Okane o subete sekai e chikara 39 – Duelo de representantes

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Capítulo 39

Duelo de representantes

 

Canaar es una ciudad limítrofe. Una fortaleza construida al norte del territorio y que representa el fin de la tierra Irenita. El último avistamiento de fuerzas extranjeras cerca de los muros era más bien reciente, pero tal hecho solo se había repetido tras 200 años, y casi 300 años si hablábamos de la última vez en la que se hubiera librado un enfrentamiento.

Debido a que el llamado del general es de máxima prioridad y tuve que viajar con urgencia, acabé por montarme junto al soldado del escuadrón de comunicaciones para cabalgar su Razorante, y gracias a la velocidad de trote excepcionalmente rápida de la criatura, solo tardamos unos cuantos días antes de que pudiéramos vislumbrar nuestro destino.

La bestia era extraña, una mutación de monstruo que a través de generaciones se había convertido en un animal domesticable. Su origen se remontaba al descubrimiento de una tribu extranjera que había logrado adiestrarlos para usarlos como animales de carga. Su ventaja radicaba en las extraordinarias velocidades que eran capaces de desarrollar en los llanos, las cuales superaban varias veces las que un caballo en condiciones similares podía alcanzar. No era de extrañar que su uso en la mensajería fuera un elemento indispensable.

A medida que nos acercamos eché en falta el bullicio que pudo haber resonado de haberse llevado a cabo este encuentro en la capital. Normalmente, los duelos por representantes se llevaban a cabo en la tierra de Acme, ya que eran de una gran importancia política, y a la vez servían como un espectáculo para aquellos ciudadanos oriundos de la capital. Pero el general no quiso desperdiciar tiempo y pidió que se realizase aquí, al día siguiente a mi llegada. Petición que tuvieron que aceptar, ya que era él quien había recibido el desafío.

Aunque me da gusto volver, desconocía que lo haría sin traer conmigo al menos la gloria de una victoria… Tengo que asegurarme de remediar eso aquí y ahora. Por otro lado, debo decir que nunca pensé que la primera vez que presenciara uno de estos enfrentamientos, fuera el mío.

 

◆◇◆◇

 

La hora había llegado. El enfrentamiento se llevaría a cabo la vista de un numeroso público, que incluía a personas no solo de la ciudad, sino de todas partes de Iren. Dos representantes se batirían en un combate de habilidad por poder y gloria.

Por un lado, se encontraban el señor de Saladdi y su campeón, Apoc. Este último era un hombre rubio a finales de sus treinta, ligeramente más alto y fornido que Jemur. Utilizaba una camisa de tela a mangas descubiertas, bordada por debajo del chaleco de cuero que precedía a su peto de acero. En sus musculosos brazos se apreciaba la característica tez bronceada de los Irenitas.

Al otro lado se encontraba el representante del general demonio de dos cuernos, Jemur de la sexta. Vistiendo su uniforme, la armadura roja de cuerpo completo propia de los Acme, que en su caso llevaba bordes dorados, indicando su posición como comandante.

Para esta contienda, ambos representantes llevaban una espada ceremonial con las mismas características. En cuanto al resto de su equipo, cada uno tenía la libertad de usar lo que prefiriera. En el caso de Jemur, esta era la armadura que orgullosamente portaba.

Para sorpresa de todos los presentes, el anfitrión y juez del duelo no era otro que el mismísimo Rey de la Guerra, Alamek el rojo. Tal vez aquel hombre era consciente de la importancia del duelo, o tal vez solo le interesaba verlo, amparado por su mera curiosidad. Como sea, tan solo un puñado de personas eran capaces de discernir lo que pasaba por la cabeza de aquel particular hombre.

Alamek tenía una estatura idéntica a Jemur. Utilizaba una capa roja y una toga ceremonial que no daba lugar a dudas que sería él quien daría juicio de la contienda. Era un hombre fornido que dejaba ver sus brazos al desnudo de la misma forma en que Apoc lo hacía. Eran muchas las pequeñas cicatrices que podían apreciarse en ambos brazos, particularmente en el derecho.

Sin perder tiempo, las partes se acercaron al centro de la arena y mostraron sus respetos al rey, quien sin dar mayor importancia decidió terminar rápidamente con las formalidades.

“Como lo dicta la ley, pasen al frente y den su nombre”.

Las decisiones por duelo son un ritual tradicional, incluso antes de que los señores de la guerra nombraran representantes para participar. En caso de muerte, aquellos que se enfrentan dan su nombre e incluyen lo que desean que sea recordado de ellos al hacerlo. Este es un permiso para hablar y ser escuchado una última vez.

“Yo soy Apoc, campeón de Saladdi. Invicto en 13 enfrentamientos y 214 peleas por mi posición entre los 32… 33 guerreros”.

“Yo soy Jemur, hijo de Jemer; capitán del tercer pelotón del general del desierto, hijo de Hamor el perdido. Representante del general demonio de dos cuernos”.

Las palabras de Jemur hicieron que los ojos de Apoc se agrandaran por un momento. Pero no dijo nada más, su momento para hablar ya había pasado.

“En el nombre del fundador, peleen con honor. Con la autoridad embestida en mi por la corona de Iren, que esta pelea decida quien inclinará la cabeza a las peticiones del otro”.

Dicho esto, el rey salió de la arena, dejando a los contendientes uno frente al otro. Ya sin la presencia del rey, Apoc tomó la oportunidad para decir las palabras que casi habían escapado de su boca tras la presentación de Jemur.

“Como alguien que ha pasado la prueba del Acme, fuiste aceptado como soldado Acme sin importar tu pasado. ¿Por qué razón querrías ser recordado como el nieto del perdido? Ni siquiera mencionaste tu titulo como comandante de la sexta legión Acme”.

“Siempre fui y seré el nieto de mi abuelo Hamor. Jamás pensé en ello como una vergüenza, aunque mi padre lo hiciera. Y en estos momentos no comando la sexta legión. Soy el representante escogido por el general, un titulo mucho más importante”.

“No negaré que tu señor sea más poderoso que el mío, pero eso no significa que vayas a ganar”.

“Tienes razón, no voy a ganar porque mi señor sea más fuerte que el tuyo. Voy a hacerlo porque yo soy más fuerte que tu”.

Y mientras la sangre subía a la cabeza de Apoc, el rey dio la señal para iniciar la pelea.

“Que seas un mejor soldado… ¡No te hace mejor guerrero!”

Sin perder el tiempo, Apoc redujo la distancia entre ambos de un solo impulso. Sosteniendo su espada al frente, se disparó hacia Jemur como si fuera una flecha.

Para alguien con el nivel de destreza de Jemur, semejante ataque era fácil de contrarrestar. No obstante, justo en el momento en que había comenzado a extender su brazo para realizar un corte con su hoja, fue sorprendido por un inesperado movimiento de Apoc.

Este había apuntado su espada al suelo, golpeando con fuerza, pero sin enterrarla demasiado. Como si fuera una garrocha, la usó para volver a impulsarse está vez más alto, pasando sobre Jemur sin recibir su contraataque y posicionándose a su espalda. Frente a sus ojos la espalda de jemur dejaba expuesto su cuello para un corte.

“Es tu- ¡Goagh!”

Aprovechando la fuerza de rotación que había empleado en su movimiento anterior, Jemur extendió la pierna sobre la que ya no apoyaba su peso y pateó el estomago de su adversario sin siquiera mirar atrás.

Mientras aquello sucedía, los gritos eufóricos de los espectadores se hacían sonar, así como las conversaciones de los luchadores más versados, que podían identificar las tácticas de combate empleadas por cada uno de los luchadores.

“¡Oh! Ese es un tiempo de reacción increíble. También es necesario saber exactamente donde caerá el oponente para que la patada conecte de esa manera”.

“El ataque sorpresa de Apoc también fue increíble, y aunque haya recibido una patada, en la precaria posición en la que dejó a su oponente, no pudo ser un golpe demasiado fuerte”.

Tal y como apreciaban los espectadores. Si bien había logrado evitar el ataque, Jemur no había conseguido infligir daño significativo. Por su lado, Apoc reconocía a Jemur por no haber caído en su engaño.

Fingir que caes en las provocaciones del oponente, para que este se confíe en que atacaras tal y como él había previsto. En el pasado, esa táctica le había valido más de una docena de fugaces victorias, generalmente aquello significaba que el oponente le había subestimado. Obviamente, como alguien que conservó su posición entre los 32 guerreros por más de 10 años, Apoc no era un hombre tan simple como para dejarse llevar en un duelo.

En cuanto a Jemur, su respuesta casi instantánea a la ofensiva de su adversario se debía a que se había contenido en su contraataque. Siempre era importante mantener la guardia en un combate. Aunque un ataque oportuno podía decidir la victoria, permitirse quedar vulnerable también podía significar la derrota. Algo que Jemur estaba decidido a evitar a cualquier costo.

Tras volver a adoptar su postura, Apoc reinició su ofensiva con una serie de veloces estocadas que Jemur no tuvo mucho inconveniente en bloquear. Evidentemente, los ataques no estaban destinados a ganar la pelea, sino a mantener bajo presión a Jemur en busca de una apertura. O eso es lo que este pensaba. Luego de unas cuantas estocadas más, Apoc retrocedía, produciendo distancia entre ambos. Solo para más tarde cerrar distancias y repetir el proceso.

Lo que sea que planeara Apoc, escapaba del alcance de Jemur. Le resultaba imposible entender lo que tramaba. Pue esta rápida sucesión de ataques pasaban factura a Apoc, quien ya tras varias repeticiones de su lluvia de golpes y retrocesos comenzaba a mostrar señales de agotamiento. Algo de sudor y respiraciones largas en los retrocesos delataban el esfuerzo que sus movimientos comenzaban a costarle.

Por su parte, Jemur había permanecido meramente a la defensiva. La energía que usaba para bloquear los ataques eran mucho menor, ya que apenas requería de movimientos. Los ataques de su adversario eran casi demasiado fáciles de predecir, eran casi siempre los mismos, con ligeras variaciones para desalentarlo de intentar contraatacar leyendo sus movimientos.

No solo esto, Jemur era un oponente mucho más joven y en mejor condición. Incluso en su mejor momento, Apoc no podía comparar sus capacidades físicas y energía con las de un soldado Acme en plenitud como lo era su rival.

Era por esta razón que decidió abandonar la idea de un enfrentamiento directo. Al ser superado en fortaleza no era buena idea prolongar el choque de espadas, lo más inteligente era tomar su distancia antes de que su contrincante tuviera la oportunidad de usar su ventaja sobre él.

Apoc había optado por una estrategia distinta, una que solo era posible gracias a su gran experiencia como duelista representante y a la inexperiencia de su adversario. Los ataques de Apoc eran fáciles de predecir y bloquear. Después de todo siempre iban dirigidos a los mismos lugares. De modo que Jemur podía bloquear siempre de la misma manera. Por supuesto que no iba a bajar la guardia, se encontraba alerta en caso de que intentara algo, de forma que no sería sorprendido con un cambio de ritmo repentino en sus reiterados movimientos.

El plan era diferente. A diferencia de Jemur, un soldado Acme que lleva el mejor equipamiento de Iren, Apoc había sido uno de los 32 guerreros por años y conocía bien las limitaciones de las armas ceremoniales.

Antes de que Jemur fuera capaz de descifrar la estrategia de su adversario, los ojos de todos fueron capaces de contemplar como la espada de Jemur se quebraba y la mayor parte de su hoja se venía abajo. La estrategia de Apoc había dado resultado al destruir el arma de su oponente mediante la mella y el desgaste provocado por el impacto repetido de su hoja en diversos puntos clave.

“Así es como vences a alguien que es más fuerte y hábil que tu. ¡No subestimes a un campeón de Iren!”

Apoc apuntó su espada contra su ahora indefenso rival. Que no podía hacer más que intentar cubrirse con su brazo izquierdo y esperar que su armadura le protegiese.

Por supuesto, Apoc era consciente de la resistencia de las aclamadas armaduras rojas. No iba a permitir que su espada sufriera el mismo destino que la de su enemigo y desapareciera su ventaja. Con gran técnica apuntó a la articulación en el brazo, el punto débil de la armadura, antes que Jemur lograra levantarlo para defenderse. Se trató de una puñalada veloz que atravesó el brazo y salió por detrás del codo, derramando sangre.

“Esta vez si te tengo”.

“Más bien yo te tengo a ti”.

“¡Agh!”

Aprovechándose de la postura adelantada que tomó Apoc para apuñalarle el brazo, Jemur alcanzó a sujetarle el cuello con su mano derecha, que estaba recubierta por el guantelete de su armadura.

Sin perder tiempo comenzó a apretar con toda su fuerza. Y aunque su oponente trató de sacar su espada para usarla, Jemur movía su brazo en respuesta, asegurándose de que la espada siguiera atrapada en el. Incluso teniendo los brazos un poco más largos, Apoc no podía liberar su arma, mientras que Jemur acercaba su cabeza y con ella su cuerpo hacia él para imposibilitarle el conseguirlo.

“Cometiste un error al gastar tu energía en romper mi espada. Ahora yo te romperé a ti”.

Apoc no solo intentó sacar su espada, también utilizaba su mano libre para golpear el rostro de Jemur en un intento de liberarse de su agarre, pero este no dejaba de sujetarle el cuello, impidiendo el paso del aire a un ya agotado Apoc, cuyos músculos comenzaban a debilitarse debido a su incapacidad para recuperar el oxígeno que les había privado el continuo esfuerzo al que habían sido sometidos. Finalmente, Apoc perdió el conocimiento y dejo de luchar.

“Es todo. El ganador es Jemur, el representante del general demonio de dos cuernos”.

Tras las palabras del rey, Jemur abrió su mano y el cuerpo de Apoc se desplomó sobre el suelo. Con su mano ahora libre, se quitó la espada del brazo y caminó hacia el rey.

“En ningún momento soltó su espada, ni siquiera para intentar quitarse mi mano del cuello, sabía que sin ella no podía ganar. Definitivamente era un orgulloso guerrero de Iren”.

“¿Está muerto?”

“El ultimo al que privé de oxigeno por tanto tiempo sufrió de daño cerebral permanente que le costó la capacidad de moverse ágilmente y afectó severamente su tiempo de reacción. Aunque hubiera seguido vivo, ya no podría volver a ser un guerrero nunca más. Lo más honorable era acabar con su vida aquí y ahora”.

“A pesar de la discusión que tuvieron al principio, le has concedido una muerte digna. Eres tan piadoso como había escuchado”.

“Solo hice lo que cualquier Irenita hubiera hecho”.

