron en nuestro camino. Bajo circunstancias normales, haría que mis hombres les exterminaran como calentamiento, pero en este caso estás ratas cobardes son nuestros aliados, al servicio del General.

Acompañados por los mercenarios, finalmente llegamos al pueblo, donde somos recibidos como es costumbre por los guardias. Estas gentes, como los perros, se adaptaron para sobrevivir a la sombra del fuerte. Cada vez que los ejércitos de Iren pasan por su pueblo, es recibido con comida caliente, bebida y hospedaje para los oficiales. A cambio se contentan con algunas piezas de metal o joyería que solemos cargar fuera de otros pueblos conquistados. Sin contar los metales que pueden ser usados para armas y armaduras, lo demás es basura inútil, como tirar un hueso a un perro.

Pero hoy es diferente.

“Gentes de Galatea, sepan que ahora están bajo el dominio de Iren, si se resisten encontrarán su muerte”.

Luego de mi anunció habitual, uno de los guardias pierde la compostura y empieza a correr… cobardes sin medula.

Antes de lograr perderse entre las casas, es atravesado por la lanza de uno de mis hombres.

“¡¡AAAAAGHGG!!”

Los gritos del hombre son acompañados por los de las mujeres que fueron testigos de su muerte… esto ni si quiera sirve de calentamiento.

“Maten a todos los que intenten huir del pueblo o estén armados”.

Sin perder tiempo, mis hombres toman el pueblo, mientras observo la aniquilación de las ‘Amenazas’, los mercenarios que vinieron con nosotros comienzan a sacar a la gente de sus casas y a reunirlos para atarlos y llevarlos como esclavos. El pago acordado por sus servicios.

De vez en cuando, comerciamos con extranjeros. En momentos así, uno de los medios de pago preferidos, son nuestros prisioneros de guerra, que son usados como esclavo. Debido a esto, y a que simplemente no hay honor en matar a quienes no pueden resistirse, no solemos matar a los sumisos.

Los sumisos heredarán la tierra, para trabajarla en nombre de sus amos como los esclavos que son.

“¡Aléjese de mi hermana!”

De repente, entre gritos y forcejeos, escucho una débil pero firme voz. Al dirigir la mirada en la dirección de la que procede, veo a un niño con espada de madera colocarse entre uno de los mercenarios y una joven que parece haber caído al suelo.

“Jejeje. Niño, tienes una hermana preciosa, será una excelente esclava”.

“No pierdas el tiempo y mátalo, ese mocoso se atrevió a golpearme”.

“¡Le dije que no pusiese sus asquerosas manos en mi hermana!”

“¡Albert! ¡Detente! ¡Es peligroso!”

Hah… que vista más triste. ¿En verdad se hacen llamar hombres? ¿Realmente deben hacer semejante escándalo por un niño?

Patético.

“AH. Tu, soldado. ¡Apresúrate y mata a ese insolente criajo que se atrevió a golpearme!”

“…”

“¿Que no escuchaste? ¡Te dije que lo matarás!”

Ese hombre se ve incluso más débil que los otros. Sus ropas lucen mejores, pero no fueron hechas para el combate. Tal vez sea el comerciante de esclavos con el que trabajan los mercenarios o su jefe. Aunque no sabe medir sus palabras, habla mejor que sus hombres.

“Ninguno de mis hombres le obedecerá”.

“¿Eh? Pues entonces has que cumpla mis órdenes, este es nuestro pago por el trabajo, nos pertenece. ¡Es su trabajo, el matar a quienes se resistan!”

“¿Resistirse eh?”

Sin prestar mucha atención al exasperado sujeto, me acerco al niño.

Hmm, su postura no está tan mal, creo que tiene mejor semblante que el resto de este miserable pueblo, tal vez si fuera 10 años mayor… no, aun así, no podría más que ser oponente de un soldado regular, ni siquiera le tomaría tiempo a uno de mis hombres.

“¿Eres el causante de este escándalo?”

“¡Los culpables son ustedes, nosotros no hicimos nada!”

“Es verdad, no nos hicieron nada, es por eso que pretendo dejarlos vivir, soy un hombre razonable”.

“¡AAAH!”

“¡¡ALBERT!!”

Reuniendo su espíritu, el niño cubre la distancia que nos separa tan rápido como se lo permiten sus cortas piernas y ataca con su espada de madera.

