Okane o subete sekai e chikara 36 – Leer intenciones

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Capítulo 36

Leer intenciones

Para cuando regresamos a la posada ya había oscurecido. Para mi sorpresa el niño estaba despierto y apenas había terminado de comer. Por lo que para evitar que en ese momento me molestara con lo de su hermana, le dije que le caería bien un baño.

Aprovechando que ya había alquilado todo el baño para esa noche, lo mande junto con Ryuuji (que luego de su pelea necesitaba otra ducha) al baño de hombres, mientras que Ren tuvo para ella sola el de mujeres. Debo decir, considerando que vivió hasta ahora en la montaña y que evitaba ser vista, este seguro fue su primer “baño humano”.

No sé si es por ser mujer, por eso de que a las aves les gusta bañarse o simplemente fue cosa de experimentar algo nuevo, pero luego del baño estuvo como extasiada y muy complaciente. Lo cual será bueno (si se mantiene), así será más obediente. No es como si no haya hecho todo lo que le he ordenado hasta ahora, pero siempre fue de mala gana (tarde o temprano podría haberse reusado).

Ya que lo pienso, actualmente Ren y Ryuuji son mis herramientas más útiles. La guardia argenta sirve para guardar apariencias y librarse de las molestias menores. En cuanto a Zera… Bueno, la verdad es que desde que tengo a los mercenarios me parece cada vez menos útil, considerando que Estor sabe leer y escribir en la lengua del este, y que Zera trae consigo el riesgo de que se dé cuenta de la verdad sobre mí.

Sin embargo teniendo en cuenta su forma de actuar, diría que jamás pondría en duda mi posición. Por lo que es improbable que me traiga problemas, aunque igualmente nunca me han gustado los cabos sueltos.

Luego del baño, el niño no pudo más y cayo dormido, gracias a lo cual yo mismo pude dormir tranquilo en una cama más o menos confortable luego de días de acampar.

Temprano por la mañana el niño nos contó su historia. Al parecer ya había hablado un poco con el capitán y los otros dos hombres de Galatea, pero al verlo decaído decidieron que era mejor levantarle los ánimos con la comida y al final no escucharon sobre lo ocurrido.

El destino final de Galatea fue tal y como se predijo, aunque lo de los <<Héroes de esclavos>> fue sorpresa. Había escuchado un poco sobre ese grupo de personas cuando llegamos a la ciudad. Los afiliados a Garonte y por ende a su jefe prefieren llamarlos rebeldes. Un grupo de personas en su mayoría pobres que se oponen al gobierno y a los traficantes ‘legales’ de personas. Claro que lo de legal es subjetivo y no dudo que se opongan también a los ilegales.

Al final mi apuesta de no ignorar a este niño puede que dé frutos mucho antes de lo esperado. Ya me parecía una coincidencia afortunada que fuera de Galatea, pero que esté relacionado con el grupo de rebeldes es muy bueno para ser cierto. Quién sabe, tal vez encuentre alguna manera de evitar que me causen problemas o incluso pueda sacarles algún provecho.

Luego de oír la historia pusimos rumbo a ver a la hermana del niño, la hija del panadero en la historia de Ryuuji. En el camino me percaté de que el guardia de Galatea al que Ryuuji dejó inconsciente tenia el mismo nombre que el <<Espíritu guardián>> del niño… Interesante.

Lamentablemente nos cruzamos con un problema. El niño había estado corriendo desesperado por la ciudad en busca de ayuda, por lo que en realidad no tiene idea que camino tomó hasta el sitio donde lo encontré. Por lo mismo no sabe llegar a donde está su hermana.

Por ahora nos dirigimos a donde nos conocimos y a partir de allí comenzaremos a buscar. Aunque si esto resulta infructífero habré desperdiciado valioso tiempo, considerando que pronto tendré que abandonar la ciudad.

Afortunadamente, sin haber transcurrido una hora desde que comenzamos, nos cruzamos con un par de personas que estaban buscando al niño. Uno de ellos era Molak, un tipo corpulento como Garonte, aunque este último le seguía sacando una cabeza (básicamente 20 centímetros). Se trata de un espadachín de nivel 12. Sin considerar a Garonte y la gente de Iren, es la persona con más alto nivel que he visto hasta ahora.

El otro sujeto era un hombre mucho más joven, llamado Ruthen. Un ladrón de nivel 6, lo cual es un logro considerable para su edad. Quien por alguna razón tiene una particular tendencia a disculparse sin motivo aparente.

La mayor parte de nuestra conversación la hemos tenido desde que me puso unas vendas. Claro que es ingenuo de su parte pensar que eso bastará para desorientarme, considerando que memoricé el mapa de la ciudad que conseguí ayer, además de que llevo el control de cuantos pasos y vueltas hemos dado. Se perfectamente donde estamos.

Finalmente llegamos a nuestro destino, donde por fin nos retiraron las vendas de los ojos. Parece una casa algo derruida, si no me equivoco estamos en el extremo más pobre de la ciudad. Gracias al monóculo puedo saber que hay un par de personas en el techo obre nosotros, tal vez preparados a atacar si nos creen peligrosos. Y si miro a la calle hay otro par de personas sospechosas en cada esquina.

Creo que no son tan ingenuos. Bueno, si no tuvieran al menos este nivel de vigilancia no habrían durado tanto sin que los atraparan.

“Lamento las molestias. Es por aquí”.

Al oír la voz de Ruthen llamando desde una puerta, el niño corre hacia la habitación sin perder el tiempo, así que yo y el resto le seguimos. Claro que la mayoría de los mercenarios no pudieron entrar debido al poco espacio que había en la habitación, así que se amontonaron en la puerta para observar.

“¡Hermana!”

En el suelo de la habitación, cubierta con una manta vieja, se encuentra una chica joven con cabello largo y una expresión de dolor en el rostro. El análisis muestra sin lugar a dudas el estado <<Envenenamiento>>.

“Parece correcto suponer que está sufriendo los efectos de algún tipo de veneno”.

“Usted es bastante listo, es lo mismo que supuso nuestro medico. Pero no tenemos idea de qué tipo de veneno pueda ser. Podría tratarse de un insecto, serpiente, planta o algún monstruo, por lo que no sabemos que antídoto necesita. Y tampoco sabemos si lo tenemos”.

¿Eh?

¿La fuente del veneno importa?. Bueno, naturalmente así es en el mundo real. En TLO los antídotos se usaban según la intensidad del veneno, todos los venenos que provocan <<Envenenamiento>> se consideran venenos normales, que se curan con un frasco de <<Antídoto>> normal.

No había pensado en ello demasiado, pero ¿será efectivo el antídoto básico del juego?. Si es así tengo una casilla del inventario lleno. Si resulta efectivo significaría que estaré a salvo contra cualquier veneno regular, pero si no lo es, significa que debo conseguir distintas clases de antídotos para cada veneno…

Sin duda prefiero averiguarlo cuando no soy yo el afectado. Felicidades chica, ahora servirás para mi experimento, a partir de ahora te llamaré por tu nombre, Selia.

Aun así, ¿Exactamente cuanto lleva envenenada? Considerando su bajo nivel y su escasa cantidad de PV, el efecto del veneno es increíblemente lento comparado a TLO. De otra forma estaría muerta hace mucho.

“¡Ayúdela! ¡¡Por favor ayude a mi hermana!!”

Hum. No me odies si esto no funciona.

Con los ojos expectantes de todos fijos en mí, metí mi mano en mi bolsa de objetos y saqué un frasco de antídoto.

Si esto resulta, entonces este antídoto será muy valioso, en cuyo caso, no sé si pueda reponerlo en este mundo. Pero ya que esta es una inversión para saber si funcionará, al final no debería tener problema en dárselo.

Tras poner el frasco en su boca, decidí sin miramientos hacer que bebiera el contenido, tras lo cual no pudo evitar toser dos veces. Luego de unos segundos su expresión de dolor se desvaneció, y lo que mostraba su rostro era extenuación.

El monóculo lo confirma, el estado <<Envenenamiento>> desapareció. Este es un gran descubrimiento. Gracias por ofrecerte de conejillo de indias, Selia.

“¿E-Ella e-está?”

“Está agotada, pero con vida. Se pondrá bien”.

La tensión abandono a todos a mi alrededor, mientras se les dibujaba una sonrisa. El rostro del niño se torno particularmente iluminado. Sin perder el tiempo se recostó contra su hermana mientras las lagrimas le brotaban sin control.

Decidimos dejarlos solos de momento.

Al salir de la habitación, vi a un hombre esperándonos en la entrada. Era delgado y a pesar de estar algo sucio, tenía una piel bastante blanca. Me llamó la atención su cabello de un tono castaño anaranjado. Sin embargo, lo más interesante, el título <<Lector de personas>>.

“Sallo. ¿Qué haces aquí?”

“Me enteré que te acompañaba un grupo numeroso de personas, así que no pude evitar venir a ver lo que sucedía”.

El hombre nos escaneó a todos, tal vez buscando alguna señal sospechosa en nuestra apariencia o expresiones.

“Lamento no haber consultado antes. Pero escucha, ¡Selia ya no está sufriendo!. Creemos que se pondrá bien”.

“Y supongo que debemos agradecer a estas personas”.

Ruthen se hace a un lado y hace una señal cortes con su mano en mi dirección.

“Es gracias a este hombre, Argent. Reconoció de inmediato que Selia estaba envenenada y aplicó el antídoto correcto sin perder tiempo”.

“¡Oh! ¿Se trata entonces de un médico especialista en venenos?”

“Bueno, el dijo que no era medico…”

En ese momento pude notar una mirada de sospecha proveniente del tal Sallo.

“Ya veo. Bueno, no importa en realidad. Muchas gracias por salvar a la chica. Nunca es agradable ver partir a alguien tan joven, y menos cuando deja a un niño solo”.

“Es un placer. No es que lo hiciera de forma completamente desinteresada. Lo que ocurre es que de hecho conocemos a estos hermanos. Mis guardias más cercanos vienen de Galatea, y el niño es amigo de mi compañero”.

Luego de observarme por un breve instante y cruzar miradas con Molak, Sallo parece decidir que todo está bien y deja salir un suspiro.

“Ya veo. Entonces no es extraño el querer ayudarla. Simplemente es una coincidencia el que se encontraran aquí”.

“Una benévola coincidencia. De no ser por eso no habría podido ayudarlos”.

“¿Qué harán ahora?”

“Bueno, ya han hecho bastante. Desde ahora nosotros cuidaremos de ellos. En cuanto Selia esté bien vendrá con nosotros”.

“No es mala idea”. Dijo Sallo antes de dirigir su mirada a Ruthen.

“Pueden quedarse aquí hasta que despierte. Lo siento, pero ahora mismo sería mejor si no salieran fuera de esta casa”.

“Lo entiendo. Si nos disculpan, velaremos por Selia hasta su despertar”.

Luego de esto los rebeldes abandonaron la casa. Sin nada más que hacer, decidí observar como seguía la chica. No creo que ocurra, pero aún es temprano para pensar que no habrá efectos secundarios por el antídoto.

“¡Señor Argent! De todo corazón ¡¡MUCHISIMAS GRACIAS POR SALVAR A MI HERMANA!!”

La fuerza en la voz del niño me tomó por sorpresa. Creo que me he conseguido otra herramienta. Aun debo pensar para que puede servirme.

“Ah… No…”

Al parecer, ahora que ha terminado de sufrir dolor, Selia está soñando. Es curioso ver a alguien que habla mientras duerme.

“No lo hagan… No se metan con los soldados…”

¿Soldados?

Hasta donde sabía, los únicos soldados con los que Selia debería haber tenido contacto era con los de Iren cuando atacaron Galataea.

“Señor Ruthen… No los deje… Provocar a los soldados…”

E-Esta chica… será posible.

¿Acaso es posible que ese confiado chico rebelde de Ruthen, haya hablado de sus planes frente a esta chica solo porque parecía inconsciente?

Eso significaría que Selia posee información sobre los planes de los rebeldes. Eso significa que aun puede serme muy útil…

¿Soldados?

¡Mierda! ¡Esto tiene que ser una broma!

 

◆◇◆◇

 

“Sallo, ¿qué fue lo que descubriste?”

“Bueno, no parecía estar mintiendo. Aunque me parece sorprendente que supiera exactamente que tipo de antídoto usar. Un hombre que es conocedor de venenos, pero no es médico. Me da mala espina… ¿Tú qué dices?. Tus instintos siempre han sido más agudos que los míos. Aunque no sepas leer las expresiones, por lo general nunca te equivocas”.

“No pude percibir malicia… Mejor dicho, no estoy seguro de que es lo que percibí… El señor Argent y el joven Ryuuji. Hay algo completamente anormal en ellos”.

 

<-Capítulo 35TOC – Capítulo 37->

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Okane o subete sekai e chikara 35 – De un bando a otro

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Capítulo 35

De un bando a otro

Más de 70 hombres se encontraban resguardados en una bodega subterránea cuya construcción se remontaba a los tiempos en los que la ciudad aún era independiente, cuando aquella construcción era usada como refugio contra desastres y un lugar de escondite en tiempos de guerra. La mayoría de ellos se encontraban vestidos con capas sucias y harapientas como la mía, mientras observan impacientemente a Laru, uno de los cabecillas más respetados de la resistencia.

Quienes nos encontramos aquí reunidos representamos a más de la mitad de los activos de la resistencia. Aunque no es que seamos un grupo tan pequeño, somos más de 100 en total, y si consideramos a los ciudadanos que nos apoyan, además de los simpatizantes que tenemos fuera de la ciudad, probablemente cualquiera tendría problemas para contar a toda la resistencia. Aun así, aquellos de nosotros que coordinamos las misiones y planes en general nos encontramos reunidos aquí (esto sin contar a los que aún siguen en sus misiones). Todo para escuchar el plan con el que se piensa ejecutar la misión más importante en la historia de la resistencia.

“En dos días se llevará a cabo la gran venta de esclavos. Todos esperan que demos nuestro golpe entonces. Al  final, el apodo ‘Héroes de esclavos’ que nos han dado servirá para nuestros propósitos”.

La confianza en sus palabras se transmitía a través de su voz. Era obvio que todo lo que iba a decir se basaba en algo más que una simple conjetura.

“La mayor parte de los guardias estarán apostados en la plaza comercial ese día, dejando las calles prácticamente libres de vigilancia. Probablemente los únicos que se entrometerán en nuestro camino serán los espías que el gobierno puso para rastrear a los soldados”.

“¿No serán un problema?” dijo alguien entre la multitud a quien no pude ver. Este lugar es bastante estrecho, por lo que estamos bastante amontonados y es difícil distinguir a alguien.

“Para nada. Son hombres que le siguen la pista a soldados de Iren, están especializados en mantenerse ocultos, no deberían ser muy fuertes a la hora de pelear de frente. Tampoco serán capaces de alertar sobre nosotros a tiempo, hemos elegido al grupo más alejado de la plaza”.

Así es. El pequeño grupo de soldados de Iren que había venido a la ciudad a realizar una búsqueda se separó en grupos más pequeños (con el fin de cubrir más terreno más rápido), tan solo se reúnen al final del día para reportarse. El hecho es que aquellos grupos están compuestos por apenas 6 hombres.

“Hemos puesto bajo alerta a la mayoría de los inocentes que viven en el área en cuestión. Por supuesto, son personas que no nos delatarán, así que no hay que preocuparnos porque se filtre el plan. Algunos de entre ellos incluso se han ofrecido a ayudarnos en nuestra misión”.

Por un instante todos guardaron silencio. Pude oír claramente a unos cuantos tragando saliva, mientras todos comenzaban a comprender que esto era real.

“Para que el plan tenga éxito, debemos matar a los soldados en las calles, de este modo la culpa recaerá sobre los gobernantes incompetentes. Por supuesto que limitaremos los riesgos, previamente uno de los nuestros pondrá veneno en sus bebidas, por lo que no podrán pelear a sus anchas ni escapar con vida. Tengan fe hermanos, cuando el momento llegue, los rodearemos”.

Fui capaz de sentir los nervios de la multitud. Incluso a sabiendas de que todo estaba arreglado, no era fácil pedirle a alguien que por lo general hace misiones encubierto que pelee contra soldados de Iren.

“No teman. Solo son media docena de hombres y nosotros seremos más de cincuenta. Además, recuerden que hablamos de soldados regulares, aunque sean de Iren, no tienen oportunidad. Acabaremos con ellos, y cuando el resto de soldados sepa lo que paso, la ira de Iren caerá sobre los gobernantes de Garush”.

“¿Por qué están tan seguros de que eso sucederá?”

“Existe un precedente”.

Veloz y sin titubear, la respuesta fue directa, sin dar tiempo para levantar las dudas de quienes escuchaban.

“Hace 15 años, Kashmir era una ciudad como esta, gobernada por gente corrupta, que abusaba de su poder y pisoteaba a los ciudadanos. En aquel entonces unos soldados de Iren pasaban por allí de camino a otro sitio, dos de ellos se separaron y murieron durante una revuelta. Al parecer fueron atacados a traición, negándoseles una muerte honorable. Para el final de la estación, las cabezas de todos los dirigentes de Kashmir habían sido separadas de sus cuerpos, incluso las de aquellos que habían huido sabiendo lo que les esperaba”.