“Además de eso, has traído honor a tu señor. Estoy seguro de que el general estará muy complacido con tu victoria”.

“Todo ha sido como lo quiso el general. Después de todo, tuvimos el duelo aquí, en el límite del territorio de Iren, para que el general pudiera salir tan pronto ganara la pelea”.

 

<-Capítulo 38TOC – Capítulo 40->

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Okane o subete sekai e chikara 38 – El Trigésimo tercer guerrero

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Capítulo 38

El Trigésimo tercer guerrero

Cerca del pie de la montaña Galia, la sexta legión se preparó para partir. Sorprendentemente, no lograron cumplir con su objetivo y solo quedaba seguir adelante con las siguientes ordenes.

Lo ocurrido había alterado a los inalterables Soldados Acme. Su comandante, Jemur de la sexta (como era conocido por los Soldados Acme) había sido derrotado completamente por un hombre que hasta ahora era un completo desconocido. Se encontraban asfixiados por una sensación que ya habían conocido una vez.

De todos los soldados, Jemur era el más sorprendido. En el momento, había logrado mantener su compostura como soldado, pero ahora que habían dejado atrás al hombre y la ciudad, su mente se sumergía en su incomprensible derrota.

Había sucedido tan rápido que para cuando se dio cuenta, ya había perdido. Esta era la segunda vez que probaba el sabor de una derrota total. En principio, podía entender la primera, ya que nada más que la derrota espera a quienes desafían a un general de Iren. Sin embargo, no había razón para pensar que no tenía oportunidad contra un hombre que ni si quiera era Irenita. Lo único que podía hacer ahora era cumplir órdenes y seguir adelante, al menos había honor en cumplir con el deber.

Cuando se preparaban para marchar, llegó un emisario desde Galatea, donde habían dejado un puesto de avanzada para servir como puente de comunicación. El hombre se dirigió directamente a Jemur.

“Señor Comandante, soy Railey, del escuadrón de comunicaciones, traigo nuevas órdenes del general, señor”.

“Nuestras órdenes eran marchar al norte, hacia la siguiente academia. ¿Dices que las ordenes cambiaron?”

“Señor. ¡No señor!. Las ordenes de la sexta legión no han cambiado señor”.

“¿Entonces?”

“Señor. Las nuevas órdenes son dirigidas al señor comandante, Jemur de la sexta, señor”.

Esto por un momento sorprendió a Jemur. Pero no era una posibilidad que hubiera sido descartada. Había fracasado, por lo que posiblemente sería degradado, o peor. Podía notar como había cierta anomalía en el mensajero, quién parecía temblar ligeramente. Pocas cosas pueden hacer temblar a un soldado de Iren. Tal vez temía a su reacción y por eso esperaba su permiso para hablar.

“Habla soldado, ¿cuáles son las órdenes del general?”

Si el soldado le temía a su reacción, Jemur no estaba dispuesto a ser blando con él. Es una vergüenza para un soldado Irenita sentir temor en medio del deber.

“Señor. El general demonio de dos cuernos lo solicita a usted como representante en un duelo. ¡Como su guerrero, señor!”

Jemur estaba equivocado. El soldado no temblaba por miedo, sino por emoción. La emoción de hablar ante el representante del general demonio. El puesto de guerrero representante es a lo que aspira cualquier soldado que no desea usurpar alguno de los puestos del alto mando.

Jemur sintió como sus dudas se desvanecían como si nunca hubieran existido. Su mente una vez más era la de un Soldado. Y fue entonces que comprendió lo que significaban esas órdenes.

“¿¡El general ha sido desafiado!?”

 

◆◇◆◇

 

En un edificio ubicado en la sacra tierra de Acme, se reunían secretamente los miembros del consejo de señores de la guerra que conformaban la oposición al general demonio. Todos ellos sentados alrededor de una gran mesa y envueltos entre sombras. En caso de que hubiera un espía en algún sitio del edificio, necesitaría estar peligrosamente cerca para distinguir a los miembros.

Una medida de seguridad que siempre se había utilizado, especialmente ahora que se encontraban en medio de un conflicto con otros miembros del consejo.

“¿No acabamos de tener ayer una reunión de emergencia?”

“Con el demonio suelto no se puede tener ni un día de descanso”.

“… ¿Entonces se ha confirmado?”

“Si. También sabemos a quien eligió el demonio como su guerrero representante. Se trata de Jemur, comandante de la sexta legión”.

“¿Él? A pesar de su humillante derrota”.

“¿Humillante?”

“Los soldados Acme rara vez salen del territorio y cuando lo hacen, es por alguna batalla. Hasta donde sé, esta es la primera vez que un soldado Acme ha sido derrotado por un extranjero en un combate uno a uno”.

“Hablando de primera vez… ¿alguna vez hubo un trigésimo tercero entre los 32 guerreros del este?

“… Nunca. Al menos yo no he visto en la historia conocida que pasara. Siempre han sido 32 representantes, uno por cada uno de los 26 señores de la guerra, los 4 generales y los 2 reyes”.

“Pero en el pasado hubieron otros generales con el titulo de demonio”.

“Si, pero en esos casos se trató de un señor de la guerra u otro general que se ganó el título, así que el numero no cambiaba. Cuando no fue así, no hubo necesidad de un guerrero representante”.

“Bueno, no es como si todos los generales con el titulo fueran tan problemáticos”.

“En todo caso, este es el primero en además ser <Dos cuernos> desde el fundador”.

“Aun me cuesta creer que el Rey de la Paz estuviera de acuerdo en darle el título”.

“Debes admitir que no hay alguien más fuerte que el demonio en Iren. Estabas ahí ese día. Lo vimos con nuestros propios ojos…”

“Si, ese es otro problema… Aunque volviendo al tema, ¿puede el guerrero de Saladdi vencer a Jemur?”

“Por regla general, yo no apuesto en contra de un Acme”.

“Sin embargo, Jemur ha sufrido recientemente una severa derrota. Es posible que se encuentre desequilibrado”.

“En realidad, creo que esa es justa la razón por la que el demonio lo escogió, más allá de su evidente capacidad”.

“¿Qué quieres decir?”

“Sus ojos… puede que hayan cambiado”.

“¿Ojos? ¿De qué hablas?”

“Una vez mi predecesor me contó sobre la debilidad de los Soldados Acme”.

“¿Debilidad? ¿Existe una?”

“En realidad considerando que son soldados, no se trata precisamente de una debilidad. Sin embargo, sin dudas es una debilidad para un guerrero. Mi predecesor decía que los Acme tenían los <<Ojos de soldado>>. Una mirada perdida que carece de espíritu. Causada por las ‘Eliminaciones’ o ‘muertes sin combate’.”

“…”

“Por muertes sin combate me refiero… a la matanza de la guerra, donde ningún adversario es contrincante. Tras pasar la prueba del Acme y existir por y para la guerra, los soldados Acme pierden algo precioso que todos los demás Irenitas poseen. El deseo de pelear. Para ellos no son más que ordenes y sus víctimas son ‘eliminadas’. Jamás fueron oponentes”.

“¿Y qué tiene eso que ver con que el demonio escogiera a Jemur?”

“Probablemente se dio cuenta… Tras ser derrotado por segunda vez, Jemur experimenta el remordimiento causado por el amargo sabor de la derrota. Tal vez no sucedió la primera vez porque su oponente se trataba del mismo general demonio. No obstante, esta vez fue un completo extraño. Y aunque fuera un Aristoi, aun así fue vencido por un extranjero. Es posible que eso encendiera en él un deseo. El deseo por la victoria”.

“¿Por que razón eso es diferente a los soldados Acme? ¿dices que ellos no desean la victoria?”

“Exactamente eso es lo que digo. Ellos no ‘desean’ la victoria. Para empezar, ellos no consideran la posibilidad de la derrota, tal idea no es concebible para un soldado Acme. Pero Jemur la ha probado, y por conocer la derrota, es que ansía la victoria de una forma que no es posible para los que jamás la conocieron. Es posible que él ahora tenga ojos que ven la victoria frente a ellos, los ojos de un guerrero”.

“Mm. Creo entender lo que dices. En otras palabras, él ahora está comenzando a tener la mentalidad de un guerrero más que la de un soldado”.

“Efectivamente”.

“No quiero descartar la posibilidad de que el demonio pierda esta. Pero asumamos que Jemur sale victorioso… ¿Cuáles serían las consecuencias?”

“Según entiendo. La condición es que el control del ejercito del señor de Saladdi pasará al demonio y que de ahora en más su voto siempre será para él”.

“¡Aagh! ¡Maldita sea! No puedo negar que es admirable que desafiara al demonio, yo también desearía pararle los pies al menos una vez. Pero considerando las consecuencias. Podríamos tener problemas. No era de los nuestros, pero su voto siempre fue en contra del demonio. Si ahora pasa a favor, el demonio obtiene una ventaja de dos votos”.

“No solo eso, su influencia crecerá aún más, si gana, será como si tomara control del territorio de Saladdi, los territorios de los alrededores podrían decidir ponerse de su lado”.

“En el peor de los casos. La próxima vez que decida moverse por su cuenta, el consejo terminará aprobándolo hasta las últimas consecuencias”.

“En otras palabras, el demonio será libre de dejar el territorio de Iren personalmente”.

“Con el deseo de conquista del demonio, habremos fallado en nuestra misión”.

“Un momento. Hay algo que aun no entiendo. ¿Por qué ocurrió todo esto?”

“Ah. Tú no te enteraste. El demonio quiso enviar las legiones en una misión de búsqueda, pero envió a sus propias fuerzas a las academias y las de Saladdi a separarse en distintas ciudades extranjeras”.

“Dar órdenes al ejercito de otro…”

“Bueno, como general puede ordenar a las fuerzas que no están bajo el mando de los otros generales. Pero no le bastó con los soldados Acme, tomó la autoridad sobre el ejercito de uno de los señores de la guerra y el señor de Saladdi no lo toleró”.

“Es un caso sin precedentes. Como siempre, el consejo tiene decisión dividida y los reyes no tomaron cartas en el asunto. Por lo que la única opción que le quedó fue desafiarlo. ‘Si nadie piensa hacerlo, yo te mostraré que no puedes hacer lo que quieras’. Bonitas palabras, pero si pierde las consecuencias serán peores”.

En Iren, cuando una disputa no puede ser resuelta por las autoridades, se decide con un duelo entre las partes en conflicto. En el pasado los señores de la guerra y generales luchaban personalmente cuando estaban involucrados. Pero como el resultado solía llevar a la muerte o incapacidad de una o ambas partes, resultaba perjudicial para el balance de poder.

Hace aproximadamente 800 años, los gobernantes de Iren comenzaron a emplear guerreros que los representaran en estos casos. Es así como cada señor de la guerra reunió bajo su mando al mejor guerrero de su territorio. Los generales de su ejército y los reyes de todo Iren. Se formó el grupo con los guerreros más fuertes al este del continente. Los 32 guerreros del este.

“Así que Jemur será el primer trigésimo tercer guerrero del este”.

“Imagino que con eso superará la mancha de su derrota”.

“Por cierto. Alguien tiene idea de que es lo que busca el demonio?”

“Debe ser algo realmente importante si está enviando incluso a los ejércitos de otros a buscarlo”.

“En ese frente, mis fuentes consiguieron una de las cartas enviadas al ejercito de Saladdi. En ella hay un dibujo de lo que están buscando”.

De entre sus ropas, una figura entre las sombras sacó un papel para colocarlo sobre la mesa y a la luz de todos los presentes.

“Se trata de esto. No parece la gran cosa, solo una pieza de metal. Averigüé todo lo que pude, pero no conseguí pistas. Considerando que usa a sus legiones para invadir las Academias AS, todo parece indicar que es parte de algún tipo de artefacto”.

“Tal vez no podamos hacer nada para evitar que el demonio consiga el control del ejercito de Saladdi, pero aun podemos evitar que se salga con la suya. Debemos hacer todo lo posible por conseguir este artefacto antes que el demonio lo encuentre”.

 

Nota del autor: No olviden que ahora hay una página de facebook oficial de Okane

No olviden darle like y compartir!

 

<-Capítulo 37TOC Capítulo 39->

Para su comodidad. Ha surgido la página oficial de facebook de Okane

 

La página oficial de facebook

Como dice el título. Decidi hacer más sencillo mantener la interacción con los lectores y fans de Okane y mis historias. Aún no tengo mucho que agregar al sitio, pero es un hecho que muchos de los que leen no tienen cuenta de wordpress y no es como que quiera obligarlos a hacerse una para poder comentar, por lo que pueden hacerlo desde su facebook, tambien pueden compartir y por supuesto, enterarse facilmente de los nuevos capitulos. Y claro, no planeo hacer spoilers, pero puedo responder a las dudas que tengan que no sean causa de spoiler.

Okane o subete sekai e chikara 37 – Pretensiones

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Capítulo 37

Pretensiones

Tras cerca de dos horas, Selia finalmente despertó.

“¿Cómo te sientes?”

Sus ojos se centraron en mi con una expresión afligida que parecía preguntar “¿Quién eres?”

“¡Hermana!”

Al oír la voz del chico, la expresión de Selia alternó súbitamente entre la estupefacción y el alivio.

“¡Albert!… ¡Gracias! ¡Oh, Ashma, gracias! ¿Estás bien?”

“¡Eso debería decirlo yo! ¿No te duele? ¿Estás mejor?”

Sin embargo, es evidente que aún está perdida y desconcertada. Supuse que la fiebre la tuvo muy confundida para recordar lo que le había pasado.

“Al parecer de alguna forma te envenenaste mientras cruzabas el bosque para escapar de los esclavistas y has estado en cama desde entonces”.

Para mi sorpresa, la persona en pasar al frente para aclarar sus dudas fue Zera.

“Pero todo está bien. ¡Gracias a Argent-sama! Él te curó, con un vistazo pudo saber qué clase de veneno te afectaba y te suministro el antídoto adecuado. ¡Le debes la vida a tan sobresaliente persona!”

Hmm… Incluso yo podía avergonzarme ante semejante despliegue de idolatría, en especial cuando era un gesto tan sincero como el suyo. Lo que no podía negar es que un acto de admiración tan abnegado, resaltaría cualquier posible acto de “humildad” de mi parte. Puedo aprovecharme de tal acción.

“No fue nada. Fue una sorpresa para nosotros el encontrarnos contigo y Albert incluso antes de la venta de esclavos. ¿Verdad capitán?”

“En verdad, realmente un encuentro afortunado”.

“¿Eh? ¿Señor Rad?”