Naturalmente, la espada se despedaza al golpear mi armadura y el espíritu en el rostro del niño se debilita con la confusión.

“Llévenselo”.

Uno de mis hombres que estaba observando, particularmente aquel al que el comerciante trató de dar órdenes antes, sujeto al niño mientras seguía mirando lo que quedaba de su espada.

“¿Pero qué hacen? ¡Les dije que lo matarán!”

“No se confunda. Tal vez estemos trabajando juntos en esta campaña, pero no somos aliados y sin duda, usted no es nuestro jefe”.

“Un simple soldado se atreve…”

“¿Simple soldado?”

En estas palabras dejo fluir mi espíritu  combativo, una presión que reduce a los mercenarios alrededor a meros gusanos capaces de sostenerse. Un no-combatiente como este intento de hombre, naturalmente no es capaz de mantenerse en pie ante tal presión.

“Déjeme aclararlo para usted. Cada uno de mis hombres y yo, somos soldados Acme. La élite de la elite. Hasta el último entre los soldados Acme tiene la autoridad de un comandante. Por lo que si no recibimos una orden directa superior, actuamos bajo nuestro propio criterio. Nuestras órdenes en esta campaña fueron que tomáramos este pueblo y les entregáramos a sus sobrevivientes como esclavos, matando solo a los que pusieran resistencia. Bajo ningún concepto tenemos porque obedecer sus órdenes”.

“E-Ese niño… ¡me atacó! ¡El opuso resistencia…! ¡Incluso le atacó a usted!”

Jeee. A pesar de ser menos que un ratón, tuvo la fuerza de responder. Bueno, por algo puede dirigir a más de un centenar de mercenarios. Si no, alguno de sus propios hombres ya le habría cortado la cabeza. Aun así… sigue siendo menos que un ratón.

“Soy un soldado Acme, mi cuerpo, como mi armadura, están hechos para la guerra. Algo como esto…” digo sosteniendo en mi mano unos trozos de la espada de madera del niño.

“Algo como esto, no es una amenaza. Eso no puede considerarse oponer resistencia. Para eso, por lo menos debería portar una espada de verdad… por lo menos”.

“Eso es una tontería, el niño…”

“Y algo más. Como dije antes, las órdenes fueron tomar el pueblo y entregarles los esclavos… En ningún momento se nos fue dada la orden de no matarlos. En otras palabras, depende de mí si vives o mueres”.

“GGGIIIIAHH!”

“Chillas como ratón, haces quedar mal a los roedores. Vuelve a responderme y yo mismo cortaré tu cabeza. Les entregamos los esclavos y ustedes toman sus ropas y se hacen pasar por refugiados para infiltrarse en Galia. Si hacen bien su trabajo, tal vez volvamos a hacer tratos. Si fallan o nos traicionan, no habrá lugar en el continente ni en el resto del mundo en que puedan esconderse de la irá de Iren. ¿Fui lo bastante claro?”

Sudando a chorros, el rufián asiente con movimientos exagerados de cabeza. Bien, tanto él como sus lacayos que nos observaban pudieron entender su lugar.

Aclarado este asunto. Dejamos a los mercenarios hacer su trabajo, luego de darles un par de días de ventaja, comenzamos a movernos en dirección a Galia.

Así que esa es la formación de montañas de Galia. Es la primera vez que lo veo. El extremo oriental del continente.

Galia es un lugar famoso, debido a que posee una Academia AS que funciona de forma independiente a los reinos vecinos. De no ser por que Jagheb ya reclamó hace mucho todo lo que pudiera ser valioso de esa academia, tal vez valdría la pena conquistar Galia, aun considerando las bajas que ocasionaría un asalto frontal.

Bueno, no es que deba pensar en ello, incluso si no es lo más glorioso, un asedio regular bastará esta vez, eso si los mercenarios pueden hacer bien su trabajo… que aburrido.

Victoria y Gloria. Solo eso busca la gente de Iren. El Honor llegará siempre acompañándolas.

Pero el único honor que obtendré de esto, es el de haber seguido mis órdenes. Ni siquiera habrá una batalla digna. No es como si hubiera habido hasta ahora un oponente digno de mí. Hasta ahora, nadie fuera de Iren ha demostrado dar pelea. Incluso Jagheb, sus hombres apenas están a la altura de los soldados regulares, de no ser por sus armas, estarían perdidos.