Hubo diferentes reacciones, algunos dudaban de lo que oían, otros lucían asustados al pensar en el destino de aquellos que desafían a Iren. Otros más parecían asentir a lo que escuchaban, quizá ya conociendo la historia.

“Luego de lo ocurrido, Jagheb envió a gente de la metrópolis a gobernar. Hoy en día Kashmir es una ciudad prospera y los ciudadanos viven felices”.

Esta vez la reacción de todos fue una misma, asombro y expectación. No cabe duda de que tienen la esperanza de que lo mismo suceda aquí.

“Hasta el día de hoy, hemos resistido tanto como pudimos, rescatado a cuantos estaban a nuestro alcance. Pero en dos días, ¡finalmente cambiaremos las cosas!”.

El entusiasmo podía sentirse en el ambiente, aunque no pude evitar sentirme ajeno al sentimiento. No importa cuánto lo pensara, no podía imaginar que fuera buena idea involucrar a Iren en esto… o en cualquier cosa.

“Ah… Lo siento, pero quisiera decir algo”.

En el momento en que levanté la mano para que Laru me viera, la gente a mi alrededor puso cuanta distancia pudo, despejando el campo de visión. Aquello fue incómodo.

“Ruthen. Habla, después de todo, eres fundamental para la misión, tu opinión es muy importante”.

Ah… si, “fundamental para la misión”. La persona encargada de envenenar a los soldados se supone que seré yo, ya que soy muy bueno en escabullirme sin ser visto… más razón para sentirme mal con todo esto.

“¿Realmente creen que sea buena idea involucrar a Iren? No puedo dejar de pensar que lo mejor sería evitarlo a toda costa”.

Pude sentir las miradas de todos, puesta sobre mí. Supongo que algunos me vieron como un cobarde. “A pesar de todo lo que dijo Laru, sigo pensando que debemos evitar a los de Iren, porque les temo”. Eso es lo que debían estar pensando todos. Todos a excepción de Molak, puedo saber que entiende de lo que hablo.

“Ruthen, aprecio tus palabras de preocupación. Sin embargo, debemos enfrentar la realidad”.

De repente, la voz confiada de Laru se había tornado fría y seria. Las palabras que ahora salían de su boca cargaban con el peso del pasado.

“No podemos ganar. Somos poco más que un montón de ladronzuelos a los ojos del lord de la ciudad. La verdad es que hay grupos de bandidos que les causan más problemas que nosotros. Somos débiles”.

Es verdad. Contrario a lo que la gente que nos llama <<Héroes>> piensa, tan solo somos un grupo de gente que hace lo que puede cuando la oportunidad surge. Incluso en la última misión que estuve. Si los traficantes no hubieran decidido acampar junto al bosque y bajado la guardia, probablemente no hubiéramos actuado y liberado a los esclavos.

Antes de esta alianza rebelde, hubo otro grupo que trató de oponerse al gobierno y los traficantes. Era un grupo mucho más idealista, trataban de salvar a todos y a causa de eso fueron derribados. La mayoría fueron capturados y ejecutados, otros lograron huir y desistieron. Algunos miembros de la actual resistencia son sobrevivientes de ese grupo, Laru es uno de ellos. Es gracias a esa experiencia que compartieron con nosotros que hemos sobrevivido sin ser atrapados hasta ahora. Aceptando nuestra debilidad.

“Normalmente, no habría forma de que derroquemos a los amos de la ciudad. Pero Iren… Nadie en el este del continente se atreve a desafiarlos. Son fuertes. Si conseguimos provocarlos para que ataquen al gobierno, no hay duda de que los señores de Garush estarían perdidos”.

“Es justo por eso que deberíamos pensar mejor en las consecuencias de actuar en su contra”.

“¿Crees acaso que habrá otra oportunidad como esta? ¿Crees que si no actuamos ahora, podremos conseguir que la gente de Garush viva libre y feliz como en Kashmir?”

“Lo siento, pero debo preguntar… ¿Qué le paso a los causantes de la revuelta de Kashmir?”

Mis palabras causaron estupor en los presentes. Podía sentirse como si el aire se volviera frío y la temperatura en la bodega bajara varios grados. Porque la respuesta de Laru fue…

“Obviamente fueron ejecutados”.

Igual que cuando dijo con confianza que era posible obtener resultados porque y había ocurrido en Kashmir, Laru no parpadeo al responder. Nadie se atrevía a decir nada. Yo mismo ya lo sabía, no había forma de que se hubieran salvado.

“El plan depende de que no quede ningún soldado con vida, de forma que cuando los señores de Garush nos echen la culpa, sus palabras se pongan en duda, les crean o no. Si no lees creen, serán eliminados, y si les creen, aun serán castigados por incompetencia a los ojos de Iren. Pero si dejamos a uno solo escapar para reportar que fuimos los responsables, no cabe duda de que nos condenaríamos”.

Las frías palabras de Laru aplacaron el espíritu de quienes lo escuchaban. Las dudas ya habían enterrado sus esperanzas muy profundo.

“Díganme, ¿en qué se diferencia esto de cualquiera de nuestras otras misiones? El fracaso significa la muerte. La diferencia en este caso, es que el éxito equivale a lograr nuestros objetivos de un solo golpe. Hermanos… ¿¡NO VALE LA PENA EL RIESGO!?”.

Se dejo oír un fuerte “¡¡¡OOOHHHHHH!!!”. A pesar del miedo, El espíritu de todos había vuelto a arder con el fuego de la esperanza. No importaba cuánto quisiera aparentar que no era así, Laru tenía un carisma innegable.

Sin embargo, no son solo las consecuencias por fracasar las que me preocupan. No dudo que si cumplimos la misión será el fin de los señores de Garush… ¿pero será esa la única consecuencia?

 

 

Ah… Al final la misión seguirá según lo planeado. Anoche no pude seguir tras ver el entusiasmo de todos.

“Es bueno preocuparse por ciertas cosas, pero no dejes que te afecte demasiado”.

“Lamento que tengas que preocuparte tanto por mi… Y también siento hacer que me acompañes a buscar a Albert”.

“Deberías dejar de disculparte por todo. No hago esto porque sienta alguna obligación, sino porque quiero hacerlo”.

“Gracias”.

No importa cuántas misiones hagamos juntos, no puedo evitar ver a Molak más como a un padre que como a un igual. Y no es solo por su edad. Tiene una personalidad protectora, siempre tratando de cuidar a los demás. Estoy seguro que los caballeros más jóvenes que estuvieron con él lo respetaban mucho y por aunque no hable al respecto, estoy seguro de que piensa todo el tiempo si están bien.

” Me pregunto si el pequeño estará sano y salvo. ¿Cómo sigue la damisela?”

“… Empeorando. Anoche luego de la asamblea fui a verla y le di mi tercera poción, gracias a eso mejoró un poco y pudo dormir, pero esta mañana su rostro dormido no era de paz, sino de sufrimiento. Si no le hubiera dado las pociones quizá ya estaría…”

Cuando estaba a punto de decir lo que más temía, Molak me dio un golpe en la espalda para sacarme de mi depresión.

“Entonces hiciste bien en darle las pociones, si mejora, será gracias a ti”.

Sin importar la situación, Molak siempre encontrará la forma de levantarte el ánimo, así sea por solo un momento.

“Por cierto, ¿Dónde crees que este el pequeño?”

“Probablemente haya ido a la plaza de comercio o puede que intentara colarse en la zona más acomodada de la ciudad”.

Luego de que saliéramos del bosque, reunimos a los esclavos liberados y les ofrecimos distintas rutas de escape, al final la mayoría de ellos decidieron permanecer juntos y partieron hacia Kashmir. Sin embargo, Selia colapso y no estaba en condiciones de viajar, por lo que a pesar del riesgo, decidí traerla aquí.

Basándonos en el hecho de que estaba saludable tanto antes de ser capturada como al momento de liberarla, creemos que lo más probable es que contrajera alguna enfermedad en el bosque o fuera envenenada. Aún así, no tenemos idea de si fue un insecto, una planta, alguna serpiente o algún monstruo pequeño que decidió desaparecer al ver nuestro grupo.

El médico de la alianza rebelde es más del tipo que ayuda con las heridas abiertas, contusiones o previene infecciones, no es capaz de discernir la fuente del mal que la afecta.

En todo caso, no contamos con los fármacos necesarios para tratarla. Los únicos que los poseen en la ciudad son los farmacéuticos de la zona acomodada de la ciudad y algunos comerciantes. Por lo que si Albert fue a algún lugar, debió ser allí.

Es una lástima, pero para alguien que ha vivido su vida en un pueblo lleno de gente amable que se cuidan unos a otros, la idea de que la gente no vaya a prestar su ayuda simplemente para salvar a otro, le es ajena. Para él, los mercenarios y traficantes de esclavos deben ser un caso excepcional. Lamentablemente ese no es el caso.

“Oye, ¿no es ese el pequeño?”

“¿Hm?”

Para nuestra sorpresa, Albert se dirigía hacia nosotros acompañado de un hombre con un atuendo como jamás había visto igual. Hacia palidecer a las prendas de todos los comerciantes y señores de Garush que conozco.

Aunque si de sobrepasar todo lo que conozco se trata, la chica que venía a su lado era por mucho la mayor belleza que hubiera visto. Sin duda Selia es una chica adorable, pero el atractivo que posee esta mujer es algo distinto a todo lo que he visto, ni siquiera parece humana, es más como una obra de arte.

“Nos ha visto, vienen para acá. ¿Qué hacemos?. Los que lo acompañan son extraños y ahora mismo debemos evitar exponer nuestros planes y ubicación más que nunca”.

“A juzgar por el aspecto de Albert, diría que le han dado de comer, incluso un baño. Además luce más positivo que nunca antes. Llámalo corazonada, pero creo que esas personas quieren ayudarlo”.

“Decidamos luego de hablar con ellos te parece”.

“Lamento si te pongo en una posición difícil”.

“Ya te dije que no tienes que disculparte… bueno, no es como si fueras a detenerte”.

Finalmente, Albert y sus acompañantes se ubican frente a frente hacia nosotros. Ese chico… y el hombre de la ropa lujosa, no son hombres cualquiera. Mis instintos me gritan a toda voz que no son nada ordinarios.

“Saludos. Ustedes deben ser quienes han estado cuidando de Albert y su hermana. Además de haber rescatado a varias de las personas de Galatea. No podemos agradecerles lo suficiente por ello. Tengo entendido que Selia no está en buenas condiciones y se que es un poco intrusivo de mi parte, pero quisiera que me dejaran verla”.

“¿Es usted acaso un medico o quizá un curandero?”

“No precisamente, pero quisiera la oportunidad para intentar ayudarla”.

“Por favor Ruthen, mi hermana, ella…” Sus ojos comenzaron a humedecerse. Con una cara como esa, me es imposible negarme.

“Entiendo. Los llevare con ella. Si hay una posibilidad de que pueda salvarla, no la dejaré pasar”.

“Muchas gracias”.

“Sin embargo, debido a que no los conozco, tendré que vendarlos todo el camino que falta. Lo siento de veras. Pero debo hacerlo “.

“No me opongo”.

“Gracias por entender. Ah sí, yo soy Ruthen, y el gran hombre a mi lado es Molak”.

“Pueden llamarme Argent”.

 

Nota del autor: Bueno gente, finalmente llego el momento esperado. Al fin comenzaron mis vacaciones, por lo que los capítulos podré sacarlos más rápido. Al menos hasta que tenga que conseguir un trabajo.

De momento me gustaría preguntarles que clase de teorías tienen respecto a proximos capítulos ahora que conocen el plan de los rebeldes. No se vale decir “Argent va a manipular a alguien”. No se valen los comodines en esto xD

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Okane o subete sekai e chikara 34 – Dejen la esperanza

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Capítulo 34

Dejen la esperanza

 

Woaaaah… ¿En serio ese tipo tiene tanto poder?

Según lo que contó Garonte, de un ataque elimino no menos de un centenar de soldados. Incluso si consideramos que no son más que grado PAIS, no creo posible que algo así se haga si no eres un mago especialista en ataque del grado GERON, y por lo que tengo entendido utilizó una espada. No solo eso, no conozco ninguna habilidad que pueda inmovilizar a miles al mismo tiempo como dice que sucedió apenas habló.

Mientras más lo pienso, más me suena a un maldito monstruo. Los únicos capaces de cosas así son los monstruos de <Raid>, es decir, aquellos monstruos únicos a los que decenas de jugadores se enfrentan a la vez solo para poder derrotarles.

¿Ese tipo es siquiera humano?

No. Asumir que es humano sería de por si un error, pero no significa que no haya alguna posibilidad.

¿Tal vez un titulo único como mi <<Terror del estafador>>?

En TLO existía la posibilidad de adquirir títulos que pueden obtenerse bajo condiciones especiales y que solo se consiguen una vez. Estos suelen traer alguna clase de habilidad o bonificación inusual. Si se trata de algún titulo único, es posible que le permita hacer algo que ni siquiera un grado GERON podría hacer.

Aunque lo mejor sería dejar el análisis para después, ya que la historia de Garonte aún no termina.

“Luego de que regresé a Vangar junto con 213… de los 6,000 de mis hombres con los que partí. Me topé con que la población me consideraba un héroe. El primer hombre en invadir Iren y regresar vivo”.

Por un momento la mirada de Garonte se perdió en la oscuridad antes de continuar.

“Las cosas no terminaron ahí. Mientras combatíamos a los hombres de Iren, se estaban llevando a cabo los acuerdos de paz con Iren, como tantas veces.”

Al parecer, durante la batalla los hombres de Iren recibieron la orden de cesar toda hostilidad y regresar a Iren, es por esto que nunca contraatacaron ni se defendieron mientras se retiraban. Lamentablemente, como esto era una ocurrencia común y los comandantes de Jagheb nunca habían perseguido a las fuerzas de Iren hacia más allá de la frontera, el mensajero que llevaba las noticias de paz a Garonte no tenía prisa, y este último no tuvo forma de saberlo.

“Cuando se supo lo ocurrido, el tratado de paz corría peligro de colapsar incluso antes de completarse, algo que alarmó a todos los del gobierno. Buscaron cualquier forma de evitarlo y una oportunidad se les presentó sola. Mejor dicho, les fue ofrecida”.

En lugar de considerarse el ataque de Garonte como un acto hostil contra Iren, fue considerado como un desafío personal hacia el comandante de la ciudad atacada. Siendo este el general que casualmente se encontraba allí en ese momento.

“Como un desafió personal, Jagheb no se involucraría de ningún modo, librándose de toda responsabilidad… Abandonándome a mí y mi ciudad”.

La oferta de reconocer el ataque como un desafío personal fue hecha por el mismo general demonio. Jagheb no dudó en aceptar, lo que significaba que como él desafiado, el general tenía el derecho de responder y combatir por gloria. El resultado fue que una semana después un ejército de Soldados Acme estaba a las puertas de Vangar, la ciudad de Garonte.

“Con un ejército diezmado, era imposible resistir el embate de un ejército, incluso si era de menos de 1000 soldados. Además, el demonio tumbó las puertas de la ciudad él mismo, abriéndole paso a los monstruos rojos”.

Una vez dentro, no había nada que hacer. La masacre fue terrible. Sin perder el tiempo, no solo los soldados que quedaban, los civiles también comenzaron a ser ejecutados.

“Desde la altura de mi balcón pude verlo, tantas veces que llegué a notarlo. Los soldados Acme no mostraban ninguna expresión. No había ira o salvajismo, no había pena ni simpatía, no había dolor, ni siquiera el placer de un demente. Cada asesinato era exactamente igual para ellos, no tenía importancia. Era como si pisaran hormigas… no, incluso al hacer eso reaccionarias si es que lo notas, era como cuando pisas hormigas sin notarlo”.

Por momentos, el cuerpo de Garonte tembló, y no era debido al dolor de sus heridas.

“Solo había un caso, una única situación que hacía que sus ojos estuvieran vivos… Cuando alguien oponía resistencia y los enfrentaba. Solo entonces era diferente. Por el breve instante en que creían que tendrían un combate, antes de segar la vida de su adversario como la de cualquier otro, entonces sus ojos volvían a ser los mismos”.

En el terror de la masacre, hubieron muchos que se escondieron, esperando no ser los siguientes en ser vistos por esos ojos inhumanos. Al parecer esperando ser rescatados o ignorados por completo.

Fue entonces, cuando casi toda la población había perecido, que se detuvieron. La masacre no fue total. Pero las palabras que dijeron…

“Aquellos de ustedes que no pelearon como tontos, ni intentaron huir como ratas. Por órdenes del general demonio de dos cuernos, han sido perdonados. Recuerden por siempre las consecuencias de desafiar al general demonio mientras ven los cuerpos de sus compatriotas arder junto con sus hogares”.

Aunque la masacre se detuvo, los soldados prendieron fuego las casas antes de irse de la ciudad. Muchas de las personas que seguían ocultas para escapar del acero, vieron su final en las llamas.

Aquellos que lograron salir a tiempo, fueron testigos de cómo su ciudad y los cuerpos de sus amigos y familiares, vecinos o simples conocidos, eran consumidos por igual, convirtiéndose lentamente en cenizas.