“Lamento no haber hecho nada por ustedes. Realmente… Lo lamento mucho”.

“¡Ah! No tiene por qué disculparse con nosotros, no había nada… Qué hubieran podido hacer”.

En eso estaba de acuerdo. No era como si la presencia del capitán y los otros dos hubiera cambiado las cosas. Al final solo habrían engrosado el número de víctimas.

“Pero ahora todo estará bien. Los hemos encontrado, ya están a salvo. Y pronto salvaremos al resto”.

“¿Eh?”

Aunque podía ser comprensivo y entender que esta chica no había hecho más que recibir una noticia insólita tras otra. Sinceramente, carezco del tiempo y la voluntad para esperar a que dejase de sentirse confundida.

“Por ahora, ya que pareces estar bien, será mejor irnos para no importunar más a los <Héroes de esclavos>. Selia, tú y tu hermano vendrán con nosotros. Desde ahora cuidaremos de ustedes”.

Consciente de su aparente estupor, decidí que el capitán y los otros la ayudaran a levantarse, tras lo que rápidamente salimos de aquel lugar. Una vez más, aquellos hombres nos vendaron los ojos y nos hicieron seguir un camino repleto de un sinsentido de vueltas para despistarnos. Tras todo aquello, finalmente llegamos al punto donde inicialmente nos habíamos topado con los rebeldes, y nos quitamos las vendas.

“Gracias por haber cuidado de Selia, incluso si son los héroes de esclavos, no tenían obligación de cuidar de ella luego de rescatarla”.

“No, lamento no haber podido hacer más por ella. Si la hubiera dejado, no habría tenido sentido rescatarla en primer lugar… Y jamás podría disculparme lo suficiente con ese hombre”.

Antes de irse, Ruthen se acercó a Selia y Albert con la intención de decirles algo.

“Lamento los problemas causados por mi incompetencia. De todo corazón, espero que puedan vivir libres y felices ahora que se han reencontrado con sus amigos de Galatea. Y Albert…”

Agachándose para igualar su estatura, susurró algo al oído de Albert, lamentablemente no fui capaz de escuchar lo que dijo. Más no creo que fuera nada de utilidad.

Durante nuestro camino de regreso, decidí hacer un ligero cambio en nuestra formación. Después de todo, necesitaba algo de privacidad para hablar con Selia lo antes posible.

“Ehm, esto… muchas gracias por salvarme”.

“Fue un placer. Hablaré sin rodeos. Nuestro plan originalmente era salvarlos junto con el resto del pueblo de Galatea que fue esclavizado. Iba a comprarlos mañana en la gran venta de esclavos”.

“¿EH?”

“Ahora debo reconsiderar mis planes. No contaba con la participación de los héroes de esclavos. Quién sabe, quizá ellos hagan algo mañana en la venta de esclavos, no sé si sea buena idea interferir”.

“Esto… bueno…”

Un fácil anzuelo, para una fácil presa. Vamos Selia, yo sé que quieres hablar.

“No creo que interfieran con la venta de esclavos… El señor Ruthen se quejaba de lo que iban a hacer, que era una mala idea…”

“Eh? ¿Cómo puedes saber eso? No me digas que él te lo contó”.

“No… En realidad, anoche… mientras estaba convaleciente, el señor Ruthen me dio algo de beber que alivió mi dolor. Antes de caer inconsciente, pude escucharlo quejarse de que el plan era peligroso, que no le gustaba la idea de involucrar a los soldados…”

“Ya veo. ¿Y qué tiene eso que ver con que no interfieran con la venta de esclavos?”

“Bueno… Si al señor Ruthen no le gustaba, debe ser porque abandonarían a los esclavos”.

Vaya, un razonamiento interesante. Aunque creo haberme hecho una mejor idea de cuál era el verdadero motivo. Sin duda se trata del riesgo de meterse con la gente de Iren. Personalmente no quiero volver a lidiar con ellos.

En estos momentos, aun puedo detenerlos si entrego su posición a Garonte. Pero aun desconozco sus planes, ni tampoco he determinado su potencial valor para mí. Si tuviera que elegir entre ayudarlos a ellos o a Garonte… aun me falta información.

Si me coloco en su situación. Puede que su plan sea poner a los soldados de Iren en contra de Garonte. Puede lograrse fácilmente, considerando que se encuentran en la ciudad buscando algo. Es sencillo hacerles llegar el rumor de que los gobernantes de la ciudad tienen ese algo y lo están ocultando.

Por supuesto que ese plan tiene sus riesgos. Pero por algo Ruthen opinó que era un mal plan… No, espera. No es eso. Al observar a Selia junto a mí, puedo ver que no estoy teniendo en cuenta algo importante. Esta gente no son más que pobres diablos.

Incluso un plan tan malo como ese es demasiado para ellos. Debe tratarse de algo tan absurdamente estúpido, que incluso alguien tan descuidado como para hablar de sus planes frente a una chica extraña pueda reconocer como mala idea.

¡Desgraciados ignorantes! No puede ser que piensen asesinar a un soldado de Iren para causar un incidente internacional. Si considero la historia de Garonte, Jagheb dará por perdida la ciudad y la abandonará a su suerte. Nada impediría que Iren la reduzca a escombros.

¿¡Cómo rayos planean hacer algo así!? Debe ser en un momento en que puedan lidiar con ellos a solas. Pero Los soldados están bajo constante vigilancia, después de todo es muy arriesgado dejarlos por su cuenta en la ciudad…

“Puede que tengas razón Selia. Es posible que piensen abandonar a los esclavos”.

Es tan obvio. ¿Quién los llamó <<Héroes de Esclavos>> en primer lugar? No creo que se hayan detenido a proclamarse a sí mismos con ese nombre. Pero aun así, la gente les llama así, todos lo saben. Por eso parece lógico que intenten algo en la venta de esclavos. Pero asumir eso no es más que una conveniencia.

Si mañana los oficiales de justicia concentran su vigilancia en el mercado. Habrá menos hombres en el resto de la ciudad. Un momento perfecto para hacer una locura.

Parece que todas las piezas caen en su lugar. Lo importante es ¿qué haré al respecto?

Lo más fácil sería irme de aquí cuanto antes. Pero necesito conseguir una excusa para abandonar a los esclavos de Galatea. Después de todo, ya declaré que los salvaría, y por sobre todo, no sé si Garonte simplemente me dejará marchar sin decir una palabra.

Si hay un sitio que seguirá siendo vigilado aparte de la plaza comercial, serán las puertas de la ciudad. Tras “Ponerlo bajo mis órdenes” sería extraño si me fuera de inmediato.

Debo pensar. ¿Existe una forma de convertir esta situación en una ventaja?

La respuesta es: Obviamente.

Aunque antes de avanzar, necesito confirmar varias cosas. Lo mejor será reunirme con Garonte cuanto antes.

El problema es… que esos tipos nos siguen.

En cuanto nos separamos, un pequeño grupo de personas nos han estado siguiendo en secreto. Naturalmente puedo saberlo gracias al monóculo. Si no lo tuviera, tal vez tomaría el riesgo de ir directamente a contarle a Garonte sobre la situación con los rebeldes y terminar con esto sin permitir que los de Iren se involucren.

Lo noté gracias a que la confundida Selia camina más lentamente cuando se pone a pensar. Debido a ello, en más de una ocasión tuve que voltear para mirarla, fue así que los vi. Mientras nos vigilen no puedo simplemente ir con uno de los líderes de la ciudad.

Tampoco puedo deshacerme de ellos en un lugar tan… público. Por lo que no puedo enviar a mis hombres contra ellos. Además de que si ven movimientos sospechosos, buscaran la manera de librarse. Si fueran uno o dos, podrían hacerse cargo, pero son cuatro, y mantienen distancia entre ellos, de ese modo no es sencillo capturarlos a todos a la vez.

Me pregunto si no sería más fácil simplemente aplastarlos. Después de todo tengo a Ryuuji. No hay nada que puedan hacer. Pero si lo hago, tendrá que ser luego de dejar a Selia y Albert en la posada. Si se dan cuenta de que los que nos siguen son parte del grupo que los rescató, podría tener problemas para tratar con ellos.

Tampoco estoy seguro de cuantos hombres tienen disponibles. Quizá puedan disponer de estos cuatro hasta que hayan ejecutado su plan, o tal vez los necesiten y solo puedan vigilarnos por unas horas.

Creo que puedo probar suerte por una o dos horas. Iremos a la plaza luego de pasar por la posada y veremos si dejan de seguirnos cuando ya no seamos sospechosos. Claro que no voy a desperdiciar mi tiempo. Si las cosas se complican, mañana tendré que forzar mi salida de este lugar. De modo que quiero confirmar la presencia del herrero famoso de los rumores antes de eso.

¿Lo olvidaron? Cuando supe de todas las cosas problemáticas, también escuché que había un herrero famoso en la ciudad. Si resulta ser cierto y puede serme útil, tengo que confirmarlo.

Incluso en la situación actual, sería una tontería no obtener todas las ventajas posibles.

 

Nota: Solo un par ha intentado teorizar lo que ocurrirá. Aunque uno de ellos se haya tratado del chiste comodín… Lamento si no he sido tan activo como pretendía, pero es que las nuevas runas del lol me tienen enloquecido, el juego nunca había sido tan divertido xD

<-Capítulo 36TOC Capítulo 38->

Okane o subete sekai e chikara 36 – Leer intenciones

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Capítulo 36

Leer intenciones

Para cuando regresamos a la posada ya había oscurecido. Para mi sorpresa el niño estaba despierto y apenas había terminado de comer. Por lo que para evitar que en ese momento me molestara con lo de su hermana, le dije que le caería bien un baño.

Aprovechando que ya había alquilado todo el baño para esa noche, lo mande junto con Ryuuji (que luego de su pelea necesitaba otra ducha) al baño de hombres, mientras que Ren tuvo para ella sola el de mujeres. Debo decir, considerando que vivió hasta ahora en la montaña y que evitaba ser vista, este seguro fue su primer “baño humano”.

No sé si es por ser mujer, por eso de que a las aves les gusta bañarse o simplemente fue cosa de experimentar algo nuevo, pero luego del baño estuvo como extasiada y muy complaciente. Lo cual será bueno (si se mantiene), así será más obediente. No es como si no haya hecho todo lo que le he ordenado hasta ahora, pero siempre fue de mala gana (tarde o temprano podría haberse reusado).

Ya que lo pienso, actualmente Ren y Ryuuji son mis herramientas más útiles. La guardia argenta sirve para guardar apariencias y librarse de las molestias menores. En cuanto a Zera… Bueno, la verdad es que desde que tengo a los mercenarios me parece cada vez menos útil, considerando que Estor sabe leer y escribir en la lengua del este, y que Zera trae consigo el riesgo de que se dé cuenta de la verdad sobre mí.

Sin embargo teniendo en cuenta su forma de actuar, diría que jamás pondría en duda mi posición. Por lo que es improbable que me traiga problemas, aunque igualmente nunca me han gustado los cabos sueltos.

Luego del baño, el niño no pudo más y cayo dormido, gracias a lo cual yo mismo pude dormir tranquilo en una cama más o menos confortable luego de días de acampar.

Temprano por la mañana el niño nos contó su historia. Al parecer ya había hablado un poco con el capitán y los otros dos hombres de Galatea, pero al verlo decaído decidieron que era mejor levantarle los ánimos con la comida y al final no escucharon sobre lo ocurrido.

El destino final de Galatea fue tal y como se predijo, aunque lo de los <<Héroes de esclavos>> fue sorpresa. Había escuchado un poco sobre ese grupo de personas cuando llegamos a la ciudad. Los afiliados a Garonte y por ende a su jefe prefieren llamarlos rebeldes. Un grupo de personas en su mayoría pobres que se oponen al gobierno y a los traficantes ‘legales’ de personas. Claro que lo de legal es subjetivo y no dudo que se opongan también a los ilegales.

Al final mi apuesta de no ignorar a este niño puede que dé frutos mucho antes de lo esperado. Ya me parecía una coincidencia afortunada que fuera de Galatea, pero que esté relacionado con el grupo de rebeldes es muy bueno para ser cierto. Quién sabe, tal vez encuentre alguna manera de evitar que me causen problemas o incluso pueda sacarles algún provecho.

Luego de oír la historia pusimos rumbo a ver a la hermana del niño, la hija del panadero en la historia de Ryuuji. En el camino me percaté de que el guardia de Galatea al que Ryuuji dejó inconsciente tenia el mismo nombre que el <<Espíritu guardián>> del niño… Interesante.

Lamentablemente nos cruzamos con un problema. El niño había estado corriendo desesperado por la ciudad en busca de ayuda, por lo que en realidad no tiene idea que camino tomó hasta el sitio donde lo encontré. Por lo mismo no sabe llegar a donde está su hermana.

Por ahora nos dirigimos a donde nos conocimos y a partir de allí comenzaremos a buscar. Aunque si esto resulta infructífero habré desperdiciado valioso tiempo, considerando que pronto tendré que abandonar la ciudad.

Afortunadamente, sin haber transcurrido una hora desde que comenzamos, nos cruzamos con un par de personas que estaban buscando al niño. Uno de ellos era Molak, un tipo corpulento como Garonte, aunque este último le seguía sacando una cabeza (básicamente 20 centímetros). Se trata de un espadachín de nivel 12. Sin considerar a Garonte y la gente de Iren, es la persona con más alto nivel que he visto hasta ahora.

El otro sujeto era un hombre mucho más joven, llamado Ruthen. Un ladrón de nivel 6, lo cual es un logro considerable para su edad. Quien por alguna razón tiene una particular tendencia a disculparse sin motivo aparente.

La mayor parte de nuestra conversación la hemos tenido desde que me puso unas vendas. Claro que es ingenuo de su parte pensar que eso bastará para desorientarme, considerando que memoricé el mapa de la ciudad que conseguí ayer, además de que llevo el control de cuantos pasos y vueltas hemos dado. Se perfectamente donde estamos.

Finalmente llegamos a nuestro destino, donde por fin nos retiraron las vendas de los ojos. Parece una casa algo derruida, si no me equivoco estamos en el extremo más pobre de la ciudad. Gracias al monóculo puedo saber que hay un par de personas en el techo obre nosotros, tal vez preparados a atacar si nos creen peligrosos. Y si miro a la calle hay otro par de personas sospechosas en cada esquina.

Creo que no son tan ingenuos. Bueno, si no tuvieran al menos este nivel de vigilancia no habrían durado tanto sin que los atraparan.

“Lamento las molestias. Es por aquí”.