“Señor, Comandante Jemur, señor”.

“¿Que ocurre soldado?”

“Hay unos hombres al pie de la montaña, parecen estar esperándonos”.

“Mm. Qué extraño”.

Haciendo uso de la herramienta de visión lejana que me alcanzó mi subordinado, observo a 4 hombres de pie frente al camino que lleva a Galia. Todos llevan armaduras, y unas buenas. Pero ninguna especial, exceptuando al portador de una armadura dorada. Poseedor de un semblante como nunca había visto antes. A pesar de la distancia, parece como si me estuviera observando.

“Tienen el valor de dejar atrás las defensas para presentarse ante nosotros. Debemos devolver el gesto. Iré yo mismo, ellos son 4, así que quiero que 3 líderes de escuadrón me acompañen”.

“A la orden”.

No es como si necesitara la escolta, pero cuando vas a hablar con el líder enemigo, el mostrarle a tus hombres es un símbolo de estatus, deja ver que no eres un simple mensajero, sino el comandante.

A medida que nos acercamos, más se hace notar la exquisitez de la armadura dorada del extraño. Es como si estuviera hecha completamente de oro. Pero eso es difícil de creer, no solo sería extremadamente costosa, sino que además sería un peso que pocos hombres podrían cargar, sin mencionar usarla en combate. La identidad del extraño me interesa más y más.

Cuando llegamos a pocos metros de ellos, hecho una vez más un vistazo a la apariencia del extraño. Es como si exudará dignidad y poder. Su rostro es el que esperarías del dueño del mundo. Ni siquiera los reyes de Iren o los señores de la guerra que forman el consejo, poseen semejante presencia… solo él. Creía hasta este día, que nadie podría tener semejante presencia, además del General Demonio de Dos Cuernos. ¿Quién es esta persona?

“Saludos, gente de Galia. Soy Jemur, comandante de la sexta legión de soldados Acme del General Demonio de dos cuernos, del ejercito de Iren”.

Sin siquiera pensarlo, me presenté a mí mismo, esperando lo mismo de él. No es el anunció habitual, sino una genuina presentación de mi persona y rango.

“Saludos soldados de Iren. Yo soy Argent Makoto, un Aristoi. He tomado residencia en Galia y en nombre de la ciudad, he venido a hacer un trato”.

¿Un Aristoi? Con su porte, es posible, pero… ¿un trato?

Como si pudiera leer mi mente, el hombre disipa mi confusión con sus siguientes palabras.

“Quiero desafiar a un duelo a su líder. Si ganó, los intrusos abandonarán Galia y el territorio a sus alrededores. Si pierdo, les dejaremos subir por el camino sin oponer resistencia. Por su puesto, una vez arriba, les enfrentaremos con todo lo que tenemos, no es como si pretendiéramos rendirnos sin pelear”.

  1. ¿Pero qué es esto? Un desafió. Y dice que aun si pierden, no se rendirán, a pesar de abandonar las defensas en el camino. ¡Pero cuanta dignidad! Jamás soñé con la oportunidad de batirme en combate con un Aristoi, y más aún, este hombre con una presencia como la del General. No puedo dejar pasar esta oportunidad.

“Como el comandante de este ejército, acepto el desafió”.

“Muy bien, sígannos, les guiaremos al lugar del combate. Ordenaré a los guardias en el camino que les dejen pasar”.

“Oh. ¿Así que pelearemos arriba?”

“Por supuesto. La gente de Galia también debe presenciar el enfrentamiento. Más aun, si llegase a perder, ustedes ya habrán cruzado el camino, así que si muero, lo habré hecho luego de cumplir mi parte del trato”.

¡Pero qué Admirable! ¡No puedo esperar a matar a este gran hombre con mis propias manos!

 

 

<-Capítulo 17TOC Capítulo 19->

Okane o subete sekai e chikara 17 – Están aquí

Tuve dificultades para conciliar el sueño, casi paso toda la noche en la biblioteca privada de la academia, pero no puedo dejar de estar al 100%. No puedo permitirme falta de sueño.

El primer paso es colocar en su lugar todo lo necesario para el enfrentamiento… desearía dejarle esa parte a Ryuuji, pero no es posible de momento. Afortunadamente, confirme que Johan termino con su tarea mientras yo dormía.

El director debe estar moviendo los últimos artefactos en estos momentos.

