Okane o subete sekai e chikara 28 – Albert

monoro

Capítulo 28

Albert

 

Proteger a los débiles, velar por la seguridad de los demás, afilando las habilidades y arriesgando la vida sin temor. Eso es lo que significa ser un guardia de la ciudad.

Hace dos estaciones mi hermana fue al molino que esta junto a la granja del señor Johnson, las ventas fueron muy bien y se nos había acabado la harina antes de lo previsto, o eso es lo que dijo papá. Como él tenía que seguir horneando nos envió a mi hermana y a mí.

“Cuídala bien Albert” dijo papá esa mañana.

Papá siempre está ocupado haciendo el pan en las mañanas, es un trabajo agotador, una vez lo acompañe y no resistí mucho, el calor del horno hace que te canses 3…no, 4 veces más rápido. De modo que yo soy quien se encarga de cuidar a mi hermana mientras hace sus quehaceres y luego mientras atiende a los clientes de la panadería.

Pero ese día no pude hacer nada…

De camino al molino, un lobo hambriento salió de la nada, me paralicé del miedo, la poca concentración que podía reunir la usaba para no orinarme encima.

Entendí cuan profunda era mi debilidad realmente. Creo honestamente que fue en ese momento cuando dejé de pensar como un niño consentido. Frente a mis ojos la escena de ese lobo devorando a mi hermana vorazmente se reprodujo en un instante.

Afortunadamente nunca se volvió realidad.

Cuando el lobo estuvo a punto de brincarnos encima, una flecha se clavo en el suelo entre él y nosotros y luego aparecieron los guardias de la ciudad.

El capitán de inmediato se abalanzó sobre el lobo sin dudar y con un corte de su espada lo sometió, para darle luego el golpe de gracia.

Fue entonces cuando supe lo que debía hacer con mi vida. Si quería en verdad proteger a mi hermana y digo protegerla de verdad, no solo dejarlo en palabras e ilusiones de un niño, debía volverme fuerte.

A partir de entonces todos los días entrenaba con mi espada de madera, tratando de imitar los movimientos que vi en el capitán Rad aquella vez.

A pesar de aun ser demasiado débil, aun podía proteger a mi hermana de ciertos peligros. Como ese sujeto que siempre la molesta cuando viene a comprar pan.

“Oye Al, no deberías meterte en los asuntos de los mayores, ¿por qué no vas a jugar con tu espada afuera mientras hablo con tu hermana?”

“¡Un sujeto como tú no es digno de hablar a solas con mi hermana! ¡Vuelve cuando seas tan gran hombre como el capitán de la guardia!”

“Oye, oye. Yo también estaba el día que los atacó el lobo, solo porque el capitán acabo con el lobo no significa que yo no hiciera nada. ¿Eso no me da el derecho de al menos hablar con Selia?”.

“Puedes hablarle, siempre y cuando sea mientras te vigilo”.

“Ahhh… creo que hoy tampoco podremos hablar a solas”.

“Jaja, Conrart tiene un muy obstinado pequeño rival”.

“Vamos Andreu, no tienes porque burlarte. Antes que te des cuenta les mostraré a todos, incluido Al, que soy digno de confianza”.

“Lo que tu digas. Ahora vamos, que el pan se enfría y los demás se quejarán”.

No soy un tonto, ya no. Sé que solo me ven como un niño que no puede separarse de su hermana. Creen que solo juego con esta espada de madera. Lo que no saben es que soy muy serio con mi entrenamiento.

Hace dos días, cuando volvíamos con mi hermana del molino, luego de que entrará por la puerta de la ciudad, diciendo que me había olvidado de mi espada de madera regresé al molino. Por supuesto no la olvidé, la dejé ahí como excusa.

Cuando llegué al molino y tomé mi espada, me coloque en el punto ciego de la torre de vigilancia, justo detrás del molino y me dirigí al bosque y luego de una ardua batalla, derroté a un  <<Skvader>>

A pesar de ser solo monstruos menores con apariencia de conejos, son adversarios formidables, son agiles y se aprovechan de su tamaño para escabullirse entre tus ataques y tu defensa. La verdad, la primera vez que derrote uno creí por momentos que moriría, pero desde entonces he estado cazándolos en cada oportunidad. Ya he derrotado a más de los que puedo contar.

Sigan pensando nada de mí, me volveré fuerte a toda costa, con o sin ayuda.

Por supuesto, el capitán es diferente al resto, y nunca olvido mostrar mi respeto y aprecio cuando lo veo en el pueblo. Creo que él de verdad me entiende. Ve más allá de un niño jugando con una espada de madera, ve a alguien que entrena con el deseo de ser fuerte.

De vez en cuando pienso que mi espada de madera pronto no me servirá, últimamente no puedo sentir su peso como antes, y la verdad cuando peleo con los Skvader creo que les hago el mismo daño con ella que con las piedras que les arrojo. Pero no puedo hacer nada al respecto, no me permitirían andar por ahí con una espada real y para empezar no sé de dónde sacar una.

