Okane o subete sekai e chikara 25 – Héroe de esclavos

okane[1]

Huug… el dolor no se ha ido del todo. Es normal, si pienso que no he recibido tratamiento médico, aunque eso es mucho pedir en esta situación. Después de todo estoy encerrado en una jaula, siendo llevado para ser vendido como esclavo. Apenas y me han dado de comer, para minimizar las perdidas en el caso de que muera por mi herida.

Ahora que lo pienso, está es la primera vez que permanezco consciente luego de terminar de comer. No recuerdo bien cuantas veces me desperté tan solo para comer y volver a quedar inconsciente, así que no tengo idea de cuánto tiempo llevo así.

Observando a mi alrededor, hay otras jaulas con gente en ellas, en la mayoría hay varias personas dentro de la misma jaula. Solo un par de personas no comparten jaula, en los demás casos están agrupadas, hay una en la que se encuentran solo las mujeres más atractivas del pueblo.

Así es, los esclavos son del pueblo. Ya sabía que pasaría, pero es deprimente verlo con mis propios ojos.

En mi último día antes de despertar por primera vez en esta jaula, acompañaba al capitán y vice capitán en una misión de escolta. Debíamos llevar a un noble extranjero a Galia, ya que podía ser problemático si era descubierto por los soldados de Iren que estaban a punto de pasar por el pueblo.

Lo siguiente sucedió muy rápido…

Escuchamos gritos. Era la gente del pueblo que temía por su vida. No se la razón, pero de repente el ejercito de Iren comenzó un asalto contra Galatea.

Mientras mi mente digería lo que pasaba, escuché otro grito, uno de naturaleza diferente, un grito de ira y rabia. Jamás había oído uno semejante, la impresión fue tanta que me saco de mi lapso mental. Era el joven noble, que comenzó a encaminarse hacia el pueblo, de inmediato traté de detenerlo, entonces puso su mano en mi pecho y sentí un fuerte impulso, más fuerte aun que la vez que un Raktero me golpeó con su cola y me arrojó por los aires.

Ese es el ultimo recuerdo antes de estar en esta jaula.

◆◇◆◇

Afortunadamente no he vuelto a perder la conciencia de forma repentina. Gracias a eso, en los pasados dos días, en las ocasiones en las que nos detenemos y los guardias se reúnen en fogatas a beber, he podido mantener breves conversaciones con los prisioneros de las jaulas más cercanas.

Me da vergüenza decirlo, pero se alegraron de que estuviera bien, al parecer los había preocupado. Lamentablemente no puedo hacer nada para ayudar, me siento mal de no poder responder a esa pequeña esperanza que les provoca saber que aun hay un miembro vivo de la guardia entre ellos.

Algo que he notado y me preocupa, es que la otra persona en una jaula individual es un niño, si no me equivoco, es el hijo del panadero. Ese niño siempre saludaba alegremente a la guardia, en especial al capitán Rad. Siempre decía que crecería para convertirse en alguien fuerte y proteger a su hermana. No tengo idea del motivo, pero recibe incluso menos comida que yo.

Si las raciones para los esclavos son el mínimo para que se mantengan en condiciones y puedan trabajar, mi porción es la mínima para vivir, aunque mi fuerza se vea mermada. Pero en el caso del niño, es quizá la mitad de eso, incluso considerando que un cuerpo más pequeño requiera de una cantidad menor para subsistir, el hecho de que se encuentre en unas condiciones tan malas como yo hace unos días, es mala señal.

Pasan los días y las reacciones del niño son cada vez más sutiles, incluso su respiración, comienzo a temer por su vida.

Es entonces que uno de nuestros carceleros se acerca acompañando a un hombre con ropas visiblemente diferentes a las del resto. Posiblemente el jefe traficante de esclavos. Parece haber venido a observar la condición del niño, eso es bueno, se dará cuenta que no puede seguir así.

“Vaya, que tenemos aquí ¿un cadáver?. Despierta mocoso, quiero decirte algo”.

Con una reacción tan débil como la de un bebé recién nacido, el niño mueve levemente la cabeza para observar  al hombre con ojos que podrían parecer cerrados si no los ves bien.