Fue entonces que se dieron cuenta. Su señor no era un valeroso héroe. Él era como ellos, lo sabían porque habían pasado por lo mismo. Había sobrevivido solo porque se paralizó de miedo, una sensación que todos los sobrevivientes de Vangar conocían bien.

“Jamás intentaron matarme. Conmigo parado en el balcón a plena vista, fácilmente una flecha o una lanza podía haber acabado con mi vida… Ahora que lo pienso, tal vez en ese momento quería morir y por eso no pensé en ocultarme. Lo que sé es que no podía quitar mis ojos, debía atestiguar lo que mis acciones habían provocado”.

La intención del general demonio era humillar a Garonte ante sus súbditos. Marcándolo para siempre. Algo que consiguió, viendo su manera de comportarse mientras contaba su historia.

“Luego de eso, los sobrevivientes se dispersaron entre los poblados cercanos, jamás me devolvieron la mirada, jamás me dijeron nada. Para ellos yo estaba muerto”.

Tras estas palabras, la habitación quedó en silencio.

He aprendido mucho sobre el general demonio de esta historia. No solo sobre su aterrador poder, sino también sobre su personalidad. Información que puede serme útil.

“Luego de lo ocurrido, deambulé sin rumbo hasta que llegué a esta ciudad. Entonces ese hombre me ofreció un puesto como comandante de los oficiales de justicia. Él no era el señor de la ciudad, pero aun así es quien movía los hilos. Luego de demostrar mi pericia como soldado y comandante, finalmente decidieron ponerme a la cabeza de toda la ciudad. Tras cuatro años me gané su respeto y el de la gente de Garush, pero no es un error pensar que solo soy el líder militar”.

Tras un momento de silencio, me contó sobre el hombre detrás de los comerciantes de Garush. Al parecer y a diferencia de Garonte, es un tipo listo que puede darme problemas.

Aaah…. De esto hablaba. Después de todo esta ciudad no es un mal lugar. La gente que trata de sacar provecho de uno es más fácil de predecir y de manipular.

Ese Garonte en serio cree que me engañó.

“En lugar de servir a una sabandija como esa… ¡Prefiero servirlo a usted!”

No creo que sepa sobre <<Terror del estafador>>, sin embargo es obvio que sabe que las mentiras no funcionan conmigo. Así que eligió sus palabras muy bien, después de todo, preferir algo no es lo mismo que hacerlo.

Todo lo ocurrido entraba dentro de sus planes. Eligió a un subordinado que sabía que era fácil de descubrir y eligió un nombre tan obviamente falso como Barbatus, todo para que yo descubriera quien era en verdad, de ese modo podría sentir que superé su engaño y el a la vez tendría una excusa para elogiarme de arriba a abajo sin que pareciera falso.

Al parecer la fuerza de Ryuuji y el hecho de que descubriera que había alguien a quien debía obediencia lo tomó un poco por sorpresa, pero solo tomó esa oportunidad para ponerse de rodillas ante mí. Si se crea la ilusión de que él es quien me sirve a mí, yo usaría todos mis recursos para llevar a cabo mis planes… sus planes.

Has sido mi primer adversario en una lucha de inteligencia y manipulación Garonte, pero has sido ingenuo al pensar que simplemente pasaría por alto fallas lógicas tan obvias en alguien capaz. Solo por eso has perdido.

Lo curioso es que no mintiera sobre no querer ser quien lleva las riendas. Claro está, que eso puede interpretarse como ser el cochero de un carruaje.

Realmente esta ciudad es mucho más como lo que me gusta. Es una lástima que deba irme de aquí en los próximos dos días. Después de todo no puedo verme envuelto en la revuelta que habrá en la venta de esclavos. Y por sobre todo, luego de escuchar la historia de Garonte, estoy aún más convencido de que no quiero volver a involucrarme con la gente de Iren.

Siento curiosidad por lo que sea que estén buscando, pero no vale la pena, son un peligro.

 

◆◇◆◇

 

“Ruthen, al fin llegas”.

“Lo siento, estaba buscando a Albert, pero no he podido encontrarlo”.

“Ah, el hermano de la chica enferma. No deberías preocuparte tanto por ellos… Aunque sé que lo harás de todas formas. Mañana te ayudaré a buscarlo”.

“Gracias Molak”.

De repente, los cabecillas de la resistencia entraron al salón y todos guardaron silencio. El plan del que tanto se hablaba. El que pondrá fin a la tiranía de los traficantes y de los gobernantes corruptos de la ciudad, estaba a punto de ser anunciado.

“Hermanos, sabemos que están ansiosos por escucharlo. Si, hemos terminado de contemplar los detalles del plan y es momento de anunciarlo a todos”.

El hombre al que todos escuchaban con anticipación estaba cubierto con el mismo manto que simbolizaba a la resistencia. No era un hombre que se distinguiera por su vestimenta, desde su punto de vista, él era igual a todos los demás. Todos eran hermanos y hermanas de la resistencia. Esta forma de ser hacia que se distinguiera de una manera diferente. Era respetado y por eso era el elegido para anunciar el plan más importante en la historia de la resistencia.

Aunque su apariencia no era más que la de un sujeto normal, de casi treinta años. Su cabello negro dejaba ver la suciedad que solía cubrir a los residentes pobres de Garush. Sin embargo, había algo en su voz, y también en su mirada, que inspiraba confianza; lo cual levantaba la moral de los presentes.

Eran el signo de su fe en el plan que estaba anunciando.

“¡¡Ahora les diré sobre el plan de asesinato de los soldados de Iren!!”

 

<-Capítulo 33TOCCapítulo 35->

Okane o subete sekai e chikara 33 – Ahora a conspirar

monoro

Capítulo 33

Ahora a conspirar

 

Bajo el sol, el resplandor en el acero de las espadas (aún sin filo) desvelaba el preludio de una pelea entre espadachines, o lo que se supone debía ser una. En su lugar, ambos contrincantes se observaban, tras un único choque.

“¿¡Qué fue eso!?” pensó Garonte, luego de ser empujado dos metros por un joven al que sobrepasaba por casi medio metro de altura.

Garonte esperaba un combate de habilidad. Si el chico había sido entrenado por aquel gran hombre, seguramente debía poseer alguna clase de técnica difícil de anticipar, un movimiento increíblemente rápido o algo por el estilo. Ante todo, ni siquiera consideró la posibilidad de que si el joven lo superaba, sería en fuerza.

Aun así, esto pasó. Tras el breve instante en el que sus espadas chocaron, Garonte pudo sentir un empuje terrible. De no haber sido por su habilidad y experiencia en combate, se habría visto forzado a soltar su arma. Aquel choque debería haber levantado el telón para un intercambio de movimientos entre ambos espadachines, en cambio todo su cuerpo había sido repelido, dejando las marcas de arrastre hechas por sus pies como prueba de que nada de lo que había pasado era un sueño.

Todos los presentes se veían sorprendidos, con excepción de una persona. Argent, quien observaba con complacencia a Garonte, como si dijera “¿Eso te sorprende?”.

Ahora los rumores no parecían una ilusión. El hombre frente a él, ya no era solo una ilusión. Si su discípulo tenía tan abrumadora fuerza, ¿qué clase de monstruo debía ser su maestro?

Incluso con su victoria esfumándose ante sus ojos, Garonte no desistió en su deseo de enfrentarlo. Sin embargo, antes tendría que superar la prueba que tenía enfrente.

De inmediato pensó que si el chico era poseedor de semejante fuerza, tal vez todo su entrenamiento se había basado en mejorar su fuerza física. Después de todo, el hecho de que no hubiera continuado con su ataque inicial, demostraba que no estaba listo para reaccionar, o mejor dicho… Su rostro mostraba cuan atónito estaba debido a lo ocurrido, tanto como todos los demás. Era como si fuera la primera vez que su oponente era superado por su fuerza de esa manera…

Es posible que… nunca antes se hubiera enfrentado a alguien a quien pudiera superar en fuerza… Si esto era cierto y considerando que había sido entrenado por Argent, aquello solo significaba que en un choque entre ambos, Ryuuji era quien normalmente salía despedido… En ese instante la figura de Argent parecía hacerse más grande a los ojos de Garonte, como un gigante que lo observaba a espaldas de Ryuuji.

De repente, mientras todos seguían observando congelados, Garonte se abalanzó contra el joven, quien nervioso se cubrió levantando su espada. En ese momento, Garonte se aprovechó de su descuido y lo pateó en el abdomen sirviéndose del impulso obtenido al correr, transfiriendo toda la fuerza cinética a Ryuuji, quien fue lanzado metro y medio, aterrizando sobre su espalda.

“Creer que tu oponente solo te atacará con su espada, es el error más grande que puede cometer un espadachín”.

Las palabras de Garonte causaron gran impacto en todos los presentes. De inmediato sus hombres comenzaron a ovacionarlo. Había, en una demostración de habilidad y experiencia, hecho que su oponente sintiera lo que él.

“Puedo vencerlo” pensó. Si todo lo que tenia de su lado era una fuerza abrumadora, no era distinto a los monstruos a los que había exterminado cientos de veces. Los humanos gobernaban esta tierra no por ser la especie más fuerte, sino por ser los más versátiles y aquellos que podían superar obstáculos más allá de la fuerza bruta.

Por supuesto, Garonte no desperdiciaría la oportunidad que le brindaba la desventajosa postura de su adversario, que yacía en el suelo confundido. Él si continuaría su ataque hasta ganar.

En un breve instante, atravesó la distancia que él mismo había creado entre ambos y se preparó para un corte vertical. Sin embargo, una vez más fue sorprendido por su adversario, el cual en cuestión de un parpadeo se elevó por encima de su cabeza (la de Garonte). Ryuuji solo había requerido de un movimiento para salir de su desventajosa posición, y ahora se encontraba de pie al otro lado de la arena.

Saliendo del momentáneo estupor que le indujo haber presenciado aquella intrépida acrobacia, Garonte se dirigió nuevamente a arremeter contra Ryuuji. Estando presente aquella enorme brecha entre sus habilidades, Garonte no podía permitirse el lujo de dejar que aquel chico tomará la iniciativa. Era hora de emplear su técnica especial.

Garonte corrió rápidamente, mientras inclinaba su cuerpo hacia adelante. La distancia entre ellos era suficiente para que Ryuuji reaccionara y se pusiera en guardia antes de que estuviera demasiado cerca… Y aquello era justo lo que quería.

Cuando estuvo a poco más de un metro de Ryuuji, Garonte dio un salto hacia adelante y preparó el golpe, aprovechando que la guardia de Ryuuji era baja. No obstante, en aquel preciso instante, el antiguo general sintió un gélido escalofrío recorrer toda su espalda, y a continuación, como todo su cuerpo se congelaba. Podía percibirlo a través de cada músculo, tendón y hueso. Cada movimiento del que era capaz su cuerpo, era observado y estudiado con precisión milimétrica.

Aunque estuviera a sus espaldas, podía percatarse de los ojos que le miraban como a una rata de laboratorio. No necesitaba voltear para saber de quién era la mirada. Lo que sentía no era la presión física que le había aplastado cuando escuchó por primera vez la voz del demonio, pero aquello lo aterraba aún más. Fue ese breve instante en que su mente no soportó la presión, ese momento de distracción, lo que le impidió leer los movimientos de Ryuuji.

Al ver a su oponente dirigirse a él, Ryuuji sostuvo su espada con ambas manos y tomó una postura que nadie de ese mundo hubiera podido prever. La misma postura que tomaría cualquier jugador de un popular deporte en el que se empleaba un bate. Con una velocidad que apenas permitía reaccionar, golpeo horizontalmente el formidable cuerpo de su enemigo.

El momento de distracción de Garonte no le permitió ver venir ese ataque y la suma de toda su habilidad y experiencia apenas le permitió cubrirse. Aunque en su lugar, él hubiera preferido desviar el golpe, pues era consciente de lo poco aconsejable que era intentar bloquear algo que azotaba con la misma fuerza de un Rakthan.

El espectáculo del que fueron testigos los presentes duro casi siete segundos, tiempo en el que el enorme cuerpo de Garonte voló por los aires hasta golpear con fuerza la pared de la arena. Mientras sostenía en su mano lo que quedaba de su espada, Ryuuji observaba preocupado la nube de polvo donde se encontraba su oponente… ¿Aquello había sido demasiado?

Afortunadamente los hombres del cuartel confirmaron que Garonte seguía con vida, algo que no parecía sorprender a Argent.

◆◇◆◇

 

Antes del combate tuve una charla con Ryuuji. En ella no solo le dije quién era Garonte, y que las consecuencias de su derrota nos obligarían a abandonar la ciudad y olvidarnos de la gente de Galatea. Si no que también le conté lo que creía sobre la historia de la que me habló el día que nos conocimos.

Mi teoría es que, lo que dijo sobre despertarse solo y luego salir volando, fue real. En mi opinión, eso se debió a que intentó levantarse aplicando la que al parecer era su fuerza normal, pero a causa de la proporción en sus estadísticas, aquello era demasiado y termino por elevarse varios metros por encima del suelo.

Creo también que esto no volvió a suceder, debido a su alta estadística de Espíritu, que según entiendo, tiene que ver con la conexión que hay con el cuerpo. Asumo que debido a esto pudo sin saberlo, suprimir su poder.

Por lo que, si era consciente de ello, podría usar su verdadera fuerza sin problemas. Cabe decir que el resultado fue óptimo, y debo darle crédito por usar esa experiencia en combate, tal vez tenga talento además de sus estadísticas. Eso es prometedor.

Por supuesto que nunca dude de su victoria. La diferencia de estadísticas era demasiada como para solventarla con habilidad y técnica. Tal vez cuando Ryuuji era un completo novato hubiera servido, pero con solo conocer lo básico es suficiente para que alguien con sus estadísticas venciera.

Afortunadamente el golpe de Ryuuji no fue fatal, aunque sí que redujo la salud de Garonte hasta 8 puntos. La verdad fue una sacudida tremenda la que le dio, quizá le fracturo algún hueso, aunque eso no me concierne en tanto no muera en los próximos días.

Lo más importante es que afiancé mi posición y pude terminar de leer a Garonte, llegó la hora de aplicar presión.

Un poco más tarde ese día, cuando comenzaba a oscurecer, volvimos a reunirnos en aquella sala del edificio rojo. Garonte necesitó de unas horas para recuperar la conciencia. En ese tiempo recibió algo de tratamiento, por lo que ahora se encuentra frente a mí, con la mayor parte de su torso, manos y cuello vendados.

“…”

“No necesita decir nada, a partir de ahora yo llevaré la conversación”.

Tratando de ocultar su dolor, hizo los mínimos movimientos posibles, por lo que asintió ligeramente con la cabeza.

“Podemos dejar la charla sobre el general demonio para otro día. De lo que quiero hablar ahora es sobre la persona para la que trabaja”.

El leve ensanchamiento de sus ojos me dejo ver que mis palabras lo tomaron por sorpresa.

“Puede echarle la culpa por esto a su asistente también si lo desea. Sé que trabaja para alguien más gracias a él”.

“¿Qué quiere decir con eso?”

“Antes, cuando me desalentó de comprar esclavos, dijo que no quería minar a sus comerciantes… Eso fue una mentira”.

“Hmm”.

“Entonces pensé, ¿por qué querría evitar que yo comprase a los comerciantes de aquí? La respuesta más simple es que no le agradan o tiene algo en su contra. Y como él trabaja para usted, imagino que es porque lo antagonizan”.

“Usted es un tipo aterrador…”

“Naturalmente la mejor razón para ello, es que en realidad los comerciantes no trabajen para usted, sino para alguien más. Pero la siguiente pregunta sería, ¿Por qué les permitiría comerciar a sus anchas entonces?”

“Lo que significa que trabajan para alguien a quien no puedo oponerme”.

“Exactamente. Y pensándolo bien, tal vez sea un tipo capaz de gobernar esta ciudad, pero no tiene la frialdad necesaria para liderar a un gran número de comerciantes del bajo mundo, como mucho mantenerlos bajo control”.

“Antes era alguien muy capaz, ahora dice que no lo suficiente”.

“No hacen falta más halagos, perdió ese derecho cuando me desafió. Un grupo de comerciantes solo puede ser liderado por otro comerciante. Ningún comerciante arriesgaría los posibles beneficios que alguien como yo traería a su ciudad por el deseo de comprobar mi fuerza”.

“Lo que dice debe ser verdad, jamás pude pensar como esas sabandijas”.

“… ¿Quién es? Quiero saber quién es el verdadero cabecilla de los comerciantes”.

“Se lo diré. La verdad, deseo decírselo. Usted es un noble autentico, las personas comunes deberían servirlo y los demás nobles mostrarle respeto. Pero ese hombre no lo hará. Como tampoco me lo mostró a mí, hasta que pude ganármelo al poner bajo control esta ciudad”.

Sin aviso, Garonte se levantó de su asiento ignorando sus heridas y se postró ante mí.

“En lugar de servir a una sabandija como esa… ¡Prefiero servirlo a usted!”

“¿No piensa en ser usted mismo quien tenga el poder?”

“Esa idea salió de mi cabeza hace mucho”.

“… El General demonio”.

“En efecto. Luego de lo que sucedió, me di cuenta de que no estoy a la altura de ser quien lleva las riendas”.

“… Muy bien. Creo que después de todo si quiero escuchar lo que sabe de él”.

