Okane o subete sekai e chikara 27 – ¿Es ese un buen jefe?

monoro

Capítulo 27

¿Es ese un buen jefe?

 

Colarme entre los mercenarios fue fácil, se estaban preparando para un trabajo muy grande, así que reclutaban sin contemplaciones a cualquiera que demostrará saber usar un arma. Pasé su prueba de inmediato y me uní a sus filas, que iban en dirección a un pueblito casi en el borde este del continente.

En el camino, saqueamos casi una docena de pequeñas aldeas, simplemente no podían hacer nada contra un número tan grande de hombres. Afortunadamente hubieron pocas victimas, casi nadie osaba resistirse.

Cuando finalmente llegamos al lugar, nos encontramos con un ejército de Iren. Hice lo que pude para ubicarme a mí mismo al frente de la formación, de manera que pudiera oír lo que dijeran. Fue debido a esto que vi como el comandante Acme inspiraba temor en todos los presentes, incluso en mi.

Me recordó cuan formidables son los soldados Acme, tan famosos entre los belicosos Irenitas.

El jefe de nuestro grupo nos dio nuestras ordenes. Nos dividiríamos, mi grupo tomaría las ropas de la gente del pueblo y se dirigiría hacia Galia, la ciudad de la montaña y esperaría a que el ejercito de Iren llegará, en ese momento nos encargaríamos de los recursos de la ciudad desde dentro, quemando el bosque y los almacenes.

Claro que cuando el momento llego, los veteranos en nuestro grupo querían que robáramos las cosas de los almacenes de la ciudad, en lugar de quemarlos. No sé si son unos tontos codiciosos o si son secretamente listos. Si el asedio se prolongara, y el alimento escaseara, nos veríamos afectados también.

Nuevamente la fortuna sonrió, nunca llegamos a eso.

Cuando debíamos comenzar a tomar acción, los soldados de Iren aparecieron por la puerta de la ciudad, guiados por un grupo dirigido por un hombre que llevaba un traje realmente único, en todos mis viajes nunca vi uno igual. De repente toda la gente se reunió en lo que parecía un escenario, como si un espectáculo fuera a ocurrir.

Mi misión era unirme a los mercenarios, porque al parecer fueron contratados por el mismo general demonio de Iren, de ese modo podría conocer sus planes y mi gente podría actuar en consecuencia.

El frágil equilibrio de las naciones del este se vio devastado con la llegada al poder del general demonio, es necesario estar preparado para la tormenta que se viene. Lo peor de todo, es lo temible que puede ser el general, incluso más que los demás generales de Iren.

Esa misión dejo de importarme en cuanto lo vi…

Frente a mis ojos, el hombre del traje venció al comandante Acme en menos de un parpadeo. Me enorgullezco de mis agudos sentidos, que me permiten ser un espía eficiente. Incluso así, no pude ver nada. En un momento, el comandante de nombre Jemur tenía la lanza en su mano y se encontraba a instantes de usarla para perforar la garganta de su oponente, al siguiente era él quien tenía la lanza al cuello.

Ni siquiera considerando la luz de la explosión desvié la mirada o parpadeé, pero de todas formas no pude ver el momento en que lo hizo.

Este hombre, si la palabra le hace justicia, tal vez sea una existencia al nivel del general demonio. Pensar que alguien así se encontraba oculto en este rincón perdido del mundo.

Terminado el enfrentamiento, todos se dirigieron al sitio de la explosión y una vez más el hombre demostró ir más allá de las expectativas, convenciendo al comandante Jemur de abandonar la ciudad prometiendo dejarla en paz.

Me cuesta creer que alguien que ha alcanzado el grado de comandante de una legión completa pueda ser tan tonto para creer que la destrucción de la academia sea una coincidencia, pero el hecho de que la academia fuera destruida no cambia, fuera o no accidental. Sin la academia en el medio, el comandante decidió cumplir su palabra y desistir de la invasión de Galia.

Por si fuera poco, en su conversación el hombre que más tarde descubrí se llama Argent, fue claro en que todos los invasores debían irse, dando a entender que sabía de nosotros y que no permitiría que nos quedáramos o intentáramos algo. El Comandante Jemur anunció que todos nos hiramos sin excepción. Desobedecer es igual a una condena de muerte, por lo que al día siguiente comenzamos a prepararnos para partir.