Al oír la voz de Ruthen llamando desde una puerta, el niño corre hacia la habitación sin perder el tiempo, así que yo y el resto le seguimos. Claro que la mayoría de los mercenarios no pudieron entrar debido al poco espacio que había en la habitación, así que se amontonaron en la puerta para observar.

“¡Hermana!”

En el suelo de la habitación, cubierta con una manta vieja, se encuentra una chica joven con cabello largo y una expresión de dolor en el rostro. El análisis muestra sin lugar a dudas el estado <<Envenenamiento>>.

“Parece correcto suponer que está sufriendo los efectos de algún tipo de veneno”.

“Usted es bastante listo, es lo mismo que supuso nuestro medico. Pero no tenemos idea de qué tipo de veneno pueda ser. Podría tratarse de un insecto, serpiente, planta o algún monstruo, por lo que no sabemos que antídoto necesita. Y tampoco sabemos si lo tenemos”.

¿Eh?

¿La fuente del veneno importa?. Bueno, naturalmente así es en el mundo real. En TLO los antídotos se usaban según la intensidad del veneno, todos los venenos que provocan <<Envenenamiento>> se consideran venenos normales, que se curan con un frasco de <<Antídoto>> normal.

No había pensado en ello demasiado, pero ¿será efectivo el antídoto básico del juego?. Si es así tengo una casilla del inventario lleno. Si resulta efectivo significaría que estaré a salvo contra cualquier veneno regular, pero si no lo es, significa que debo conseguir distintas clases de antídotos para cada veneno…

Sin duda prefiero averiguarlo cuando no soy yo el afectado. Felicidades chica, ahora servirás para mi experimento, a partir de ahora te llamaré por tu nombre, Selia.

Aun así, ¿Exactamente cuanto lleva envenenada? Considerando su bajo nivel y su escasa cantidad de PV, el efecto del veneno es increíblemente lento comparado a TLO. De otra forma estaría muerta hace mucho.

“¡Ayúdela! ¡¡Por favor ayude a mi hermana!!”

Hum. No me odies si esto no funciona.

Con los ojos expectantes de todos fijos en mí, metí mi mano en mi bolsa de objetos y saqué un frasco de antídoto.

Si esto resulta, entonces este antídoto será muy valioso, en cuyo caso, no sé si pueda reponerlo en este mundo. Pero ya que esta es una inversión para saber si funcionará, al final no debería tener problema en dárselo.

Tras poner el frasco en su boca, decidí sin miramientos hacer que bebiera el contenido, tras lo cual no pudo evitar toser dos veces. Luego de unos segundos su expresión de dolor se desvaneció, y lo que mostraba su rostro era extenuación.

El monóculo lo confirma, el estado <<Envenenamiento>> desapareció. Este es un gran descubrimiento. Gracias por ofrecerte de conejillo de indias, Selia.

“¿E-Ella e-está?”

“Está agotada, pero con vida. Se pondrá bien”.

La tensión abandono a todos a mi alrededor, mientras se les dibujaba una sonrisa. El rostro del niño se torno particularmente iluminado. Sin perder el tiempo se recostó contra su hermana mientras las lagrimas le brotaban sin control.

Decidimos dejarlos solos de momento.

Al salir de la habitación, vi a un hombre esperándonos en la entrada. Era delgado y a pesar de estar algo sucio, tenía una piel bastante blanca. Me llamó la atención su cabello de un tono castaño anaranjado. Sin embargo, lo más interesante, el título <<Lector de personas>>.

“Sallo. ¿Qué haces aquí?”

“Me enteré que te acompañaba un grupo numeroso de personas, así que no pude evitar venir a ver lo que sucedía”.

El hombre nos escaneó a todos, tal vez buscando alguna señal sospechosa en nuestra apariencia o expresiones.

“Lamento no haber consultado antes. Pero escucha, ¡Selia ya no está sufriendo!. Creemos que se pondrá bien”.

“Y supongo que debemos agradecer a estas personas”.

Ruthen se hace a un lado y hace una señal cortes con su mano en mi dirección.

“Es gracias a este hombre, Argent. Reconoció de inmediato que Selia estaba envenenada y aplicó el antídoto correcto sin perder tiempo”.

“¡Oh! ¿Se trata entonces de un médico especialista en venenos?”

“Bueno, el dijo que no era medico…”

En ese momento pude notar una mirada de sospecha proveniente del tal Sallo.

“Ya veo. Bueno, no importa en realidad. Muchas gracias por salvar a la chica. Nunca es agradable ver partir a alguien tan joven, y menos cuando deja a un niño solo”.

“Es un placer. No es que lo hiciera de forma completamente desinteresada. Lo que ocurre es que de hecho conocemos a estos hermanos. Mis guardias más cercanos vienen de Galatea, y el niño es amigo de mi compañero”.

Luego de observarme por un breve instante y cruzar miradas con Molak, Sallo parece decidir que todo está bien y deja salir un suspiro.

“Ya veo. Entonces no es extraño el querer ayudarla. Simplemente es una coincidencia el que se encontraran aquí”.

“Una benévola coincidencia. De no ser por eso no habría podido ayudarlos”.

“¿Qué harán ahora?”

“Bueno, ya han hecho bastante. Desde ahora nosotros cuidaremos de ellos. En cuanto Selia esté bien vendrá con nosotros”.

“No es mala idea”. Dijo Sallo antes de dirigir su mirada a Ruthen.

“Pueden quedarse aquí hasta que despierte. Lo siento, pero ahora mismo sería mejor si no salieran fuera de esta casa”.

“Lo entiendo. Si nos disculpan, velaremos por Selia hasta su despertar”.

Luego de esto los rebeldes abandonaron la casa. Sin nada más que hacer, decidí observar como seguía la chica. No creo que ocurra, pero aún es temprano para pensar que no habrá efectos secundarios por el antídoto.

“¡Señor Argent! De todo corazón ¡¡MUCHISIMAS GRACIAS POR SALVAR A MI HERMANA!!”

La fuerza en la voz del niño me tomó por sorpresa. Creo que me he conseguido otra herramienta. Aun debo pensar para que puede servirme.

“Ah… No…”

Al parecer, ahora que ha terminado de sufrir dolor, Selia está soñando. Es curioso ver a alguien que habla mientras duerme.

“No lo hagan… No se metan con los soldados…”

¿Soldados?

Hasta donde sabía, los únicos soldados con los que Selia debería haber tenido contacto era con los de Iren cuando atacaron Galataea.

“Señor Ruthen… No los deje… Provocar a los soldados…”

E-Esta chica… será posible.

¿Acaso es posible que ese confiado chico rebelde de Ruthen, haya hablado de sus planes frente a esta chica solo porque parecía inconsciente?

Eso significaría que Selia posee información sobre los planes de los rebeldes. Eso significa que aun puede serme muy útil…

¿Soldados?

¡Mierda! ¡Esto tiene que ser una broma!

 

◆◇◆◇

 

“Sallo, ¿qué fue lo que descubriste?”

“Bueno, no parecía estar mintiendo. Aunque me parece sorprendente que supiera exactamente que tipo de antídoto usar. Un hombre que es conocedor de venenos, pero no es médico. Me da mala espina… ¿Tú qué dices?. Tus instintos siempre han sido más agudos que los míos. Aunque no sepas leer las expresiones, por lo general nunca te equivocas”.

“No pude percibir malicia… Mejor dicho, no estoy seguro de que es lo que percibí… El señor Argent y el joven Ryuuji. Hay algo completamente anormal en ellos”.

 

<-Capítulo 35TOC Capítulo 37->

Okane o subete sekai e chikara 35 – De un bando a otro

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Capítulo 35

De un bando a otro

Más de 70 hombres se encontraban resguardados en una bodega subterránea cuya construcción se remontaba a los tiempos en los que la ciudad aún era independiente, cuando aquella construcción era usada como refugio contra desastres y un lugar de escondite en tiempos de guerra. La mayoría de ellos se encontraban vestidos con capas sucias y harapientas como la mía, mientras observan impacientemente a Laru, uno de los cabecillas más respetados de la resistencia.

Quienes nos encontramos aquí reunidos representamos a más de la mitad de los activos de la resistencia. Aunque no es que seamos un grupo tan pequeño, somos más de 100 en total, y si consideramos a los ciudadanos que nos apoyan, además de los simpatizantes que tenemos fuera de la ciudad, probablemente cualquiera tendría problemas para contar a toda la resistencia. Aun así, aquellos de nosotros que coordinamos las misiones y planes en general nos encontramos reunidos aquí (esto sin contar a los que aún siguen en sus misiones). Todo para escuchar el plan con el que se piensa ejecutar la misión más importante en la historia de la resistencia.

“En dos días se llevará a cabo la gran venta de esclavos. Todos esperan que demos nuestro golpe entonces. Al  final, el apodo ‘Héroes de esclavos’ que nos han dado servirá para nuestros propósitos”.

La confianza en sus palabras se transmitía a través de su voz. Era obvio que todo lo que iba a decir se basaba en algo más que una simple conjetura.

“La mayor parte de los guardias estarán apostados en la plaza comercial ese día, dejando las calles prácticamente libres de vigilancia. Probablemente los únicos que se entrometerán en nuestro camino serán los espías que el gobierno puso para rastrear a los soldados”.

“¿No serán un problema?” dijo alguien entre la multitud a quien no pude ver. Este lugar es bastante estrecho, por lo que estamos bastante amontonados y es difícil distinguir a alguien.

“Para nada. Son hombres que le siguen la pista a soldados de Iren, están especializados en mantenerse ocultos, no deberían ser muy fuertes a la hora de pelear de frente. Tampoco serán capaces de alertar sobre nosotros a tiempo, hemos elegido al grupo más alejado de la plaza”.

Así es. El pequeño grupo de soldados de Iren que había venido a la ciudad a realizar una búsqueda se separó en grupos más pequeños (con el fin de cubrir más terreno más rápido), tan solo se reúnen al final del día para reportarse. El hecho es que aquellos grupos están compuestos por apenas 6 hombres.

“Hemos puesto bajo alerta a la mayoría de los inocentes que viven en el área en cuestión. Por supuesto, son personas que no nos delatarán, así que no hay que preocuparnos porque se filtre el plan. Algunos de entre ellos incluso se han ofrecido a ayudarnos en nuestra misión”.

Por un instante todos guardaron silencio. Pude oír claramente a unos cuantos tragando saliva, mientras todos comenzaban a comprender que esto era real.

“Para que el plan tenga éxito, debemos matar a los soldados en las calles, de este modo la culpa recaerá sobre los gobernantes incompetentes. Por supuesto que limitaremos los riesgos, previamente uno de los nuestros pondrá veneno en sus bebidas, por lo que no podrán pelear a sus anchas ni escapar con vida. Tengan fe hermanos, cuando el momento llegue, los rodearemos”.

Fui capaz de sentir los nervios de la multitud. Incluso a sabiendas de que todo estaba arreglado, no era fácil pedirle a alguien que por lo general hace misiones encubierto que pelee contra soldados de Iren.

“No teman. Solo son media docena de hombres y nosotros seremos más de cincuenta. Además, recuerden que hablamos de soldados regulares, aunque sean de Iren, no tienen oportunidad. Acabaremos con ellos, y cuando el resto de soldados sepa lo que paso, la ira de Iren caerá sobre los gobernantes de Garush”.

“¿Por qué están tan seguros de que eso sucederá?”

“Existe un precedente”.

Veloz y sin titubear, la respuesta fue directa, sin dar tiempo para levantar las dudas de quienes escuchaban.

“Hace 15 años, Kashmir era una ciudad como esta, gobernada por gente corrupta, que abusaba de su poder y pisoteaba a los ciudadanos. En aquel entonces unos soldados de Iren pasaban por allí de camino a otro sitio, dos de ellos se separaron y murieron durante una revuelta. Al parecer fueron atacados a traición, negándoseles una muerte honorable. Para el final de la estación, las cabezas de todos los dirigentes de Kashmir habían sido separadas de sus cuerpos, incluso las de aquellos que habían huido sabiendo lo que les esperaba”.

Hubo diferentes reacciones, algunos dudaban de lo que oían, otros lucían asustados al pensar en el destino de aquellos que desafían a Iren. Otros más parecían asentir a lo que escuchaban, quizá ya conociendo la historia.

“Luego de lo ocurrido, Jagheb envió a gente de la metrópolis a gobernar. Hoy en día Kashmir es una ciudad prospera y los ciudadanos viven felices”.

Esta vez la reacción de todos fue una misma, asombro y expectación. No cabe duda de que tienen la esperanza de que lo mismo suceda aquí.

“Hasta el día de hoy, hemos resistido tanto como pudimos, rescatado a cuantos estaban a nuestro alcance. Pero en dos días, ¡finalmente cambiaremos las cosas!”.

El entusiasmo podía sentirse en el ambiente, aunque no pude evitar sentirme ajeno al sentimiento. No importa cuánto lo pensara, no podía imaginar que fuera buena idea involucrar a Iren en esto… o en cualquier cosa.

“Ah… Lo siento, pero quisiera decir algo”.

En el momento en que levanté la mano para que Laru me viera, la gente a mi alrededor puso cuanta distancia pudo, despejando el campo de visión. Aquello fue incómodo.

“Ruthen. Habla, después de todo, eres fundamental para la misión, tu opinión es muy importante”.

Ah… si, “fundamental para la misión”. La persona encargada de envenenar a los soldados se supone que seré yo, ya que soy muy bueno en escabullirme sin ser visto… más razón para sentirme mal con todo esto.

“¿Realmente creen que sea buena idea involucrar a Iren? No puedo dejar de pensar que lo mejor sería evitarlo a toda costa”.

Pude sentir las miradas de todos, puesta sobre mí. Supongo que algunos me vieron como un cobarde. “A pesar de todo lo que dijo Laru, sigo pensando que debemos evitar a los de Iren, porque les temo”. Eso es lo que debían estar pensando todos. Todos a excepción de Molak, puedo saber que entiende de lo que hablo.

“Ruthen, aprecio tus palabras de preocupación. Sin embargo, debemos enfrentar la realidad”.

De repente, la voz confiada de Laru se había tornado fría y seria. Las palabras que ahora salían de su boca cargaban con el peso del pasado.

“No podemos ganar. Somos poco más que un montón de ladronzuelos a los ojos del lord de la ciudad. La verdad es que hay grupos de bandidos que les causan más problemas que nosotros. Somos débiles”.

Es verdad. Contrario a lo que la gente que nos llama <<Héroes>> piensa, tan solo somos un grupo de gente que hace lo que puede cuando la oportunidad surge. Incluso en la última misión que estuve. Si los traficantes no hubieran decidido acampar junto al bosque y bajado la guardia, probablemente no hubiéramos actuado y liberado a los esclavos.