Lo siguiente es la armadura. El herrero agotado me recibió sonriente, al parecer estuvo trabajando toda la noche, pero logró terminar a tiempo.

Todo marcha bien… demasiado bien.

Uno pensaría que los infiltrados reaccionarían ante el hecho de que no pudieran conseguir armas. Pero al parecer, el ver lo ocupado que estaban todos en las forjas y herrerías los convenció de que no tenían tiempo, ni materiales para ellos. El nivel intelectual de estas personas deja mucho que desear, pero es una ventaja.

Al parecer los infiltrados son de mente pequeña. Empiezo a pensar que sin contar a los académicos y al viejo Gara’kat, todos son un montón de tontos. Sin duda el alcalde lo es, al dejar pasar a los “refugiados” como si nada. Su número es tan grande que algunos de ellos acampan en el bosque, la ciudad no puede hospedarlos a todos. Aunque no es como si hubieran muchos lugares para quedarse. La ciudad apenas tiene visitas, es normal que solo haya uno que otro establecimiento que pueda recibirlos.

Sin duda es parte de su plan. Seguramente cuando la ciudad este ocupada en la defensa, inicien un incendio en el bosque, que sin duda se extenderá a las pocas granjas. Recortando una importante fuente de recursos.

Es posible que simulen que fue un accidente mientras acampaban, para que no los descubran y así puedan seguir reduciendo los recursos de la ciudad, son muchas bocas extra que alimentar. La persona que planeó esto, sin duda es lo bastante listo para pensar en ello. No se revelarán abiertamente como enemigos hasta el momento preciso.

La realidad, es que incluso si los exponemos ahora, no contamos con la capacidad de evitar que provoquen daños a Galia. No es como si la invasión fuera a dar marcha atrás solo porque sus hombres fueron descubiertos, si es que estos lograron infligir suficiente daño o no, es una apuesta que los creo dispuestos a correr.

Hay dos grandes tipos de Ataques que se pueden realizan al sitiar una ciudad.

Uno de ellos es el asalto frontal. Simplemente atropellar las defensas hasta quebrarlas. Esto es muy efectivo si se cuenta con una fuerza abrumadoramente superior.

Si consideramos el número y calidad de las tropas, probablemente ese sea el caso. Pero Galia cuenta con la ventaja del terreno. Una ventaja impresionante.

La ciudad se ubica en un colosal descanso de una montaña. Para llegar hasta ese descanso, existe un estrecho camino que sube en zigzag. Incluso en las secciones más amplias del camino, apenas cabe una carreta.

A medida que se sube por el camino, hay colocadas varias torres de vigilancia resguardadas por arqueros. Aquí la disposición en zigzag del camino resulta estratégicamente formidable, ya que permite que las torres reciban apoyo de las torres superiores fácilmente, causando una lluvia de flechas capaz de cubrir todo el camino. También pueden arrojar aceite hirviendo, causando no solo daños, sino dificultando el moverse por el angosto camino.

Incluso si los arqueros hacen un uso indiscriminado de sus flechas, reciben munición desde arriba. Al iniciar un ataque a Galia, la producción de flechas se convierte en prioridad, de manera de tener un suministro constante para las torres.

Incluso si las fuerzas avanzan hasta alcanzar una torre. Los guardias sin dudarlo la abandonarán, no sin antes derribarlas cubiertas de llamas para bloquear el camino, comprando tiempo valioso, durante el cual las torres superiores no cesaran en su ataque. Es una dificultad seria el apagar el fuego, tanto que normalmente deben esperar a que las llamas se consuman solas.

La posibilidad de usar magos de agua es también minúscula, ya que por lo general no pueden cargar con el peso de las armaduras, y sin armaduras y escudos, serian los primeros en caer ante las flechas.

En las escasas ocasiones en la historia de Galia en las que recibió un ataque frontal. La posibilidad de que se agotaran las flechas era mayor a la posibilidad de que la fuerza invasora lograra subir el camino por merito propio. Es decir, que el avance del enemigo es así de lento y sus bajas así de serias.

Existe el temor de que un enemigo intente escalar la montaña, en lugar de subir por el camino. Pero está montaña es sumamente empinada y la forma de sus rocas es dispareja y afilada. Lo suficiente para penetrar las botas de metal de un hombre que apoyara todo su peso en su pie. Se estima que de cada 100 que intentaran subir la montaña cargando con una armadura, 80 morirían en el camino y 15 simplemente no lograrían completarlo.