Aprovechando los últimos días en la ciudad y el hecho de que el tal Argent no acostumbrará deambular por las calles, recopile información de los ciudadanos que aun luego de todo eso, permanecían ignorantes de lo que había ocurrido en verdad y aun nos trataban como huéspedes refugiados en su ciudad.

Además de su nombre, también pude averiguar que el dinero no es problema para él, eso pude intuirlo entre otras cosas, por el hecho de que contratara a un tercio de los contratistas de la ciudad para reformar la academia e incluso así decidió sin contemplaciones destruirla por el bien de la ciudad. Eso también dice mucho de su personalidad.

Pero el detalle más importante que pude adquirir fue que planeaba dejar la ciudad. No es que la gente lo supiera, pero pude deducirlo después de averiguar la cantidad de compras que realizó en los últimos días.

Llega, salva la ciudad y luego se va…

Un hombre así podría…

 

◆◇◆◇

 

“Creo que debemos huir”.

Caras de confusión y sorpresa fue lo que me devolvieron mis compañeros dentro del grupo de mercenarios.

De entre los más de 50 hombres que se unieron al mismo tiempo que yo, estos son a quienes puedo confiarles esta información.

Durante los saqueos en aldeas o en el pueblo de Galatea, jamás lastimaron realmente a alguien. No puedo sentir en ellos el mismo aroma a sangre que en el resto y lo más importante, puedo percibirlo en sus auras, son gente que jamás ha matado a sangre fría. Desconozco sus razones para unirse a esta banda, sea o no la desesperación de la pobreza y el hambre o algo más, pero son los únicos a los que quiero salvar.

“Escuchen. Originalmente se esperaba que este sería un gran trabajo, por lo que decidieron reclutarnos a nosotros y a muchos más, pero la realidad es que el mayor saqueo, el de la ciudad de Galia, se volvió imposible. Si lo piensan bien, lo único que tenemos es lo que el otro grupo se llevo de Galatea”.

Once pares de ojos me observan con atención. En las últimas semanas en las que estuvimos juntos, aprendieron a confiar en mí. Debo decir que estaba en mis planes elegir a un grupo de gente en quien pudiera confiar para algunas cosas, que lentamente fui reuniendo en este grupo de doce. Ahora todos nos sentimos más cercanos que con el resto, la mayoría ha compartido su historia con los demás. Es esta confianza la que les lleva a darme el beneficio de la duda y escucharme en silencio ahora.

“En otras palabras, nuestro grupo vuelve ahora con las manos vacías. Honestamente, no creo que los mercenarios veteranos quieran compartir el botín con nosotros, no ahora que cualquier trabajo futuro con Iren parece improbable. La realidad es que mantener un grupo tan numeroso como el nuestro es más problemático que benéfico”.

La preocupación en sus miradas me decía que entendían a lo que quería llegar. Su capacidad para comprender estas cosas es otra cosa que me agrada de estos tipos.

“Como yo lo veo, hay 3 conclusiones posibles: Una noche cualquiera durante el viaje, los veteranos ocuparan todos los puestos de guardia y mientras los demás dormimos, nos asesinan a todos. Otra posibilidad es que simplemente nos despojen de nuestro equipamiento y nos abandonen a nuestra suerte.

Por supuesto, tampoco niego la posibilidad de que luego de haber matado a la mayoría, decidan despertar a los pocos que queden para divertirse matándonos, algunos de los veteranos ya han demostrado ser de ese tipo.

La otra posible situación, es que nos dejen vivos hasta reunirnos con el otro grupo más adelante, o mejor dicho, hasta que hayamos cargado nuestras cosas por ellos. Luego nos mataran, ya sea rápidamente o con la intención de divertirse. En cualquier caso estaremos muertos”.

“Quieres decir… ¿todos los novatos como nosotros?”

Está pregunta vino de Arno, tal vez el más ingenuo del grupo. Es algo que esperas de alguien tan joven, apenas tiene 17 años.

“Es lo más probable, quizá perdonen a 2 o 3 que les hayan caído particularmente bien. Pero lo más seguro es que para cuando esto termine, su banda vuelva a ser del tamaño que tenía antes”.

“¡Maldición!”

“Tranquilo hermano, no queremos que nos escuchen”.