Antes de esta alianza rebelde, hubo otro grupo que trató de oponerse al gobierno y los traficantes. Era un grupo mucho más idealista, trataban de salvar a todos y a causa de eso fueron derribados. La mayoría fueron capturados y ejecutados, otros lograron huir y desistieron. Algunos miembros de la actual resistencia son sobrevivientes de ese grupo, Laru es uno de ellos. Es gracias a esa experiencia que compartieron con nosotros que hemos sobrevivido sin ser atrapados hasta ahora. Aceptando nuestra debilidad.

“Normalmente, no habría forma de que derroquemos a los amos de la ciudad. Pero Iren… Nadie en el este del continente se atreve a desafiarlos. Son fuertes. Si conseguimos provocarlos para que ataquen al gobierno, no hay duda de que los señores de Garush estarían perdidos”.

“Es justo por eso que deberíamos pensar mejor en las consecuencias de actuar en su contra”.

“¿Crees acaso que habrá otra oportunidad como esta? ¿Crees que si no actuamos ahora, podremos conseguir que la gente de Garush viva libre y feliz como en Kashmir?”

“Lo siento, pero debo preguntar… ¿Qué le paso a los causantes de la revuelta de Kashmir?”

Mis palabras causaron estupor en los presentes. Podía sentirse como si el aire se volviera frío y la temperatura en la bodega bajara varios grados. Porque la respuesta de Laru fue…

“Obviamente fueron ejecutados”.

Igual que cuando dijo con confianza que era posible obtener resultados porque y había ocurrido en Kashmir, Laru no parpadeo al responder. Nadie se atrevía a decir nada. Yo mismo ya lo sabía, no había forma de que se hubieran salvado.

“El plan depende de que no quede ningún soldado con vida, de forma que cuando los señores de Garush nos echen la culpa, sus palabras se pongan en duda, les crean o no. Si no lees creen, serán eliminados, y si les creen, aun serán castigados por incompetencia a los ojos de Iren. Pero si dejamos a uno solo escapar para reportar que fuimos los responsables, no cabe duda de que nos condenaríamos”.

Las frías palabras de Laru aplacaron el espíritu de quienes lo escuchaban. Las dudas ya habían enterrado sus esperanzas muy profundo.

“Díganme, ¿en qué se diferencia esto de cualquiera de nuestras otras misiones? El fracaso significa la muerte. La diferencia en este caso, es que el éxito equivale a lograr nuestros objetivos de un solo golpe. Hermanos… ¿¡NO VALE LA PENA EL RIESGO!?”.

Se dejo oír un fuerte “¡¡¡OOOHHHHHH!!!”. A pesar del miedo, El espíritu de todos había vuelto a arder con el fuego de la esperanza. No importaba cuánto quisiera aparentar que no era así, Laru tenía un carisma innegable.

Sin embargo, no son solo las consecuencias por fracasar las que me preocupan. No dudo que si cumplimos la misión será el fin de los señores de Garush… ¿pero será esa la única consecuencia?

 

 

Ah… Al final la misión seguirá según lo planeado. Anoche no pude seguir tras ver el entusiasmo de todos.

“Es bueno preocuparse por ciertas cosas, pero no dejes que te afecte demasiado”.

“Lamento que tengas que preocuparte tanto por mi… Y también siento hacer que me acompañes a buscar a Albert”.

“Deberías dejar de disculparte por todo. No hago esto porque sienta alguna obligación, sino porque quiero hacerlo”.

“Gracias”.

No importa cuántas misiones hagamos juntos, no puedo evitar ver a Molak más como a un padre que como a un igual. Y no es solo por su edad. Tiene una personalidad protectora, siempre tratando de cuidar a los demás. Estoy seguro que los caballeros más jóvenes que estuvieron con él lo respetaban mucho y por aunque no hable al respecto, estoy seguro de que piensa todo el tiempo si están bien.

” Me pregunto si el pequeño estará sano y salvo. ¿Cómo sigue la damisela?”

“… Empeorando. Anoche luego de la asamblea fui a verla y le di mi tercera poción, gracias a eso mejoró un poco y pudo dormir, pero esta mañana su rostro dormido no era de paz, sino de sufrimiento. Si no le hubiera dado las pociones quizá ya estaría…”

Cuando estaba a punto de decir lo que más temía, Molak me dio un golpe en la espalda para sacarme de mi depresión.

“Entonces hiciste bien en darle las pociones, si mejora, será gracias a ti”.

Sin importar la situación, Molak siempre encontrará la forma de levantarte el ánimo, así sea por solo un momento.

“Por cierto, ¿Dónde crees que este el pequeño?”

“Probablemente haya ido a la plaza de comercio o puede que intentara colarse en la zona más acomodada de la ciudad”.

Luego de que saliéramos del bosque, reunimos a los esclavos liberados y les ofrecimos distintas rutas de escape, al final la mayoría de ellos decidieron permanecer juntos y partieron hacia Kashmir. Sin embargo, Selia colapso y no estaba en condiciones de viajar, por lo que a pesar del riesgo, decidí traerla aquí.

Basándonos en el hecho de que estaba saludable tanto antes de ser capturada como al momento de liberarla, creemos que lo más probable es que contrajera alguna enfermedad en el bosque o fuera envenenada. Aún así, no tenemos idea de si fue un insecto, una planta, alguna serpiente o algún monstruo pequeño que decidió desaparecer al ver nuestro grupo.

El médico de la alianza rebelde es más del tipo que ayuda con las heridas abiertas, contusiones o previene infecciones, no es capaz de discernir la fuente del mal que la afecta.

En todo caso, no contamos con los fármacos necesarios para tratarla. Los únicos que los poseen en la ciudad son los farmacéuticos de la zona acomodada de la ciudad y algunos comerciantes. Por lo que si Albert fue a algún lugar, debió ser allí.

Es una lástima, pero para alguien que ha vivido su vida en un pueblo lleno de gente amable que se cuidan unos a otros, la idea de que la gente no vaya a prestar su ayuda simplemente para salvar a otro, le es ajena. Para él, los mercenarios y traficantes de esclavos deben ser un caso excepcional. Lamentablemente ese no es el caso.

“Oye, ¿no es ese el pequeño?”

“¿Hm?”

Para nuestra sorpresa, Albert se dirigía hacia nosotros acompañado de un hombre con un atuendo como jamás había visto igual. Hacia palidecer a las prendas de todos los comerciantes y señores de Garush que conozco.

Aunque si de sobrepasar todo lo que conozco se trata, la chica que venía a su lado era por mucho la mayor belleza que hubiera visto. Sin duda Selia es una chica adorable, pero el atractivo que posee esta mujer es algo distinto a todo lo que he visto, ni siquiera parece humana, es más como una obra de arte.

“Nos ha visto, vienen para acá. ¿Qué hacemos?. Los que lo acompañan son extraños y ahora mismo debemos evitar exponer nuestros planes y ubicación más que nunca”.

“A juzgar por el aspecto de Albert, diría que le han dado de comer, incluso un baño. Además luce más positivo que nunca antes. Llámalo corazonada, pero creo que esas personas quieren ayudarlo”.

“Decidamos luego de hablar con ellos te parece”.

“Lamento si te pongo en una posición difícil”.

“Ya te dije que no tienes que disculparte… bueno, no es como si fueras a detenerte”.

Finalmente, Albert y sus acompañantes se ubican frente a frente hacia nosotros. Ese chico… y el hombre de la ropa lujosa, no son hombres cualquiera. Mis instintos me gritan a toda voz que no son nada ordinarios.

“Saludos. Ustedes deben ser quienes han estado cuidando de Albert y su hermana. Además de haber rescatado a varias de las personas de Galatea. No podemos agradecerles lo suficiente por ello. Tengo entendido que Selia no está en buenas condiciones y se que es un poco intrusivo de mi parte, pero quisiera que me dejaran verla”.

“¿Es usted acaso un medico o quizá un curandero?”

“No precisamente, pero quisiera la oportunidad para intentar ayudarla”.

“Por favor Ruthen, mi hermana, ella…” Sus ojos comenzaron a humedecerse. Con una cara como esa, me es imposible negarme.

“Entiendo. Los llevare con ella. Si hay una posibilidad de que pueda salvarla, no la dejaré pasar”.

“Muchas gracias”.

“Sin embargo, debido a que no los conozco, tendré que vendarlos todo el camino que falta. Lo siento de veras. Pero debo hacerlo “.

“No me opongo”.

“Gracias por entender. Ah sí, yo soy Ruthen, y el gran hombre a mi lado es Molak”.

“Pueden llamarme Argent”.

 

Nota del autor: Bueno gente, finalmente llego el momento esperado. Al fin comenzaron mis vacaciones, por lo que los capítulos podré sacarlos más rápido. Al menos hasta que tenga que conseguir un trabajo.

De momento me gustaría preguntarles que clase de teorías tienen respecto a proximos capítulos ahora que conocen el plan de los rebeldes. No se vale decir “Argent va a manipular a alguien”. No se valen los comodines en esto xD

<-Capítulo 34TOC Capítulo 36->

Okane o subete sekai e chikara 34 – Dejen la esperanza

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Capítulo 34

Dejen la esperanza

 

Woaaaah… ¿En serio ese tipo tiene tanto poder?

Según lo que contó Garonte, de un ataque elimino no menos de un centenar de soldados. Incluso si consideramos que no son más que grado PAIS, no creo posible que algo así se haga si no eres un mago especialista en ataque del grado GERON, y por lo que tengo entendido utilizó una espada. No solo eso, no conozco ninguna habilidad que pueda inmovilizar a miles al mismo tiempo como dice que sucedió apenas habló.

Mientras más lo pienso, más me suena a un maldito monstruo. Los únicos capaces de cosas así son los monstruos de <Raid>, es decir, aquellos monstruos únicos a los que decenas de jugadores se enfrentan a la vez solo para poder derrotarles.

¿Ese tipo es siquiera humano?

No. Asumir que es humano sería de por si un error, pero no significa que no haya alguna posibilidad.

¿Tal vez un titulo único como mi <<Terror del estafador>>?

En TLO existía la posibilidad de adquirir títulos que pueden obtenerse bajo condiciones especiales y que solo se consiguen una vez. Estos suelen traer alguna clase de habilidad o bonificación inusual. Si se trata de algún titulo único, es posible que le permita hacer algo que ni siquiera un grado GERON podría hacer.

Aunque lo mejor sería dejar el análisis para después, ya que la historia de Garonte aún no termina.

“Luego de que regresé a Vangar junto con 213… de los 6,000 de mis hombres con los que partí. Me topé con que la población me consideraba un héroe. El primer hombre en invadir Iren y regresar vivo”.

Por un momento la mirada de Garonte se perdió en la oscuridad antes de continuar.

“Las cosas no terminaron ahí. Mientras combatíamos a los hombres de Iren, se estaban llevando a cabo los acuerdos de paz con Iren, como tantas veces.”

Al parecer, durante la batalla los hombres de Iren recibieron la orden de cesar toda hostilidad y regresar a Iren, es por esto que nunca contraatacaron ni se defendieron mientras se retiraban. Lamentablemente, como esto era una ocurrencia común y los comandantes de Jagheb nunca habían perseguido a las fuerzas de Iren hacia más allá de la frontera, el mensajero que llevaba las noticias de paz a Garonte no tenía prisa, y este último no tuvo forma de saberlo.

“Cuando se supo lo ocurrido, el tratado de paz corría peligro de colapsar incluso antes de completarse, algo que alarmó a todos los del gobierno. Buscaron cualquier forma de evitarlo y una oportunidad se les presentó sola. Mejor dicho, les fue ofrecida”.

En lugar de considerarse el ataque de Garonte como un acto hostil contra Iren, fue considerado como un desafío personal hacia el comandante de la ciudad atacada. Siendo este el general que casualmente se encontraba allí en ese momento.

“Como un desafió personal, Jagheb no se involucraría de ningún modo, librándose de toda responsabilidad… Abandonándome a mí y mi ciudad”.

La oferta de reconocer el ataque como un desafío personal fue hecha por el mismo general demonio. Jagheb no dudó en aceptar, lo que significaba que como él desafiado, el general tenía el derecho de responder y combatir por gloria. El resultado fue que una semana después un ejército de Soldados Acme estaba a las puertas de Vangar, la ciudad de Garonte.

“Con un ejército diezmado, era imposible resistir el embate de un ejército, incluso si era de menos de 1000 soldados. Además, el demonio tumbó las puertas de la ciudad él mismo, abriéndole paso a los monstruos rojos”.

Una vez dentro, no había nada que hacer. La masacre fue terrible. Sin perder el tiempo, no solo los soldados que quedaban, los civiles también comenzaron a ser ejecutados.

“Desde la altura de mi balcón pude verlo, tantas veces que llegué a notarlo. Los soldados Acme no mostraban ninguna expresión. No había ira o salvajismo, no había pena ni simpatía, no había dolor, ni siquiera el placer de un demente. Cada asesinato era exactamente igual para ellos, no tenía importancia. Era como si pisaran hormigas… no, incluso al hacer eso reaccionarias si es que lo notas, era como cuando pisas hormigas sin notarlo”.

Por momentos, el cuerpo de Garonte tembló, y no era debido al dolor de sus heridas.

“Solo había un caso, una única situación que hacía que sus ojos estuvieran vivos… Cuando alguien oponía resistencia y los enfrentaba. Solo entonces era diferente. Por el breve instante en que creían que tendrían un combate, antes de segar la vida de su adversario como la de cualquier otro, entonces sus ojos volvían a ser los mismos”.

En el terror de la masacre, hubieron muchos que se escondieron, esperando no ser los siguientes en ser vistos por esos ojos inhumanos. Al parecer esperando ser rescatados o ignorados por completo.

Fue entonces, cuando casi toda la población había perecido, que se detuvieron. La masacre no fue total. Pero las palabras que dijeron…

“Aquellos de ustedes que no pelearon como tontos, ni intentaron huir como ratas. Por órdenes del general demonio de dos cuernos, han sido perdonados. Recuerden por siempre las consecuencias de desafiar al general demonio mientras ven los cuerpos de sus compatriotas arder junto con sus hogares”.

Aunque la masacre se detuvo, los soldados prendieron fuego las casas antes de irse de la ciudad. Muchas de las personas que seguían ocultas para escapar del acero, vieron su final en las llamas.