No es un camino tan sencillo como el que tomamos nosotros para ver a los Half. Incluso subiendo de esa manera, la persona que lo hiciera estaría agotada y seria derrotada sin demora una vez arriba.

Durante mi tiempo  en TLO, Maki me habló de varios estilos de fortalezas defensivas, pero esto es demasiado.

La otra forma de ataque es un Asedio. Consistente de un bloqueo de la ciudad, impidiendo la entrada de suministros.

Pero en el caso de una ciudad autosuficiente como Galia, el costo de mantener el asedio el tiempo suficiente como para que Galia no lo resistiera, sería por mucho mayor al beneficio de conquistarla.

Después de todo, es costoso mantener un ejército, en especial uno numeroso. Por lo que Los intentos de Asediar Galia en el pasado debieron parar mucho antes de obtener resultados.

Los objetivos más obvios de los infiltrados, son las fuentes de comida, como el bosque-que además provee madera para las flechas-  y las granjas, así como las reservas en los graneros y almacenes.

Si tienen éxito, es posible también que provoquen incendios en la ciudad para maximizar el daño.

Si espero a que el ataque desde adentro comience, será muy tarde. Es por eso que debo tomar la iniciativa.

“Es momento de bajar”.

“¿Cómo dice?”

El capitán me observa confundido.

“En pocas horas el ejercito llegará al pie de la montaña, debemos partir ahora para interceptarlos”.

“¿De qué habla? ¿Piensa ponerse a su merced solo porque no consiguió la ayuda de los Half? Aun podemos combatir, debemos…”

“No estoy pensando en ponerme a su merced. Por lo que se, son gente cuya vida gira en torno a la guerra y la gloria. No nos atacaran sorpresivamente sin antes hablar”.

“¿Está seguro de eso? ellos atacaron Galatea sin aviso”.

“Tengo mis razones para pensar así. Hablaran conmigo, eso lo sé”.

Y si no es así, ya me encargué de que un Half esté a la espera para recogerme a mi señal.

“Entendido. Mi deber es seguir ordenes”.

“¿E-E-Esta seguro, señor Argent? ¡Es muy peligroso!”

“Tranquilo… Por cierto, tengo un trabajo muy importante para ti”.

Luego de dejar atrás las formalidades. Comenzamos a descender por el camino. Solo mi guardia y yo.

La tensión subía con cada paso que dábamos. Cuando nos acercamos a la primer torre de vigilancia. Me coloque mi armadura. Una reluciente armadura dorada, pensada en dar un estatus imponente a su portador.

“Sin importar lo que ocurra, manténganse callados, déjenme hablar a mi”.

No dimos un paso más, hasta que pude cerciorarme de que mis órdenes penetraran en sus cráneos. Simplemente no puedo permitir que interfieran, más que por mi seguridad, los traje por apariencias, no necesito que hablen.

“¿Están ustedes abandonando Galia? Necesito verificar sus identidades”.

Naturalmente, al pie de la  torre, había un guardia. No tengo duda de que la primer y la última torre cumplen la función de guardia de frontera. No sé si las demás harán lo mismo, considerando lo relajado que es con el control de los extranjeros el alcalde, lo dudo.

“Mi nombre es Argent Makoto, estos hombres son mi guardia personal”.

“¿¡U-Un noble!? Había escuchado que unos hombres de Galatea habían traído a un noble a Galia, pero… ¿¡UN ARISTOI!?”

“Tranquilízate, tengo importantes asuntos que atender, verifica de una vez mi identidad”.

“¡S-Si! ¡De inmediato mi señor!”

Cuando verifico mi nombre con su guante, los ojos del guardia se ensancharon un poco más de lo que lo hicieron cuando me presente. Ver es creer.

Luego de que el guardia se inclinara una y otra vez y se disculpara por su retraso, seguimos nuestro camino.

Situaciones similares se produjeron en los otros puestos de vigilancia. Aunque sigo dudando de la seguridad impuesta por el alcalde. Lo más probable es que decidieran verificar mi identidad debido a mi apariencia. Una figura gloriosa se reflejaba en los ojos de los guardias cuando me veían.

Esto es importante y necesario. Si no me aseguro de que me vean y comprueben que soy un noble ahora, habrá problemas cuando deba darles una orden extraordinaria más adelante.