El calmado de los hermanos Tiradores, Estor, le hizo ver a su hermano menor Patrick lo imprudente de subir la voz. Durante el tiempo que llevamos juntos, han mostrado tener buena puntería y habilidad manejando el arco, a pesar de la pésima calidad del equipamiento que tenemos.

“Qué pasaría si intentamos resistirnos? La mayoría de los novatos estamos en este grupo, si atacamos primero podríamos ganar”.

“Lo dudo mucho Estor. Para empezar, dudo que podamos convencer a todos los novatos de unírsenos. Tampoco puedo decir que me tranquilice la idea de confiar mi vida a ellos, podrían traicionarnos tan pronto como les digamos nuestras intenciones. Incluso si lo conseguimos, la mayoría tiene poca experiencia en combate y las piezas de armadura de cuero de los veteranos puede resistir el embate de nuestras oxidadas armas que casi no tienen filo”.

“Desde un principio nos dieron las peores armas… Es lo normal para los novatos, pero es otra razón para pensar que tienes razón sobre sus intenciones”.

“Es por eso que nuestra única oportunidad es huir. Debemos aprovechar el momento en que nos dejan alejarnos del grupo portando armas, es decir, cuando salimos a reunir comida. En ese momento, cuando nos hayamos alejado lo suficiente, correremos hacia un lugar predeterminado y huiremos en dirección a Galia”.

“¿Por qué a Galia?”

“Es el único camino viable. Hacia el oeste es donde el grupo se dirige, les seria hasta conveniente perseguirnos, además de que nos arriesgamos a toparnos con el otro grupo. Incluso con todo el tiempo que nos llevan de diferencia, no pueden estar tan lejos, después de todo cargan con un gran número de bienes y esclavos”.

“¿Qué hay del norte?”

“Pensé en eso, pero estaríamos viajando por mucho tiempo antes de llegar a ningún sitio, tal vez lo hayan notado, pero la caza en esta área parece especialmente escasa, creo que los de Iren diezmaron la fauna cuando pasaron por aquí. Y el sur está fuera de discusión, hay grandes posibilidades de que el ejercito haya regresado a Galatea para recibir nuevas órdenes y si no fue así, seguramente hayan dejado algún destacamento para trasmitir reportes”.

“Como puede esperarse de Zilan, lo has pensado bien… Confió en tu juicio, te apoyo al cien por ciento”.

“Mi hermano y yo igual”.

Uno tras otro, todos dieron su aprobación.

Lamento usarlos así, pero sería muy sospechoso que pidiera unirme solo al grupo de Argent, además de que es seguro que me vigilarían todo el tiempo. Pero si somos una docena, no podrán poner toda su atención en mi.

Por supuesto que sí creo en todo lo que dije, aunque sea una teoría mía, realmente es probable que los mercenarios maten a los novatos.

 

◆◇◆◇

 

Todo salió bien. No me equivoque al pensar que Argent abandonaría la ciudad, tan solo un día luego de huir de nuestro grupo, nos encontramos con el suyo.

De inmediato mostro sospecha, pero pude convencerlo de que somos solo un grupo de tontos desesperados.

Luego de unirnos a su grupo (según él, como empleados) nos dirigimos al noroeste, tengo un par de ideas de nuestro destino, pero aún es pronto para precipitarme con eso. De momento debo reunir la información que pueda y reportarme. Mi aldea debe saber sobre este hombre cuanto antes.

Algo que encuentro curioso, es el hecho de que cada pocas horas de caminar, siempre nos detenemos para que el joven que acompaña a Argent entrene en el uso de la espada con el capitán Rad (como lo llamaron los otros guardias).

Durante este tiempo, Argent busca una roca o algún otro lugar apropiado para sentarse y se pone a leer mientras nos observa de reojo. Honestamente, aun me sorprende lo rápido que capto nuestra presencia en nuestro primer encuentro. Puedo entender que detectara a los demás, pero su mirada estuvo la mayor parte del tiempo fija en mi posición, como si pudiese verme con claridad.

Sé que no soy el espía perfecto, pero no creo posible que alguien sea capaz de detectar mi presencia a esa distancia con semejante precisión. El hecho de que me pusiera más atención que a los demás, también implica que sabía que me ocultaba de él con más habilidad que el resto.

Tal vez por eso tiene a sus hombres vigilándome con más atención… espero que sea eso.

Algo que también pude notar, es la calidad del equipo que usan sus guardias, sin dudas prueba de la confianza que les tiene luego de muchos años de servicio… o eso pensé.