Aquellos que lograron salir a tiempo, fueron testigos de cómo su ciudad y los cuerpos de sus amigos y familiares, vecinos o simples conocidos, eran consumidos por igual, convirtiéndose lentamente en cenizas.

Fue entonces que se dieron cuenta. Su señor no era un valeroso héroe. Él era como ellos, lo sabían porque habían pasado por lo mismo. Había sobrevivido solo porque se paralizó de miedo, una sensación que todos los sobrevivientes de Vangar conocían bien.

“Jamás intentaron matarme. Conmigo parado en el balcón a plena vista, fácilmente una flecha o una lanza podía haber acabado con mi vida… Ahora que lo pienso, tal vez en ese momento quería morir y por eso no pensé en ocultarme. Lo que sé es que no podía quitar mis ojos, debía atestiguar lo que mis acciones habían provocado”.

La intención del general demonio era humillar a Garonte ante sus súbditos. Marcándolo para siempre. Algo que consiguió, viendo su manera de comportarse mientras contaba su historia.

“Luego de eso, los sobrevivientes se dispersaron entre los poblados cercanos, jamás me devolvieron la mirada, jamás me dijeron nada. Para ellos yo estaba muerto”.

Tras estas palabras, la habitación quedó en silencio.

He aprendido mucho sobre el general demonio de esta historia. No solo sobre su aterrador poder, sino también sobre su personalidad. Información que puede serme útil.

“Luego de lo ocurrido, deambulé sin rumbo hasta que llegué a esta ciudad. Entonces ese hombre me ofreció un puesto como comandante de los oficiales de justicia. Él no era el señor de la ciudad, pero aun así es quien movía los hilos. Luego de demostrar mi pericia como soldado y comandante, finalmente decidieron ponerme a la cabeza de toda la ciudad. Tras cuatro años me gané su respeto y el de la gente de Garush, pero no es un error pensar que solo soy el líder militar”.

Tras un momento de silencio, me contó sobre el hombre detrás de los comerciantes de Garush. Al parecer y a diferencia de Garonte, es un tipo listo que puede darme problemas.

Aaah…. De esto hablaba. Después de todo esta ciudad no es un mal lugar. La gente que trata de sacar provecho de uno es más fácil de predecir y de manipular.

Ese Garonte en serio cree que me engañó.

“En lugar de servir a una sabandija como esa… ¡Prefiero servirlo a usted!”

No creo que sepa sobre <<Terror del estafador>>, sin embargo es obvio que sabe que las mentiras no funcionan conmigo. Así que eligió sus palabras muy bien, después de todo, preferir algo no es lo mismo que hacerlo.

Todo lo ocurrido entraba dentro de sus planes. Eligió a un subordinado que sabía que era fácil de descubrir y eligió un nombre tan obviamente falso como Barbatus, todo para que yo descubriera quien era en verdad, de ese modo podría sentir que superé su engaño y el a la vez tendría una excusa para elogiarme de arriba a abajo sin que pareciera falso.

Al parecer la fuerza de Ryuuji y el hecho de que descubriera que había alguien a quien debía obediencia lo tomó un poco por sorpresa, pero solo tomó esa oportunidad para ponerse de rodillas ante mí. Si se crea la ilusión de que él es quien me sirve a mí, yo usaría todos mis recursos para llevar a cabo mis planes… sus planes.

Has sido mi primer adversario en una lucha de inteligencia y manipulación Garonte, pero has sido ingenuo al pensar que simplemente pasaría por alto fallas lógicas tan obvias en alguien capaz. Solo por eso has perdido.

Lo curioso es que no mintiera sobre no querer ser quien lleva las riendas. Claro está, que eso puede interpretarse como ser el cochero de un carruaje.

Realmente esta ciudad es mucho más como lo que me gusta. Es una lástima que deba irme de aquí en los próximos dos días. Después de todo no puedo verme envuelto en la revuelta que habrá en la venta de esclavos. Y por sobre todo, luego de escuchar la historia de Garonte, estoy aún más convencido de que no quiero volver a involucrarme con la gente de Iren.

Siento curiosidad por lo que sea que estén buscando, pero no vale la pena, son un peligro.

 

◆◇◆◇

 

“Ruthen, al fin llegas”.

“Lo siento, estaba buscando a Albert, pero no he podido encontrarlo”.

“Ah, el hermano de la chica enferma. No deberías preocuparte tanto por ellos… Aunque sé que lo harás de todas formas. Mañana te ayudaré a buscarlo”.

“Gracias Molak”.

De repente, los cabecillas de la resistencia entraron al salón y todos guardaron silencio. El plan del que tanto se hablaba. El que pondrá fin a la tiranía de los traficantes y de los gobernantes corruptos de la ciudad, estaba a punto de ser anunciado.

“Hermanos, sabemos que están ansiosos por escucharlo. Si, hemos terminado de contemplar los detalles del plan y es momento de anunciarlo a todos”.

El hombre al que todos escuchaban con anticipación estaba cubierto con el mismo manto que simbolizaba a la resistencia. No era un hombre que se distinguiera por su vestimenta, desde su punto de vista, él era igual a todos los demás. Todos eran hermanos y hermanas de la resistencia. Esta forma de ser hacia que se distinguiera de una manera diferente. Era respetado y por eso era el elegido para anunciar el plan más importante en la historia de la resistencia.

Aunque su apariencia no era más que la de un sujeto normal, de casi treinta años. Su cabello negro dejaba ver la suciedad que solía cubrir a los residentes pobres de Garush. Sin embargo, había algo en su voz, y también en su mirada, que inspiraba confianza; lo cual levantaba la moral de los presentes.

Eran el signo de su fe en el plan que estaba anunciando.

“¡¡Ahora les diré sobre el plan de asesinato de los soldados de Iren!!”

 

<-Capítulo 33TOCCapítulo 35->

Okane o subete sekai e chikara 33 – Ahora a conspirar

monoro

Capítulo 33

Ahora a conspirar

 

Bajo el sol, el resplandor en el acero de las espadas (aún sin filo) desvelaba el preludio de una pelea entre espadachines, o lo que se supone debía ser una. En su lugar, ambos contrincantes se observaban, tras un único choque.

“¿¡Qué fue eso!?” pensó Garonte, luego de ser empujado dos metros por un joven al que sobrepasaba por casi medio metro de altura.

Garonte esperaba un combate de habilidad. Si el chico había sido entrenado por aquel gran hombre, seguramente debía poseer alguna clase de técnica difícil de anticipar, un movimiento increíblemente rápido o algo por el estilo. Ante todo, ni siquiera consideró la posibilidad de que si el joven lo superaba, sería en fuerza.

Aun así, esto pasó. Tras el breve instante en el que sus espadas chocaron, Garonte pudo sentir un empuje terrible. De no haber sido por su habilidad y experiencia en combate, se habría visto forzado a soltar su arma. Aquel choque debería haber levantado el telón para un intercambio de movimientos entre ambos espadachines, en cambio todo su cuerpo había sido repelido, dejando las marcas de arrastre hechas por sus pies como prueba de que nada de lo que había pasado era un sueño.

Todos los presentes se veían sorprendidos, con excepción de una persona. Argent, quien observaba con complacencia a Garonte, como si dijera “¿Eso te sorprende?”.

Ahora los rumores no parecían una ilusión. El hombre frente a él, ya no era solo una ilusión. Si su discípulo tenía tan abrumadora fuerza, ¿qué clase de monstruo debía ser su maestro?

Incluso con su victoria esfumándose ante sus ojos, Garonte no desistió en su deseo de enfrentarlo. Sin embargo, antes tendría que superar la prueba que tenía enfrente.

De inmediato pensó que si el chico era poseedor de semejante fuerza, tal vez todo su entrenamiento se había basado en mejorar su fuerza física. Después de todo, el hecho de que no hubiera continuado con su ataque inicial, demostraba que no estaba listo para reaccionar, o mejor dicho… Su rostro mostraba cuan atónito estaba debido a lo ocurrido, tanto como todos los demás. Era como si fuera la primera vez que su oponente era superado por su fuerza de esa manera…

Es posible que… nunca antes se hubiera enfrentado a alguien a quien pudiera superar en fuerza… Si esto era cierto y considerando que había sido entrenado por Argent, aquello solo significaba que en un choque entre ambos, Ryuuji era quien normalmente salía despedido… En ese instante la figura de Argent parecía hacerse más grande a los ojos de Garonte, como un gigante que lo observaba a espaldas de Ryuuji.

De repente, mientras todos seguían observando congelados, Garonte se abalanzó contra el joven, quien nervioso se cubrió levantando su espada. En ese momento, Garonte se aprovechó de su descuido y lo pateó en el abdomen sirviéndose del impulso obtenido al correr, transfiriendo toda la fuerza cinética a Ryuuji, quien fue lanzado metro y medio, aterrizando sobre su espalda.

“Creer que tu oponente solo te atacará con su espada, es el error más grande que puede cometer un espadachín”.

Las palabras de Garonte causaron gran impacto en todos los presentes. De inmediato sus hombres comenzaron a ovacionarlo. Había, en una demostración de habilidad y experiencia, hecho que su oponente sintiera lo que él.

“Puedo vencerlo” pensó. Si todo lo que tenia de su lado era una fuerza abrumadora, no era distinto a los monstruos a los que había exterminado cientos de veces. Los humanos gobernaban esta tierra no por ser la especie más fuerte, sino por ser los más versátiles y aquellos que podían superar obstáculos más allá de la fuerza bruta.

Por supuesto, Garonte no desperdiciaría la oportunidad que le brindaba la desventajosa postura de su adversario, que yacía en el suelo confundido. Él si continuaría su ataque hasta ganar.

En un breve instante, atravesó la distancia que él mismo había creado entre ambos y se preparó para un corte vertical. Sin embargo, una vez más fue sorprendido por su adversario, el cual en cuestión de un parpadeo se elevó por encima de su cabeza (la de Garonte). Ryuuji solo había requerido de un movimiento para salir de su desventajosa posición, y ahora se encontraba de pie al otro lado de la arena.

Saliendo del momentáneo estupor que le indujo haber presenciado aquella intrépida acrobacia, Garonte se dirigió nuevamente a arremeter contra Ryuuji. Estando presente aquella enorme brecha entre sus habilidades, Garonte no podía permitirse el lujo de dejar que aquel chico tomará la iniciativa. Era hora de emplear su técnica especial.

Garonte corrió rápidamente, mientras inclinaba su cuerpo hacia adelante. La distancia entre ellos era suficiente para que Ryuuji reaccionara y se pusiera en guardia antes de que estuviera demasiado cerca… Y aquello era justo lo que quería.

Cuando estuvo a poco más de un metro de Ryuuji, Garonte dio un salto hacia adelante y preparó el golpe, aprovechando que la guardia de Ryuuji era baja. No obstante, en aquel preciso instante, el antiguo general sintió un gélido escalofrío recorrer toda su espalda, y a continuación, como todo su cuerpo se congelaba. Podía percibirlo a través de cada músculo, tendón y hueso. Cada movimiento del que era capaz su cuerpo, era observado y estudiado con precisión milimétrica.

Aunque estuviera a sus espaldas, podía percatarse de los ojos que le miraban como a una rata de laboratorio. No necesitaba voltear para saber de quién era la mirada. Lo que sentía no era la presión física que le había aplastado cuando escuchó por primera vez la voz del demonio, pero aquello lo aterraba aún más. Fue ese breve instante en que su mente no soportó la presión, ese momento de distracción, lo que le impidió leer los movimientos de Ryuuji.

Al ver a su oponente dirigirse a él, Ryuuji sostuvo su espada con ambas manos y tomó una postura que nadie de ese mundo hubiera podido prever. La misma postura que tomaría cualquier jugador de un popular deporte en el que se empleaba un bate. Con una velocidad que apenas permitía reaccionar, golpeo horizontalmente el formidable cuerpo de su enemigo.

El momento de distracción de Garonte no le permitió ver venir ese ataque y la suma de toda su habilidad y experiencia apenas le permitió cubrirse. Aunque en su lugar, él hubiera preferido desviar el golpe, pues era consciente de lo poco aconsejable que era intentar bloquear algo que azotaba con la misma fuerza de un Rakthan.

El espectáculo del que fueron testigos los presentes duro casi siete segundos, tiempo en el que el enorme cuerpo de Garonte voló por los aires hasta golpear con fuerza la pared de la arena. Mientras sostenía en su mano lo que quedaba de su espada, Ryuuji observaba preocupado la nube de polvo donde se encontraba su oponente… ¿Aquello había sido demasiado?

Afortunadamente los hombres del cuartel confirmaron que Garonte seguía con vida, algo que no parecía sorprender a Argent.

◆◇◆◇

 

Antes del combate tuve una charla con Ryuuji. En ella no solo le dije quién era Garonte, y que las consecuencias de su derrota nos obligarían a abandonar la ciudad y olvidarnos de la gente de Galatea. Si no que también le conté lo que creía sobre la historia de la que me habló el día que nos conocimos.

Mi teoría es que, lo que dijo sobre despertarse solo y luego salir volando, fue real. En mi opinión, eso se debió a que intentó levantarse aplicando la que al parecer era su fuerza normal, pero a causa de la proporción en sus estadísticas, aquello era demasiado y termino por elevarse varios metros por encima del suelo.

Creo también que esto no volvió a suceder, debido a su alta estadística de Espíritu, que según entiendo, tiene que ver con la conexión que hay con el cuerpo. Asumo que debido a esto pudo sin saberlo, suprimir su poder.

Por lo que, si era consciente de ello, podría usar su verdadera fuerza sin problemas. Cabe decir que el resultado fue óptimo, y debo darle crédito por usar esa experiencia en combate, tal vez tenga talento además de sus estadísticas. Eso es prometedor.

Por supuesto que nunca dude de su victoria. La diferencia de estadísticas era demasiada como para solventarla con habilidad y técnica. Tal vez cuando Ryuuji era un completo novato hubiera servido, pero con solo conocer lo básico es suficiente para que alguien con sus estadísticas venciera.

Afortunadamente el golpe de Ryuuji no fue fatal, aunque sí que redujo la salud de Garonte hasta 8 puntos. La verdad fue una sacudida tremenda la que le dio, quizá le fracturo algún hueso, aunque eso no me concierne en tanto no muera en los próximos días.

Lo más importante es que afiancé mi posición y pude terminar de leer a Garonte, llegó la hora de aplicar presión.

Un poco más tarde ese día, cuando comenzaba a oscurecer, volvimos a reunirnos en aquella sala del edificio rojo. Garonte necesitó de unas horas para recuperar la conciencia. En ese tiempo recibió algo de tratamiento, por lo que ahora se encuentra frente a mí, con la mayor parte de su torso, manos y cuello vendados.