Mientras bajábamos, cuando habíamos pasado por la mitad de las paradas. El capitán se me acerco para hablarme en voz baja.

“Señor, nos han estado siguiendo, creo que es uno de los Half del otro día”.

“Seguramente despertamos su interés y ahora nos observan para ver qué ocurre. No le prestes atención”.

“Como diga”.

El capitán tiene sentidos más agudos de lo que pensé. Pero también es un perro obediente. No hará nada innecesario.

Cuando nos acercamos a la última torre de vigilancia, el guardia vino corriendo hacia nosotros, se le notaba alterado. Mientras que la tensión de los arqueros subidos en la torre se dejaba ver mientras nos apuntaban.

“¿¡Quiénes son ustedes!? ¿¡Por qué están bajando ahora!?”

A juzgar por su estado y su pregunta, algo está pasando y creo saber con exactitud qué.

“Mi nombre es Argent Makoto. Estos hombres son mi guardia personal”.

“¿¡U-Un noble!?”

No tengo tiempo para esto.

“Sabemos de la fuerza invasora. Imagino que es la razón por la que estás tan alterado”.

“S-Si, Acabamos de divisar un gran ejercito acercándose a la montaña… ¿cómo sabe eso?”

“Ahora no tengo tiempo de explicar. Lo que importa es que nos dejen pasar y se preparen para seguir mis órdenes”.

“¿Sus ordenes?”

“¿Piensas cuestionar a un noble, a un ARISTOI?”

“¡C-Claro que no!”

“Todo lo que deben hacer es esperar y seguir mis órdenes cuando lo indique”.

“Como usted diga”.

Tras encargarme del guardia, seguimos nuestro camino. Mientras bajábamos, podíamos ver como el horizonte se cubría de hombres con armadura, escuchábamos el sonido de sus pisadas hacer eco en la montaña. De inmediato la tensión de todos aumento sin precedentes.

Este será el momento más peligroso que haya tenido desde que llegué a este mundo. No, difícilmente haya habido un momento así de difícil en mi vida mientras estaba en la tierra. Estoy caminando directo a la muerte, si algo sale mal, podría morir. Pero nadie ha llegado a la cima sin correr riesgos.

Cuando llegamos finalmente al final del camino y pisamos tierra en lugar de roca, pudimos ver como un grupo pequeño se desprendía del ejército y se aproximaba a nosotros. Después de todo tenia razón, si me permitirán hablar. Puedo hacer esto, puedo llevar a cabo mi plan, puedo tener éxito.

Poco a poco, la apariencia de los emisarios se hacía más clara. Vestían armaduras de un metal rojizo y llevaban cascos con cuernos. De entre ellos uno tenía unas marcas distintivas en su armadura que le hacían ver más impresionante.

Poco a poco se acercaron a nosotros. Finalmente, se detuvieron a unos cuantos metros de nosotros, lo suficiente como para escuchar su voz.

Están aquí.

 

 

<-Capítulo 16 TOC Capítulo 18->

Okane o subete sekai e chikara 16 – Antes de la batalla

“Sé que es difícil creerlo director, bajo circunstancias normales no habría diferencia entre hacer un asedio ordinario y haber atacado Galatea. Lo que voy a decirle es solo para usted, confío en que sabrá manejarlo. Hablo de la verdadera razón por la que fue atacada Galatea… ¿Qué es lo que ocurrió justo después de que Galatea fuera atacada?”

“Perdimos nuestros fondos”.

“En realidad eso ya estaba pasando. Lo que ocurrió además de eso, fue que llegaron refugiados a Galia”.

Pude notar en el rostro del director que todavía no estaba entendiendo lo que le quería decir.

“Esto es algo que noté desde el primer día que llegue a Galia. Cuando entré por las puertas de la ciudad y no fui inspeccionado, todo lo que hicieron fue mirar mi nombre. A pesar de que no llegué armado, inmediatamente pude comprar un arma en la armería de la ciudad. Entonces, comencé a preguntarme que impediría que la ciudad fuera invadida por extranjeros, si solo les dejaban pasar”.

“Sería extraño que un grupo de extranjeros llegaran de repente a la ciudad… “

“Sin duda eso sería sospechoso, después de todo este lugar es bastante aislado. Seguramente, sin contar los comerciantes ya conocidos que traían recursos, sería raro ver más de una o dos personas llegar a la ciudad, pero hay una excepción a esa regla. Imagina que un pueblo cercano fuera atacado. Aquellos que lograran escapar buscarían refugio en la ciudad más cercana, que resulta ser Galia. No sería extraño que docenas, o más refugiados llegaran a las puertas de la ciudad y la gente ni siquiera lo cuestionaría”.