 

 

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Okane o subete sekai e chikara 32 – Ryuuji contra Garonte

monoro

Capítulo 32

Ryuuji contra Garonte

 

A final de cuentas no pude escuchar lo que el niño tenía para decir, poco después de encontrarlo su energía bajo a 5 y quedó inconsciente. Recuerdo que en TLO cuando tu energía bajaba de 5 se colocaba en rojo, aunque no creo que eso tenga que ver en este mundo. Simplemente se durmió del cansancio. Mientras duerme su energía bajara mucho más lento, así que no corre peligro. Lo dejé al cuidado del capitán, seguramente despertará hambriento.

Ahora debo encargarme del asunto de Garonte, de esto puede depender todo lo que ocurra de ahora en adelante, así que debo hacer todo en mis manos para que este encuentro me beneficie. Por esto solo llevo a Ryuuji y Ren conmigo, ellos no pueden entender la lengua humana de aquí.

El lugar de encuentro me es familiar, se trata del edificio de paredes rojas que usamos como referencia apenas llegamos. En aquel momento no pensé mucho del lugar, solo me llamó la atención que fuera el único edificio completamente pintado. Supongo que no todos pueden permitirse gastar dinero solo para pintar, y ya que lo pienso, este edificio es un piso más alto que el resto en la calle, es tan grande como el cuartel de justicia.

En cuanto me acerqué a la puerta, un guardia me recibió, luego me guió al interior, hasta el segundo piso. Antes de subir las escaleras, un par de guardias se colocaron detrás de nosotros, vigilantes de Ryuuji y Ren.

Lo extraño es que luego de llegar, a la que creo es la habitación en la que me encontraré con Garonte, los guardias volvieron a las escaleras. ¿Pretenden vigilar la salida?

La habitación es bastante simple, tiene una mesa y un par de sillones con espacio para tres personas cada uno. Un candelabro con tubos de cristal que contienen esa sustancia luminosa. No debería sorprenderme que usen esas fuera de Galia, seguramente sea lo común, por lo menos son más brillantes que las velas. Aunque desconozco su duración, puedo suponer que tienen una vida útil mucho más larga también.

Hay una ventana de vidrio, un lujo en este sitio hasta donde he podido ver, al menos no he visto otras en esta ciudad. La ventana seguramente no preocupa a los guardias ya que el marco es de metal y estamos en el tercer piso.

Antes de que hubiera tiempo de tomar asiento, la puerta interior se abrió y un hombre vestido con ropa elegante y una capa se hizo presente, acompañado por alguien que porta una armadura metálica que recubre todo su enorme cuerpo de dos metros. Con que este es Garonte… ya veo porque los guardias nos dejaron, con un sujeto así no hace falta más seguridad.

“Usted debe ser Argent, el hombre del que he oído hablar, yo soy Garonte y este es mi fiel guardia, Barbatus”.

Barbatus, eh… ¿De dónde me suena ese nombre?

“Como dijo, soy Argent. Ellos son mi protegido Ryuuji y mi confidente Ren. Espero que no le moleste que nos acompañen. Puedo asegurarle que no intervendrán en la conversación, ninguno habla el idioma local, por lo que podemos hablar con confianza”.

“Vaya, eso es muy detallista de su parte. Barbatus habla el idioma del este, pero tiene toda mi confianza, le aseguro que no divulgará nada”.

Es interesante como el aura del tipo esta roja desde que comenzó a hablar. Es el claro efecto de <<Terror del estafador>> diciéndome que miente… No es como si lo necesitara para saberlo, pero no viene mal la confirmación. Bueno, es obvio que no se cree lo de que no hablan el idioma, pero tampoco es que importe.

“Bueno, dejando de lado a los acompañantes, debo decir que usted viste ropas de una calidad fascinante, no creo haber visto antes algo igual”.

“Bueno, he viajado mucho, y tengo un gusto por comprar las cosas que me llaman la atención. Espero poder encontrar buen uso para mi dinero aquí, siento que debe haber muchos tesoros en una ciudad como esta”.

“Directo al punto entonces… Exactamente, ¿qué es lo que desea comprar?”

“Bueno, hay muchas cosas que podrían llamar mi atención, en particular escuché que habría una importante subasta en un par de días”.

“¿Está interesado en los esclavos? No es que quiera minar a los comerciantes de mi ciudad, pero hasta donde sé, esta vez la mayoría de los esclavos son campesinos de la región. No creo que puedan satisfacer las exigencias de alguien como usted”.

“Juzgaré eso con mis propios ojos. Nunca se sabe donde encontrará uno la siguiente maravilla”.

“Le tomo la palabra, después de todo quien diría que alguien de su porte llegaría a la ciudad sin previo aviso. Me han dicho que ha gastado cantidades ingentes de dinero en frivolidades”.

“Hablando de frivolidades, ¿no le parece que ya fueron demasiadas?”

Por un instante el hombre de armadura pareció querer dar un paso al frente, pero fue detenido por las siguientes palabras.

“En efecto, creo que es hora de hablar en serio. ¿Quién es usted en verdad?”

“Argent Makoto”.

“… Lo dice en serio… ¿Un Aristoi? ¿¡Realmente quiere que crea que un Aristoi entro a la ciudad sin que yo lo sepa!?”

Una vez más el corpulento hombre de armadura se movió ligeramente, reaccionando ante las palabras de enfado.

“Disculpe… fue un momento de flaqueza. Espero que podamos continuar”.

“No hay problema, pero por lo visto sería mejor que tuviéramos nuestra conversación directamente, cara a cara… señor Garonte”.

Dije mientras ignoraba por completo la reacción del hombre de capa y centraba mi mirada en el hombre con armadura, en Garonte.

De pronto, Garonte removió su casco y reveló su rostro. Era el rostro de un hombre en sus treintas, y a pesar de tener facciones que invitaban a pensar en un hombre tosco y rudo, aun así tenían un cierto aire de elegancia, suficiente para poder conquistar a más de una dama. Es justo la imagen de un noble fuerte que comanda a sus hombres él mismo.

“Dígame, ¿cómo lo supo?”

“Bueno, el hecho de que este hombre se alterara tan fácilmente, mostraba que no estaba acostumbrado a lidiar con sucesos inesperados, lo que no es normal en alguien que está a la cabeza de una ciudad en la que se reúne gente del bajo mundo. También el hecho de que en dos ocasiones su respuesta vino solo después de que usted se moviera, lo que implica que estaba dándole una señal. Por último, es inconcebible que no pudiera saber la regularidad con la que la gente soborna a los guardias para pasar discretamente por la ciudad”.

“Vaya, dicho de esa forma, suena como si todo su razonamiento se basara en que yo sea un hombre capaz”.

“No lo estoy elogiando, pero no cualquiera actúa con su rapidez al enterarse de que alguien como yo anda paseando por sus calles. Además, eso no es todo”.

“¿Y qué más hay?”

“Su nombre, el nombre <Barbatus>. Es el nombre de un guerrero que vivió hace mucho, el tipo de hombre que protagoniza cuentos de fantasía para contar a los niños. Obviamente tenía que ser un nombre inventado”.

Finalmente, pero no menos importante, puedo ver su nombre junto con sus estadísticas gracias a mi monóculo, no tuve que deducir nada, ni por un segundo me engañó.

De repente, Garonte comenzó a aplaudir. Un sonido más estridente de lo normal, debido al choque de metal con metal, inevitable si se aplaude usando guanteletes.

“Brillante. Simplemente brillante. No me cabe duda de que posee un intelecto digno de un Aristoi, no es un hombre ordinario… Los rumores sobre usted parecen reales luego de escucharlo hablar”.

¿Rumores? No creo que los comerciantes de la ciudad hayan podido descubrir más de mí de lo que les permití.

“Ahora necesito saberlo, si en verdad es tan poderoso como para pelear contra uno de esos monstruos vestidos de rojo”.

¿De qué está hablando? Lo que dice suena como si supiera lo que ocurrió en Galia.

¿Acaso tenía alguna otra fuente de información que no consideré?

“¿De qué rumores habla?”

“Oh, no se sorprenda. Es algo que dijeron unos soldados de Iren”.

¿¡Soldados de Iren!?

“Verá, hay un grupo de soldados de Iren buscando algo en la ciudad… Pero eso usted ya lo sabía. Lo que tal vez no sabía, es que son soldados regulares. Sé que es difícil creerlo para alguien que ha visto a los monstruos de rojo, pero los soldados regulares de Iren son, dentro de todo, hombres relativamente normales. Y como humanos que son, a veces se les afloja la lengua mientras están divirtiéndose en un bar”.

Quien hubiera pensado que otra vez vería a un bar ser fuente de información. Más aun, ¿quién pensaría que me afectaría la filtración de información de mi enemigo?

… Naturalmente, yo.

“¿Y que escuchó de ellos?”

“Algo que me dejo estupefacto. Hablaban de algo que parecía ser el tema de conversación de moda. Sobre un hombre que venció a un comandante Acme, como si fuera nada”.

Por un breve instante, la expresión en el rostro de Garonte cambió. Cualquier otro no lo hubiera notado, pero puedo saber qué clase de shock le provocaron esas palabras al ver que le afecta el solo repetirlas.

Es hora de cosechar lo sembrado.

“¿Qué le hace pensar que yo podría ser ese hombre?”

“Fue la descripción que dieron del hombre. Un hombre joven de cabello brilloso e inmaculado. Usando ropa ocre con bordados brillantes de tonos rojos y dorados. Un monóculo con grabados, resaltando su apariencia intelectual. Y lo más importante, una presencia tan asombrosa que nada se le compara, generando admiración a cada momento de verlo”.

“Me halaga. Aunque ciertamente encajo con el perfil inicial, no sé si mi presencia…”

“No me cabe duda, es usted. Verlo me hace recordar al demonio, aunque no provoca en mi temor, solo admiración”.

“¿Usted lo ha visto? Al general demonio de dos cuernos”.

“Nunca lo olvidaré. Su figura aparecerá en mis pesadillas hasta el fin de mis días”.

“Quisiera que me contara sobre él”.

“Lo haré, pero a cambio… Quiero un duelo con usted”.

“¿Disculpe?”

“He visto con mis ojos cuan inteligente es, señor Argent Makoto. Puedo creer que es un Aristoi, pero no puedo creer que sea capaz de vencer a uno de esos monstruos rojos sin ver su fuerza yo mismo”.

“…Muy bien. Pero yo tampoco puedo simplemente aceptar su desafío sin saber si es digno”.

De repente, el hombre de traje y capa que había estado en silencio desde que Garonte se quitó el casco comenzó a gritar.

“¿¡Cómo se atreve!?”

“Tranquilo, recuerda que estás en presencia de un Aristoi. Es una persona muy por encima de mí. El solo hecho de que me permita desafiarlo es un honor… ¿Qué debería hacer para probar ser digno?”

“Se enfrentará a mi protegido Ryuuji. Yo mismo he supervisado su entrenamiento, doy fe de que no será un oponente fácil”.

“¿Así que debo vencer al discípulo antes de poder enfrentar al maestro?”

“No dije que fuera mi discípulo… pero si no puedes con mi subordinado, menos podrás conmigo. Así que, si quiere que acepte su desafío, deberá vencer a Ryuuji primero”.

“Qué así sea”.

 

◆◇◆◇

 

En el interior de los cuarteles de justicia, en una arena preparada para los entrenamientos de los oficiales de justicia, Ryuuji y Garonte se observan uno al otro. A su alrededor se encontraban Argent, Ren y varios subordinados de Garonte, incluyendo una docena de sus oficiales de justicia.

Luego de recibir la señal, ambos avanzaron hacia el otro dispuestos a chocar espadas. Claro que estas no eran las espadas que normalmente portaban, sino las espadas de entrenamiento que usaban los oficiales de justicia. Bajo ninguna circunstancia dejarían que una diferencia en la calidad de sus armas decidiera el combate.

Entonces, ante los ojos de todos, sus espadas chocaron.

 

 

 

<-Capítulo 31TOC Capítulo 33->

Okane o subete sekai e chikara 31 – Joven con problemas

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Capítulo 31

Joven con problemas

 

Creo que Argent-san no es quien pensaba que era.

◆◇◆◇

 

Desde que conocí a Argent-san las cosas mejoraron para mí. Ya no siento el mismo temor e inseguridad que trataba de ocultarle a Rad-san y los demás. Ahora puedo hablar con las personas, a través de Argent-san claro.

Eso me pone en una situación de dependencia algo incomoda, pero en vez de verlo como un problema lo vi como un alivio a mi desesperante situación. Claro, eso es así solo si puedo contar con Argent-san.

Creo que las cosas comenzaron a ponerse raras el día que Argent-san me envió a una cabaña solitaria en las afueras del pueblo. Según él, acababa de conseguirla para que yo pudiera vivir en ella, y no es que no lo aprecie, pero el lugar era algo aislado y en mi situación me incomoda mucho estar solo. Argent-san también pensó en eso y se aseguro que su asistente viera por mí la mayor parte del tiempo. Una chica llamada Zera-san.

De vez en cuando un señor de la academia iba a dejar unas cosas a la cabaña, pero casi todo el tiempo solo estábamos Zera-san y yo. Claro que yo tenía que entrenar siguiendo las instrucciones que Argent-san tradujo para mí. Durante los entrenamientos, Zera-san me preparaba comida y me daba agua y hasta una toalla para secar mi sudor, se sentía como si fuera la encargada de mi club deportivo o algo así. La verdad, no poder hablar es muy molesto.

“Argent-san, ¿podemos hablar?”

“Seguro, de hecho, tenia cosas para decirte”.

“Bueno, como digo esto… este, sobre esto de la cabaña…”

“Lamento si no te presté atención estos días, estaba ocupado con algunas cosas. Nos preparamos para viajar, ya no necesitas quedarte solo en la cabaña”.

“Y-Ya veo… ¿Con viajar te refieres a nosotros dos?”

“No te preocupes, Rad, Andreu y Khaden también vendrán, además de ellos es posible que tengamos a una chica acompañándonos, aunque aun no lo confirmo. En dos días partiremos, para entonces sabré si viene con nosotros”.

“¿E-Es eso? entiendo”.

“Espero que puedas soportar un par de días más por tu cuenta, los demás se quedarán contigo, pero yo estaré ocupado estos dos días”.

“Lo entiendo, no te preocupes. El sistema por señas que preparaste para mí y Rad-san funciona para transmitir cosas simples, podremos estar bien un par de días”.

“Genial, entonces nos veremos antes de irnos”.

Desde que comencé a entrenar con Rad-san y los demás he mejorado bastante. La verdad es que antes no sabía ni como sostener una espada, solo imitaba posturas que había visto en juegos o en programas de fantasía. Ahora puedo tener peleas de práctica, de vez en cuando siento la espada y mi cuerpo muy ligeros, como si no pesaran nada y eso me hace pensar que el entrenamiento funciona.

Durante los últimos dos días, estuve inmerso en el entrenamiento. Ya que Rad-san y los demás estaban libres, estuvieron conmigo todo el tiempo, entrenando o descansando.

En ese momento fue que nos reunimos para recibir a Argent-san, que volvía de arreglar todo para nuestro viaje. Curiosamente, llegó acompañado de alguien, una chica de buena figura vistiendo un sobretodo… ¡Woah! realmente es bonita, y se ve tímida, entre más la miramos, más se oculta tras Argent-san. Así que Argent-san tenia novia, eso sí es una sorpresa, aunque explica por qué no lo he visto mucho últimamente.

Momento… ¿Es esa chica de la que hablaba antes?

“************ ¡Argent!”

Con preocupación pude ver a Zera-san rogarle a Argent-san. No puedo asegurar saber el por qué, pero sospecho que le pidió que la dejara venir con nosotros. Parece que la repuesta fue un sí, porque su rostro se ilumino en un instante… Es un alivio, aunque por alguna razón también me incomoda.

Al parecer Zera-san estaba tan desesperada por hacerle su pedido a Argent-san que ni siquiera notó a la chica que vino con él. Cuando se percató de su presencia, la sonrisa se congelo en su rostro y comenzó a hacer muecas.

No te preocupes Zera-san, ¡Todos crecemos a diferentes ritmos!

Finalmente partimos, dejando atrás la montaña. Por alguna razón no importa cuánto camine o ejercite, no me quedo sin aliento. Puedo sentir el agotamiento, pero siempre siento que puedo seguir adelante si lo intento, seguramente se deba a mis estadísticas. Argent-san me elogió por ello y mencionó cuanta envidia me tenia, él necesitaba descansar cada pocas horas, así que dijo que podía aprovechar el tiempo en que nos deteníamos para entrenar.

Aunque diga que necesita descansar, aun así, dedica el tiempo en que se recupera del cansancio físico para leer, no sé si yo podría hacer lo mismo en su lugar.

“No te sorprendas, pero un grupo de personas nos rodean, creo que escaparon de un grupo de bandidos, o podrían ser ellos mismos los bandidos, no bajes la guardia”.

Como si sus palabras fueran proféticas, una docena de personas aparecieron de entre los árboles, arbustos o rocas, estaban muy bien escondidos y aun así no pudieron ocultarse de Argent-san. Los inteligentes sí que son otra cosa.

No sé bien de que hablaron, pero los hombres se pusieron de rodillas, suplicando. Al final algunos estaban llorando de alegría, al parecer viajarán con nosotros desde ahora.