“Aunque pasé por una mala experiencia, la verdad estoy agradecido con ese comandante de Iren. Casi desecho mi importante mercancía, un taboo para cualquiera que se digne de ser comerciante. Pero todo está bien ahora, naturalmente no te dejaré morir sin antes haberle sacado provecho a tu miserable vida. Pero no voy a venderte a cualquiera, después de todo aun eres el mocoso que se atrevió a golpearme. Así que solo aceptaré venderte a un tipo muy especial de cliente, uno que tenga cierta preferencia por niños pequeños”.

Luego de eso, el hombre da la orden de aumentar la ración del niño mientras se va sonriendo.

Maldita sanguijuela…

Naturalmente fui despojado de mi arma y armadura, y con está herida ni siquiera puedo pensar en combatir a mano limpia. Así que incluso si pudiera salir de esta jaula, no podría hacer nada… No, no debo pensar así, al menos debo mantener firme la voluntad de hacer algo en el caso de que pueda salir de aquí.

Me alegro de haber mantenido el espíritu.

Pasaron tres días, hoy nos detuvimos a poca distancia de un bosque. Los hombres se alegran de poder reponer madera para seguir haciendo fogatas en su viaje. Durante todo el trayecto han estado festejando en las noches a costa de los bienes de la gente del pueblo.

Esta noche incluso abrieron unas de las jaulas y tomaron algunas mujeres para divertirse con ellas. Evitando acercarse a la jaula de las más atractivas al parecer, tal vez por una orden.

Aunque esta noche sea un horror para esas pobres mujeres, ha sido la mejor para el resto de nosotros. Mientras los guardias estaban distraídos, unas sombras salieron del bosque y comenzaron a recorrer las jaulas, una de ellas se acercó a mí. Se trata de un chico joven cubierto por una capucha oscura y algo sucia.

“Tu… no estás sorprendido al verme”.

“Eso es porque los vi salir del bosque hace un momento. Estuvieron esperando que los guardias dejaran sus puestos”.

“Ya veo, eres un hombre hábil, creí que todos habrían sido asesinados para evitar la posibilidad de revueltas”.

“Bueno, no estaba en el pueblo cuando fue atacado, me capturaron en las afueras mientras estaba inconsciente y herido, así que no representaba una amenaza”.

“Ya veo. El hecho de que hables tan calmadamente significa que sabes nuestras intenciones”.

“Solo soy optimista y espero el mejor escenario, que sería ser rescatados por los héroes de esclavos”.

“¿Sabes de nosotros?”

“Solo rumores. Que son un grupo de rebeldes que se levantó contra la ciudad de Garush, el principal centro del mercado negro de la región. En particular contra los traficantes de esclavos. Desde entonces los grupos de cazadores de esclavos son más numerosos para evitarse problemas”.

“Perdón por eso. Pero solo intentamos salvar a cuantos podemos en espera de una oportunidad para asestar un verdadero golpe contra esas inhumanas personas”.

“Entonces, ¿van a sacarnos de aquí?”

“…”

“¿Cuantos?”

“Por lo que hemos observado, alrededor de 20 de su grupo están en condiciones de escapar, el resto solo serian una carga, reduciendo las posibilidades de éxito…”

“Y yo soy uno de ellos”.

“Lo siento”.

“No te preocupes, que al menos 20 personas se salven es un gran alivio… ¿qué me dices del niño?”

“A pesar de que estaba en malas condiciones antes, ahora parece estar bien, además hay fuego en su mirada, tiene la voluntad para escapar. Es uno de los 20”.

“Así que nos observaban desde hace un tiempo”.

“Aunque me apena decirlo, tuvimos que esperar a que hubiera una oportunidad apropiada. Detenerse junto al bosque, donde podemos perderlos y además bajar la guardia mientras usan a las mujeres, es la mejor oportunidad que podemos pedir”.

“Supongo que esas mujeres no podrán ser salvadas”.

“Lamento eso también”.

“Te gusta mucho disculparte. No deberías perder tanto tiempo hablando conmigo, los guardias podrían notar que algo anda mal”.