El rostro del director se ensombreció al darse cuenta de lo que significaban mis palabras.

“Lo que trato de decir director, es que ya fuimos invadidos. Desde la llegada de Ryuuji estuve recorriendo la ciudad para comprar equipamiento, y comprobé que hay un gran número de refugiados. Sin embargo, lo interesante es, que Ryuuji no conoce a ninguno de ellos“.

Con una profunda seriedad en mis siguientes palabras expliqué al director mi plan.

 

◆◇◆◇

 

“No van a cooperar con nosotros.”

 

Estas simples palabras dieron un shock a mi guardia real. Podía ver la desesperación en el rostro del capitán. Aquello solo demostraba cuanta confianza había depositado en mí.

Lo siento capitán, pero es mejor que no sepa cuál es mi verdadero plan.

 

Luego de eso empezamos a prepararnos para el descenso. Aunque el mismo tendría que esperar, ya que no es seguro bajar durante la noche y la conversación con Gara´kat me llevó mucho tiempo.

Me contó muchas cosas interesantes sobre su tribu, pero dejaré eso para después. El descenso nos tomó un día entero. Resulta que es mucho más difícil bajar de una montaña que subir en ella.

Lo primero que hice una vez que volvimos a la ciudad fue reunirme con el director para asegurarme de que siguiera con el plan.

 

◆◇◆◇

 

Afortunadamente el director pudo seguir mis instrucciones al pie de la letra. Si todo sale como estaba planeado deberíamos tener una buena oportunidad… Lo malo es que los planes nunca salen como uno quisiera.

Ahora tengo intenciones de hablar con Ryuuji. Durante los últimos dos días en que subimos y bajamos la montaña, debió haber estado entrenando. Tengo interés por ver su progreso, aunque no tengo muchas esperanzas. Mientras me dirigía a su encuentro, me di cuenta de que estaba siendo acompañado por Zera, lo cual no es raro, ya que siendo mi asistente y estando yo fuera, Zera tuvo que dedicarse a ayudar a Ryuuji. Es un tipo listo, así que aunque no pueda entender a Ryuuji, seguro que pudo intuir lo que necesitaba. Debo decir que hice una buena elección al elegirlo como mi asistente.

 

“¡Argent-san!”

“¿Cómo estás, Ryuuji? ¿Has progresado?”

“Ya tengo un mejor control de la espada, pero no estoy al nivel de los soldados, ni siquiera de la guardia.”

 

En ese momento la vista de Ryuuji se desvió en dirección al guardia de la ciudad, quien levantó la mano y me dirigió un saludo. Tengo la impresión de que él le estuvo ayudando todo este tiempo.

“Ryuuji, debo pedirte algo. Estaremos ocupados durante un par de días. He hecho unos arreglos y preparado una casa de huéspedes solo para ti, no necesitas seguir viviendo en la academia.”

“¿S-seguro que puede permitirse eso? No tengo problema en seguir en la cueva.”

“No te preocupes por eso. Tendrás el tiempo de entrenar cuanto quieras, y te lo aseguro, para mí esto no es ningún problema.

 

Dije eso mientras ponía mi palma en su hombro para alentarlo. Como sospechaba, no ha habido un gran progreso, así que lo mejor será mantenerlo fuera de esto.

 

“¡Señor Argent!”

 

Tal vez intuyendo que mi conversación con Ryuuji se había detenido, Zera se aproxima a mí.

 

“¿Tuvo éxito? ¿Tendremos la ayuda de los Half?”

 

En el rostro de Zera se reflejaba una gran anticipación, al parecer ni siquiera imaginó el caso de que no pudiera convencerlos. Siento defraudarte, pero es mejor que no sepas la verdad.

 

“Lamento decirlo, pero ellos no pelearan por nosotros. Si lo piensas bien, en el caso de ser atacados, ellos siempre pueden salir volando, así que no se arriesgaran sin necesidad.”

 

Mis palabras causaron una fuerte depresión en Zera, quien con la cabeza gacha y voz suave, respondió.

 

“Y-ya veo.”