Un día, cuando saludaba al capitán en camino a su puesto, vi que estaba acompañado por un muchacho, más o menos de la edad de mi hermana. De repente, él se me acerco, entonces pude ver que llevaba una espada enfundada. Debió notar mi mirada, porque la saco y me la enseño con orgullo.

Esa espada era asombrosa, era justo como la espada de mis sueños, en la que he estado pensando desde que quiero una real. Parecía capaz de cortar el viento si se la usará… ¿cuál era la palabra? apro…xima, no… apropiar… ¡apropiadamente!… Cortaría el viento si se la usara apropiadamente.

Aunque mi nuevo amigo no hablaba nuestro idioma, pude hacerle entender que quería entrenar con él a través de mis gestos. Desde el momento en que demostró seriedad me cayó bien. Cada vez que lo atacaba el recibía mi espada con la funda de la suya, era veloz y no se molestaba en ocultarlo.

No siento que me subestimara por usar su espada enfundada, la verdad la mía sería cortada como mantequilla sino y no podríamos seguir entrenando.

Algo extraño ocurrió luego de que mi amigo se fuera. Aquel sujeto que iba detrás de mi hermana, se me acercó con una sonrisa. ¿Acaso piensa que puede engañarme?

“Dime, Al. ¿Me odias?”

No es que lo odie…pero odio que siempre esté intentando acercarse a mi hermana a mis espaldas. Digo, sé que no es mal sujeto, es un guardia de la ciudad después de todo…

“Sabes, tu a mi me caes bien” dijo mientras se sentaba y me miraba con ojos complacientes… otra vez me está tratando como a un niño.

“Me recuerdas a mí, por eso me es imposible molestarme contigo, aún cuando tu obstinación me impida acercarme a Selia”.

“…¿Dices que soy como tú?”

“Bueno, me refiero a mi cuando era pequeño. ¿Tú realmente amas a tu hermana, cierto? Debe ser lo más importante para ti, seguramente piensas en ella, no solo como tu hermana, sino también como tu madre”.

“Yo era como tú. Mi madre murió cuando yo era bebé y mi padre siempre estuvo ocupado para mantenernos a mi hermana y a mí. Así que ella cuido de mí como si fuera mi madre. Igual que tu, deseaba protegerla de todo… e igual que tu, me recordaron pronto la realidad de mi debilidad”.

¡Gh!

“Y desde entonces, decidí volverme fuerte… igual que tu”.

“…Lo sabes”.

“Lo sé. La verdad, mientras que tú me vigilas cuando estoy en la ciudad, yo te vigilo mientras estas en el bosque. No te preocupes, no le diré a tu hermana o a tu padre, se cómo te sientes, deseas la fuerza para poder protegerla”.

Ahhh… Siento que se me hará difícil seguir interponiéndome entre él y mi hermana…

“No te pongas tenso, no estoy amenazándote ni nada para que no te pongas en mi camino… aunque si quieres dejar de hacerlo…”

“Me rehúso”.

“Haaaa… bueno, debía intentarlo. Jaja… Cuando lo pienso un poco, creo que la razón por la que me enamoré de Selia fue debido a ti”.

“¿Eh? ¿Qué quieres decir?”

“Verla cuidar de ti con todo su corazón, realmente me recuerda a mi hermana, en algún punto esos sentimientos que me provocaba verlos, derivo en amor. No puedes decirle a tu corazón a quien amar, pero si me dieran la elección, le elegiría a ella sin dudar”.

“¿Cómo no funcionaría el chantaje ahora tratas de apelar a mi simpatía?”

“Jaja. No es eso. Solo necesitaba decírselo a alguien… y qué me dices, ¿te gustaría entrenar conmigo?”

“¿Eh?”

“Lo dije antes, ¿no? se cómo te sientes, quieres proteger a tu hermana. Yo tengo el mismo deseo que tú. Por lo tanto, te ayudaré a hacerte más fuerte, para que puedas protegerla cuando yo no esté. ¿Trato?”

“¡Hum!”

No es como si lo aceptara, pero de inmediato sentí que podía confiar en él.

Desde ese día en adelante cuando me escapaba al bosque, él aparecía y me entrenaba, también me ayudaba a localizar a los Skvader para tener algo de combate real. Y cuando estaba en la ciudad, entrenaba con Ryuuji.

En cierta ocasión, luego de algunas dificultades, logramos aprender nuestros nombres.

Todo marchaba bien. Sentía que podía volverme fuerte como quería… pero no fui lo suficientemente rápido.

Solo unos días después de que Ryuuji llegara al pueblo tenía que irse. El capitán dijo que lo llevarían con alguien que podría conocer su idioma, por lo que entiendo que debían hacerlo. Luego de eso, Conrart se me acercó para decirme que él se iba como parte de la escolta.