“…”

“No necesita decir nada, a partir de ahora yo llevaré la conversación”.

Tratando de ocultar su dolor, hizo los mínimos movimientos posibles, por lo que asintió ligeramente con la cabeza.

“Podemos dejar la charla sobre el general demonio para otro día. De lo que quiero hablar ahora es sobre la persona para la que trabaja”.

El leve ensanchamiento de sus ojos me dejo ver que mis palabras lo tomaron por sorpresa.

“Puede echarle la culpa por esto a su asistente también si lo desea. Sé que trabaja para alguien más gracias a él”.

“¿Qué quiere decir con eso?”

“Antes, cuando me desalentó de comprar esclavos, dijo que no quería minar a sus comerciantes… Eso fue una mentira”.

“Hmm”.

“Entonces pensé, ¿por qué querría evitar que yo comprase a los comerciantes de aquí? La respuesta más simple es que no le agradan o tiene algo en su contra. Y como él trabaja para usted, imagino que es porque lo antagonizan”.

“Usted es un tipo aterrador…”

“Naturalmente la mejor razón para ello, es que en realidad los comerciantes no trabajen para usted, sino para alguien más. Pero la siguiente pregunta sería, ¿Por qué les permitiría comerciar a sus anchas entonces?”

“Lo que significa que trabajan para alguien a quien no puedo oponerme”.

“Exactamente. Y pensándolo bien, tal vez sea un tipo capaz de gobernar esta ciudad, pero no tiene la frialdad necesaria para liderar a un gran número de comerciantes del bajo mundo, como mucho mantenerlos bajo control”.

“Antes era alguien muy capaz, ahora dice que no lo suficiente”.

“No hacen falta más halagos, perdió ese derecho cuando me desafió. Un grupo de comerciantes solo puede ser liderado por otro comerciante. Ningún comerciante arriesgaría los posibles beneficios que alguien como yo traería a su ciudad por el deseo de comprobar mi fuerza”.

“Lo que dice debe ser verdad, jamás pude pensar como esas sabandijas”.

“… ¿Quién es? Quiero saber quién es el verdadero cabecilla de los comerciantes”.

“Se lo diré. La verdad, deseo decírselo. Usted es un noble autentico, las personas comunes deberían servirlo y los demás nobles mostrarle respeto. Pero ese hombre no lo hará. Como tampoco me lo mostró a mí, hasta que pude ganármelo al poner bajo control esta ciudad”.

Sin aviso, Garonte se levantó de su asiento ignorando sus heridas y se postró ante mí.

“En lugar de servir a una sabandija como esa… ¡Prefiero servirlo a usted!”

“¿No piensa en ser usted mismo quien tenga el poder?”

“Esa idea salió de mi cabeza hace mucho”.

“… El General demonio”.

“En efecto. Luego de lo que sucedió, me di cuenta de que no estoy a la altura de ser quien lleva las riendas”.

“… Muy bien. Creo que después de todo si quiero escuchar lo que sabe de él”.

 

 

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Okane o subete sekai e chikara 32 – Ryuuji contra Garonte

monoro

Capítulo 32

Ryuuji contra Garonte

 

A final de cuentas no pude escuchar lo que el niño tenía para decir, poco después de encontrarlo su energía bajo a 5 y quedó inconsciente. Recuerdo que en TLO cuando tu energía bajaba de 5 se colocaba en rojo, aunque no creo que eso tenga que ver en este mundo. Simplemente se durmió del cansancio. Mientras duerme su energía bajara mucho más lento, así que no corre peligro. Lo dejé al cuidado del capitán, seguramente despertará hambriento.

Ahora debo encargarme del asunto de Garonte, de esto puede depender todo lo que ocurra de ahora en adelante, así que debo hacer todo en mis manos para que este encuentro me beneficie. Por esto solo llevo a Ryuuji y Ren conmigo, ellos no pueden entender la lengua humana de aquí.

El lugar de encuentro me es familiar, se trata del edificio de paredes rojas que usamos como referencia apenas llegamos. En aquel momento no pensé mucho del lugar, solo me llamó la atención que fuera el único edificio completamente pintado. Supongo que no todos pueden permitirse gastar dinero solo para pintar, y ya que lo pienso, este edificio es un piso más alto que el resto en la calle, es tan grande como el cuartel de justicia.

En cuanto me acerqué a la puerta, un guardia me recibió, luego me guió al interior, hasta el segundo piso. Antes de subir las escaleras, un par de guardias se colocaron detrás de nosotros, vigilantes de Ryuuji y Ren.

Lo extraño es que luego de llegar, a la que creo es la habitación en la que me encontraré con Garonte, los guardias volvieron a las escaleras. ¿Pretenden vigilar la salida?

La habitación es bastante simple, tiene una mesa y un par de sillones con espacio para tres personas cada uno. Un candelabro con tubos de cristal que contienen esa sustancia luminosa. No debería sorprenderme que usen esas fuera de Galia, seguramente sea lo común, por lo menos son más brillantes que las velas. Aunque desconozco su duración, puedo suponer que tienen una vida útil mucho más larga también.

Hay una ventana de vidrio, un lujo en este sitio hasta donde he podido ver, al menos no he visto otras en esta ciudad. La ventana seguramente no preocupa a los guardias ya que el marco es de metal y estamos en el tercer piso.

Antes de que hubiera tiempo de tomar asiento, la puerta interior se abrió y un hombre vestido con ropa elegante y una capa se hizo presente, acompañado por alguien que porta una armadura metálica que recubre todo su enorme cuerpo de dos metros. Con que este es Garonte… ya veo porque los guardias nos dejaron, con un sujeto así no hace falta más seguridad.

“Usted debe ser Argent, el hombre del que he oído hablar, yo soy Garonte y este es mi fiel guardia, Barbatus”.

Barbatus, eh… ¿De dónde me suena ese nombre?

“Como dijo, soy Argent. Ellos son mi protegido Ryuuji y mi confidente Ren. Espero que no le moleste que nos acompañen. Puedo asegurarle que no intervendrán en la conversación, ninguno habla el idioma local, por lo que podemos hablar con confianza”.

“Vaya, eso es muy detallista de su parte. Barbatus habla el idioma del este, pero tiene toda mi confianza, le aseguro que no divulgará nada”.

Es interesante como el aura del tipo esta roja desde que comenzó a hablar. Es el claro efecto de <<Terror del estafador>> diciéndome que miente… No es como si lo necesitara para saberlo, pero no viene mal la confirmación. Bueno, es obvio que no se cree lo de que no hablan el idioma, pero tampoco es que importe.

“Bueno, dejando de lado a los acompañantes, debo decir que usted viste ropas de una calidad fascinante, no creo haber visto antes algo igual”.

“Bueno, he viajado mucho, y tengo un gusto por comprar las cosas que me llaman la atención. Espero poder encontrar buen uso para mi dinero aquí, siento que debe haber muchos tesoros en una ciudad como esta”.

“Directo al punto entonces… Exactamente, ¿qué es lo que desea comprar?”

“Bueno, hay muchas cosas que podrían llamar mi atención, en particular escuché que habría una importante subasta en un par de días”.

“¿Está interesado en los esclavos? No es que quiera minar a los comerciantes de mi ciudad, pero hasta donde sé, esta vez la mayoría de los esclavos son campesinos de la región. No creo que puedan satisfacer las exigencias de alguien como usted”.

“Juzgaré eso con mis propios ojos. Nunca se sabe donde encontrará uno la siguiente maravilla”.

“Le tomo la palabra, después de todo quien diría que alguien de su porte llegaría a la ciudad sin previo aviso. Me han dicho que ha gastado cantidades ingentes de dinero en frivolidades”.

“Hablando de frivolidades, ¿no le parece que ya fueron demasiadas?”

Por un instante el hombre de armadura pareció querer dar un paso al frente, pero fue detenido por las siguientes palabras.

“En efecto, creo que es hora de hablar en serio. ¿Quién es usted en verdad?”

“Argent Makoto”.

“… Lo dice en serio… ¿Un Aristoi? ¿¡Realmente quiere que crea que un Aristoi entro a la ciudad sin que yo lo sepa!?”

Una vez más el corpulento hombre de armadura se movió ligeramente, reaccionando ante las palabras de enfado.

“Disculpe… fue un momento de flaqueza. Espero que podamos continuar”.

“No hay problema, pero por lo visto sería mejor que tuviéramos nuestra conversación directamente, cara a cara… señor Garonte”.

Dije mientras ignoraba por completo la reacción del hombre de capa y centraba mi mirada en el hombre con armadura, en Garonte.

De pronto, Garonte removió su casco y reveló su rostro. Era el rostro de un hombre en sus treintas, y a pesar de tener facciones que invitaban a pensar en un hombre tosco y rudo, aun así tenían un cierto aire de elegancia, suficiente para poder conquistar a más de una dama. Es justo la imagen de un noble fuerte que comanda a sus hombres él mismo.

“Dígame, ¿cómo lo supo?”

“Bueno, el hecho de que este hombre se alterara tan fácilmente, mostraba que no estaba acostumbrado a lidiar con sucesos inesperados, lo que no es normal en alguien que está a la cabeza de una ciudad en la que se reúne gente del bajo mundo. También el hecho de que en dos ocasiones su respuesta vino solo después de que usted se moviera, lo que implica que estaba dándole una señal. Por último, es inconcebible que no pudiera saber la regularidad con la que la gente soborna a los guardias para pasar discretamente por la ciudad”.

“Vaya, dicho de esa forma, suena como si todo su razonamiento se basara en que yo sea un hombre capaz”.

“No lo estoy elogiando, pero no cualquiera actúa con su rapidez al enterarse de que alguien como yo anda paseando por sus calles. Además, eso no es todo”.

“¿Y qué más hay?”

“Su nombre, el nombre <Barbatus>. Es el nombre de un guerrero que vivió hace mucho, el tipo de hombre que protagoniza cuentos de fantasía para contar a los niños. Obviamente tenía que ser un nombre inventado”.

Finalmente, pero no menos importante, puedo ver su nombre junto con sus estadísticas gracias a mi monóculo, no tuve que deducir nada, ni por un segundo me engañó.

De repente, Garonte comenzó a aplaudir. Un sonido más estridente de lo normal, debido al choque de metal con metal, inevitable si se aplaude usando guanteletes.

“Brillante. Simplemente brillante. No me cabe duda de que posee un intelecto digno de un Aristoi, no es un hombre ordinario… Los rumores sobre usted parecen reales luego de escucharlo hablar”.

¿Rumores? No creo que los comerciantes de la ciudad hayan podido descubrir más de mí de lo que les permití.

“Ahora necesito saberlo, si en verdad es tan poderoso como para pelear contra uno de esos monstruos vestidos de rojo”.

¿De qué está hablando? Lo que dice suena como si supiera lo que ocurrió en Galia.

¿Acaso tenía alguna otra fuente de información que no consideré?

“¿De qué rumores habla?”

“Oh, no se sorprenda. Es algo que dijeron unos soldados de Iren”.

¿¡Soldados de Iren!?

“Verá, hay un grupo de soldados de Iren buscando algo en la ciudad… Pero eso usted ya lo sabía. Lo que tal vez no sabía, es que son soldados regulares. Sé que es difícil creerlo para alguien que ha visto a los monstruos de rojo, pero los soldados regulares de Iren son, dentro de todo, hombres relativamente normales. Y como humanos que son, a veces se les afloja la lengua mientras están divirtiéndose en un bar”.

Quien hubiera pensado que otra vez vería a un bar ser fuente de información. Más aun, ¿quién pensaría que me afectaría la filtración de información de mi enemigo?

… Naturalmente, yo.

“¿Y que escuchó de ellos?”

“Algo que me dejo estupefacto. Hablaban de algo que parecía ser el tema de conversación de moda. Sobre un hombre que venció a un comandante Acme, como si fuera nada”.

Por un breve instante, la expresión en el rostro de Garonte cambió. Cualquier otro no lo hubiera notado, pero puedo saber qué clase de shock le provocaron esas palabras al ver que le afecta el solo repetirlas.

Es hora de cosechar lo sembrado.

“¿Qué le hace pensar que yo podría ser ese hombre?”

“Fue la descripción que dieron del hombre. Un hombre joven de cabello brilloso e inmaculado. Usando ropa ocre con bordados brillantes de tonos rojos y dorados. Un monóculo con grabados, resaltando su apariencia intelectual. Y lo más importante, una presencia tan asombrosa que nada se le compara, generando admiración a cada momento de verlo”.

“Me halaga. Aunque ciertamente encajo con el perfil inicial, no sé si mi presencia…”

“No me cabe duda, es usted. Verlo me hace recordar al demonio, aunque no provoca en mi temor, solo admiración”.

“¿Usted lo ha visto? Al general demonio de dos cuernos”.

“Nunca lo olvidaré. Su figura aparecerá en mis pesadillas hasta el fin de mis días”.

“Quisiera que me contara sobre él”.

“Lo haré, pero a cambio… Quiero un duelo con usted”.

“¿Disculpe?”

“He visto con mis ojos cuan inteligente es, señor Argent Makoto. Puedo creer que es un Aristoi, pero no puedo creer que sea capaz de vencer a uno de esos monstruos rojos sin ver su fuerza yo mismo”.

“…Muy bien. Pero yo tampoco puedo simplemente aceptar su desafío sin saber si es digno”.

De repente, el hombre de traje y capa que había estado en silencio desde que Garonte se quitó el casco comenzó a gritar.

“¿¡Cómo se atreve!?”

“Tranquilo, recuerda que estás en presencia de un Aristoi. Es una persona muy por encima de mí. El solo hecho de que me permita desafiarlo es un honor… ¿Qué debería hacer para probar ser digno?”

“Se enfrentará a mi protegido Ryuuji. Yo mismo he supervisado su entrenamiento, doy fe de que no será un oponente fácil”.

“¿Así que debo vencer al discípulo antes de poder enfrentar al maestro?”

“No dije que fuera mi discípulo… pero si no puedes con mi subordinado, menos podrás conmigo. Así que, si quiere que acepte su desafío, deberá vencer a Ryuuji primero”.

“Qué así sea”.

 

◆◇◆◇

 

En el interior de los cuarteles de justicia, en una arena preparada para los entrenamientos de los oficiales de justicia, Ryuuji y Garonte se observan uno al otro. A su alrededor se encontraban Argent, Ren y varios subordinados de Garonte, incluyendo una docena de sus oficiales de justicia.