“En realidad, quería pedirte algo”.

De entre sus ropas el joven saca una espada y un frasco con un extraño liquido.

“La verdad, en cuanto terminemos de  sacar a todos de sus jaulas y separar al grupo que podemos llevarnos, pensamos hacer correr a los caballos y provocar un escándalo, entre tanto, el resto de los esclavos tendrán su oportunidad de escapar por su cuenta. Quisiera que eligieras el grupo que consideres con mejores posibilidades y los protejas de los peligros del bosque”.

“Creí que solo ayudarían a los que podían lograr escapar… somos carnada entonces”.

“…”

“Acepto, pero no dejaré que la gente del pueblo sean sacrificios. Yo cubriré su escape con todo lo que tengo”.

“Lo lamento, pero este es solo un estimulante para revitalizar las fuerzas, no es una pócima curativa de ningún tipo”.

“Es justo lo que necesito, ahora sácame de aquí y déjame cumplir con mi deber como guardia del pueblo de Galatea”.

Luego de un instante de silencio, el muchacho comienza a forzar la cerradura de la jaula, que cede con relativa facilidad, demostrando cuan hábil es para esto. Entonces me hace entrega de la espada y el frasco de estimulante.

Observando a nuestro alrededor, parece que todos están listos para seguir con el plan.

“Antes de irme, podrías decirme tu nombre”.

“¿Quieres recordar el nombre de un hombre muerto? Soy Conrart, tercero al mando de la guardia de Galatea, la mano izquierda del capitán Rad y fiel seguidor de Selia, la hija del panadero”.

“Siento que escuché algo que no debía al final”.

Todos lo escucharon, pero no importa si pierden el respeto que hubieran podido empezar a sentir por mí, al menos antes del fin, quiero decírselo a alguien.

“Si es posible, quisiera que transmitieras mis últimas palabras”.

“Si es una confe…”

“Solo dile al niño que esta ahí, que ahora depende de él cuidar de su hermana, espero grandes cosas de él”.

“…Se lo diré. Buena suerte”.

“Muchas gracias… por todo”.

Luego de inclinar la cabeza con mirada seria, el joven se va y la situación procede como estaba planeado. Sin dudarlo bebo el estimulante y me preparo para enfrentar a los mercenarios que vienen en dirección del bosque.

No aun, GaAAG!… aun no.. Cof… todavía no puedo morir. Así sea solo un minuto, un segundo, un breve instante, cada momento que logró seguir vivo, es un momento más que las personas del pueblo tienen para escapar, para que Selia y su hermano escapen.

No pude decirlo antes, pero obviamente Selia estaba en la jaula de las mujeres atractivas, por lo que puede predecirse el destino que le aguarda si vuelven a capturarla.

Sin importar si es solo una fracción de segundo más…

¡¡Debo entregar ese instante de mi vida PARA SALVAR LA DE ELLA!!

…Al menos al final, pude cumplir con mi deber, tanto de guardia, como de hombre.

◆◇◆◇

…¿Y a nosotros nos llaman los héroes de esclavos? ¿Qué clase de chiste es ese? Solo nos escabullimos como ratas y sacamos a aquellos que sabemos que no nos retrasarán, mientras usamos a los demás de distracción, todo con el fin de oponernos a los traficantes.

Siempre me había sentido mal por lo patético que somos, lo patético que soy. Pero nunca como hoy, ese hombre es el autentico, Conrart el héroe de esclavos.

Nota del autor: Y aquí estamos luego de una larga e indeseada pausa. Digan la verdad, ¿pensaban que no seguiría? Es razonable, pero no planeo dejarlo salvo por causas de fuerza mayor. Notarán que ahora estoy publicando en mi propio sitio, esto es para respetar la política de NZero “sin fines de lucro”, aunque en realidad sigo estando en esa categoría, pedir donaciones me sentaria mal, así que lo hago en mi propia web, con la intención de evitar problemas como el anterior en un futuro.

¿Alguno de ustedes creia que retomaría lo ocurrido al escolta abandonado? dejenme sus comentarios al respecto.

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