“En sus condiciones, podrían morir de hambre si los dejamos o algún animal podría atacarlos. Que sean muchos no significa que sepan cuidar de sí mismos, así que nos acompañarán, no necesitas preocuparte mucho por ellos”.

“¿Es eso? entiendo, nos acompañarán hasta la siguiente ciudad entonces”.

“Por ahora, aunque si los tratamos demasiado bien, quizá quieran seguir viajando con nosotros, son gente sin ataduras”.

“Bueno, supongo que será más difícil sentirme solo”.

“Hablando de eso, solo tengo tres tiendas de acampar, así que ellos tendrán que dormir a la intemperie. No quiero ser malo, pero no puedo privar a los nuestros para darles a ellos”.

“Entiendo, es razonable”.

“Y sobre eso. Ren y yo compartiremos una tienda, ella no esta cómoda con nadie más, y tampoco me sentiría bien obligándola a dormir junto a alguno de los otros hombres”.

“¿Eh? ¿Y qué hay de Zera-san?”

“Sobre Zera, compartirá tienda contigo, Rad y los otros dos se quedarán con la ultima tienda”.

“¿¡EH!? ¡pero no puedo dormir con una chica!”

“Por eso dije que Ren se quedará conmigo, ¿no oíste?”

“No hablo de ella, sino de Zera-san. La verdad aun no he puesto en orden mis sentimientos, no sé si sea buena idea que compartamos tienda…”

“…Bueno. No criticaré tus gustos, cada quien a lo suyo, aunque no sé si la cultura de aquí acepte esas cosas”.

“Tal vez Argent-san sea mayor de lo que parece, pero yo era un estudiante de 17 años, la diferencia de edad con Zera-san no ha de ser más de 2 o 3 años”.

“No no, no me refería a la edad. Me refiero a que son hombres”.

“….¿Eh?”

“Momento, ¿no lo sabías? Zera es hombre. Tal vez no se note mucho debido a su poco desarrollado físico y a lo holgado de las capas de los académicos, pero cuando lo conocí llevaba el uniforme masculino, estoy seguro de ello”.

“P-Pero…”

“No te dejes engañar por sus poco masculinas facciones, cosas más raras se han visto, sin mencionar que esto es otro mundo”.

“…”

Las palabras de Argent-san fueron un shock para mí. ¿Realmente Zera-san es hombre? No es como si Argent-san tuviera alguna razón para mentir y es verdad que Zera-san no tiene pechos, aunque por su tamaño pensaba que simplemente no estaba muy desarrollada todavía…

Cuando pones a Zera-san junto a Ren-san, ves una notoria diferencia en sus figuras, incluso con toda la ropa que llevan puesta…

Supongo que no me queda más que aceptar como ciertas las palabras de Argent-san. Aunque la verdad estoy bastante confuso, había escuchado de las personas andróginas, pero jamás creí que realmente fuera posible confundir a un hombre por una mujer a menos que fueran niños.

A pesar de que me dije todo eso a mí mismo, al momento de dormir en la misma tienda, no pude evitar sentirme nervioso. Las palabras de Argent-san seguían circulando en mi cabeza, pero ver a Zera-san dormir en la misma tienda… no puedo tranquilizarme. Lo que más me confunde es que colocó unas bolsas en medio de la tienda para separar su lado del mío.

Joder, ¡si eres un hombre no te comportes como chica!… Aunque pudiera hablar, no creo que pudiera decirle eso a la cara.

Tras unos días de viaje, repitiendo la misma situación cada noche, comencé a recobrar la sensación de autentico cansancio que casi había olvidado.

Realmente necesito dormir tranquilo una noche.

La oportunidad podría llegar antes de lo pensado, ya que llegamos a una ciudad. Según Argent-san, el sitio se llama Garush, una ciudad comercial de la frontera del reino de Jagheb. Al parecer vinimos aquí para comprar cosas y hacer negocios. Lo normal para un comerciante como Argent-san.

Lo importante es que esto nos dará la ocasión de descansar en camas de verdad, incluso darnos un buen baño. Personalmente creo que comienzo a oler demasiado a sudor debido a tanto entrenar y solo limpiarme con un trapo húmedo.

Argent-san nos llevó a unos baños públicos donde al fin podríamos darnos un verdadero baño, aunque también dijo que él seguiría haciendo negocios hasta tarde y que se bañaría luego. Bueno, él no necesita un baño tanto como nosotros, la verdad es que no huele a nada, lo que me sorprende, incluso si no entrenó, caminó tanto como nosotros en el viaje.

Ahora que lo pienso, los únicos que no huelen mal son Argent-san, Zera-san y Ren-san. Las personas que no hicieron entrenamiento, ¿así que si es debido a eso?

¿Es quizá debido al fuerte olor a sudor de nosotros, que no podemos sentir el aroma de ellos?

Luego de decirme que simplemente me quedara junto con Rad-san, Argent-san se fue, acompañado por Ren-san… Ya veo, quería pasear por la ciudad con ella a solas, una cita.

Bueno, todo lo que debo hacer es seguir a los demás hacia el baño y podré al fin relajarme… O no. ¿No significa esto que Zera-san se bañará con nosotros? No sé si mi corazón pueda soportar esto, ya era sumamente incomodo compartir tienda.

Aunque no sufrí de semejante problema, ya que Zera-san se dirigió a un baño diferente cuando entramos… ¿Eh?

Cuando traté de ver a donde iba, Rad-san puso su mano en mi hombro y me detuvo, entonces vi a unas mujeres ir en la misma dirección… el baño de mujeres…

¡¡¡Zera-san fue una chica todo el tiempo!!!

 

◆◇◆◇

 

¿Por qué mentiría?

No entiendo por qué, pero mintió sobre Zera-san. Después de todo, era imposible que alguien como él no supiera que Zera-san era una chica.

¿Podría tratarse de una broma? Me cuesta creerlo, en el tiempo que llevo conociendo a Argent-san, nunca se había mostrado como alguien que hace bromas, y más del tipo que pudieran generar malentendidos.

De repente, me di cuenta que hasta ahora había tomado como una verdad absoluta cada palabra que salía de su boca. Sin embargo, por más que intente buscar una lógica para tan extraña mentira, no puedo encontrar ningún tipo de malicia o motivo que pudiera ocultarse detrás de ella.

A fin de cuentas, ¿Qué podría ganar Argent-san ocultándome que Zera-san era una mujer…? Realmente no hay nada en lo que pueda pensar que resulte beneficioso para Argent-san o perjudicial para mí en tal mentira. No aparte de la broma, la cual sigue sin parecerme una posibilidad.

Entonces lo pensé, ¿Y qué tal sí…? ¿Realmente no sabía que Zera-san era una chica?…

Mis pensamientos se detuvieron al ver a Argent-san entrar por la puerta de la posada cargando a un niño.

“¡Albert!”

Era el pequeño Albert, no podía creerlo. El niño del pueblo de Rad-san y los demás, ¡está vivo!

“¿Qué ocurrió?”

“Me lo encontré en las calles, agotado y pidiendo ayuda”.

“¡Albert, despierta!”

“¿Lo conoces?”

“Es el niño con el que jugaba en el pueblo de Rad-san, creí que había muerto cuando el pueblo fue atacado”.

“…Entiendo. Entonces tenía razón, la gente de Galatea fue traída a esta ciudad para ser vendida como esclavos”.

“¿Eh?”

“No te lo dije porque no quería darte falsas esperanzas, pero hemos venido a rescatar al pueblo de Galatea. Sospechamos que la mayoría no fueron asesinados, sino tomados para ser vendidos como esclavos, y como esta ciudad comercial es el lugar más cercano en el que se manejan cantidades grandes de productos y dinero, era el lugar más probable al que serían llevados”.

“Entonces…el viaje, todo el tiempo el viaje fue…”

“Para salvarlos, por la misma razón nos hemos detenido siempre que pudimos para entrenarte, ya que este es un lugar peligroso, lo más seguro es que necesitemos de toda la fuerza que podamos conseguir, y tú tienes unas estadísticas monstruosas. Lamento poner semejante carga sobre ti, pero es la única forma”.

“No… Es justo lo que quería”.

“Si es así, necesito pedirte que me acompañes, puede que necesite de tu fuerza”.

“Jamás te dejaría ir sin acompañarte si ese es el caso”.

“Entonces vamos, dejaremos a Albert con el resto para que se recupere”.

Así que es eso. Todo este tiempo, cada acción de Argent-san ha sido para ayudarme, a mí y a los demás. Él ha estado ayudándome de manera incondicional desde el momento en que nos conocimos. Sin embargo, a pesar de que no me queda ninguna duda de la integridad de Argent-san, me di cuenta de una cosa.

Incluso alguien tan listo como Argent-san puede acabar siendo un verdadero despistado… En verdad cree que Zera-san es un chico…

 

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Okane o subete sekai e chikara 30 – El hombre al que llaman demonio

monoro

Capítulo 30

El hombre al que llaman demonio

 

Garonte Vangardforth, un poderoso noble del este que manejaba riquezas y una fuerza militar comparables a un país pequeño, tenía la obsesión de gobernar a los que consideraba inferiores a él, lo que para un noble significa todos aquellos que no lo son.

Una pregunta siempre había estado presente en su cabeza, desde el día que su padre-general de las fuerzas del sudeste de Jagheb- lo llevó a su primera batalla.

¿Por qué Jagheb siempre está a la defensiva?

No podía entenderlo, una y otra vez Jagheb era atacado por Iren y era repelido, no sin perdidas. Sin embargo, no hubo una sola ocasión en que Jagheb perdiera, de lo contrario hace tiempo habría dejado de existir, como tantos pueblos que habían sido conquistados por la máquina de guerra Irenita.

Simplemente no podía comprender por qué no eran ellos los que atacaban, obligando a Iren a tomar la defensiva.

“Es por los Generales y sus soldados Acme” decía su padre cada vez que la curiosidad y las ansias le vencían y decidía preguntar.

Es verdad que en todas las batallas a las que iba, jamás había podido ver a los tan famosos generales de Iren. Siempre el ejercito era comandado por un comandante de bajo rango y los soldados a su mando no portaban las famosas armaduras rojas, que se dicen portaban los soldados acme.

Aún así, no podía creer que Iren tuviera en reserva semejante fuerza. Si realmente poseían un poder militar tan grande como contaban las viejas historias de su abuelo, entonces hace tiempo que lo habrían usado para someter a Jagheb. Y aun así ahí estaba, 200 años de relativa prosperidad.

Lo único que detenía a Jagheb de gobernar todo el este del continente era Iren. Después de todo, en los últimos 200 años, las naciones pequeñas y los pueblos libres habían decidido convertirse en vasallos de Jagheb por iniciativa propia, seguramente en busca de protección contra Iren.

En las historias de su abuelo, y los libros que había en la biblioteca de su familia, se contaba de un tiempo donde Iren atacaba indiscriminadamente a todos los que estuvieran a su alcance, llevando la ruina a su paso. Se contaba como un reino se levantó, uno que Iren no pudo simplemente aplastar, Jagheb.

Hablaban de como eso cambió el mundo. De repente Iren declaraba la guerra de manera oficial hacia Jagheb y le atacaba, ignorando los indefensos poblados que hubiera en su camino. Esto trajo la oportunidad a los demás pueblos a crecer y ofrecer resistencia.

Sin embargo, la historia es cruel. Una vez estás nacientes naciones se encaminaban a poder defenderse por sí solas, Iren ofreció el armisticio con Jagheb y volcó su mirada a ellas.

Desde el punto de vista de Garonte, esto solo significaba que Iren temía que surgiese otra nación como Jagheb, capaz de oponérsele. Y cobardemente ofrecía una tregua temporal con Jagheb para encargarse de la naciente amenaza.

Eso era otra cosa que tampoco podía entender. Por qué Jagheb aceptaba sin más semejante acuerdo, cuando esa era la perfecta oportunidad para acorralar a Iren en más de un frente.

Sin embargo, lo que cuenta la historia, es que las naciones decidieron abandonar la idea de oponerse a Iren por sí mismas y se volvieron vasallos de Jagheb, de modo que Iren no les atacase durante los armisticios. Debido a que no representaban ninguna amenaza, tampoco eran atacados en los tiempos de guerra.

Una solución cobarde, pero efectiva. Más no perfecta.

A lo largo de los años, tantos pueblos se fueron anexando a Jagheb, que su territorio creció exponencialmente, hasta convertirse en la nación más grande del continente, con 47 veces el territorio del pequeño Iren.

Esto solo acrecentaba las dudas de Garonte. Si Iren en verdad era una nación todopoderosa que conquistaba todo a su paso, con la excepción de Jagheb ¿Por qué controlaba tan poco territorio?

Sin duda debió haber perdido innumerables veces para verse reducido a una pequeña mancha casi al borde del continente.

Los años pasaron y las dudas crecieron en el corazón de Garonte, quien siempre había visto a su nación Jagheb, que albergaba a su familia y a la mayor parte de los nobles del continente, como la más grande. Dudaba que las decisiones del reino fueran las correctas.

Cuando ascendió al puesto de general, sustituyendo a su padre, tomó la decisión de que aprovecharía la primera oportunidad de contraatacar a Iren, y llevaría la guerra a su territorio. Les enseñaría lo que es ver arder las casas de su gente, y el miedo de ver como el ejército enemigo se cierne sobre su tan amada capital.

Finalmente, la oportunidad se presento. Una vez más, como tantas, el ejercito de Iren se retiraba del territorio de Jagheb, luego de una invasión fallida. Era momento de que sintieran el golpe.

Dio caza al ejercito en retirada y lo diezmo en su camino a Iren. Pero pronto aprendería una lección. Y comprendería al fin, porque el reino que había sobrevivido a dos siglos de guerras con Iren, jamás le atacó en su territorio.

“¡Sigan adelante, casi hemos acabado con su ejército! No les permitan reagruparse tras sus murallas, entre menos de ellos tengamos que enfrentar después, mejor”.

“Señor, nos llegan noticias del frente. Casi hemos llegado a Canaar, al parecer hay un ejército de mujeres apostado frente a las puertas”.

“Realmente deben estar escasos de hombres si planean una defensa usando mujeres como su fuerza defensiva. Por fin llegamos a la primera ciudad, regocíjese teniente, hoy caminaremos en tierras de Iren por primera vez y veremos por primera vez una de sus ciudades, antes de reducirla a escombros”.

“Cómo usted diga general, pero hay algo…”

“¿Qué ocurre?”

“Bueno… esas mujeres visten armaduras rojas…”

“¿¡Cómo dices!?”

“JAJAJAJA, realmente… quién diría que los primeros soldados acme que veríamos serían mujeres, esto es muy divertido… jajaja. Creo que nos llevaremos más gloria de la esperada, pensaba que hablarían mal de nosotros por masacrar a un ejército de mujeres, pero si eran soldados acme, ¿nadie podrá culparme, cierto?”

Garonte ni siquiera consideraba la posibilidad de perder, en su mente esas mujeres ya estaban muertas. Para empezar, nunca debieron hacer su formación fuera de la protección de los muros, todo acerca de ese pequeño ejército parecía un chiste. Eran mujeres, no podían ser más de mil y encima estaban esperando por fuera de las murallas.

Sin embargo, algo inesperado ocurrió y no fueron esas mujeres las que lo hicieron, sino los hombres que se retiraban, que de repente se detuvieron y se pusieron en posición con una rodilla en el suelo, sosteniendo en una mano sus lanzas y en la otra sus escudos.

Por un breve instante, el ejercito de Garonte detuvo su embestida para observar confundidos semejante acto de locura.

¿Por qué los soldados que casi llegaban a la relativa seguridad de los muros se detuvieron?

¿Por qué abandonaban su oportunidad de salvarse?

Por supuesto que los soldados bajo el mando de la familia Vangardforth no podían comprenderlo. No les era posible, porque no conocían a la figura que se encontraba en ese momento parada sobre los muros de la ciudad.

Mientras se aproximaba a sus fuerzas, Garonte pidió a su teniente el artefacto de visión lejana.

Tal como lo decían los hombres del frente, había un hombre parado sobre los muros de la ciudad. Sería normal si fuera un arquero y hubiera más como él, pero este hombre llevaba una armadura roja y negra y portaba una espada en lugar de un arco.

Al observarle con detenimiento, su apariencia infundía un temor que Garonte no podía entender. La extraña armadura parecía más una decoración que un equipo de combate, la extraña forma que tenia no parecía adecuada para moverse con ella y no parecía sencillo mirar el campo de batalla con un casco como el del hombre, que cubría la totalidad de su cabeza y del cual salían dos cuernos.

Al observarlo al completo, Garonte dudo que aquello fuera un hombre.

“¿Una estatua?” pensó.

Pero lo que allí había no era una estatua, ya que se movía. De repente bajó de los muros de un salto y llego a posicionarse entre los dos ejércitos de Iren.

¿¡Qué clase de salto fue ese!? ¿¡Acaso lo arrojo una catapulta!?

La figura se encontraba ahora con las soldados acme a sus espaldas y los hombres que se retiraban enfrente. Una de las mujeres, que tenía una armadura ligeramente diferente a las demás, con algunas molduras doradas, se le acercó y por un momento parecía que hablasen.

“Soldados que invaden el territorio de Iren, sepan que hoy han servido a mis propósitos y por ello vayan en paz a la otra vida”.