Luego de recibir la señal, ambos avanzaron hacia el otro dispuestos a chocar espadas. Claro que estas no eran las espadas que normalmente portaban, sino las espadas de entrenamiento que usaban los oficiales de justicia. Bajo ninguna circunstancia dejarían que una diferencia en la calidad de sus armas decidiera el combate.

Entonces, ante los ojos de todos, sus espadas chocaron.

 

 

 

<-Capítulo 31TOC Capítulo 33->

Okane o subete sekai e chikara 31 – Joven con problemas

monoro

Capítulo 31

Joven con problemas

 

Creo que Argent-san no es quien pensaba que era.

◆◇◆◇

 

Desde que conocí a Argent-san las cosas mejoraron para mí. Ya no siento el mismo temor e inseguridad que trataba de ocultarle a Rad-san y los demás. Ahora puedo hablar con las personas, a través de Argent-san claro.

Eso me pone en una situación de dependencia algo incomoda, pero en vez de verlo como un problema lo vi como un alivio a mi desesperante situación. Claro, eso es así solo si puedo contar con Argent-san.

Creo que las cosas comenzaron a ponerse raras el día que Argent-san me envió a una cabaña solitaria en las afueras del pueblo. Según él, acababa de conseguirla para que yo pudiera vivir en ella, y no es que no lo aprecie, pero el lugar era algo aislado y en mi situación me incomoda mucho estar solo. Argent-san también pensó en eso y se aseguro que su asistente viera por mí la mayor parte del tiempo. Una chica llamada Zera-san.

De vez en cuando un señor de la academia iba a dejar unas cosas a la cabaña, pero casi todo el tiempo solo estábamos Zera-san y yo. Claro que yo tenía que entrenar siguiendo las instrucciones que Argent-san tradujo para mí. Durante los entrenamientos, Zera-san me preparaba comida y me daba agua y hasta una toalla para secar mi sudor, se sentía como si fuera la encargada de mi club deportivo o algo así. La verdad, no poder hablar es muy molesto.

“Argent-san, ¿podemos hablar?”

“Seguro, de hecho, tenia cosas para decirte”.

“Bueno, como digo esto… este, sobre esto de la cabaña…”

“Lamento si no te presté atención estos días, estaba ocupado con algunas cosas. Nos preparamos para viajar, ya no necesitas quedarte solo en la cabaña”.

“Y-Ya veo… ¿Con viajar te refieres a nosotros dos?”

“No te preocupes, Rad, Andreu y Khaden también vendrán, además de ellos es posible que tengamos a una chica acompañándonos, aunque aun no lo confirmo. En dos días partiremos, para entonces sabré si viene con nosotros”.

“¿E-Es eso? entiendo”.

“Espero que puedas soportar un par de días más por tu cuenta, los demás se quedarán contigo, pero yo estaré ocupado estos dos días”.

“Lo entiendo, no te preocupes. El sistema por señas que preparaste para mí y Rad-san funciona para transmitir cosas simples, podremos estar bien un par de días”.

“Genial, entonces nos veremos antes de irnos”.

Desde que comencé a entrenar con Rad-san y los demás he mejorado bastante. La verdad es que antes no sabía ni como sostener una espada, solo imitaba posturas que había visto en juegos o en programas de fantasía. Ahora puedo tener peleas de práctica, de vez en cuando siento la espada y mi cuerpo muy ligeros, como si no pesaran nada y eso me hace pensar que el entrenamiento funciona.

Durante los últimos dos días, estuve inmerso en el entrenamiento. Ya que Rad-san y los demás estaban libres, estuvieron conmigo todo el tiempo, entrenando o descansando.

En ese momento fue que nos reunimos para recibir a Argent-san, que volvía de arreglar todo para nuestro viaje. Curiosamente, llegó acompañado de alguien, una chica de buena figura vistiendo un sobretodo… ¡Woah! realmente es bonita, y se ve tímida, entre más la miramos, más se oculta tras Argent-san. Así que Argent-san tenia novia, eso sí es una sorpresa, aunque explica por qué no lo he visto mucho últimamente.

Momento… ¿Es esa chica de la que hablaba antes?

“************ ¡Argent!”

Con preocupación pude ver a Zera-san rogarle a Argent-san. No puedo asegurar saber el por qué, pero sospecho que le pidió que la dejara venir con nosotros. Parece que la repuesta fue un sí, porque su rostro se ilumino en un instante… Es un alivio, aunque por alguna razón también me incomoda.

Al parecer Zera-san estaba tan desesperada por hacerle su pedido a Argent-san que ni siquiera notó a la chica que vino con él. Cuando se percató de su presencia, la sonrisa se congelo en su rostro y comenzó a hacer muecas.

No te preocupes Zera-san, ¡Todos crecemos a diferentes ritmos!

Finalmente partimos, dejando atrás la montaña. Por alguna razón no importa cuánto camine o ejercite, no me quedo sin aliento. Puedo sentir el agotamiento, pero siempre siento que puedo seguir adelante si lo intento, seguramente se deba a mis estadísticas. Argent-san me elogió por ello y mencionó cuanta envidia me tenia, él necesitaba descansar cada pocas horas, así que dijo que podía aprovechar el tiempo en que nos deteníamos para entrenar.

Aunque diga que necesita descansar, aun así, dedica el tiempo en que se recupera del cansancio físico para leer, no sé si yo podría hacer lo mismo en su lugar.

“No te sorprendas, pero un grupo de personas nos rodean, creo que escaparon de un grupo de bandidos, o podrían ser ellos mismos los bandidos, no bajes la guardia”.

Como si sus palabras fueran proféticas, una docena de personas aparecieron de entre los árboles, arbustos o rocas, estaban muy bien escondidos y aun así no pudieron ocultarse de Argent-san. Los inteligentes sí que son otra cosa.

No sé bien de que hablaron, pero los hombres se pusieron de rodillas, suplicando. Al final algunos estaban llorando de alegría, al parecer viajarán con nosotros desde ahora.

“En sus condiciones, podrían morir de hambre si los dejamos o algún animal podría atacarlos. Que sean muchos no significa que sepan cuidar de sí mismos, así que nos acompañarán, no necesitas preocuparte mucho por ellos”.

“¿Es eso? entiendo, nos acompañarán hasta la siguiente ciudad entonces”.

“Por ahora, aunque si los tratamos demasiado bien, quizá quieran seguir viajando con nosotros, son gente sin ataduras”.

“Bueno, supongo que será más difícil sentirme solo”.

“Hablando de eso, solo tengo tres tiendas de acampar, así que ellos tendrán que dormir a la intemperie. No quiero ser malo, pero no puedo privar a los nuestros para darles a ellos”.

“Entiendo, es razonable”.

“Y sobre eso. Ren y yo compartiremos una tienda, ella no esta cómoda con nadie más, y tampoco me sentiría bien obligándola a dormir junto a alguno de los otros hombres”.

“¿Eh? ¿Y qué hay de Zera-san?”

“Sobre Zera, compartirá tienda contigo, Rad y los otros dos se quedarán con la ultima tienda”.

“¿¡EH!? ¡pero no puedo dormir con una chica!”

“Por eso dije que Ren se quedará conmigo, ¿no oíste?”

“No hablo de ella, sino de Zera-san. La verdad aun no he puesto en orden mis sentimientos, no sé si sea buena idea que compartamos tienda…”

“…Bueno. No criticaré tus gustos, cada quien a lo suyo, aunque no sé si la cultura de aquí acepte esas cosas”.

“Tal vez Argent-san sea mayor de lo que parece, pero yo era un estudiante de 17 años, la diferencia de edad con Zera-san no ha de ser más de 2 o 3 años”.

“No no, no me refería a la edad. Me refiero a que son hombres”.

“….¿Eh?”

“Momento, ¿no lo sabías? Zera es hombre. Tal vez no se note mucho debido a su poco desarrollado físico y a lo holgado de las capas de los académicos, pero cuando lo conocí llevaba el uniforme masculino, estoy seguro de ello”.

“P-Pero…”

“No te dejes engañar por sus poco masculinas facciones, cosas más raras se han visto, sin mencionar que esto es otro mundo”.

“…”

Las palabras de Argent-san fueron un shock para mí. ¿Realmente Zera-san es hombre? No es como si Argent-san tuviera alguna razón para mentir y es verdad que Zera-san no tiene pechos, aunque por su tamaño pensaba que simplemente no estaba muy desarrollada todavía…

Cuando pones a Zera-san junto a Ren-san, ves una notoria diferencia en sus figuras, incluso con toda la ropa que llevan puesta…

Supongo que no me queda más que aceptar como ciertas las palabras de Argent-san. Aunque la verdad estoy bastante confuso, había escuchado de las personas andróginas, pero jamás creí que realmente fuera posible confundir a un hombre por una mujer a menos que fueran niños.

A pesar de que me dije todo eso a mí mismo, al momento de dormir en la misma tienda, no pude evitar sentirme nervioso. Las palabras de Argent-san seguían circulando en mi cabeza, pero ver a Zera-san dormir en la misma tienda… no puedo tranquilizarme. Lo que más me confunde es que colocó unas bolsas en medio de la tienda para separar su lado del mío.

Joder, ¡si eres un hombre no te comportes como chica!… Aunque pudiera hablar, no creo que pudiera decirle eso a la cara.

Tras unos días de viaje, repitiendo la misma situación cada noche, comencé a recobrar la sensación de autentico cansancio que casi había olvidado.

Realmente necesito dormir tranquilo una noche.

La oportunidad podría llegar antes de lo pensado, ya que llegamos a una ciudad. Según Argent-san, el sitio se llama Garush, una ciudad comercial de la frontera del reino de Jagheb. Al parecer vinimos aquí para comprar cosas y hacer negocios. Lo normal para un comerciante como Argent-san.

Lo importante es que esto nos dará la ocasión de descansar en camas de verdad, incluso darnos un buen baño. Personalmente creo que comienzo a oler demasiado a sudor debido a tanto entrenar y solo limpiarme con un trapo húmedo.

Argent-san nos llevó a unos baños públicos donde al fin podríamos darnos un verdadero baño, aunque también dijo que él seguiría haciendo negocios hasta tarde y que se bañaría luego. Bueno, él no necesita un baño tanto como nosotros, la verdad es que no huele a nada, lo que me sorprende, incluso si no entrenó, caminó tanto como nosotros en el viaje.

Ahora que lo pienso, los únicos que no huelen mal son Argent-san, Zera-san y Ren-san. Las personas que no hicieron entrenamiento, ¿así que si es debido a eso?

¿Es quizá debido al fuerte olor a sudor de nosotros, que no podemos sentir el aroma de ellos?

Luego de decirme que simplemente me quedara junto con Rad-san, Argent-san se fue, acompañado por Ren-san… Ya veo, quería pasear por la ciudad con ella a solas, una cita.

Bueno, todo lo que debo hacer es seguir a los demás hacia el baño y podré al fin relajarme… O no. ¿No significa esto que Zera-san se bañará con nosotros? No sé si mi corazón pueda soportar esto, ya era sumamente incomodo compartir tienda.

Aunque no sufrí de semejante problema, ya que Zera-san se dirigió a un baño diferente cuando entramos… ¿Eh?

Cuando traté de ver a donde iba, Rad-san puso su mano en mi hombro y me detuvo, entonces vi a unas mujeres ir en la misma dirección… el baño de mujeres…

¡¡¡Zera-san fue una chica todo el tiempo!!!

 

◆◇◆◇

 

¿Por qué mentiría?

No entiendo por qué, pero mintió sobre Zera-san. Después de todo, era imposible que alguien como él no supiera que Zera-san era una chica.

¿Podría tratarse de una broma? Me cuesta creerlo, en el tiempo que llevo conociendo a Argent-san, nunca se había mostrado como alguien que hace bromas, y más del tipo que pudieran generar malentendidos.

De repente, me di cuenta que hasta ahora había tomado como una verdad absoluta cada palabra que salía de su boca. Sin embargo, por más que intente buscar una lógica para tan extraña mentira, no puedo encontrar ningún tipo de malicia o motivo que pudiera ocultarse detrás de ella.

A fin de cuentas, ¿Qué podría ganar Argent-san ocultándome que Zera-san era una mujer…? Realmente no hay nada en lo que pueda pensar que resulte beneficioso para Argent-san o perjudicial para mí en tal mentira. No aparte de la broma, la cual sigue sin parecerme una posibilidad.

Entonces lo pensé, ¿Y qué tal sí…? ¿Realmente no sabía que Zera-san era una chica?…

Mis pensamientos se detuvieron al ver a Argent-san entrar por la puerta de la posada cargando a un niño.

“¡Albert!”

Era el pequeño Albert, no podía creerlo. El niño del pueblo de Rad-san y los demás, ¡está vivo!

“¿Qué ocurrió?”

“Me lo encontré en las calles, agotado y pidiendo ayuda”.

“¡Albert, despierta!”

“¿Lo conoces?”

“Es el niño con el que jugaba en el pueblo de Rad-san, creí que había muerto cuando el pueblo fue atacado”.

“…Entiendo. Entonces tenía razón, la gente de Galatea fue traída a esta ciudad para ser vendida como esclavos”.

“¿Eh?”

“No te lo dije porque no quería darte falsas esperanzas, pero hemos venido a rescatar al pueblo de Galatea. Sospechamos que la mayoría no fueron asesinados, sino tomados para ser vendidos como esclavos, y como esta ciudad comercial es el lugar más cercano en el que se manejan cantidades grandes de productos y dinero, era el lugar más probable al que serían llevados”.

“Entonces…el viaje, todo el tiempo el viaje fue…”

“Para salvarlos, por la misma razón nos hemos detenido siempre que pudimos para entrenarte, ya que este es un lugar peligroso, lo más seguro es que necesitemos de toda la fuerza que podamos conseguir, y tú tienes unas estadísticas monstruosas. Lamento poner semejante carga sobre ti, pero es la única forma”.

“No… Es justo lo que quería”.

“Si es así, necesito pedirte que me acompañes, puede que necesite de tu fuerza”.

“Jamás te dejaría ir sin acompañarte si ese es el caso”.

“Entonces vamos, dejaremos a Albert con el resto para que se recupere”.

Así que es eso. Todo este tiempo, cada acción de Argent-san ha sido para ayudarme, a mí y a los demás. Él ha estado ayudándome de manera incondicional desde el momento en que nos conocimos. Sin embargo, a pesar de que no me queda ninguna duda de la integridad de Argent-san, me di cuenta de una cosa.

Incluso alguien tan listo como Argent-san puede acabar siendo un verdadero despistado… En verdad cree que Zera-san es un chico…

 

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