“Vaya, esas armaduras se ven increíbles, la verdad nunca antes vi a alguien que no fuera caballero llevar protección tan buena”.

“¿Es genial no? Cuando nuestro señor Argent nos tomó bajo su ala y nos nombró su guardia Argenta, nos dio estas armas y armaduras al día siguiente”.

¿Eh?…

“¡Oh!, había escuchado que algunos guardias reciben equipamiento como adelanto para que puedan realizar sus tareas, pero nunca había visto que se les prestarán cosas de tal calidad. ¿Cuántos años de trabajo les llevará pagarlas?”.

“No no, el señor Argent fue muy claro en que no tenemos que pagarlas, según él, es absurdo que los empleados deban pagar las herramientas que necesitan para realizar sus tareas. En cuanto a la calidad, el señor Argent dijo que no podía ponerle precio a nuestras vidas…JOOOO!!. Aun me conmueve cada vez que lo recuerdo, ¿Qué mayor prueba de la estima que nos tiene hay, que darnos las mejores armaduras posibles?”

Mientras hablaba con Estor y su hermano, el guardia -de nombre Khaden- no se molesto en ocultar su respeto y aprecio hacia su benefactor.

Todos en nuestro grupo, yo incluido, nos asombramos con lo que oímos. Ni siquiera alguien que realiza trabajos peligrosos todo el tiempo como yo recibe un trato así, mejor dicho, la gente de mi aldea no me tiene el menor aprecio, tuve que trabajar mucho para que empezarán a valorarme.

“No se sorprendan al oír esto, pero escuche que cuando lleguemos a la siguiente ciudad, el señor Argent planea darles a ustedes un buen equipo también, después de todo dijo que los contrataba”.

A-Absurdo… ¿Realmente planea entregar equipo tan valioso a unos mercenarios a los que acaba de contratar?

¡Ridículo!. Cuando la gente contrata mercenarios, no le entrega equipo a menos que sea como parte de su pago.

¡¿Quién es realmente el señor Argent?!

Las palabras de Khaden cobraron credibilidad esa noche, cuando no conseguimos más que unas pocas bayas para comer y el señor argent nos compartió de su comida.

Incluso si carga fácilmente con muchas cosas con esa bolsa de objetos suya, no es fácil alimentar una docena de bocas que no esperabas, aún así no mostró duda alguna cuando pidió a su sirvienta, la joven Zera, que nos sirviera una porción de comida a todos.

Puedo decir que luego de un par de días de recibir tan buen trato, todos comenzaron a mostrar respeto y aprecio por el señor Argent. Realmente hay más en él que solo su habilidad de combate o su inteligencia.

Pero no puedo olvidar mi misión, está mañana decidí aprovechar la soledad de la búsqueda de comida para hacer mi reporte. Una de las habilidades que me vuelven un espía tan bueno, es mi capacidad de invocar un familiar menor, con el que puedo enviar mensajes discretos a largas distancias.

Según mi estimación, nuestro siguiente destino debería ser la ciudad de Kalifa, donde hay una academia. De mis conversaciones con el grupo, averigüé que el señor Argent es un entusiasta de la ciencia y el conocimiento que viaja por el mundo visitando academias. Normalmente debe mantener un bajo perfil para no haberse convertido en una figura famosa a estas alturas.

Honestamente, luego de conocerlo, me sorprende que no decidiera ir a Garush a salvar al pueblo del capitán y los otros. Aunque la lógica en sus razones es incuestionable.

Otra persona que se ha ganado mis respetos es el capitán Rad. Es muy diligente en el entrenamiento del joven Ryuuji, que a simple vista puede decirse que es un principiante. Aunque por alguna razón siento una extraña presencia en él. ¿Será cosa de nobles?

“Zilan, siempre observas nuestro entrenamiento, ¿te gustaría participar?”

“¿En serio?”

“El señor Argent dijo que podía invitarte, si quieres podemos empezar en nuestra siguiente sesión”.

“Será un honor”.

Luego de asentir a mi respuesta, el capitán llamo la atención de todos.

“Por decisión del señor Argent, desde ahora nos dirigiremos hacia el oeste, a la ciudad de Garush… amigos míos, volveremos a ver a la gente del pueblo”.

¿Eh?

¡¿EEEEEEEEEEEEHHHHHHHHH?!

 

 

 

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