Una voz profunda e imponente se escuchó en el campo de batalla, incluso Garonte no tuvo problemas en escuchar, a pesar de encontrarse a gran distancia.

Había escuchado antes de magia de viento que permitía hablar a grandes distancias, pero al ver que todos en su ejército habían escuchado las palabras de aquel hombre, dudaba sobre lo que ocurría. La magia que conocía no debería tener un área de efecto tan amplia.

Por un instante pensó en sin percatarse de lo que significaban las palabras de aquel hombre.

“¡Señor! ha aparecido otra fuerza justo detrás de nosotros. ¡Estamos rodeados!”

Tal como decía el teniente, otro grupo de soldados portando armaduras rojas se encontraba cerrando la ruta de escape, de repente la situación parecía ser mala. Pero aún contaban con la ventaja numérica, si atacaban a este nuevo ejército y rompían el encierro, a Garonte le gustaban sus posibilidades de victoria.

Pero esta nueva fuerza permanecía en su lugar, atacarlos por ambos lados no parecía su intención. Era como si estuvieran ahí solo para que Garonte y sus hombres no pudieran huir en su dirección.

“Que los débiles se postren ante el fuerte”.

Sin saber por qué, de repente su caballo se desplomó. Aunque Garonte salió ileso, no podía levantarse, sentía como si todo su cuerpo pesara 10 veces más, era como si una mano gigante lo presionará hacia el suelo. Lo único que podía hacer era mover sus ojos para ver como todo su ejército se encontraba de rodillas, al igual que él.

“Decepcionante, esperaba que mi debut fuera glorioso. Pero no hay nadie con quien pueda combatir uno a uno”.

En cuanto el hombre dejó de hablar, la asfixiante sensación de aplastamiento desapareció de los hombros de Garonte y de su ejército. Pero las miradas de sus hombres no eran de alivio.

El hombre camino hacia ellos, mientras los hombres de Iren le abrían paso manteniendo sus posturas, como si se postraran ante una deidad que caminaba entre ellos.

“¡Levántense hombres! La extraña magia que usó en nosotros ha perdido su efecto, ¡no permitan que tenga oportunidad de usarla por segunda vez!”

Cómo un general curtido en batalla, Garonte dio las que debían ser las ordenes correctas. Ante una magia desconocida y peligrosa, lo mejor es restringir su uso lo antes posible y lo mejor es acabar con el usuario.

Por supuesto, su afilado instinto le decía que algo no estaba bien. Por qué alguien con semejante magia caminaría hacia el enemigo cuando estos se habían liberado de sus efectos. El temor supuraba por todo su cuerpo en forma de sudor frío.

“¡Espada de la conquista!”

Los temores de Garonte se vieron realizados. Con un movimiento de su negra y diabólica espada, el hombre libero una ráfaga violeta que estallo al contacto con las filas enemigas.

Con ese solo movimiento, Garonte había perdido a toda su vanguardia.

¿¡PERO QUÉ DEMONIOS ES ESO!?

No importa cuántas veces había visto a los grandes magos de Jagheb, jamás había escuchado si quiera de una magia capaz de acabar con un centenar de hombres en un instante.

Ese movimiento basto para terminar con su ejército. Sus hombres ya no eran soldados, sino hormigas que huían por su vida. Puede que murieran incluso más hombres pisoteados por sus camaradas, que los que habían visto su final ante aquel inhumano ataque.

“Hombres de Iren que debieron soportar ver a sus camaradas morir mientras seguían ordenes, ahora les doy la libertad de vengarse de estás alimañas”.

Con estas palabras, cada uno de los soldados que en un principio se encontraban postrados se levantó y arremetió contra los restos del ejercito de Garonte. Mientras las mujeres con armaduras rojas masacraban a los que se les acercaban.

Garonte se encontraba paralizado, incapaz de moverse de su posición, mientras un baño de sangre ocurría ante sus ojos, empapando a los Irenitas que no cesaban de cegar las vidas de sus hombres.

Haa… Ahora recuerdo. Mi abuelo decía que las armaduras rojas de los soldados acme, eran así porque siempre estaban bañados en sangre.

Por lo que pareció una eternidad, Garonte observo morir a los que estaban bajo su mando. Y cuando el espectáculo se detuvo, él y un puñado de sus hombres, que tampoco habían podido mover un musculo, eran los únicos en pie.

Fue entonces que aquel hombre con armadura diabólica se aproximo a ellos.

“Ustedes que no han intentado huir como ratas cobardes, por la autoridad del general demonio de dos cuernos, les permito vivir. Cuenten lo que han visto hoy y nunca olviden lo que ocurre a quienes invaden el territorio de Iren”.

 

◆◇◆◇

“Señor, ¿qué hago con la petición?”

“Di que acepto, no puedo simplemente ignorar a un hombre que puede gastar tanto dinero como si nada, tanto que incluso les da a sus sirvientes comodidades que los simples plebeyos nunca podrían tener”.

Ahh… me distraje por un segundo, recibir el informe sobre los movimientos de los soldados de Iren dentro de la ciudad siempre me hace recordar ese fatídico día. A pesar que ahora estoy al frente de un gran gremio de comerciantes del bajo mundo, no puedo borrar de mi mente mis errores del pasado.

Fui un tonto. No entendí que nunca atacar a Iren es la razón de que Jagheb haya sobrevivido por 200 años.

Aquel día pude comprender la verdad a la que era ciego, sobre el verdadero poder de Iren. Sobre los soldados Acme, que luego de aquella ocasión, atacaron y borraron del mapa la ciudad de Vangar, que yo gobernaba. Entendí entonces que aquellas no eran mujeres, que solo monstruos reciben las armaduras rojas.

Aquel día, vi con mis propios ojos al hombre al que llaman demonio.

 

<-Capítulo 29TOC Capítulo 31->

Okane o subete sekai e chikara 29 – No es lo que esperaba

monoro

Capítulo 29

No es lo que esperaba

 

Pasamos varios agotadores días caminando, bueno, no permití que fueran tan agotadores, pero la verdad es que escapa a mis parámetros el viajar a pie, especialmente considerando lo desarrollado del transporte en mi lugar de origen.

Durante este tiempo la influencia ejercida sobre los mercenarios mostró sus efectos. Están ahora de mi lado tanto como el capitán y los otros guardias. No tanto como Zera, pero bueno, eso es casi demasiado. Durante nuestro viaje, Zera, quien era la persona con más tiempo libre, siempre buscaba estar cerca de mi tratando de encontrar algo en lo que ayudarme. Considerando los libros que pretendía leer, resultaba una molestia, pero le di buen uso a su tiempo.

Nuestro viaje no trajo mayores sorpresas y finalmente visualizamos la ciudad de Garush, o al menos sus muros.

Garush es una ciudad en el borde del territorio de Jagheb, por lo que está lejos de la protección de los caballeros del reino, así que es normal que tuvieran que hacerse de una muralla propia. Según tengo entendido, fue construida por quienes gobiernan la ciudad de una forma independiente del reino.

No sé mucho de murallas defensivas, pero bueno, comparado a las defensas naturales de Galia, la verdad parece un chiste. El muro mide unos 3 metros por lo que puedo ver, quizá 4, lo suficiente para que no pueda ser escalado sin ayuda de una cuerda, escalera u otro artilugio, pero nada impresionante, considerando que los muros de Edmund, otra ciudad de Jagheb, dice que poseen más de 15 metros de alto.

Mientras nos acercábamos pude notar que no habían torres de vigilancia como en Galia o Galatea, pero si se ven personas caminando sobre los muros, seguramente arqueros.

A diferencia de Galia, en este lugar existe un mercado activo. Hay una cola en las puertas, mejor dicho dos. Una es para los carros, que son inspeccionados antes de pasar, la otra para personas que llegan a pie. Nosotros pasamos a la fila de transeúntes.

“Bienvenidos a la ciudad comercial de Garush, el peaje es de 300 Ja por persona y necesito confirmar su estatus”.

“Gracias por recibirnos, me preguntaba si sabría de un sitio donde conseguir mapas, incluido el de la ciudad”.

Cuando el guardia nos recibió, me acerque para darle un par de monedas de plata y hacerle mi pregunta.

“Si siguen caminando por la calle de la entrada principal, llegarán hasta un edificio de paredes rojas, si doblan a la izquierda en esa calle y continúan derecho, llegarán a la plaza comercial, podrá encontrar lo que busque ahí. Pueden irse”.

Ahhh, de eso hablaba, es justo lo que me hacía falta, alguien que entiende. No es que el guardia de Galia no me haya sido útil, pero era un tipo demasiado honesto que se mostro nervioso cuando le hice entrega de una cantidad mucho mayor a la que pedía. Pero este hombre lo entiende, conoce el concepto de soborno perfectamente. Apuesto que todos aquí son como él, eso hará las cosas más sencillas.

Luego de pasar por la puerta sin necesidad de que nos revisaran nuestras pertenencias o estatus, seguí las instrucciones del guardia y llegue a la plaza comercial. Aquí podré “encontrar lo que busque”.

Debo decir, que con solo observar las miradas de estas personas, puedo decir que son el tipo de gente que me resulta más fácil de usar.

“¡Ups! lo siento”.

Un sujeto entre la multitud “chocó” conmigo mientras caminaba “distraído”.

《Lo que es mío, es mío se ha activado, se ha prevenido el robo de un objeto》

Oh, hacía tiempo que no recibía información de esta forma. Es como cuando me coloqué el monóculo y recibí una alerta sobre la evolución de mi habilidad <<Analizar>>.

En todo caso, tal como sospechaba, trataron de robarme. Por supuesto no dejaré algo así sin castigo.

“Capitán, detenga a ese hombre”.

“Entendido”.

Para sorpresa del sujeto que “Chocó” conmigo, unos tipos que parecían no pertenecer a mi grupo cubrieron sus rutas de escape y mi guardia pudo retenerlo sin problemas. Aunque se veía más sorprendido al darse cuenta de que no tenia lo que por un instante pensó que me quito, mi bolsa de objetos.

“Por tratar de robarme te llevaremos con las autoridades”.

Este pequeño espectáculo es para mostrar a todos los espectadores que no soy un blanco fácil. Algo necesario si planeo caminar por estas calles usando mi elegante traje y una bolsa colgando de mi cintura.

Como nuevos en la ciudad, nos tomó algo de tiempo encontrar a “las autoridades” pero una vez allí, las cosas se dieron rápido, acuse al hombre de tratar de robarme, con más de una docena de testigos y cuando el hombre se defendió diciendo que no robó nada, le pedí al “oficial de justicia” que lo castigara como se merecía, mientras le entregaba una moneda de plata. El oficial mando encerrarlo de inmediato… me encanta esta ciudad.

Luego de salir de allí regresamos a la plaza comercial, que se encontraba solo a tres calles de distancia del “cuartel de justicia”. Bueno, considerando la cantidad de gente y transacciones que se dan, es necesario mantener el control, por lo que es normal que se encuentre tan cerca, eso también nos ayudó a encontrarlo relativamente rápido.

Para aclarar, mientras nos dirigíamos a la plaza la primera vez decidí que la formación seria de la siguiente forma: Al frente nos encontramos el capitán y yo, seguidos por Ryuuji, Ren, Zera y los dos guardias restantes, un poco más atrás se ubican los ex-mercenarios. Es esta formación la que hace parecer que somos grupos distintos.

La formación también me permite negociar sin que me estorben demasiado, ya que el capitán puede simplemente colocarse a mis espaldas mientras hago lo mío y no resulta molesto. Solo piensen cuan inconveniente puede ser tener a 18 personas detrás mientras hago negocios, y considerando lo atestado de la plaza, se volvería una obstrucción en el camino.

Por cierto, no bromeaba cuando dije que mi primer objetivo es comprar mapas, si obtengo uno de esta ciudad podré ubicar todo lo que necesito, aunque eso depende de cuan exacto sea el mapa. También me servirá para orientarme en la región, los mapas que conseguí de la academia son en su mayoría muy viejos, por lo que no puedo contar con ellos más que para hacerme a la idea de la geografía física.

Aunque mi primer objetivo sean los mapas, no significa que desperdiciaré el tiempo mientras busco. Compraré todo lo que parezca útil y les haré saber a los comerciantes de este sitio que un pez gordo a llegado.

Una de mis primeras adquisiciones fue el equipamiento para los nuevos miembros de la guardia argenta. No pude darles el mismo equipo de los otros, primero porque carecían del entrenamiento para combatir usando armaduras de cuerpo completo, segundo porque se sentían indignos de portarlas. Ambos problemas se solucionarán con el tiempo si entrenan junto con los otros, cuando suceda les haré entrega de nuevo equipo, por ahora usarán algunas piezas de metal y guantes de cuero.

También compré a todos dos cambios de ropa. Usar siempre la misma ropa es un NO NO. Si hay algo de lo que puedo quejarme y aun no lo he hecho, es el olor. Hasta ahora no me molesto debido al aire puro que hubo en todo el camino, pero ahora que estamos en la ciudad, con poco espacio entre las personas, con edificios y además rodeados por muros, el aire no circula libremente como para anular el problema.

Curiosamente, los únicos que no apestamos en el grupo somos Ren, Zera y yo. Seguramente ya que somos los que no realizamos esfuerzo físico. Pero los demás huelen a sudor, por lo que antes de conseguir dónde quedarnos, debo averiguar si es posible que se den un baño. Uno de los comerciantes me dijo que existe una “Casa de baño” donde hacerlo. Lo siguiente será el lavar la ropa que ya poseen.

“Por ese motivo, pueden darse un buen baño en este lugar, ya he pagado el precio por todos”.

“Ohh, no pensé que un día entraría en la “Casa de baño”. Mi más profundo agradecimiento señor Argent”.

“No es problema Estor, creo que luego del viaje todos necesitan relajarse y dejar que el cansancio se vaya con el agua”.

“No sé por qué, pero creo que hay sabiduría en esas palabras”.

“Debo ir a arreglar el asunto de nuestro hospedaje, luego iré a la plaza una vez más. Cuando salgan pueden ir al bar que está enfrente, cuando termine me reuniré con ustedes ahí”.

“Espere, ¿no pensará ir solo o sí?”

“De hecho no capitán, Ren me acompañará, no hay problema, me han dicho que puede bañarse más tarde”.

“…”

“¿Crees que intentarán robarme de nuevo?”

“Ah… creo que es muy presuntuoso de mi parte pensar que nos necesita”.

“Tranquilo, en verdad me son útiles, jamás piensen lo contrario. Pero se merecen este descanso, además  ahora sé dónde queda el cuartel de justicia, si sucede algo volveré a recurrir a ellos”.

“La verdad no siento que el viaje haya sido tan agotador, tuvimos muchos descansos todos los días, no tengo problema en acompañarlo, puedo bañarme cuando Ren lo haga”.

“Zera, creo que será mejor hacer lo que dice el señor Argent. Es posible que quiera hablar de algo con Ren, recuerda que ella se siente incómoda cerca de nosotros”.

Aunque el capitán dijo eso ultimo susurrando, pude oírlo claramente. Es verdad que tengo motivos para ir solo con Ren. Uno de ellos es que planeo rentar la casa de baño esta noche para que Ren pueda bañarse sin que se descubra que es una Sirena. Pero más importante, es que pienso usar su habilidad para ejercer cierta influencia en la gente de la plaza.

Es interesante ver cuanta dedicación me tiene Zera, me recuerda a alguien de mi vieja empresa… aunque prefiero no pensar en ello.

Una vez en la plaza pude conseguir algunos artículos que preferiría que el resto no conociera, también pude llegar a algunos acuerdos amistosos con los locales. Entre otras cosas uno de los comerciantes me dijo que vive junto a una casa de huéspedes realmente lujosa, por lo que planeo pasar allí la noche, por suerte queda a una calle de otro establecimiento de una categoría algo inferior, perfecto para el grueso de nuestro grupo. No es que no quiera gastar más en ellos, como si eso me afectara, pero la casa de huéspedes tiene pocas habitaciones.

También escuche rumores interesantes, como que un herrero famoso anda en la ciudad, que habrá una subasta de esclavos en dos días y que una casa comercial se incendió en el distrito rico, al parecer causado por los rebeldes, se dice también que planean un gran golpe, aprovechándose de que hay un escuadrón de soldados de Iren en la ciudad…

MALDITA SEA!

No puedo creer cuan maldita es mi suerte. De todo lo que pude averiguar, al parecer la ciudad está actualmente en medio de una guerra civil. Al parecer hoy fue uno de los días tranquilos, se espera que sucedan problemas durante la subasta y posiblemente algo grande pase pronto con los soldados de Iren.

No puedo creer el error que cometí viniendo a este lugar. Es natural cuando lo pienso bien, toda la información que tenia de este sitio la obtuve en Galia, que es una ciudad aislada, es obvio que su información no puede estar muy actualizada. Como pude no darme cuenta de eso, lo peor es que pude haber conseguido más información sobre el estado de Garush de los mercenarios, pero no lo hice, después de todo en un principio no dijeron nada porque yo parecía saberlo todo, y nunca pregunté porque no quería que conocieran mis intenciones con este lugar.