 

Normalmente no permitiría que la confianza en mi cayera tan fácil, pero mientras menos sepan la verdad, mejor. El único en quien puedo confiar que no revelará esto, es en el director. Es lo suficientemente listo, además no puedo permitir que los infiltrados sepan que sabemos que no son refugiados.

 

 

Me dirigí entonces a la ciudad. Antes de marcharme había pedido a los forjadores y las armerías, que retuvieran todas las armas que estuvieran reparando y que no vendieran ninguna otra hasta que les avisara. No fue difícil convencerlos al soltarles unas cuantas monedas.

 

“¿Tiene lista la armadura que le pedí?”

“Ya casi está. La verdad es una cantidad muy grande de metal, pero debería estar lista para mañana.”

“Espero que no se equivoque.”

 

Si no está lista mañana, ya será muy tarde. Pude confirmar que los artesanos si lograron terminar lo que les pedí, a excepción de la armadura y los minerales de los académicos todo está listo… Sólo nos queda un día.

 

◆◇◆◇

 

Caminado por los pasillos de la academia, me encontré con Johan. Naturalmente, como el líder de muchos de los proyectos es a quien le encargué una valiosa tarea.

 

“Buenas, ¿Cómo va el proyecto de Kalasta?”

“Viento en popa, señor Argent. Aunque todavía no entiendo con qué objetivo lo unió a esos palos.”

“Confía en mí. Serán útiles.”

“¿Cómo usted diga, señor Argent.”

“¿Y respecto a lo del mineral?”

“Sí, tengo buenas noticias en ese aspecto. Las pruebas son como lo indicaban el experimento del día del equinoccio. Esto podría revolucionar la forma en cómo iluminamos las calles.”

“Tranquilo, Roma no se construyó en un día.”

“¿Qué es Roma?”

“Fue una gran ciudad. Además, es una expresión que indica que los grandes avances no tienen que hacerse de prisa.”

“Entiendo, la gente necesita tiempo para adaptarse.”

“Solo asegúrense de tener la cantidad suficiente para mañana.”

“No se preocupe, para esta noche estará todo listo.”

Aquellas palabras no evitaron que pudiera disimular mi sonrisa. La parte más crucial del plan ya está casi lista.

 

◆◇◆◇

 

Inmediatamente después me dirigí a la biblioteca de la academia.

¿Qué debería estar haciendo algo más importante?

Ni siquiera tienen idea. En primer lugar, cuando queda poco tiempo para el combate, lo importante es confirmar la información que uno tiene.

Luego de hablar con los Half, pude cerciorarme de que lo que había leído en aquellos libros era verdad, si es así hay más posibilidades de que lo que decía el libro sobre la gente de Iren también sea cierto.

Para comenzar se supone que Iren es una oligarquía, un gobierno liderado por los poderosos. Toda la gente de Iren que nace con la capacidad es entrenada en la milicia para convertirse en soldados. Y cuando digo todos, me refiero a todos. El 100% de la población de Iren son supuestamente militares. Se trata de un grupo de gente que lleva 1,000 años (o eso se estima que es el tiempo que ha pasado desde la época de la leyenda) puramente viviendo en guerra, tomando todo lo que quieren por la fuerza… Gente que no puede ser manipulada con dinero.

Han pasado por largas etapas de guerras y momentos de paz cortos, invadiendo poblaciones y ciudades cercanas. Todo aquello hasta que se estableció el reino de Jagheb, el cual se volvió un enemigo recurrente para ellos, a partir de entonces habían empezado a ignorar al resto de las poblaciones cercanas, quienes solo se volvían víctimas del fuego cruzado entre ambos reinos. Hasta donde sé, el último tratado de paz culminó hace menos de 2 años, pero las hostilidades no comenzaron, sino hasta hace unos meses.

En todos estos años y generaciones, Iren no había atacado Galia. Puedo entender que hay un gran valor en la academia, pero sigue siendo un misterio el por qué atacan ahora. Puedo entender que Galatea fuera víctima del plan de invasión a Galia ¿Pero por qué invadir Galia en estos momentos?

Precisamente cuando están más preocupados en combatir contra Jagheb, ¿por qué atacar a una ciudad que se encuentra al borde del continente entre las montañas?

Me siento un poco inseguro de llevar a cabo mi plan con esta incógnita, pero en el caso de que todo falle, aún cuento con los Halfs para huir volando.

 

 

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