“Recuerda tu entrenamiento, si te topas otra vez con un lobo o algún otro animal salvaje, debes concentrar toda tu fuerza en un buen primer golpe. Los animales te atacarán porque te ves pequeño y débil, si les demuestras que puedes lastimarlos, la mayoría se irán a buscar una presa más fácil. Después de todo ellos tampoco quieren salir heridos”.

“…Lo recordaré”.

“Buen chico. Cuida a Selia mientras no estoy”.

“¡Eso no tienes que decírmelo!”

Más tarde, la gente del pueblo despidió al capitán y los guardias que iban a cumplir su misión de llevar a Ryuuji. Esa fue la última vez que algunos los verían.

Tiempo después de que se fueran, del otro lado del pueblo, un gran número de personas con armaduras rojas llegó. Todos me aseguraron que no había de que preocuparse. Pero no fue así.

Otro grupo de hombres, sin armaduras pero con miradas salvajes, como la que tenía aquel lobo, comenzaron a sacar a las personas de sus casas y a asaltarnos. De repente, todo se puso peor cuando el guardia que se mudo al pueblo hace unos años trató de escapar. Uno de los hombres con armadura roja le arrojó una lanza…y lo mató.

Entonces la pesadilla comenzó. Los guardias de la ciudad y las personas que llevaban armas fueron asesinados, uno tras otro sin misericordia.

De repente, mientras me encontraba congelado como aquella vez, el grito de mi hermana me saco de mi trance.

¡¡NO DEJARÉ QUE ME PASE OTRA VEZ!!

Esta vez no me paralizare del miedo.

Concentra toda tu fuerza en el primer golpe… ¡muéstrale a estas bestias que no eres una presa fácil!

De un golpe logré alejar al sujeto que había sujetado a mi hermana, entonces me puse velozmente entre ella y esos animales con apariencia de hombres.

Por un momento, pude alejarlos de mi hermana, pero entonces una vez más, me recordaron cuan débil era.

Mi espada se convirtió en trozos de madera luego de arremeter con ella contra la armadura de uno de esos hombres que nos observaban como si no fuera su asunto.

Luego de eso fui capturado, igual que la mayoría y puesto en una jaula.

Al día siguiente pude ver como colocaban a Conrart en una jaula, al parecer estaba herido… él era tal vez el ultimo guardia del pueblo.

La comida que me daban era mucho menos que la del resto, antes de que me diera cuenta pasaba los días inconsciente. No recuerdo mucho de lo que paso entonces. Lo que sí recuerdo fue cuando un día de repente me colocaron enfrente una buena cantidad de comida y pude al fin saciarme.

Unos días después, fui despertado una noche por un sujeto encapuchado. Al observar a mí alrededor vi a otros como él frente a las demás jaulas. Nos liberaron y nos guiaron al bosque. Al parecer vinieron a rescatarnos. Solo puedo ver a algunos del pueblo, pero probablemente el resto este en grupos separados, Conrart una vez me dijo que es difícil moverse en el bosque con un grupo numeroso. Ahora que lo pienso, no lo veo. No veo a Conrart en este grupo…

Despejando mi mente de ideas pesimistas, seguí corriendo cuanto pude. Recuerdo haber visto a mi hermana entre las personas que fueron liberadas, debo apresurarme en encontrarla.

No puedo dejar que el agotamiento me venza, llevamos corriendo ya un tiempo, y mis piernas empiezan a ceder, creo que todos esos días sin moverme en esa jaula me debilitaron, no puedo moverme como quiero… ya no puedo seguir corriendo…

“… Te ayudaré a hacerte más fuerte, para que puedas protegerla cuando yo no esté”.

Por algún motivo, escuche esas palabras en mi mente como si me las dijeran una vez más y mis piernas continuaron moviéndose sin problemas.

¡Definitivamente protegeré a mi hermana!

 

◆◇◆◇

 

Maldición ¡Maldición! ¡¿Por qué nadie nos ayuda?!

Mi hermana… si no consigo ayuda ella.

Ya no puedo seguir, mis piernas cedieron hace tiempo, simplemente las movía mi voluntad de encontrar ayuda. Es tal como dijo Ruthen, nadie en este lugar ayudaría a un niño sin dinero, no importa a dónde vaya en esta ciudad, todos me miran con indiferencia… es tan diferente al pueblo. ¿Realmente la gente puede vivir en un lugar así? ¿O es que me tratan así por no ser de aquí?

“…Quién sea, por favor… ayude a mi hermana”.

“Yo lo haré pequeño, yo los ayudaré”.

Al mover mi cabeza en la dirección de la que provenía la voz, un hombre vestido con ropas lujosas, más que las que usaba Ryuuji, me mira con una sonrisa amable mientras me extiende su mano.

“¿Lo dice en serio?…No tengo dinero”.

“El dinero no es problema”.

Me dijeron que no debía confiar en extraños, pero estoy desesperado y está persona realmente parece que pudiera ayudarnos. Puedo sentirlo, si alguien puede salvar a mi hermana, es él.

“Todo estará bien, puedes confiar en mí. Cuéntale todo al tío Argent”.

 

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