¿Qué debo hacer ahora? Irnos de aquí sería lo mejor, pero ya puse en marcha mis planes con los comerciantes de aquí, incluso uno me consiguió un encuentro con una de las cabezas de la ciudad, un hombre llamado Garonte, no puedo plantarle ahora, eso me traería problemas cuando intente salir de aquí.

Por ahora debo seguir con todo como estaba previsto, pero debo comenzar a tomar medidas para mi escape en caso de que estalle una revolución. También debo tener cuidado, llegue con la idea de ganar notoriedad para conseguir audiencia con los poderosos de la ciudad, pero si hay soldados de Iren aquí, podrían ir tras de mí, debo comenzar a moverme con más cautela.

MALDITA SEA! Ya lo arruiné! Si lo hubiera sabido, no estaría en este problema, habría pasado desapercibido y seguido mi camino hacia la siguiente ciudad.

….

Fuuuuuuh. Tranquilo, aun no ha pasado nada, debo pensar mejor esto.

En primer lugar, es tarde para tener un bajo perfil luego de todo el dinero que gaste y de la imagen que me cree entre los comerciantes, por lo que no ganaré nada intentando revertirlo. En todo caso, debería mejorar la imagen que tengo y asegurarme de que esta gente mantenga mi existencia en secreto. Si muestro cuan benéfico puedo serles, no permitirán que Iren se enteré de que estoy aquí, hablar con el tal Garonte servirá para ese propósito.

Puedo hacerlo, aun puedo salir de este problema sin ser perjudicado, incluso manteniendo mi plan en marcha. Sin embargo, debo evitar cometer más errores estúpidos, tendré que concentrarme más, y por supuesto, no puedo dejar escapar ninguna oportunidad de obtener beneficio. No dejaré pasar ganancias que superan los riesgos.

Y fue mientras caminaba hacia la casa de baño pensando en esto que lo vi. En todo el tiempo que llevo en este mundo, o el tiempo en TLO, nunca había visto algo parecido.

<<Albert  – Humano  Aventurero1 – Espíritu guardián: Conrart.>>

Profesión: Aventurero AventureroNv 4

-PV:       37/38                    -Resistencia: 12                               -Defensa: 17

-PM:      8/8                         -Sabiduría: 44                    –Intelecto: 92

-Energía: 6/22                 -Fuerza: 22                         -Mente: 23

-Agilidad: 23                      –Talento: 12                       -Espíritu: 22

Objetos: ▼

Equipamiento: ▼

Habilidades▼

Títulos▼

<< Legado. >>

Dinero: 0G

 

Incluso si ignoró esas estadísticas ridículas para un niño de su edad, nunca había oído hablar de algo como “Espíritu guardián” apareciendo en la barra de estado, ni siquiera en la clase espiritista.

No sé quien sea ese niño, pero es un hallazgo, uno que no dejaré pasar hasta saber de qué se trata.

“…Quién sea, por favor… ayude a mi hermana”.

“Yo lo haré pequeño, yo los ayudaré”.

 

Nota del autor: Argent ha reconocido que cometió un error, quizá el primero que comete en este mundo, ahora debe hacer algo para salir de Garush antes de que las cosas se pongan mal… ¿Creian que era todo de Conrart? Pues no :v

<-Capítulo 28TOC Capítulo 30->

Okane o subete sekai e chikara 28 – Albert

monoro

Capítulo 28

Albert

 

Proteger a los débiles, velar por la seguridad de los demás, afilando las habilidades y arriesgando la vida sin temor. Eso es lo que significa ser un guardia de la ciudad.

Hace dos estaciones mi hermana fue al molino que esta junto a la granja del señor Johnson, las ventas fueron muy bien y se nos había acabado la harina antes de lo previsto, o eso es lo que dijo papá. Como él tenía que seguir horneando nos envió a mi hermana y a mí.

“Cuídala bien Albert” dijo papá esa mañana.

Papá siempre está ocupado haciendo el pan en las mañanas, es un trabajo agotador, una vez lo acompañe y no resistí mucho, el calor del horno hace que te canses 3…no, 4 veces más rápido. De modo que yo soy quien se encarga de cuidar a mi hermana mientras hace sus quehaceres y luego mientras atiende a los clientes de la panadería.

Pero ese día no pude hacer nada…

De camino al molino, un lobo hambriento salió de la nada, me paralicé del miedo, la poca concentración que podía reunir la usaba para no orinarme encima.

Entendí cuan profunda era mi debilidad realmente. Creo honestamente que fue en ese momento cuando dejé de pensar como un niño consentido. Frente a mis ojos la escena de ese lobo devorando a mi hermana vorazmente se reprodujo en un instante.

Afortunadamente nunca se volvió realidad.

Cuando el lobo estuvo a punto de brincarnos encima, una flecha se clavo en el suelo entre él y nosotros y luego aparecieron los guardias de la ciudad.

El capitán de inmediato se abalanzó sobre el lobo sin dudar y con un corte de su espada lo sometió, para darle luego el golpe de gracia.

Fue entonces cuando supe lo que debía hacer con mi vida. Si quería en verdad proteger a mi hermana y digo protegerla de verdad, no solo dejarlo en palabras e ilusiones de un niño, debía volverme fuerte.

A partir de entonces todos los días entrenaba con mi espada de madera, tratando de imitar los movimientos que vi en el capitán Rad aquella vez.

A pesar de aun ser demasiado débil, aun podía proteger a mi hermana de ciertos peligros. Como ese sujeto que siempre la molesta cuando viene a comprar pan.

“Oye Al, no deberías meterte en los asuntos de los mayores, ¿por qué no vas a jugar con tu espada afuera mientras hablo con tu hermana?”

“¡Un sujeto como tú no es digno de hablar a solas con mi hermana! ¡Vuelve cuando seas tan gran hombre como el capitán de la guardia!”

“Oye, oye. Yo también estaba el día que los atacó el lobo, solo porque el capitán acabo con el lobo no significa que yo no hiciera nada. ¿Eso no me da el derecho de al menos hablar con Selia?”.

“Puedes hablarle, siempre y cuando sea mientras te vigilo”.

“Ahhh… creo que hoy tampoco podremos hablar a solas”.

“Jaja, Conrart tiene un muy obstinado pequeño rival”.

“Vamos Andreu, no tienes porque burlarte. Antes que te des cuenta les mostraré a todos, incluido Al, que soy digno de confianza”.

“Lo que tu digas. Ahora vamos, que el pan se enfría y los demás se quejarán”.

No soy un tonto, ya no. Sé que solo me ven como un niño que no puede separarse de su hermana. Creen que solo juego con esta espada de madera. Lo que no saben es que soy muy serio con mi entrenamiento.

Hace dos días, cuando volvíamos con mi hermana del molino, luego de que entrará por la puerta de la ciudad, diciendo que me había olvidado de mi espada de madera regresé al molino. Por supuesto no la olvidé, la dejé ahí como excusa.

Cuando llegué al molino y tomé mi espada, me coloque en el punto ciego de la torre de vigilancia, justo detrás del molino y me dirigí al bosque y luego de una ardua batalla, derroté a un  <<Skvader>>

A pesar de ser solo monstruos menores con apariencia de conejos, son adversarios formidables, son agiles y se aprovechan de su tamaño para escabullirse entre tus ataques y tu defensa. La verdad, la primera vez que derrote uno creí por momentos que moriría, pero desde entonces he estado cazándolos en cada oportunidad. Ya he derrotado a más de los que puedo contar.

Sigan pensando nada de mí, me volveré fuerte a toda costa, con o sin ayuda.

Por supuesto, el capitán es diferente al resto, y nunca olvido mostrar mi respeto y aprecio cuando lo veo en el pueblo. Creo que él de verdad me entiende. Ve más allá de un niño jugando con una espada de madera, ve a alguien que entrena con el deseo de ser fuerte.

De vez en cuando pienso que mi espada de madera pronto no me servirá, últimamente no puedo sentir su peso como antes, y la verdad cuando peleo con los Skvader creo que les hago el mismo daño con ella que con las piedras que les arrojo. Pero no puedo hacer nada al respecto, no me permitirían andar por ahí con una espada real y para empezar no sé de dónde sacar una.

Un día, cuando saludaba al capitán en camino a su puesto, vi que estaba acompañado por un muchacho, más o menos de la edad de mi hermana. De repente, él se me acerco, entonces pude ver que llevaba una espada enfundada. Debió notar mi mirada, porque la saco y me la enseño con orgullo.

Esa espada era asombrosa, era justo como la espada de mis sueños, en la que he estado pensando desde que quiero una real. Parecía capaz de cortar el viento si se la usará… ¿cuál era la palabra? apro…xima, no… apropiar… ¡apropiadamente!… Cortaría el viento si se la usara apropiadamente.

Aunque mi nuevo amigo no hablaba nuestro idioma, pude hacerle entender que quería entrenar con él a través de mis gestos. Desde el momento en que demostró seriedad me cayó bien. Cada vez que lo atacaba el recibía mi espada con la funda de la suya, era veloz y no se molestaba en ocultarlo.

No siento que me subestimara por usar su espada enfundada, la verdad la mía sería cortada como mantequilla sino y no podríamos seguir entrenando.

Algo extraño ocurrió luego de que mi amigo se fuera. Aquel sujeto que iba detrás de mi hermana, se me acercó con una sonrisa. ¿Acaso piensa que puede engañarme?

“Dime, Al. ¿Me odias?”

No es que lo odie…pero odio que siempre esté intentando acercarse a mi hermana a mis espaldas. Digo, sé que no es mal sujeto, es un guardia de la ciudad después de todo…

“Sabes, tu a mi me caes bien” dijo mientras se sentaba y me miraba con ojos complacientes… otra vez me está tratando como a un niño.

“Me recuerdas a mí, por eso me es imposible molestarme contigo, aún cuando tu obstinación me impida acercarme a Selia”.

“…¿Dices que soy como tú?”

“Bueno, me refiero a mi cuando era pequeño. ¿Tú realmente amas a tu hermana, cierto? Debe ser lo más importante para ti, seguramente piensas en ella, no solo como tu hermana, sino también como tu madre”.

“Yo era como tú. Mi madre murió cuando yo era bebé y mi padre siempre estuvo ocupado para mantenernos a mi hermana y a mí. Así que ella cuido de mí como si fuera mi madre. Igual que tu, deseaba protegerla de todo… e igual que tu, me recordaron pronto la realidad de mi debilidad”.

¡Gh!

“Y desde entonces, decidí volverme fuerte… igual que tu”.

“…Lo sabes”.

“Lo sé. La verdad, mientras que tú me vigilas cuando estoy en la ciudad, yo te vigilo mientras estas en el bosque. No te preocupes, no le diré a tu hermana o a tu padre, se cómo te sientes, deseas la fuerza para poder protegerla”.

Ahhh… Siento que se me hará difícil seguir interponiéndome entre él y mi hermana…

“No te pongas tenso, no estoy amenazándote ni nada para que no te pongas en mi camino… aunque si quieres dejar de hacerlo…”

“Me rehúso”.

“Haaaa… bueno, debía intentarlo. Jaja… Cuando lo pienso un poco, creo que la razón por la que me enamoré de Selia fue debido a ti”.

“¿Eh? ¿Qué quieres decir?”

“Verla cuidar de ti con todo su corazón, realmente me recuerda a mi hermana, en algún punto esos sentimientos que me provocaba verlos, derivo en amor. No puedes decirle a tu corazón a quien amar, pero si me dieran la elección, le elegiría a ella sin dudar”.

“¿Cómo no funcionaría el chantaje ahora tratas de apelar a mi simpatía?”

“Jaja. No es eso. Solo necesitaba decírselo a alguien… y qué me dices, ¿te gustaría entrenar conmigo?”

“¿Eh?”

“Lo dije antes, ¿no? se cómo te sientes, quieres proteger a tu hermana. Yo tengo el mismo deseo que tú. Por lo tanto, te ayudaré a hacerte más fuerte, para que puedas protegerla cuando yo no esté. ¿Trato?”

“¡Hum!”

No es como si lo aceptara, pero de inmediato sentí que podía confiar en él.

Desde ese día en adelante cuando me escapaba al bosque, él aparecía y me entrenaba, también me ayudaba a localizar a los Skvader para tener algo de combate real. Y cuando estaba en la ciudad, entrenaba con Ryuuji.

En cierta ocasión, luego de algunas dificultades, logramos aprender nuestros nombres.

Todo marchaba bien. Sentía que podía volverme fuerte como quería… pero no fui lo suficientemente rápido.

Solo unos días después de que Ryuuji llegara al pueblo tenía que irse. El capitán dijo que lo llevarían con alguien que podría conocer su idioma, por lo que entiendo que debían hacerlo. Luego de eso, Conrart se me acercó para decirme que él se iba como parte de la escolta.

“Recuerda tu entrenamiento, si te topas otra vez con un lobo o algún otro animal salvaje, debes concentrar toda tu fuerza en un buen primer golpe. Los animales te atacarán porque te ves pequeño y débil, si les demuestras que puedes lastimarlos, la mayoría se irán a buscar una presa más fácil. Después de todo ellos tampoco quieren salir heridos”.

“…Lo recordaré”.

“Buen chico. Cuida a Selia mientras no estoy”.

“¡Eso no tienes que decírmelo!”

Más tarde, la gente del pueblo despidió al capitán y los guardias que iban a cumplir su misión de llevar a Ryuuji. Esa fue la última vez que algunos los verían.

Tiempo después de que se fueran, del otro lado del pueblo, un gran número de personas con armaduras rojas llegó. Todos me aseguraron que no había de que preocuparse. Pero no fue así.

Otro grupo de hombres, sin armaduras pero con miradas salvajes, como la que tenía aquel lobo, comenzaron a sacar a las personas de sus casas y a asaltarnos. De repente, todo se puso peor cuando el guardia que se mudo al pueblo hace unos años trató de escapar. Uno de los hombres con armadura roja le arrojó una lanza…y lo mató.

Entonces la pesadilla comenzó. Los guardias de la ciudad y las personas que llevaban armas fueron asesinados, uno tras otro sin misericordia.

De repente, mientras me encontraba congelado como aquella vez, el grito de mi hermana me saco de mi trance.

¡¡NO DEJARÉ QUE ME PASE OTRA VEZ!!

Esta vez no me paralizare del miedo.

Concentra toda tu fuerza en el primer golpe… ¡muéstrale a estas bestias que no eres una presa fácil!

De un golpe logré alejar al sujeto que había sujetado a mi hermana, entonces me puse velozmente entre ella y esos animales con apariencia de hombres.

Por un momento, pude alejarlos de mi hermana, pero entonces una vez más, me recordaron cuan débil era.

Mi espada se convirtió en trozos de madera luego de arremeter con ella contra la armadura de uno de esos hombres que nos observaban como si no fuera su asunto.

Luego de eso fui capturado, igual que la mayoría y puesto en una jaula.

Al día siguiente pude ver como colocaban a Conrart en una jaula, al parecer estaba herido… él era tal vez el ultimo guardia del pueblo.

La comida que me daban era mucho menos que la del resto, antes de que me diera cuenta pasaba los días inconsciente. No recuerdo mucho de lo que paso entonces. Lo que sí recuerdo fue cuando un día de repente me colocaron enfrente una buena cantidad de comida y pude al fin saciarme.

Unos días después, fui despertado una noche por un sujeto encapuchado. Al observar a mí alrededor vi a otros como él frente a las demás jaulas. Nos liberaron y nos guiaron al bosque. Al parecer vinieron a rescatarnos. Solo puedo ver a algunos del pueblo, pero probablemente el resto este en grupos separados, Conrart una vez me dijo que es difícil moverse en el bosque con un grupo numeroso. Ahora que lo pienso, no lo veo. No veo a Conrart en este grupo…

Despejando mi mente de ideas pesimistas, seguí corriendo cuanto pude. Recuerdo haber visto a mi hermana entre las personas que fueron liberadas, debo apresurarme en encontrarla.

No puedo dejar que el agotamiento me venza, llevamos corriendo ya un tiempo, y mis piernas empiezan a ceder, creo que todos esos días sin moverme en esa jaula me debilitaron, no puedo moverme como quiero… ya no puedo seguir corriendo…

“… Te ayudaré a hacerte más fuerte, para que puedas protegerla cuando yo no esté”.

Por algún motivo, escuche esas palabras en mi mente como si me las dijeran una vez más y mis piernas continuaron moviéndose sin problemas.

¡Definitivamente protegeré a mi hermana!

 

◆◇◆◇

 

Maldición ¡Maldición! ¡¿Por qué nadie nos ayuda?!

Mi hermana… si no consigo ayuda ella.

Ya no puedo seguir, mis piernas cedieron hace tiempo, simplemente las movía mi voluntad de encontrar ayuda. Es tal como dijo Ruthen, nadie en este lugar ayudaría a un niño sin dinero, no importa a dónde vaya en esta ciudad, todos me miran con indiferencia… es tan diferente al pueblo. ¿Realmente la gente puede vivir en un lugar así? ¿O es que me tratan así por no ser de aquí?

“…Quién sea, por favor… ayude a mi hermana”.

“Yo lo haré pequeño, yo los ayudaré”.

Al mover mi cabeza en la dirección de la que provenía la voz, un hombre vestido con ropas lujosas, más que las que usaba Ryuuji, me mira con una sonrisa amable mientras me extiende su mano.

“¿Lo dice en serio?…No tengo dinero”.

“El dinero no es problema”.

Me dijeron que no debía confiar en extraños, pero estoy desesperado y está persona realmente parece que pudiera ayudarnos. Puedo sentirlo, si alguien puede salvar a mi hermana, es él.

“Todo estará bien, puedes confiar en mí. Cuéntale todo al tío Argent”.

 

<-Capítulo 27TOC Capítulo 29->

Okane o subete sekai e chikara 27 – ¿Es ese un buen jefe?

monoro

Capítulo 27

¿Es ese un buen jefe?

 

Colarme entre los mercenarios fue fácil, se estaban preparando para un trabajo muy grande, así que reclutaban sin contemplaciones a cualquiera que demostrará saber usar un arma. Pasé su prueba de inmediato y me uní a sus filas, que iban en dirección a un pueblito casi en el borde este del continente.

En el camino, saqueamos casi una docena de pequeñas aldeas, simplemente no podían hacer nada contra un número tan grande de hombres. Afortunadamente hubieron pocas victimas, casi nadie osaba resistirse.

Cuando finalmente llegamos al lugar, nos encontramos con un ejército de Iren. Hice lo que pude para ubicarme a mí mismo al frente de la formación, de manera que pudiera oír lo que dijeran. Fue debido a esto que vi como el comandante Acme inspiraba temor en todos los presentes, incluso en mi.

Me recordó cuan formidables son los soldados Acme, tan famosos entre los belicosos Irenitas.

El jefe de nuestro grupo nos dio nuestras ordenes. Nos dividiríamos, mi grupo tomaría las ropas de la gente del pueblo y se dirigiría hacia Galia, la ciudad de la montaña y esperaría a que el ejercito de Iren llegará, en ese momento nos encargaríamos de los recursos de la ciudad desde dentro, quemando el bosque y los almacenes.

Claro que cuando el momento llego, los veteranos en nuestro grupo querían que robáramos las cosas de los almacenes de la ciudad, en lugar de quemarlos. No sé si son unos tontos codiciosos o si son secretamente listos. Si el asedio se prolongara, y el alimento escaseara, nos veríamos afectados también.

Nuevamente la fortuna sonrió, nunca llegamos a eso.

Cuando debíamos comenzar a tomar acción, los soldados de Iren aparecieron por la puerta de la ciudad, guiados por un grupo dirigido por un hombre que llevaba un traje realmente único, en todos mis viajes nunca vi uno igual. De repente toda la gente se reunió en lo que parecía un escenario, como si un espectáculo fuera a ocurrir.

Mi misión era unirme a los mercenarios, porque al parecer fueron contratados por el mismo general demonio de Iren, de ese modo podría conocer sus planes y mi gente podría actuar en consecuencia.

El frágil equilibrio de las naciones del este se vio devastado con la llegada al poder del general demonio, es necesario estar preparado para la tormenta que se viene. Lo peor de todo, es lo temible que puede ser el general, incluso más que los demás generales de Iren.

Esa misión dejo de importarme en cuanto lo vi…

Frente a mis ojos, el hombre del traje venció al comandante Acme en menos de un parpadeo. Me enorgullezco de mis agudos sentidos, que me permiten ser un espía eficiente. Incluso así, no pude ver nada. En un momento, el comandante de nombre Jemur tenía la lanza en su mano y se encontraba a instantes de usarla para perforar la garganta de su oponente, al siguiente era él quien tenía la lanza al cuello.

Ni siquiera considerando la luz de la explosión desvié la mirada o parpadeé, pero de todas formas no pude ver el momento en que lo hizo.

Este hombre, si la palabra le hace justicia, tal vez sea una existencia al nivel del general demonio. Pensar que alguien así se encontraba oculto en este rincón perdido del mundo.

Terminado el enfrentamiento, todos se dirigieron al sitio de la explosión y una vez más el hombre demostró ir más allá de las expectativas, convenciendo al comandante Jemur de abandonar la ciudad prometiendo dejarla en paz.

Me cuesta creer que alguien que ha alcanzado el grado de comandante de una legión completa pueda ser tan tonto para creer que la destrucción de la academia sea una coincidencia, pero el hecho de que la academia fuera destruida no cambia, fuera o no accidental. Sin la academia en el medio, el comandante decidió cumplir su palabra y desistir de la invasión de Galia.

Por si fuera poco, en su conversación el hombre que más tarde descubrí se llama Argent, fue claro en que todos los invasores debían irse, dando a entender que sabía de nosotros y que no permitiría que nos quedáramos o intentáramos algo. El Comandante Jemur anunció que todos nos hiramos sin excepción. Desobedecer es igual a una condena de muerte, por lo que al día siguiente comenzamos a prepararnos para partir.

Aprovechando los últimos días en la ciudad y el hecho de que el tal Argent no acostumbrará deambular por las calles, recopile información de los ciudadanos que aun luego de todo eso, permanecían ignorantes de lo que había ocurrido en verdad y aun nos trataban como huéspedes refugiados en su ciudad.

Además de su nombre, también pude averiguar que el dinero no es problema para él, eso pude intuirlo entre otras cosas, por el hecho de que contratara a un tercio de los contratistas de la ciudad para reformar la academia e incluso así decidió sin contemplaciones destruirla por el bien de la ciudad. Eso también dice mucho de su personalidad.

Pero el detalle más importante que pude adquirir fue que planeaba dejar la ciudad. No es que la gente lo supiera, pero pude deducirlo después de averiguar la cantidad de compras que realizó en los últimos días.

Llega, salva la ciudad y luego se va…

Un hombre así podría…

 

◆◇◆◇

 

“Creo que debemos huir”.

Caras de confusión y sorpresa fue lo que me devolvieron mis compañeros dentro del grupo de mercenarios.

De entre los más de 50 hombres que se unieron al mismo tiempo que yo, estos son a quienes puedo confiarles esta información.

Durante los saqueos en aldeas o en el pueblo de Galatea, jamás lastimaron realmente a alguien. No puedo sentir en ellos el mismo aroma a sangre que en el resto y lo más importante, puedo percibirlo en sus auras, son gente que jamás ha matado a sangre fría. Desconozco sus razones para unirse a esta banda, sea o no la desesperación de la pobreza y el hambre o algo más, pero son los únicos a los que quiero salvar.

“Escuchen. Originalmente se esperaba que este sería un gran trabajo, por lo que decidieron reclutarnos a nosotros y a muchos más, pero la realidad es que el mayor saqueo, el de la ciudad de Galia, se volvió imposible. Si lo piensan bien, lo único que tenemos es lo que el otro grupo se llevo de Galatea”.

Once pares de ojos me observan con atención. En las últimas semanas en las que estuvimos juntos, aprendieron a confiar en mí. Debo decir que estaba en mis planes elegir a un grupo de gente en quien pudiera confiar para algunas cosas, que lentamente fui reuniendo en este grupo de doce. Ahora todos nos sentimos más cercanos que con el resto, la mayoría ha compartido su historia con los demás. Es esta confianza la que les lleva a darme el beneficio de la duda y escucharme en silencio ahora.

“En otras palabras, nuestro grupo vuelve ahora con las manos vacías. Honestamente, no creo que los mercenarios veteranos quieran compartir el botín con nosotros, no ahora que cualquier trabajo futuro con Iren parece improbable. La realidad es que mantener un grupo tan numeroso como el nuestro es más problemático que benéfico”.

La preocupación en sus miradas me decía que entendían a lo que quería llegar. Su capacidad para comprender estas cosas es otra cosa que me agrada de estos tipos.

“Como yo lo veo, hay 3 conclusiones posibles: Una noche cualquiera durante el viaje, los veteranos ocuparan todos los puestos de guardia y mientras los demás dormimos, nos asesinan a todos. Otra posibilidad es que simplemente nos despojen de nuestro equipamiento y nos abandonen a nuestra suerte.

Por supuesto, tampoco niego la posibilidad de que luego de haber matado a la mayoría, decidan despertar a los pocos que queden para divertirse matándonos, algunos de los veteranos ya han demostrado ser de ese tipo.

La otra posible situación, es que nos dejen vivos hasta reunirnos con el otro grupo más adelante, o mejor dicho, hasta que hayamos cargado nuestras cosas por ellos. Luego nos mataran, ya sea rápidamente o con la intención de divertirse. En cualquier caso estaremos muertos”.

“Quieres decir… ¿todos los novatos como nosotros?”

Está pregunta vino de Arno, tal vez el más ingenuo del grupo. Es algo que esperas de alguien tan joven, apenas tiene 17 años.

“Es lo más probable, quizá perdonen a 2 o 3 que les hayan caído particularmente bien. Pero lo más seguro es que para cuando esto termine, su banda vuelva a ser del tamaño que tenía antes”.

“¡Maldición!”

“Tranquilo hermano, no queremos que nos escuchen”.

El calmado de los hermanos Tiradores, Estor, le hizo ver a su hermano menor Patrick lo imprudente de subir la voz. Durante el tiempo que llevamos juntos, han mostrado tener buena puntería y habilidad manejando el arco, a pesar de la pésima calidad del equipamiento que tenemos.

“Qué pasaría si intentamos resistirnos? La mayoría de los novatos estamos en este grupo, si atacamos primero podríamos ganar”.

“Lo dudo mucho Estor. Para empezar, dudo que podamos convencer a todos los novatos de unírsenos. Tampoco puedo decir que me tranquilice la idea de confiar mi vida a ellos, podrían traicionarnos tan pronto como les digamos nuestras intenciones. Incluso si lo conseguimos, la mayoría tiene poca experiencia en combate y las piezas de armadura de cuero de los veteranos puede resistir el embate de nuestras oxidadas armas que casi no tienen filo”.

“Desde un principio nos dieron las peores armas… Es lo normal para los novatos, pero es otra razón para pensar que tienes razón sobre sus intenciones”.

“Es por eso que nuestra única oportunidad es huir. Debemos aprovechar el momento en que nos dejan alejarnos del grupo portando armas, es decir, cuando salimos a reunir comida. En ese momento, cuando nos hayamos alejado lo suficiente, correremos hacia un lugar predeterminado y huiremos en dirección a Galia”.

“¿Por qué a Galia?”

“Es el único camino viable. Hacia el oeste es donde el grupo se dirige, les seria hasta conveniente perseguirnos, además de que nos arriesgamos a toparnos con el otro grupo. Incluso con todo el tiempo que nos llevan de diferencia, no pueden estar tan lejos, después de todo cargan con un gran número de bienes y esclavos”.

“¿Qué hay del norte?”

“Pensé en eso, pero estaríamos viajando por mucho tiempo antes de llegar a ningún sitio, tal vez lo hayan notado, pero la caza en esta área parece especialmente escasa, creo que los de Iren diezmaron la fauna cuando pasaron por aquí. Y el sur está fuera de discusión, hay grandes posibilidades de que el ejercito haya regresado a Galatea para recibir nuevas órdenes y si no fue así, seguramente hayan dejado algún destacamento para trasmitir reportes”.

“Como puede esperarse de Zilan, lo has pensado bien… Confió en tu juicio, te apoyo al cien por ciento”.

“Mi hermano y yo igual”.

Uno tras otro, todos dieron su aprobación.

Lamento usarlos así, pero sería muy sospechoso que pidiera unirme solo al grupo de Argent, además de que es seguro que me vigilarían todo el tiempo. Pero si somos una docena, no podrán poner toda su atención en mi.

Por supuesto que sí creo en todo lo que dije, aunque sea una teoría mía, realmente es probable que los mercenarios maten a los novatos.

 

◆◇◆◇

 

Todo salió bien. No me equivoque al pensar que Argent abandonaría la ciudad, tan solo un día luego de huir de nuestro grupo, nos encontramos con el suyo.

De inmediato mostro sospecha, pero pude convencerlo de que somos solo un grupo de tontos desesperados.

Luego de unirnos a su grupo (según él, como empleados) nos dirigimos al noroeste, tengo un par de ideas de nuestro destino, pero aún es pronto para precipitarme con eso. De momento debo reunir la información que pueda y reportarme. Mi aldea debe saber sobre este hombre cuanto antes.

Algo que encuentro curioso, es el hecho de que cada pocas horas de caminar, siempre nos detenemos para que el joven que acompaña a Argent entrene en el uso de la espada con el capitán Rad (como lo llamaron los otros guardias).

Durante este tiempo, Argent busca una roca o algún otro lugar apropiado para sentarse y se pone a leer mientras nos observa de reojo. Honestamente, aun me sorprende lo rápido que capto nuestra presencia en nuestro primer encuentro. Puedo entender que detectara a los demás, pero su mirada estuvo la mayor parte del tiempo fija en mi posición, como si pudiese verme con claridad.

Sé que no soy el espía perfecto, pero no creo posible que alguien sea capaz de detectar mi presencia a esa distancia con semejante precisión. El hecho de que me pusiera más atención que a los demás, también implica que sabía que me ocultaba de él con más habilidad que el resto.

Tal vez por eso tiene a sus hombres vigilándome con más atención… espero que sea eso.

Algo que también pude notar, es la calidad del equipo que usan sus guardias, sin dudas prueba de la confianza que les tiene luego de muchos años de servicio… o eso pensé.

“Vaya, esas armaduras se ven increíbles, la verdad nunca antes vi a alguien que no fuera caballero llevar protección tan buena”.

“¿Es genial no? Cuando nuestro señor Argent nos tomó bajo su ala y nos nombró su guardia Argenta, nos dio estas armas y armaduras al día siguiente”.

¿Eh?…

“¡Oh!, había escuchado que algunos guardias reciben equipamiento como adelanto para que puedan realizar sus tareas, pero nunca había visto que se les prestarán cosas de tal calidad. ¿Cuántos años de trabajo les llevará pagarlas?”.

“No no, el señor Argent fue muy claro en que no tenemos que pagarlas, según él, es absurdo que los empleados deban pagar las herramientas que necesitan para realizar sus tareas. En cuanto a la calidad, el señor Argent dijo que no podía ponerle precio a nuestras vidas…JOOOO!!. Aun me conmueve cada vez que lo recuerdo, ¿Qué mayor prueba de la estima que nos tiene hay, que darnos las mejores armaduras posibles?”

Mientras hablaba con Estor y su hermano, el guardia -de nombre Khaden- no se molesto en ocultar su respeto y aprecio hacia su benefactor.

Todos en nuestro grupo, yo incluido, nos asombramos con lo que oímos. Ni siquiera alguien que realiza trabajos peligrosos todo el tiempo como yo recibe un trato así, mejor dicho, la gente de mi aldea no me tiene el menor aprecio, tuve que trabajar mucho para que empezarán a valorarme.

“No se sorprendan al oír esto, pero escuche que cuando lleguemos a la siguiente ciudad, el señor Argent planea darles a ustedes un buen equipo también, después de todo dijo que los contrataba”.

A-Absurdo… ¿Realmente planea entregar equipo tan valioso a unos mercenarios a los que acaba de contratar?

¡Ridículo!. Cuando la gente contrata mercenarios, no le entrega equipo a menos que sea como parte de su pago.

¡¿Quién es realmente el señor Argent?!

Las palabras de Khaden cobraron credibilidad esa noche, cuando no conseguimos más que unas pocas bayas para comer y el señor argent nos compartió de su comida.

Incluso si carga fácilmente con muchas cosas con esa bolsa de objetos suya, no es fácil alimentar una docena de bocas que no esperabas, aún así no mostró duda alguna cuando pidió a su sirvienta, la joven Zera, que nos sirviera una porción de comida a todos.

Puedo decir que luego de un par de días de recibir tan buen trato, todos comenzaron a mostrar respeto y aprecio por el señor Argent. Realmente hay más en él que solo su habilidad de combate o su inteligencia.

Pero no puedo olvidar mi misión, está mañana decidí aprovechar la soledad de la búsqueda de comida para hacer mi reporte. Una de las habilidades que me vuelven un espía tan bueno, es mi capacidad de invocar un familiar menor, con el que puedo enviar mensajes discretos a largas distancias.

Según mi estimación, nuestro siguiente destino debería ser la ciudad de Kalifa, donde hay una academia. De mis conversaciones con el grupo, averigüé que el señor Argent es un entusiasta de la ciencia y el conocimiento que viaja por el mundo visitando academias. Normalmente debe mantener un bajo perfil para no haberse convertido en una figura famosa a estas alturas.

Honestamente, luego de conocerlo, me sorprende que no decidiera ir a Garush a salvar al pueblo del capitán y los otros. Aunque la lógica en sus razones es incuestionable.

Otra persona que se ha ganado mis respetos es el capitán Rad. Es muy diligente en el entrenamiento del joven Ryuuji, que a simple vista puede decirse que es un principiante. Aunque por alguna razón siento una extraña presencia en él. ¿Será cosa de nobles?

“Zilan, siempre observas nuestro entrenamiento, ¿te gustaría participar?”

“¿En serio?”

“El señor Argent dijo que podía invitarte, si quieres podemos empezar en nuestra siguiente sesión”.

“Será un honor”.

Luego de asentir a mi respuesta, el capitán llamo la atención de todos.

“Por decisión del señor Argent, desde ahora nos dirigiremos hacia el oeste, a la ciudad de Garush… amigos míos, volveremos a ver a la gente del pueblo”.

¿Eh?

¡¿EEEEEEEEEEEEHHHHHHHHH?!

 

 

 

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